The Mexican War/La Guerra de Intervención

Muerte de Madero y la Constitución de 1917

Cesar N Madrigal Season 1 Episode 7

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Una revolución no solo tumba a un dictador: también deja al descubierto quién manda de verdad cuando las instituciones son frágiles. Arrancamos con el México que queda tras la salida de Porfirio Díaz y seguimos la ruta que va de la esperanza democrática de Francisco I. Madero al golpe que lo destruye. En el camino, contamos con detalle por qué la Revolución Mexicana se vuelve una pelea por el poder real: prensa, ejército, élites, y un país desigual que ya no aguanta el viejo orden.

Luego entramos a la Decena Trágica y a la figura de Victoriano Huerta, con su traición, el asesinato de Madero y Pino Suárez, y la forma en que el poder militar intenta restaurar un esquema conservador. Aquí conectamos un punto clave para entender la Guerra Cristera: la relación Iglesia-Estado antes de 1926. Vemos cómo ciertas redes católicas, prensa conservadora y apoyos “morales” ayudan a sostener al régimen huertista, y cómo ese cálculo político le da al clero espacios que después se pagan caro cuando Huerta cae.

Cerramos con el triunfo constitucionalista, la división entre facciones y el ascenso de Venustiano Carranza, quien busca reconstruir el país sin ceder control político a la Iglesia Católica. Eso nos lleva directo a la Constitución de 1917 y a sus artículos más determinantes para el conflicto religioso: el artículo 3 de educación laica, el artículo 27 sobre propiedad de la nación, el artículo 123 de derechos laborales y el artículo 130 que regula el culto y limita la participación del clero. Si quieres entender por qué la Cristiada prende con tanta fuerza, este es el puente histórico que no se puede saltar. Suscríbete, comparte el episodio y déjanos una reseña: ¿qué parte de este periodo te parece más decisiva para el choque entre Estado y religión?

Saludos Y Contexto De La Serie

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Guerra Cristera Enfrentamiento armado efectuado entre 1926 a 1929 entre la Iglesia Católica Mexicana y el gobierno de Plutarco Elías

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Calle La Guerra Cristera

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Un gran saludo a todos los seguidores y a todos los interesados a estos programas que elaboro. Bethel, Washington. Wilmington, California. Montclair, New Jersey. Ecatepec, en el Estado de México. Las Vegas, Nevada. Berlín, la capital de Alemania. Cuernavaca, Morelos. Madrid, la capital española. Oakland, California. Orem, Utah. Zapopan, Jalisco. Indianapolis, Indiana. McHenry, en el Estado de Linois. Agradezco mucho a todos ustedes y a todas estas ciudades y países que han seguido los episodios de la Guerra Comenzamos con el capítulo número 7 de la cristiada o la guerra cristera y vamos a cubrir el periodo de la revolución mexicana.

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La revolución mexicana

Madero En El Poder Y Tensiones

Decena Trágica Y Golpe De Huerta

Caída De Huerta Y Ruptura Revolucionaria

Carranza Frente A La Iglesia

Constitución De 1917 Y Artículos Clave

Cierre Del Capítulo Y Avance

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Tras la huida del país de Porfirio Díaz y tras el inicio de la Revolución Mexicana y tras el fraude electoral efectuado por Díaz en 1910, la Revolución Mexicana estalló, liderada esta por Francisco I. Madero. El dictador Díaz en 1911 decidió por partir al exilio hacia Francia. Tras su huida del país, Díaz dejó un vacío de poder y a unas instituciones débiles y a una desigual economía. Su partida evidenció las desigualdades sociales y políticas por las cuales atravesaba el país, así como la necesidad de reformular la Constitución. El régimen porfirista había generado un crecimiento económico en el país, pero este había sido mayoritariamente concentrado en específicas élites y compañías extranjeras. Estas desigualdades y tensiones se volvieron insostenibles y conllevaron al levantamiento armado liderado por Francisco I. Madero.¿Quién fue Francisco I. Madero? Este último nació el 30 de octubre de 1873 en Parras de la Fuente, en el estado de Coahuila. Él fue miembro de una familia dueña de tierras y propiedades y estudió en Saltillo, Coahuila. Baltimore en los Estados Unidos, Versalles y París en Francia y asistió también a la Universidad de Berkeley en el estado de California. Desarrolló interés en reformas sociales, una democracia justa y el espiritismo. Francisco Madero contrae nupcias con Sara Pérez Romero y después de la publicación de su libro titulado La sucesión presidencial en 1910, funda el partido antireeleccionista, convirtiéndose en la figura política opositora más importante al régimen de Porfirio Díaz. Su liderazgo y abierta oposición al régimen de Porfirio Díaz lo llevó a promulgar una campaña antireeleccionista, la cual, ayudada por la publicación de su libro, le ayudaron a desafiar directamente a la dictadura porfirista. Tras la publicación del Plan de San Luis, en el cual llamaba al pueblo a que se levantaran armas en contra de la dictadura. Era así como el movimiento revolucionario comenzaba el 20 de noviembre de 1910. Prometió sufragio efectivo, no reelección, además de la restitución de tierras a pueblos e individuos afectados. Tras la renuncia de Díaz y el triunfo revolucionario, y tras adquirir el triunfo en las elecciones, Madero comenzó su mandato como presidente de la República. Ya instalado como presidente, el gobierno de Madero buscó, entre otras cosas, la libertad de prensa, el respeto a la ley y la promesa hecha durante su campaña de no reelección y una postura de moderación empleada con los viejos partidarios del antiguo régimen porfidista. Lamentablemente para el nuevo presidente, la decisión de mantener a muchos porfiristas en el poder comenzó a generar incertidumbre, desconfianza y sospechas de traiciones a su régimen. El intento de emplear democracia y tolerancia y con los deseos del mandatario de alejarse de las tácticas dictatoriales que había empleado Porfirio Díaz durante el término de su largo mandato comenzó a desarrollar escepticismo, dudas, recelo y una gran desconfianza. La decisión de mantener a muchos miembros del antiguo régimen en puestos importantes de su gobierno, tarde o temprano le causaría factura al nuevo presidente. Y aunque Madero actuó en contra de algunos de ellos, como Bernardo Reyes y Félix Díaz, algunos otros quedaron impunes y libres de actuar en contra de su nuevo gobierno. Esto conllevó al evento militar conocido como la Decena Trágica. Este fue un evento en el cual, por un periodo de 10 días de combates urbanos en la capital del país, militares contrarios al régimen se levantaron en armas con el intento de derrocar al legítimo gobierno de Francisco I. Madero. Este levantamiento armado fue encabezado por Félix Díaz, sobrino del dictador Porfirio Díaz, los generales Bernardo Reyes y Manuel Mondragón, entre otros. Los militares, asistidos por el embajador norteamericano Henry Lane Wilson, planearon el levantamiento para derrocar a Madero y poder sustituirlo del poder. Desde el 9 hasta el 19 de febrero de 1913, enfrentamientos armados ocurrieron en la capital, los cuales dejaron un gran saldo de muertos civiles y militares, y el cual culminó con la muerte de Madero y de su vicepresidente, Pino Suárez, el 22 de febrero de 1913. Este levantamiento involucró a Victoriano Huerta, el cual era un militar veterano de la Revolución y el cual solicitó a Madero que lo hiciera cargo de las fuerzas militares fieles al gobierno durante el levantamiento armado. Madero decide acceder a la petición de Victoriano Huerta, aun cuando su hermano, Gustavo Madero, se oponía a la decisión del mandatario por su enorme desconfianza dirigida hacia Huerta. Huerta finge defender al régimen maderista mientras conspira con los rebeldes y con el embajador norteamericano y juntos elaboran un plan para derrocar al nuevo y legítimo régimen de Madero. Después de una serie de enfrentamientos armados y traiciones ejecutadas, Huerta consigue obtener sus planes y ordena aprehender a Madero y a Pino Suárez, arrestándolos. Tras un aparente intento de rescate, Madero y Pino Suárez son asesinados por órdenes de Victoriano Huerta. Con el apoyo del embajador norteamericano y tras el engaño a Madero, Huerta se convierte en el nuevo presidente de México. El ejército, resentido por la llegada de civiles al poder, la falta de sus privilegios negados por la Constitución de 1857 y la reorganización del cuerpo militar, conllevaron no solo al levantamiento en contra de Madero, sino también a intentar mantener el orden porfirista. La caída del gobierno de Madero demostró que la vía democrática todavía estaba débil ante el poderío militar del ejército, el cual se convertía en el verdadero árbitro del poder, como así lo había sido durante el porfiriato. Tras la elaboración de todos estos hechos, el movimiento revolucionario se vio obligado a redefinirse frente a un enemigo común. El usurpador Victoriano Huerta. La iglesia, así como el gobierno de Huerta, intentaban sobrevivir al caos generado tras la muerte de Madero y ambicionaron restaurar un orden conservador, el cual les resultara no solamente familiar, sino beneficial para ambos. Huerta, al ser un fuerte militar, le otorgaba a la iglesia el poder regresar a tiempos porfiristas, donde la iglesia contaba con ciertas concesiones beneficiales para su causa. Huerta era un declarado enemigo de la democracia que planeaba implantar Madero, el cual comenzaba a permitir una prensa libre y anticlerical, así como una movilización social. Para la iglesia, Huerta ofrecía autoridad, disciplina y cierta continuidad con la dictadura porfirista, con lo cual la iglesia había aprendido a convivir. El clero se alejó de nombrar a Huerta como un gobernador legítimo, pero no condenó el engaño a Madero ni su planeado y ordenado asesinato. Algunos obispos pedían orden y estabilidad a la población, lo que implícitamente favorecía a Victoriano Huerta. Se desarrollaron redes de notables católicos, los cuales financiaban al régimen. La prensa conservadora, la cual era cercana al clero, legitimó el gobierno de Victoriano Huerta. Y ofrecieron apoyo moral desde el púlpito y desde asociaciones católicas. A cambio, Huerta comenzó a ofrecer más concesiones que las permitidas durante el gobierno de Porfirio Díaz. Huerta entendía el valor político que le podría otorgar la iglesia, y aunque no era un individuo religioso, entendía que era beneficial el ofrecerle al clero concesiones. permitió mayor visibilidad pública sacerdotal, frenó iniciativas anticlericales que habían intentado ser implantadas por el régimen maderista, ofreció protección a las propiedades eclesiásticas, sobre todo de los grupos revolucionarios, y para poder legitimar su régimen, se apoyó en redes católicas urbanas. Música Música Música Música Música Tras la muerte de Madero, líderes militares como Francisco Villa, Álvaro Obregón, Venustiano Carranza y Emiliano Zapata, entre otros, decidieron levantarse en armas en contra del usurpador Huerta. Ya para 1914, Huerta estaba cercado. Las victorias militares del ejército constitucionalista en Zacatecas y Torrión comenzaron a dictaminar el fin del régimen huertista. Los Estados Unidos, los cuales no apoyaban al régimen de Huerta, cercaron al puerto de Veracruz para impedir el arribo de armas alemanas destinadas al ejército federal que comandaba Victoriano Huerta. El Congreso mexicano y el Senado, así como la Corte Suprema del país, presionaron al régimen para que finalmente claudicara. Finalmente, el 15 de julio de 1914, Huerta decidía por huir del país tras la victoria del ejército constitucionalista en la Batalla de Zacatecas. Los tratados de Teoloyucan marcaban el fin de la guerra, así como la resolución del Estado porfirista huertista, el cual había quedado completamente desmantelado. El enemigo común de los constitucionalistas había caducado, aunque ahora quedaba la incógnita de quién debería gobernar al país. Venustiano Carranza Francisco Villa Emiliano Zapata o Álvaro Obregón. Los constitucionalistas, después de la caída del régimen huertista, deseaban unificar al país y decidieron reunirse en Aguascalientes durante los meses de octubre y noviembre del año de 1914. Lamentablemente para el país, la convención, en lugar de unificar ideas, terminó dividiendo aún más a los revolucionarios. Esta desunión generaría una guerra civil, la cual finalmente estalló entre 1914 y 1913. Durante el conflicto, Villa y Zapata ocupaban la Ciudad de México, Carranza se replegaba hacia Veracruz, Zapata permanecía en el sur resistiendo presiones de algunos de los bancos. En la batalla de Celaya, en 1915, el ejército comandado por Álvaro Obregón derrotaba la División del Norte, liderada esta por Francisco Villa, en lo que sería la victoria carrancista en contra de los villistas. La victoria ante Villa y después ante Emiliano Zapata le proporcionaba a Venustiano Carranza el poder consolidar el poder. Se le comenzó a llamar como primer jefe del constitucionalismo y este convocó al Congreso Constituyente para redactar una nueva constitución, lo cual se llevó a cabo entre 1916 a 1917 en la ciudad de Querétaro. Al consumar la Constitución, Carranza fue elegido como presidente de la República el 1 de mayo de 1917. Aunque este último no contaba con el apoyo de todos los constitucionalistas revolucionarios, de los cuales se incluían a Francisco Villa y a Emiliano Zapata. Tras su elección como presidente de la República, Carranza reafirmaba la vigencia de las leyes de reforma. Carranza consideraba que la iglesia debía de mantenerse fuera de la política y su gobierno mantuvo una postura de vigilancia y control hacia el clero, al cual veía como un posible foco de oposición. Al convertirse Carranza como presidente de la República, la iglesia se encontraba debilitada ya que muchos de los obispos habían decidido apoyar a Huerta durante su mandato. Como resultado del triunfo constitucionalista, muchos de los obispos decidieron huir del país o se mantenían desplazados. Y aunque Carranza no buscaba un enfrentamiento abierto en contra de la iglesia, sí limitaba su influencia pública y política. Carranza decidió prohibir la enseñanza religiosa en escuelas públicas y restringir procesiones y actos públicos, así como supervisar la actividad y formación de asociaciones católicas. Carranza emitió decretos que lograron anticipar el contenido anticlerical de la próxima Constitución y aunque Carranza no se consideraba anticlerical, existía durante su régimen hostilidad política, restricciones legales, vigilancia constante, expulsiones locales de sacerdotes y un distanciamiento y desconfianza en la relación del Ejecutivo con la Iglesia. La relación de Carranza y Mora del Río era de desconfianza, aunque no existía algo personal entre ellos dos. Carranza veía a Mora y del Río como un líder manejable, sin necesidad de emplear violencia contra él y el clero que representaba. Pero aún así, Carranza lo consideraba como parte de una jerarquía que debía ser vigilada, limitada y subordinada al gobierno. Su gobierno estaba intentando reconstruir su país y Carranza sentía que una iglesia fuerte, organizada y socialmente influyente podría generar una resistencia social. Sin embargo, no quería generar conflictos con el clero y lo respetaba, pero sin hacer concesiones, prefiriendo mejor el controlar a la iglesia legalmente y no desde la violencia. Aún cuando Carranza no quería emplear rudeza en contra de Mora y del Río, el apoyo ofrecido al régimen huertista convertía al alto clero en ser considerados personas no gratas por el régimen carrancista. Eventualmente, Mora y del Río, tras sentirse presionado, tuvo que marcharse al exilio por un periodo corto de cinco años. Limitado, intentó colaborar denunciando ante Roma los abusos de autoridades carrancistas en contra de la iglesia. colaboró a documentar expulsiones, los cierres de templos y los abiertos hostigamientos constantes empleados en contra de la iglesia, pero todo desde la distancia. A su regreso a México en 1919, Mora y del Río colaboró a la reorganización de la iglesia, al restablecimiento de la autoridad episcopal y al inicio de la etapa que desembocaría en la futura movilización católica de la década de los 20. La Constitución de 1917 fue convocada por Venustiano Carranza y redactada por el Congreso Constituyente en 1917. La intención era de generar una ruptura con el porfiriato y con el liberalismo individualista del siglo XIX. La Constitución Mexicana de 1917 fue la primera constitución en el mundo en lograr incluir derechos sociales de manera inmutable. Incluyó de manera irrevocable los tres poderes representativos, Ejecutivo, Legislativo y Judicial. De los artículos más predominantes e importantes de la nueva constitución, incluían al artículo 3, que se basaba en la educación laica y obligatoria, y establecía que la educación impartida por el Estado debería ser gratuita y obligatoria. El artículo 27, el cual cubría tierras y recursos como propiedad de la nación, declaraba que la nación era dueña de tierras, aguas y recursos naturales. El artículo 123 de derechos laborales establecía el salario mínimo, la jornada diaria máxima de ocho horas, protección a menores y mujeres y el derecho a huelga a trabajadores. El artículo 130, el cual cubría las relaciones iglesia-estado, limitaba la participación política del clero, instalaba la prohibición de órdenes religiosas, así como la regulación del culto público. Los problemas sociales, políticos, militares y religiosos que generaron los regímenes porfiristas y huertistas forjaron la promulgación de la Constitución de 1917. Y aunque la nueva constitución producía cambios sociales surgidos por una sociedad desigual, también mantuvo muchos de los preceptos de la constitución liberal de 1857. La iglesia, la cual había sido tolerada por Porfirio Díaz y Victoriano Huerta, y se mantenía organizada y capaz de movilizar masas, se enfrentaba a un gobierno que estaba dispuesto a enfrentar los cambios y a implementar las leyes de la nueva constitución. La iglesia, aun cuando se mantenía organizada, recibía del gobierno el golpe más directo en muchos años al implementar el artículo 3, en el cual establecía la educación laica, la cual era destinada de ser obligatoria y era controlada por el gobierno. La implementación de este artículo eliminaba la influencia educativa con la cual había contado la iglesia y a la cual veía como parte esencial de su misión. Por su parte, el Estado veía a la educación laica como la base esencial del nuevo orden revolucionario. Fue así como prohibió a la iglesia la enseñanza religiosa en escuelas públicas. El conflicto entre revolucionarios después de la Convención de Aguascalientes dividió al país y lo inmiscuyó en una sangrienta guerra civil donde facciones revolucionarias se disputaban el poder entre sí. El desconocimiento de Carranza por parte de Villa, Zapata y Álvaro Obregón fracturó el movimiento revolucionario, el cual había permanecido unido tras el triunfo de la revolución. Pero el vacío de poder dejado tras el asesinato de Francisco I. Madero y la subsecuente lucha en contra del usurpador Huerta, generaría una disputa abierta entre generales y otros actores, los cuales luchaban abiertamente entre sí por la presidencia de la República. Es así como llegamos al final del capítulo 7 de La Guerra Cristera. En el próximo capítulo cubriré la muerte de Carranza y el ascenso al poder de Álvaro Obregón y poco después por Plutarco Elías Calles. Muchísimas gracias una vez más por su atención e interés en seguir esta serie.