The Mexican War/La Guerra de Intervención
El conflicto bélico entre México y los Estados Unidos de América, ocurrido entre 1846 a 1848. A resultado de la derrota, México perdería más de la mitad de su territorio a manos del pujante país norteamericano, el cual aspiraba por expander sus fronteras de costa a costa. México, por otra parte, se encontraba enfrascado en disputas internas y la falta de liderazgo y las pugnas por el poder, hacían que la situación fuera óptima para una invasión norteamericana. El país azteca ya había perdido Texas ante los colonos norteamericanos y no estaba dispuesto a otra afrenta por parte del vecino país del norte. Estaba por verse quién sería el triunfador y cómo cambiaría, para las dos naciones, el futuro de cada una de ellas.
The Mexican War/La Guerra de Intervención
Plutarco Elías Calles Y El Camino Al Choque Religioso
Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.
Hay momentos en la historia de México donde una ley no solo cambia reglas, sino que cambia la vida diaria de millones. En este capítulo 9 de nuestra serie sobre la Guerra Cristera, seguimos el camino que lleva del cierre del gobierno de Álvaro Obregón al ascenso de Plutarco Elías Calles, y vemos cómo su proyecto de Estado fuerte convierte el conflicto Iglesia-Estado en un choque frontal.
Nos metemos de lleno en la biografía de Calles para entender de dónde nace su anticlericalismo: una infancia dura, el peso de la ilegitimidad en su entorno, y una educación secular que lo marca para siempre. También repasamos su carrera en la Revolución Mexicana, su ascenso con Obregón, y las metas de su presidencia (1924-1928): reforma agraria, expansión de la enseñanza, obra pública, reorganización del ejército y una relación tensa con Estados Unidos por el petróleo y el subsuelo mexicano.
La pieza clave es la Ley Calles de 1926 y la aplicación estricta de los artículos anticlericales de la Constitución de 1917: registro obligatorio de sacerdotes, límites por estado, prohibiciones a órdenes religiosas, cierre de escuelas católicas y sanciones para quien critique al gobierno. A partir de ahí, explicamos la respuesta de la Iglesia católica mexicana: suspensión del culto público el 31 de julio, boicots, la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, y las divisiones internas entre moderados, militantes y combativos, con figuras como Francisco Orozco y Jiménez como símbolo de resistencia.
Cerramos con el punto que más ayuda a entender el estallido: el papel del clero rural y, sobre todo, la radicalización de los laicos, cuando sienten que la Ley Calles criminaliza su vida religiosa. Si este capítulo te ayuda a mirar la Guerra Cristera con más matices, suscríbete, compártelo y deja una reseña: ¿crees que el conflicto era inevitable o se pudo evitar con otra estrategia?
Qué Fue La Guerra Cristera
SPEAKER_00La Guerra Cristera, enfrentamiento armado efectuado entre 1926 a 1929 entre la Iglesia Católica Mexicana y el gobierno de Putarco Elías Cáceres. Hola y bienvenidos una vez más al siguiente capítulo de la serie La Guerra Cristera. Música Este programa y los anteriores hechos por un servidor se enfocan en proporcionar educación histórica de eventos importantes experimentados por el país mexicano.
UNKNOWNMúsica
Capítulo 9 Y Contexto Político
Quién Fue Plutarco Elías Calles
SPEAKER_00Elaboro estos programas con la única finalidad de proporcionar información histórica basada en fuertes expertas y verídicas y sin intención de generar lucro económico. Empleo esfuerzos en proporcionar información y el mantenerme alejado de proporcionar mi opinión personal en referencia a los conflictos históricos que he cubierto. es no solamente una responsabilidad el proporcionar información, sino también el otorgar crédito a las fuentes que han proporcionado el material histórico que he cubierto. Arribamos al capítulo 9 de la Guerra Cristera. En el capítulo anterior cubrí la muerte de Venustiano Carranza y el arribo al poder de Álvaro Obregón. El gobierno de Álvaro Obregón se concentró en proporcionar un poco de estabilidad después de los variados conflictos sucedidos tras la huida de Porfirio Díaz del país, después de su larga dictadura, la cual perduró por más de 30 años. El asesinato de Francisco I. Madero y el arribo de Victoriano Huerta al poder habían otorgado una pausa a los embates del gobierno en contra de la Iglesia Católica, pero durante el periodo de la presidencia de Carranza, la Iglesia comenzó una vez más a experimentar el acoso del gobierno en contra de la institución religiosa. A la conclusión del periodo de gobierno de Álvaro Obregón, arribaba al poder Plutarco Elías Calles y en este episodio cubriré especialmente este importante e influyente evento para la sociedad mexicana.¿Quién
SPEAKER_01era Plutarco Elías Calles?
De Maestro A General Revolucionario
Presidencia Y Proyecto De Estado
Anticlericalismo Y Origen De La Ley
Qué Prohibía La Ley Calles
Suspensión Del Culto Y Boicots
Divisiones Dentro Del Episcopado
Orozco Y Jiménez En Resistencia
Sacerdotes Rurales Y Misas Clandestinas
SPEAKER_00Su nombre completo de nacimiento fue Francisco Plutarco Elías Calles Campuzano, hijo de un padre burocrático de nombre Plutarco Elías Lucero y de María Jesús Campuzano Noriega. Plutarco Elías Calles nace el 25 de septiembre de 1877 en Guaymas, Sonora. Tras la muerte de su madre, su tía, hermana de su madre, y el esposo de ella, Juan Bautista Calles, se encargaron de cuidarlo, lo que conllevó tiempo después a que Plutarco eligiera el adoptar el apellido Calles de su tío político. Juan Bautista Calles era un ateísta e instaló en Plutarco sentimientos fuertes de pertenencia hacia una educación secular fuera del control de la Iglesia Católica. Sus antepasados habían arribado de la provincia de La Rioja en España, arribando primeramente a Zacatecas para después relocalizarse a Chihuahua. Los antepasados de Plutarco formaban parte del ejército virreinal y Francisco Elías González, el primero en la línea de antepasados en México de Plutarco Elías Calles, había sido un comandante del presidio de Terrenate en el estado de Chihuahua. El abuelo de Plutarco, José Juan Elías Pérez, murió en 1865 tras recibir heridas durante la Guerra de Intervención Francesa. La muerte del abuelo conllevó a que la familia perdiera la gran mayoría de sus tierras, dejando a Plutarco Elías Lucero, padre de Plutarco, como el mayor de una familia de ocho hijos y en una situación económica difícil. Plutarco, tras experimentar la pérdida de su madre y tras ser declarado hijo ilegítimo o huérfano, ya que sus padres nunca se habían casado legalmente, experimentó carencias, dificultades financieras y problemas familiares durante su niñez y juventud. Su estado civil de hijo ilegítimo le conllevó a acarrear sentimientos de lucha y resistencia en contra de una sociedad que así lo catalogaba, pero sobre todo en contra de la iglesia, la cual no consideraba a Plutarco de contar con un estado civil respaldado o aceptado por la institución religiosa. Durante su juventud, Plutarco desempeñó varios trabajos, desde cantinero hasta maestro de escuela, aunque comenzó a desarrollar una afinidad por la política. En 1912 decidió renunciar a su puesto de maestro docente para ingresar a las filas del ejército revolucionario como capitán, el cual era liderado por Álvaro Obregón. Un año más tarde, como miembro militar de las tropas de Obregón, colaboró al derrocamiento del gobierno de Victoriano Huerta. En 1915 logró adquirir el grado de coronel por su destacada labor militar en contra de la División del Norte, comandada esta por Francisco Villa. En ese mismo año, en 1915, Venustiano Carranza lo nombró como gobernador constitucional del estado de Sonora. En el año de 1919, Carranza lo nombró como Secretario de Comercio y Trabajo, pero en poco tiempo, Calles dimitió, decidiéndose por apoyar el Plan de Agua Prieta, en el cual Obregón desconocía a Carranza como Presidente de la República. Tras el asesinato de Venustiano Carranza y el ascenso de Álvaro Obregón al poder, este último nombraría a Plutarco Elías Calles al cargo más importante y poderoso detrás del Ejecutivo Presidencial. Secretario de Gobernación, el cual desempeñó por tres años entre 1920 y 1923. Tras el final del periodo presidencial de Álvaro Obregón y la fallida revolución de la huertista, Calle se convierte en presidente de la República por el periodo comprendido entre los años de 1924 a 1928. Durante su periodo presidencial, Cayos consolidó y profundizó el significado de la Revolución Mexicana, impulsó la reforma agraria, la extensión de la enseñanza, la construcción de obras públicas y la reorganización del ejército. También mantuvo un áspero conflicto con los Estados Unidos a raíz de sus deseos de prevenir el uso del subsuelo mexicano a compañías petroleras norteamericanas. Pero finalmente, y tras la presión estadounidense, Calle cedió y autorizó la penetración en México de los intereses económicos norteamericanos. Sus ideologías incluían el poder construir instituciones gubernamentales fuertes, someter a los caudillos restantes, modernizar la economía y fortalecer el poder presidencial. Su política anticlerical comenzó a generar disputas con el alto clérico católico mexicano. Plutarco Elías Calles comenzó a aplicar con más continuidad las existentes leyes de reforma e instaló la Ley de Tolerancia de Cultos en 1926, mejor conocida como la Ley Calles. La implementación y aplicación de esta ley fue de una manera estricta y punitiva. Calles comenzó a aplicar los artículos anticlericales de la Constitución de 1917, pero sin implementar nuevas provisiones e hizo cumplir las existentes con un rigor nunca antes visto. Del grupo de los generales sonorenses, de los cuales incluían al derrotado Adolfo de la Huerta, al expresidente Álvaro Obregón y el nuevo presidente, Calles era el más anticlerical de todos ellos. Calles creía que la Iglesia era un poder rival al Ejecutivo y debería ser sometido y subordinado al Estado. Deseaba demostrar que la Constitución debía de aplicarse sin excepciones y buscaba limitar la influencia del clero en la educación, la política y la vida comunitaria de los mexicanos. La ley Calles exigía el registro obligatorio de sacerdotes, prohibía que extranjeros sacerdotes oficieran misa, limitaba el número de sacerdotes por estado, prohibía la formación de órdenes religiosas, prohibía también la enseñanza religiosa fuera de los templos e instalaba multas y cárcel para sacerdotes que decidieran criticar al gobierno. También ordenó el cierre de escuelas católicas, pero sin otorgar el justo proceso judicial. Y ordenó también el control estatal de templos y de los bienes eclesiásticos. Con la inmediata aplicación de la nueva ley, el clero respondería con una inesperada estratégica. Ordenó la suspensión del culto público el 31 de julio de 1926. Los obispos ordenaron el cierre de templos y la suspensión de misas, generando así un acto de resistencia civil masiva. La Iglesia inició la creación de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa y la Iglesia también denunció la implementación de la ley como una agresión a la libertad religiosa. Organizó protestas y boicots y en algunos de los medios del clero se sentía que se estaba luchando por la supervivencia de la iglesia. Las tres figuras eclesiásticas claves fueron José Mora y del Río, Pascual Díaz Barreto y Francisco Orozco y Jiménez. La reacción del clero ante la ley Calles tomó muchos matices. Dentro de la jerarquía episcopal existieron variadas reacciones a la promulgación e implementación de la ley. Pero la decisión colectiva fue de suspender el culto, lo cual se efectuó a cabo el 31 de julio de 1926. El intento claro del episcopado fue de formar una resistencia civil masiva con la intención de generar presión en contra del Estado mexicano. Decidieron cerrar templos y suspender las oficializaciones de misas y sacramentos públicos, retirando así al clero de la vida visible. Pero aun cuando la decisión de suspender el culto fue una decisión conceptualizada por el clero en general, existían corrientes distintas dentro del mismo episcopado, las cuales generarían reacciones de diferentes tipos. Al inicio del conflicto existieron posturas del episcopado que fueron moderadas de militantes organizadores y tradicionalistas combativos. De los moderados negociadores incluían a José Moray del Río y a Leopoldo Ruiz y Flores, los cuales buscaban evitar un conflicto armado y con las decisiones tomadas por el episcopado, buscaban presionar al gobierno pero sin provocar un enfrentamiento violento. Fomentaron canales de diálogo con el intento de solucionar el conflicto con el Estado, pero el temor de estos líderes era de que la iglesia perdiera todo si enfrentaba militarmente al Estado. Los militantes organizadores como Pascual Díaz y Leopoldo Ruiz Flores, este último, había decidido por cambiar su postura inicial de cero discordia. Apoyaron la resistencia civil organizada y respaldaron la acción de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa y no favorecieron o fomentaron un conflicto armado, pero tampoco lo censuraron. Interpretaban el conflicto como un motivo para defender la institución religiosa y su visión consistía en resistir con firmeza, pero con estrategia. Los miembros del clero combativos eran Francisco Orozco y Jiménez y José María González y Valencia. Este último fue arzobispo de Durango y fue una de las figuras eclesiásticas que apoyaron la resistencia en contra de las leyes anticlericales implementadas por Plutarco Elías Calles. Al contrario de otras figuras eclesiásticas, las cuales buscaban una solución diplomática, González y Valencia favorecían una resistencia abierta en contra del gobierno callista. Formuló una carta pastoral en 1927 desde Roma, en la cual postulaba que los católicos mexicanos contaban con el derecho legítimo de poder defender su fe a través de las armas. Vivió en Roma durante el curso del conflicto y apoyó al movimiento cristero ante la Santa Sede. Pero sus acciones fueron acusadas por el gobierno mexicano de desinformar al Santo Padre en referencia al conflicto religioso. Francisco Orozco y Jiménez fue arzobispo de Guadalajara desde el periodo de 1913 a 1936. La diócesis de Guadalajara era considerada como la más católica del país. Orozco y Jiménez era partidario y defensor del más alto poder y amplias facultades con las cual contaba el Papa. Era extremadamente conservador y era cercano al clero rural y a los fieles. Era carismático, firme, popular e intransigente en temas de fe. Sentía que la iglesia era una autoridad moral y social, la cual no debía ser subordinada de ningún poder, incluyendo el del Estado. Se había opuesto al anticlericalismo de Carranza y fue perseguido constantemente obligándolo a refugiarse en rancherías y en casas de particulares. Como resultado, su diócesis era vigilada constantemente por las autoridades. Para Orozco y Jiménez, la ley Calles era una afrenta y agresión directa efectuada en contra de Cristo y de su iglesia. Se negó a registrar sacerdotes como lo exigía la ley y denunció públicamente la ley como persecutoria. Afirmó que la iglesia no estaba obligada a acatar leyes injustas efectuadas en contra de ella. Para evitar ser arrestado, huyó de la sede de su arzobispado en Guadalajara para esconderse en la clandestinidad y poder seguir dirigiendo su diócesis en secreto. Sus posturas ante el gobierno generaron choques con otros obispos, los cuales deseaban formar una postura menos reaccionaria ante el gobierno de Calles, de los cuales incluían a Mora y del Río. Fue considerado por otros obispos como una figura preocupante, pero su popularidad hacía que no fuera ignorado. Orozco y Jiménez fue así visto como un símbolo del catolicismo tradicional y del conservadurismo. Se convirtió en un pastor de la iglesia muy cercano al pueblo y fue la figura eclesiástica que efectuó la resistencia moral en contra del gobierno de Calles. encarnó la tensión entre la iglesia institucional y la religiosidad campesina. Su postura ante el gobierno callista influyó directamente la reacción violenta del clero reaccionario y la de los fieles campesinos en la región del Bajío y los Altos de Jalisco. Fue considerado como el defensor de la fe cristiana e inspirador del movimiento cristero. Música Pero aparte de la influencia de los líderes de la iglesia, el clero parroquial se convirtió en el verdadero detonante social.
UNKNOWNMúsica
SPEAKER_00Aún cuando algunos de los miembros del alto mando de la iglesia, de los cuales incluían a Francisco Orozco y Jiménez y a José María González y Valencia, se pronunciaban abiertamente en contra de la ley Calles, aunque nunca promovieron abiertamente un levantamiento armado. Por su parte, los sacerdotes rurales fueron el verdadero detonante social en contra de la Ley Calles. Estos sacerdotes eran de las diócesis de Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Colima y Zacatecas. Todos ellos experimentaron los efectos de la ley de una manera más directa y fueron obligados a registrarse ante las autoridades civiles. Música Algunos de ellos fueron expulsados de sus parroquias mientras otros sufrieron encarcelamientos o recibieron multas.
UNKNOWNMúsica
Laicos Radicalizados Y Cierre Del Capítulo
SPEAKER_00En ciertos estados, el gobierno estipuló el registro de un sacerdote por cada 30.000 fieles. La posición de estos sacerdotes fue emocional y de contenido pastoral. Se negaron rotundamente a abandonar sus comunidades como así lo exigían las autoridades gubernamentales. Decidieron por celebrar misas clandestinas y se convirtieron en símbolos de la resistencia ante la ley. Se convirtieron también en el puente entre el alto clero y el pueblo y apoyaban con bendiciones a los grupos de autodefensa. La iglesia, como institución, reaccionó a las presiones gubernamentales defendiendo su autonomía frente a un estado revolucionario. Y aunque existieron divisiones dentro del clero entre los moderados, los militantes y los combativos, la resistencia pastoral ante la implementación de la ley generó la oficialización de misas clandestinas y el apoyo moral a los levantamientos. Aún así, la reacción más violenta y belicosa fue la de los laicos, los cuales fueron los más radicalizados. Estos efectuaron acciones y respuestas civiles en contra de productos del gobierno y efectuaron marchas masivas e hicieron peticiones con millones de firmas y finalmente organizaron redes clandestinas. Los laicos determinaron que la Ley Calles criminalizaba la vida religiosa de los fieles. La implementación de la Ley Calles logró tocar la fibra más profunda del catolicismo popular y ferviente. Eliminó la tregua pragmática que Obregón había fomentado con el clero y el conflicto arribó a regiones y lugares donde la Iglesia era el timón de la vida comunitaria. El choque final fue entre un actor que intentaba modernizar a la sociedad y una institución que intentaba sobrevivir ante las presiones que ejercía la ley en contra de ella. La jerarquía religiosa no inició el conflicto, pero sí el pueblo. Y hasta aquí llegamos al final del capítulo 9 de la Guerra Cristera. Continuaremos en el próximo capítulo con los detalles del inicio de la Guerra Cristera. Muchísimas gracias una vez más por su atención e interés en escuchar estos programas.