The Mexican War/La Guerra de Intervención
El conflicto bélico entre México y los Estados Unidos de América, ocurrido entre 1846 a 1848. A resultado de la derrota, México perdería más de la mitad de su territorio a manos del pujante país norteamericano, el cual aspiraba por expander sus fronteras de costa a costa. México, por otra parte, se encontraba enfrascado en disputas internas y la falta de liderazgo y las pugnas por el poder, hacían que la situación fuera óptima para una invasión norteamericana. El país azteca ya había perdido Texas ante los colonos norteamericanos y no estaba dispuesto a otra afrenta por parte del vecino país del norte. Estaba por verse quién sería el triunfador y cómo cambiaría, para las dos naciones, el futuro de cada una de ellas.
The Mexican War/La Guerra de Intervención
La Batalla De San Julián Y El Giro De La Guerra Cristera
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San Julián, Jalisco no es solo un punto en el mapa: es el lugar donde una comunidad profundamente religiosa convierte su organización local en fuerza armada y obliga al gobierno de Plutarco Elías Calles a tomar en serio la Guerra Cristera. Arrancamos con el papel del párroco Narciso Elizondo, su capacidad de convocatoria y cómo se forma el Regimiento de San Julián junto con hombres de pueblos vecinos, adelantándose al Plan Nacional de Levantamiento de la Liga Nacional Defensora de las Libertades Religiosas.
Luego nos metemos a la Batalla de San Julián con lupa: el arribo del 78º Regimiento de Caballería al mando del general Espiridión Rodríguez Escobar, la confianza federal de que bastan pocos soldados para “apagar” la rebelión, y el despliegue que rodea al pueblo para tomar la plaza y la iglesia. Hablamos de posiciones clave como la torre del templo, las azoteas y las calles estrechas que vuelven letal cada avance, además del contraste entre armamento profesional y recursos improvisados del lado cristero.
El momento decisivo llega cuando la resistencia se topa con la falta de municiones, comida y agua, y aparece un contingente a la distancia que cambia el ánimo de ambos bandos. Con la llegada de refuerzos cristeros encabezados por Miguel Hernández, se cierra el cerco, llega la rendición y se abre una etapa difícil: ejecuciones, relatos de fuga, el costo humano en las calles y la represalia posterior encabezada por Genovevo Rivas Guillén. Si te interesa historia de México, Cristiada, Jalisco y guerra de guerrillas, este capítulo te deja contexto, táctica y consecuencias. Suscríbete, comparte el episodio y déjanos una reseña: ¿qué parte de San Julián te parece más decisiva para entender la Guerra Cristera?
Qué Fue La Guerra Cristera
SPEAKER_00Guerra Cristera, enfrentamiento armado efectuado entre 1926 a 1929 entre la Iglesia Católica Mexicana y el gobierno de Plutarco Elías
SPEAKER_01Cáceres.
Por Qué San Julián Se Levanta
SPEAKER_00Bienvenidos al capítulo 11 de la Guerra Cristera. En esta instancia vamos a cubrir la Batalla de San Julián.
UNKNOWNLa Batalla de San Julián
SPEAKER_00El levantamiento en San Julián, Jalisco, ocurrido el 1 de enero de 1927, fue organizado primordialmente por el párroco local Narciso Elizondo, el cual logró formar el regimiento de San Julián, consolidando así a la región de los Altos de Jalisco como el epicentro del conflicto religioso efectuado en contra del gobierno de Plutarco Elías Calles. El sacerdote convocó al pueblo a organizarse militarmente, creando el regimiento San Julián, compuesto por escuadrones de la localidad, así como de los pueblos vecinos de San Diego de Alejandría, Jalpa y de San Miguel el Alto. El Plan Nacional de Levantamiento, organizado y promulgado por la Liga Nacional Defensora de las Libertades Religiosas, había sido programado para ocurrir el 1 de marzo de 1927, pero el padre Elizondo decidió por adelantarse tras organizar a la población y formar el Regimiento Armado.
El Ejército Federal Subestima La Rebelión
SPEAKER_00La población de San Julián, así como la región de los Altos Sur, en términos generales, contaba con una tradición de religiosidad intensa, así como una sólida organización comunitaria. Estos factores fueron claves para que el párroco Narciso Elizondo lograra organizar militarmente a la población de San Julián Jalisco. El llamado del clero inspiró a muchos participantes a levantarse en armas, con la firme convicción de contar con una causa justa y verdadera, contando con el apoyo y bendición del clero católico local. El no contar con un armamento y entrenamiento profesional militar no influyó a que se organizaran militarmente y declararan su oposición al gobierno federal encabezado por Plutarco Elías Calles. Aunque el levantamiento inicial sucedió dos meses atrás, en enero, el evento militar más famoso en este municipio sucedió en el mes de marzo de 1927, específicamente el 15 de marzo, cuando las Fuerzas Cristeras Campesinas, a mando de Victoriano Ramírez el XIV, Miguel Hernández, el padre Reyes Vega y Luis Anaya, se enfrentaron al regimiento del general federal Espiridión Rodríguez Escobar el cual lideraba el 78º Regimiento de Caballería, así como un regimiento perteneciente al Estado Mayor Presidencial. El secretario de Guerra, el general Joaquín Amaro Domínguez, había congregado un ejército de 10.000 hombres en el área de los Altos de Jalisco bajo específicas órdenes del presidente de la República de terminar con la rebelión. Al general le llegaban reportes, los cuales le indicaban que los levantamientos eran simplemente emboscadas y ataques endebles efectuados por parte de un grupo de alzados mal armados, los cuales no contaban con un eficiente entrenamiento militar profesional. El 31 de enero, el general Ferreira, tras sentir que la rebelión había sido decimada, decidía marcharse con sus trenes militares para el sur del estado. Pero antes de partir, le enviaba su informe al jefe supremo del ejército federal, en el cual le indicaba lo siguiente. Los revoltosos están protegidos por todos los habitantes de la Región de los Altos. De acuerdo al relato de Gene Meyer en su libro titulado La Cristiada, los revoltosos eran bienvenidos en San Julián porque sus habitantes eran generosos con ellos, se les recibía con repique de campanas, se les daba comida, cigarros.
Llegan Los Federales Y Arranca El Combate
SPEAKER_00calles, al darse cuenta del naciente movimiento militar que se estaba generando en esta zona, decidió enviar al general Espiridión Rodríguez Escobar a terminar con los alzados. El mismo general Rodríguez había mencionado anteriormente al presidente que solamente necesitaría de contar con 300 soldados para terminar con el movimiento rebelde. El contingente militar arribó a la zona el 14 de mayo de 1927 y tras la presencia de los rebeldes en San Julián, el combate se iniciaría al siguiente día en las tempranas horas de la mañana. Las fuerzas federales lideradas por el comandante Espiridión Rodríguez Escobar contaba con un total de 900 tropas del 78º Regimiento de Caballería, comisionados por el Estado Mayor Presidencial, y planeaba establecerse en la plaza de San Julián, Jalisco. Por parte de los alzados, las tropas combatientes totalizaban 400 soldados, los cuales eran parte del regimiento de San Julián y los escuadrones de San Miguel, Jalpa y de San Diego de Alejandría, todos ellos liderados por Miguel Hernández y por Victoriano Ramírez. La llegada del Regimiento Federal a la población iniciaba el combate, el cual, según datos y versiones variadas, duraría un poco más de dos horas. Los rebeldes se atrincheraron mayoritariamente en el centro de la población, con algunos de ellos ubicándose en la torre de la iglesia y en algunas de las azoteas de las casas aledañas a la plaza principal. El 78º Regimiento de Caballería, liderado por el general Espiridión Rodríguez Escobar, arribaba a la población desde el sur y sureste, rodeando al pueblo tras formar un semicírculo envolvente. general ordenaba la caballería al ingresar al pueblo por el sur, mientras que la infantería ligera acechaba al pueblo desde el sureste. Desde el este, posicionaba las ametralladoras con el intento de decimar a las fuerzas rebeldes, las cuales se posicionaban mayoritariamente en el centro del pueblo, específicamente donde se encontraba la plaza principal y la iglesia local. Los accesos principales al pueblo eran desde el este, por el camino a San Diego de Alejandría, desde el norte en dirección a Jalpa y desde el sur en dirección a San Miguel del Alto. Las posiciones de los cristeros, los cuales contaban con aproximadamente 400 hombres, se centraban en la plaza principal y en el templo, específicamente en la torre de la iglesia y en las aledañas azoteas de casas cercanas al centro, además de calles que desembocaban a la plaza. El ejército federal comenzaba a movilizarse desde el sur en
Torre, Azoteas Y Calles Bajo Fuego
SPEAKER_00dirección directa hacia la plaza y las ametralladoras iniciaban su ataque disparando hacia las posiciones cristeras posicionadas en lo alto de la torre parroquial. Las columnas principales intentaban penetrar por las calles Hidalgo, Juárez e Iturbide. Los cristeros respondían con fuego iniciado desde la torre del templo, las azoteas de los portales y las azoteas de las casas altas aledañas al centro. Las posiciones altas de los cristeros comenzaban a causar bajas en los federales, sobre todo en las calles estrechas aledañas al centro. Sin embargo, estos últimos lograban penetrar parcialmente al centro, controlando algunas de las calles al sur de la plaza. La batalla comenzaba a inclinarse a favor de los federales, los cuales contaban no solamente con un mayor número de soldados, pero también con un mejor armamento con el cual contaban los alzados, los cuales, muchos de ellos, peleaban con armamento rudimentario e inofensivo en comparación al de los soldados federales. La población del pueblo, la cual la gran mayoría apoyaba a los cristeros, tras los esfuerzos del párroco local Narciso Elizondo en convencer a los fieles que la lucha en contra del abuso del gobierno callista era justificado, intentaba apoyar a los rebeldes con comida y albergue, pero tras el inicio de la contienda, los residentes del pueblo comenzaban a temer por sus vidas. Aún así, los cristeros lograban resistir los embates de los soldados federales, pero la falta de municiones, comida y agua comenzaba a inquietar enormemente a los alzados, los cuales sentían que si la batalla se extendía a más horas o días, seguramente perecerían por falta de suministros, comida y armamento. El intercambio de fuego continuaba con muchos soldados y rebeldes perdiendo la vida y en las horas de la tarde, cuando no se podía distinguir al ganador de la contienda, se lograba detectar a un contingente militar que se acercaba a los límites del pueblo. Los soldados federales, cansados y al ver que muchos de sus compañeros de armas habían perdido la vida, pensaban que se trataba de las tropas del mismísimo general a cargo del ejército federal Joaquín Amaro Domínguez. Por su parte, los cristeros sentían que podría también ser un contingente fiel a su causa y la polvareda que se elevaba a la distancia solamente generaba pavor y entusiasmo en los dos bandos por igual.
Falta De Munición Y Punto De Quiebre
SPEAKER_00Para suerte y euforia de los alzados, las tropas que se lograban avistar finalmente eran las que comandaba el general Miguel Hernández, el cual había decidido dirigirse al poblado en apoyo a los cristeros. Tras el arribo de las fuerzas comandadas por el general Hernández, este último ordenaba la separación de sus fuerzas con un contingente atacando en dirección sur y oeste, otro regimiento desde el este y norte y el último comandado por él mismo en dirección sureste. El arribo de las tropas del general Hernández significaría el fin de la batalla y el triunfo cristero sobre las fuerzas del general Espiridión Rodríguez Escobar, ya que las fuerzas federales eran rodeadas y forzadas a rendirse. Las crónicas de la batalla indicarían que algunos de los federales lograron ingresar a algunas de las casas de simpatizantes a la causa del gobierno y ya ingresados en ellas intentaron disfrazarse para poder eludir las inspecciones que eran conducidas por los rebeldes tras el final de la contienda del día. Al final de la batalla, los cristeros decidieron ejecutar a muchos de los prisioneros federales el 19 de marzo
Refuerzos Cristeros Y Rendición Federal
SPEAKER_00de 1927, siguiendo las órdenes de Miguel Hernández. El mismo Espiridión Rodríguez logró evadir el ser tomado prisionero tras ingresar a una casa de simpatizantes y, de acuerdo a variadas versiones, se disfrazó de mujer para poder eludir a los cristeros y, tras juntarse con algunos de sus subordinados, logró huir en caballo a un lugar más seguro. La victoria cristera en San Julián se convertiría en la más amplia victoria de los alzados en el curso del conflicto cristero e hizo que Calle se diera cuenta que el movimiento alzado se había convertido en un serio problema para su gobierno. De acuerdo a Gene Meyer, en su relato, describe que 160 cadáveres quedaron en las calles de San Julián y 20 prisioneros fueron ejecutados por temor de que volvieran a sus puestos. Los habitantes de San Julián pasaron todo el día siguiente enterrándolos, que al fin eran hijos de Dios e inspiraban compasión. Jean Meyer, La Cristiada, Vol. 1, La Guerra de los Cristeros, Spanish Edition, p. 274, Kindle Edition. El impacto moral fue enorme para los alzados, ya que fue la primera ocasión en que un contingente militar, compuesto por campesinos mal armados y entrenados, lograba derrotar a un regimiento profesional del ejército federal. Este triunfo demostró que el ejército federal podría ser vencido y conllevó a un reclutamiento masivo de nuevos voluntarios a la causa cristera. Aunque hubo represalia por parte del gobierno después de la derrota en la batalla de San Julián. El general federal genovevo Rivas Guillén retomó el pueblo tiempo después y ordenó ejecutar a numerosos civiles y combatientes en represalia directa a la derrota anterior de la guarnición militar en el pueblo. De los ejecutados por Rivas Guillén, incluyó al sacerdote Julio Álvarez Mendoza, el cual, años después del conflicto, sería convertido en mártir por la Iglesia Católica. San Julián se convirtió así en el cuartel general de muchos combatientes destacados de este conflicto. La topografía de la zona permitió que los cristeros se volvieran expertos en tácticas de guerrilla, lo que colaboró
Ejecuciones, Huida Y Costo Humano
SPEAKER_00enormemente a que los alzados pudieran efectuar una resistencia militar efectiva en contra del profesional ejército federal. En esta localidad, el apoyo de la población civil, especialmente de las mujeres a través de las brigadas femeninas Santa Juana de Arco, fue total, suministrando municiones, comida e información a los alzados. La comunidad rural del área se mantuvo fervientemente al lado de la iglesia y la vida de ellos fungía alrededor de la religión católica. Estos elementos sociales y religiosos sentaron las bases para que la región de los Altos de Jalisco se convirtiera en la más ferviente sociedad del país y se levantara en contra del gobierno callista y las leyes constitucionales que atacaban a la Iglesia Católica. El levantamiento armado efectuado en San Julián formalizó el conflicto bélico-religioso que prendió la mecha inicial de la Guerra Cristera. Y hasta aquí llegamos al final del capítulo 11 de la Guerra Cristera, relatando la batalla de San Julián. En el próximo episodio hablaremos de Victoriano Ramírez el 14. Muchísimas gracias por su atención.