The Mexican War/La Guerra de Intervención
El conflicto bélico entre México y los Estados Unidos de América, ocurrido entre 1846 a 1848. A resultado de la derrota, México perdería más de la mitad de su territorio a manos del pujante país norteamericano, el cual aspiraba por expander sus fronteras de costa a costa. México, por otra parte, se encontraba enfrascado en disputas internas y la falta de liderazgo y las pugnas por el poder, hacían que la situación fuera óptima para una invasión norteamericana. El país azteca ya había perdido Texas ante los colonos norteamericanos y no estaba dispuesto a otra afrenta por parte del vecino país del norte. Estaba por verse quién sería el triunfador y cómo cambiaría, para las dos naciones, el futuro de cada una de ellas.
The Mexican War/La Guerra de Intervención
De La Ley Calles Al Alzamiento En Los Altos De Jalisco
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La chispa no siempre cae donde uno la espera: a veces la prende una ley, a veces la aviva una decisión religiosa, y casi siempre la alimenta una identidad. Aquí explicamos por qué la Guerra Cristera estalla cuando el gobierno de Plutarco Elías Calles empuja la aplicación estricta de la Constitución de 1917 y la Ley Calles, buscando limitar el poder público de la Iglesia católica en México. El resultado no es una sola reacción nacional, sino varias respuestas regionales con ritmos distintos: Jalisco se enciende primero, Michoacán se organiza con más estructura y Puebla contiene la tensión sin lanzarse de inmediato a la insurrección.
También nos vamos al fondo del tema: el conflicto Iglesia-Estado no aparece de la nada. Recorremos antecedentes que ayudan a entender la larga historia de la separación iglesia-estado, desde la Reforma europea y la relación monarquía-Iglesia en España, hasta su traslado a la Nueva España y las influencias modernas sobre libertad de culto. Luego aterrizamos en México con el proyecto laico de Benito Juárez y la Constitución de 1857, la pausa pragmática durante el porfiriato, y cómo el reacomodo posterior permite al episcopado recuperar músculo social antes de que el clima vuelva a tensarse con Carranza y la Constitución de 1917.
El momento crítico llega con el cierre de templos y la suspensión de misas ordenados por el propio episcopado el 31 de julio de 1926, seguido por misas clandestinas, comunidades rurales indignadas y un debate interno en el clero sobre oración o resistencia armada. Cerramos con la organización de la rebelión a través de la Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa y con hechos que marcan el inicio formal de las hostilidades, como Valparaíso, Zacatecas, y el enfrentamiento en Guadalajara en el Santuario de Guadalupe. Si te sirve para entender la Guerra Cristera y sus causas, suscríbete, comparte el capítulo y deja una reseña: ¿qué parte de esta historia te parece más decisiva para explicar el estallido?
Qué Fue La Guerra Cristera
SPEAKER_00Guerra Cristera. Enfrentamiento armado efectuado entre 1926 a 1929 entre la Iglesia Católica Mexicana y el gobierno de Plutarco Elías Cáceres.
SPEAKER_01Guerra Cristera. a la cristera.
Reacciones Regionales Al Anticlericalismo
Raíces Históricas Del Choque Iglesia Estado
SPEAKER_00Un gran saludo a todos los interesados. Muchísimas gracias por sintonizar este podcast. Este es el capítulo número 10 ya de la serie La Guerra Cristera. En el capítulo anterior, el número 9, cubrimos el arribo a la presidencia de la República de Plutarco Elías Calles, lo cual generaba la implementación de las leyes constitucionales establecidas como nadie lo había hecho anteriormente. La implementación de la ley Calles fue la más influyente de todas ellas, ya que en la plenitud de la ley incluía el minimizar la influencia de la Iglesia Católica sobre la sociedad mexicana. Pero la implementación de las leyes anticlericales no produjeron una reacción nacional, sino reacciones regionales múltiples y de semejantes. En el estado de Jalisco, como resultado del liderazgo del arzobispo Orozco y Jiménez y las reacciones y acciones del clero rural, los ciudadanos defendieron la fe como su identidad y tuvieron una reacción casi inmediata. El estado de Jalisco fue la cuna del cristerismo. En el estado de Michoacán, la reacción fue una respuesta más estructurada, manteniendo a su fe como organización social, pero no fue reaccionaria ni espontánea, como así había sucedido en el estado de Jalisco. En el estado de Puebla, hubo una protesta general, pero sin efectuar insurrecciones y fue una tensión generalmente contenida. La promulgación e implementación de las leyes de reforma durante la presidencia de Ignacio Comón Ford en 1857 iniciaba abiertamente el conflicto iglesia-estado en el país mexicano, aunque otras influencias generadas a través de los años en otras sociedades y actores habían logrado desarrollar esa lenta pero eventual iniciación de la separación iglesia-estado, la cual ya para ese tiempo pedían muchas de las sociedades del mundo.
UNKNOWNNo.
De Juárez Al Porfiriato Sin Confrontación
Constitución De 1917 Y Presión Creciente
Cierre De Templos Y Misas Clandestinas
Los Altos De Jalisco Decide Resistir
El Clero Debate Oración O Armas
Liga Defensora Y Guerrilla Campesina
Primeras Chispas Valparaíso Y Guadalajara
Cierre Del Capítulo Y Próximo Tema
SPEAKER_00Martín Lutero, a comienzos del siglo XVI, iniciaba, a través de sus posturas de rechazo a la corrupción de la iglesia y sus ideologías en contra de la representación sacerdotal, así como sus posiciones teológicas, las cuales algunas de ellas combatían abiertamente ciertas torturas que mantenía la iglesia, iniciaba el movimiento reformista europeo que comenzó a transformar muchas de las sociedades europeas de esa época. Isabel I de Castilla y el rey Fernando II de Aragón, tras la reconquista de la península ibérica, entablaban una alianza con la iglesia católica, la cual sería clave para poder lograr la victoria en contra del yugo musulmán sobre el país ibérico, el cual había perdurado por más de siete siglos. Esa misma alianza sería después transportada a la Nueva España tras la conquista del pueblo azteca por Hernán Cortés en 1521. La iglesia católica ejercía una vasta influencia no solamente sobre el rey de España, sino también, tiempo después, sobre las nuevas colonias de América, de las cuales incluía la más grande y más codiciada de todas ellas, la Nueva España. Mientras tanto, la creación de la iglesia protestante en Inglaterra durante el reinado de Enrique VIII iniciaba el proceso de las nuevas ramas cristianas que después se desenvolverían en las trece colonias de la región este del futuro país estadounidense. El proceso de separación de la iglesia-estado en las nuevas colonias norteamericanas del siglo XVII influenciaría a un cierto grupo de criollos independentistas, los cuales lograban separarse del yugo monárquico español tras la victoria del ejército trigarante y su triunfal entrada a la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821. Y aun cuando la religión formaba parte integral de la conciencia del nuevo país independiente, tras la declarada independencia de España, tiempo después se formarían corrientes liberales las cuales deseaban iniciar el comienzo de una eventual separación entre la iglesia-estado. El arribo de Benito Juárez al poder iniciaba la formación de un gobierno laico, el cual exigía que la iglesia dejara de ejercer el enorme poder que tenía sobre la población del nuevo e independiente país y buscaba otorgar al ciudadano el derecho de elegir cualquier religión y promover así una amplia libertad de culto en la nueva sociedad independiente mexicana. La Constitución de 1857 iniciaba ese proceso en México, aunque tras la muerte de Juárez y durante el régimen dictatorial de Porfirio Díaz, el mandatario decidía por no aplicar ninguna de las leyes de la Constitución del 57 en referencia al clero, decidiendo mejor el conllevar una relación pragmática en vez de una abierta confrontación con la Iglesia Católica. Tras el final de la dictadura porfirista y tras el ascenso al poder de Francisco I. Madero y su subsecuente asesinato por parte de Victoriano Huerta, este último, tras llegar al poder, decidía también por conllevar una relación pacífica con el clero católico mexicano, como así había sucedido durante el largo periodo del porfiriato. Esta tregua, ejercida entre los gobiernos de Díaz y Huerta con la iglesia, colaboraría para que el episcopado lograra reorganizarse y mantener una firme presencia y estabilidad social en el país después del periodo del gobierno liberal de Benito Juárez. Sin embargo, el arribo del gobierno de Venustiano Carranza comenzaría a inquietar al alto clero eclesiástico del país y la promulgación de la Constitución de 1917 reavivaba el conflicto entre la Iglesia y Estado tras la implementación de las nuevas leyes anticlericales. Tras el asesinato de Venustiano Carranza y el subsecuente arribo del trío de generales sonorenses Álvaro Obergón, Plutarco Elías Calles y Adolfo de la Huerta, se incrementaban sustancialmente los ataques en contra de la Iglesia Católica por parte del gobierno mexicano, el cual intentaba aplicar, sin censura, las leyes de la nueva constitución, actuando así en contra de la institución religiosa. Plutarco Elías Calles, al asumir el cargo de presidente de la República tras el fin del término de presidente de Álvaro Obregón, iniciaba la implementación de las leyes anticlericales, especialmente tras la promulgación de la Ley de Tolerancia de Cultos, mejor conocida como la Ley Calles. La acumulación de tensiones entre el clero y el gobierno postrevolucionario y la aplicación de la ley Calles se convertirían en los principales detonantes del inicio del levantamiento armado entre los católicos y el gobierno mexicano. El alto clero, en este caso el episcopado mexicano, bajo el control del arzobispo José Mora y del Río, ordenaba la suspensión de misas y el cierre de templos el 31 de julio de 1926. Música Los motivos de la decisión episcopal ocurrían tras el rechazo al implemento de la Ley Calles. sacerdotes, tras el cierre de sus templos e iglesias, organizaban misas clandestinas y se ocultaban en casas, propiedades o en la clandestinidad para poder resguardarse y protegerse del acoso que ejercían las autoridades gubernamentales sobre ellos, las cuales les prohibían vestir atuendos religiosos u organizar y efectuar cualquier tipo de ceremonias en público con pena de multas o encarcelamiento. Es necesario recalcar que la decisión de la suspensión de misas y el cierre de templos e iglesias no fue hecha por el gobierno callista, sino fue originada por el mismo clero. El gobierno permitía el celebrar misas y celebraciones dentro de los templos, pero restringía las solemnidades fuera de los recintos religiosos. La Iglesia, al lograr reconstruir su base y fomentar una identidad católica militante en alguno de sus miembros, lograba generar las condiciones sociales para que se desarrollara un levantamiento en contra del Ejército Federal. Las comunidades rurales del estado de Jalisco, especialmente la de Los Altos, debido a su gran devoción católica, comenzaron a explorar la posibilidad de generar un enfrentamiento armado al considerar que la implementación de la Ley Calles iba en contra de su religión. Los laicos rurales, en apoyo a sacerdotes locales, sintieron que era una necesidad el defender sus creencias, a lo que consideraban de ser un ataque directo por parte del gobierno callista en contra de ellos y la religión que procesaban. El no contar con una debida preparación militar profesional o armamento no detuvo los impulsos de defender la causa cristera. Los campesinos y los laicos rurales de la región de los Altos de Jalisco, en términos generales, consideraban a los sacerdotes locales como la viva encarnación de su religión y el culto público era la primordial atracción que ellos deseaban mantener y preservar. Tras el cierre de templos e iglesias ordenados por el alto clero, estos individuos se quedaron sin su modus vivendi, lo que generaría un sinnúmero de posturas en contra de las leyes impuestas por el gobierno callista. Por otro lado, los deseos de los gobernantes postrevolucionarios de desfanatizar al país y de permitir la libertad de culto entre los ciudadanos y el derecho constitucional de elegir cualquier religión, tras su temor de que lograra llevar al país a una anarquía, consideraban a la espiritualidad, la cual no reconocía valores culturales, como la peor influencia experimentada por el país mexicano en esa instancia. De acuerdo a Jean Meyer en su libro titulado La Cristiada, numerosos miembros del alto clero no deseaban enfrentar militarmente al gobierno de Calles, prefiriendo mejor el diálogo, la cordura y la oración como los primordiales medios para afrontar la situación. De acuerdo al autor, Gene Meyer, el arzobispo de Aguascalientes se dirigió a los fieles de su diócesis de la siguiente manera.«Es evidente que una terrible lucha se emprende en nuestro país en contra de la Iglesia católica». Los atentados seguirán y las profanaciones se repetirán si nosotros los católicos no nos organizamos para hacer frente a nuestros enemigos, no con la fuerza de las armas, pues no es esa la fuerza de la Santa Iglesia, sino con la oración común. Meyer también menciona al Monseñor Díaz en una entrevista concedida al New York Times en la cual declararía. La iglesia no acepta que la religión se convierta en bandera política y todavía menos aprobará un levantamiento en armas que sería perjudicial para el pueblo y el país. Tras el inicio de las primeras contiendas militares, el general José Álvarez, jefe del Estado Mayor Presidencial, acusaba al alto clero de haber iniciado la rebelión armada en contra del gobierno federal, a lo que el episcopado respondería en una carta escrita el 15 de enero de 1927. Hay circunstancias en la vida de los pueblos en que es lícito a los ciudadanos defender por las armas los derechos legítimos que en vano han procurado poner a salvo por medios pacíficos. Y aunque no hubo participación directa del clero en los inicios del conflicto, sí hubo el apoyo moral de algunos de los sacerdotes. que otros, como el obispo Mora y del Río, sentían que era un error el reaccionar belicosamente en contra del gobierno callista por temor a que la iglesia sufriera más daño como respuesta. Aún así, el clero había preparado el terreno con el cierre de templos y la cancelación de misas y el enfrentamiento era ya imposible de contenerlo. El Estado, al encender la chispa de la confrontación, provocaba la reacción de las comunidades rurales, las cuales no dieron marcha atrás. Pero el clero, al poder reorganizarse tras la era postrevolucionaria, lograba reconstruir la vida parroquial rural, abrir seminarios y muchos de los obispos exiliados lograban regresar al país y comenzaban a formar círculos obreros, ligas y asociaciones, las cuales le otorgaban más músculo moral y social a la iglesia. La organización de milicias campesinas iniciaba la preparación de estos fieles católicos para poder enfrentar al gobierno federal militarmente. La Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa era la principal organizadora de la rebelión y aunque no existía la participación directa del clero, sí había el apoyo moral y económico de este. Los primeros combatientes eran campesinos y rancheros con armamento improvisado, pero sin contar con entrenamiento militar profesional. Como resultado de la superioridad militar del ejército federal, los primeros enfrentamientos se basaron en ataques sorpresa en zonas rurales y serranas. Los primeros jefes del levantamiento cristero eran líderes agrarios o líderes de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa. Existieron un gran número de escaramuzas, las cuales se enfrentaban a guarniciones federales militares en contra de grupos armados, pero los cuales no contaban con una disciplina militar. Fue así como los más importantes primeros enfrentamientos entre el ejército federal y los grupos armados comenzaron a desarrollarse. la toma de Valparaíso, Zacatecas, el 14 de agosto de 1926, este enfrentamiento es ampliamente conocido como el inicio formal de las hostilidades. Un grupo liderado por Aurelio Acevedo y Pedro Quintanar se levantó en armas al grito de Viva Cristo Rey, logrando derrotar a la guarnición federal local. El asalto al Santuario de Guadalupe, en Jalisco, el 3 de agosto de 1926, en Guadalajara, un grupo de civiles intentó evitar que el ejército cerrara el templo, resultando en un enfrentamiento violento con muertos y heridos, lo que encendió la mecha en el estado de Jalisco. Y hasta aquí llegamos al final del capítulo 10 de la Guerra Cristera. En el próximo capítulo cubriremos la Batalla de San Julián. Muchísimas gracias como siempre por seguir estos programas. Los invito a que visiten mi página de Facebook y seguir los capítulos de podcast en todas las plataformas de la Guerra Cristera. Muchísimas gracias por su atención.