Levanta
Día con día crecen los casos de violencia doméstica a través de sus diferentes formas de abuso. Algunas son denunciadas y otras no. Las propuestas presentadas son bien intencionadas, pero algunas veces insuficientes. Levanta propone una abordaje a víctimas y victimarios de violencia doméstica desde lo más profundo del corazón, donde solo Dios puede llegar. ¡Conversemos!
Levanta
#293 - Cuando el punto de no retorno se siente como pecado
Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.
En violencia doméstica, una de las cargas más dolorosas aparece cuando quien ha recibido repudio relacional llega al “punto de no retorno”. Ha esperado, hablado, pedido ayuda y dado tiempo para ver frutos de arrepentimiento (Mt. 3:8), pero el cónyuge ofensor sigue mostrando, con sus hechos, que prefiere permanecer en lo que hace daño. Entonces, cuando la víctima decide denunciar, separarse o incluso asumir una separación definitiva porque las palabras no fueron acompañadas por cambios concretos, puede sentirse culpable, como si ella destruyera la familia. Pero esa culpa no viene de una falta delante de Dios; viene de un sistema abusivo que le enseñó a cargar una responsabilidad ajena: sostener el vínculo a toda costa, evitar el conflicto en silencio y seguir esperando aunque el pecado continúe. Por eso debemos distinguir entre la culpa falsa que atormenta y la voluntad de Dios que aborrece el repudio (Mal.2:16). El Espíritu Santo convence de pecado (Jn.16:8), pero no acusa a la víctima por dejar de encubrir lo que ya estaba dañando el pacto, la conciencia y la dignidad.
Contáctenos:
alonso@levantacr.com / Facebook: LevantaCR / Instagram: CRLevanta / Whattsapp: (506) 8838-0777