Explico clara y concisamente la forma más eficiente de invertir. Tengo un doctorado en inversiones por Princeton University, soy miembro de la facultad de economía de Rice University en Houston TX, director de inversiones en Inscription Capital, y presidente del investment advisory board de GBM. Educational Podcast. No financial advice.
Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.
0:00
|
7:23
Construyó un negocio exitoso. ¡Felicidades, ya ganó el juego! Ahora la mejor jugada no es buscar otro home run, sino convertir ese triunfo en un patrimonio duradero. La evidencia explica por qué, y cómo lograrlo con tranquilidad.
Bienvenidos a Cómo Invertir. Soy Julio Cacho. El episodio de hoy va dirigido a un grupo muy particular de personas. aquellas a las que ya les fue muy bien. Si usted construyó un negocio que funcionó, que le dio un patrimonio que la mayoría de los emprendedores nunca alcanza, este mensaje es para usted. Y empiezo felicitándolo, de verdad. Lograr eso es muy difícil. Pero precisamente por eso necesito ser directo. El mayor riesgo para su patrimonio ya no es el mercado, es usted mismo. Y la tentación perfectamente humana de volver a batear para las gradas. Déjeme explicarle por qué. Cuando uno gana, la mente construye una historia. Gané porque soy bueno, porque vi lo que otros no vieron, porque trabajé más duro. Esa historia es reconfortante y probablemente tiene algo de verdad, pero está incompleta de una forma peligrosa. Usted ve su propia victoria con absoluta claridad. Lo que no ve es el cementerio. No vea las decenas o cientos de personas que tuvieron una idea igual de buena, que trabajaron igual de duro, que asumieron el mismo riesgo y que fracasaron por razones que nada tuvieron que ver con su talento. Un competidor llegó antes, cambió una regulación, Se movió una tasa de interés. Se acabó el dinero una semana antes del punto de equilibrio. Esos emprendedores no escriben libros ni dan conferencias. Desaparecieron del registro. Y por eso no aprendemos de ellos. Su éxito fue real. Pero la parte que se debió a la suerte, al momento correcto, a la circunstancia irrepetible, es mucho mayor de lo que la mente quiere admitir. Y la suerte, por definición, No se puede convocar dos veces. Ahora, esto no es una opinión motivacional al revés. Es una pregunta empírica y se ha estudiado con rigor. ¿El éxito empresarial se repite? El estudio más citado sobre el tema, de Gompers y sus colegas, analizó a miles de emprendedores respaldados por capital de riesgo. El hallazgo es matizado pero contundente. Sí existe cierta persistencia. Un emprendedor que ya ganó una vez tiene más probabilidad de volver a ganar que uno primerizo. Pero la magnitud es modesta. La tasa de éxito de un emprendedor probado en su siguiente proyecto ronda el 30%. Dicho de otra forma, alrededor de 7 de cada 10 emprendedores que ya ganaron una vez fracasan en su siguiente intento. Escúchelo de nuevo. Aun siendo un ganador comprobado, lo más probable, por un margen amplio, es que su próxima apuesta no funcione. Y hay un hallazgo todavía más revelador. Los investigadores Moskowitz y Wissing-Jorgensen lo llamaron la paradoja de la prima del capital privado. La intuición dice que invertir todo su dinero en un solo negocio privado, arriesgado e ilíquido, debería pagar mucho más que la bolsa de valores, como compensación por todo ese riesgo extra. Pues midieron los rendimientos reales de la inversión empresarial privada durante décadas. Y el resultado fue desconcertante. En promedio, el capital invertido en negocios privados no rindió más que un simple índice del mercado accionario. Piensa en lo que eso significa. Como grupo, los emprendedores asumieron un riesgo desconcertante comunal, concentrar todo su patrimonio en un solo activo frágil, y el mercado no les pagó una prima por hacerlo. Usted fue una de las excepciones afortunadas que sí ganó. La pregunta es si quiere volver a entrar a un juego donde, en promedio, el riesgo enorme ni siquiera se recompensa. Aquí está el punto que lo cambia todo. Cuando usted construía su negocio, tener casi todo su patrimonio en un solo activo era racional. Era la única forma de crear esa riqueza y usted tenía control e información que nadie más tenía. Pero ese argumento se invierte por completo una vez que ya ganó. Los mercados recompensan el riesgo que no se puede evitar, el del sistema económico completo. No recompensan el riesgo de poner todos los huevos en una sola canasta, porque ese riesgo usted puede eliminarlo gratis, simplemente diversificando. Cargar con un riesgo que el mercado no paga es financieramente regalar dinero. Y hay una última razón que tiene que ver con usted como ser humano, no como hoja de cálculo. Cuando usted no tenía nada, arriesgarlo todo tenía sentido. Hoy es lo contrario. Ya tiene lo suficiente para vivir bien el resto de su vida. El siguiente millón le cambiaría la vida mucho menos de lo que perder lo que ya tiene se la destruiría. Esa asimetría es la regla más antigua y más sabia de las finanzas. Cuando ya ganó el juego, deje de jugar como si no tuviera nada que perder. Entonces, ¿qué hacer? El movimiento más inteligente que puede hacer un emprendedor que acaba de ganar rara vez es buscar el siguiente home run. Es convertir esa victoria concentrada y frágil en un patrimonio diversificado y duradero. Distribuirlo en un índice global de acciones que le entrega, a costo casi nulo, miles de empresas en docenas de países y que históricamente ha rendido un 6 o 7% real anual, es decir, por encima de la inflación, sin pedirle que adivine nada ni que vuelva a apostarlo todo. Esto no significa que nunca deba volver a emprender. Si lo hace, que sea con una porción de su capital que pueda perder sin alterar su vida. No con la totalidad de lo que tanto le costó construir. Y aquí, más que nunca, vale la pena un asesor financiero profesional. No porque usted no sea capaz, ya demostró que lo es, sino porque la persona menos objetiva sobre su propio éxito es siempre uno mismo. Un buen asesor lo ayuda a separar la suerte del talento, a hacer esa transición de forma eficiente y a protegerlo del enemigo más peligroso que enfrenta ahora, la confianza que le dio haber ganado. Cierro con esto. Usted ya ganó el juego. Lo más valiente que puede hacer ahora no es volver a arriesgarlo todo, es tener la disciplina de conservarlo. Soy Julio Cacho y esto fue Cómo Invertir. Hasta la próxima.