Levanta
Día con día crecen los casos de violencia doméstica a través de sus diferentes formas de abuso. Algunas son denunciadas y otras no. Las propuestas presentadas son bien intencionadas, pero algunas veces insuficientes. Levanta propone una abordaje a víctimas y victimarios de violencia doméstica desde lo más profundo del corazón, donde solo Dios puede llegar. ¡Conversemos!
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#273 - La diferencia entre indefensión y sujeción bíblica
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Cuando la Biblia habla del sometimiento, a veces se malinterpreta como una pasividad obligatoria: Callar por miedo, no opinar, no confrontar, no exhortar y no establecer límites saludables. Pero esa lectura confunde dos realidades distintas: Desde la psicología del trauma, sabemos que ante una amenaza repetida, especialmente cuando proviene de una figura de apego, el sistema nervioso puede entrar en inmovilización (congelación, apagamiento o complacencia) como estrategia de supervivencia relacional; eso puede ser necesario en el momento, pero se vuelve disfuncional cuando se prolonga y la persona queda atrapada en “mientras no haga nada, estoy seguro”. En cambio, cuando el apóstol Pedro en su 1ra carta llama a no pagar mal por mal, no es un llamado a “no hacer nada” frente al maltrato, sino a responder activa y moralmente a ejemplo de Jesús: Renunciar a la venganza y al mismo patrón del mal mientras se hace el bien con sabiduría, se honra a Dios y se confía en el Juez justo. La pregunta, entonces, no es si un cónyuge debe aguantar el mal, sino cómo distinguir entre una parálisis traumática y un principio bíblicoque, aun en medio del sufrimiento, busca el bien, la verdad y la auto-protección para no dejarse vencer por lo malo.
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