Por Encima De Las Nubes
Una vision de la vida desde una perspectiva cristiana.Entendiendo nuestra vida desde la perspectiva de Dios y su Palabra.
Por Encima De Las Nubes
¿Tu Agenda Esta Ajustada a Dios, o Quieres Ajustar a Dios a tu Agenda?
Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.
Es sumamente importante reflexionar sobe cuales son nuestras prioridades, sobretodo nuestra relacion con Dios. Es tiempo de analizar si estamos viviendo a la altura de nuestros valores espirituales, o estamos moldeando nuestra espiritualidad para que encaje en nuestra vidas ocupadas.
Buen día, mis amados hermanos y amigos. Este que te habla, Anel Pérez, te da la bienvenida a otro episodio más de Por Encima de las Nubes. En este día quiero hablarte sobre un tema bien peculiar. Y quiero utilizar como base el libro de los Salmos, capítulo 37, versos 4 y 5. Y dice, deleítate a sí mismo en Jehová y él te concede Y confía en Él y Él hará. Muchas veces nuestra vida, nuestros planes, los ponemos conforme a nuestras metas, conforme a nuestras necesidades, conforme a la manera en la que queremos llevar nuestra vida. Muchas veces hacemos esa serie de planes, esa serie de agendas, la preparamos desde que somos jóvenes, a veces hasta que somos niños, y nos mantenemos en esa en esa búsqueda constante de esas de esas metas y probablemente conocemos personas que han alcanzado sus metas y cuando miramos hacia atrás le preguntamos acerca de los sacrificios acerca de verdad de lo difícil o lo fácil que se le haya hecho las cosas que hayan podido experimentar durante su transcurso hasta alcanzar su meta es muy improbable que hayas escuchado la cantidad de sacrificios que hayan tenido que hacer restringirse de descansar privarse de esos sueños de esas noches de dormir con el fin de alcanzar sus sueños lo vemos en las personas que van a la universidad que se amanecen estudiando se amanecen preparando trabajo para entregar estudiando con diferentes amistades dejan de compartir con la familia porque están enfocados en sus estudios y quieren hacerlo bien quieren lograr su meta quieren terminar su bachillerato, su maestría, doctorado, cualquiera que sea la meta, con el fin,¿verdad?, pues de lograrlo con buenos resultados, no mediocres, sino buenos resultados, excelentes resultados, sentirse orgullosos de lo que al final alcanzaron y lograron. Y dentro de esos sacrificios y dentro de esas personas, probablemente ya hemos visto otras que probablemente sufrieron pérdidas familiares, no por la muerte, sino por despego. Se despegaron, se dejaron de hablar, familias rotas, matrimonios rotos, hijos separados, etc. Diferentes cosas, diferentes situaciones, gente que pasa hambre, gente que pasa diferentes necesidades con el fin de alcanzar sus metas, de alcanzar sus sueños. Y es muy interesante cómo la Biblia nos habla, cómo Dios nos habla a través de sus palabras y nos enseña y nos aconseja a poner primero a Dios. Nos dice la palabra, vamos a buscar primeramente el reino de Dios y su justicia y estas otras cosas os vendrán por añadidura. Nuestro enfoque principal en nuestra vida espiritual debe ser Jesucristo, debe ser Dios, debe ser su búsqueda, su adoración, adoración a Dios, exaltación a Dios. Y muchas veces en nuestro enfoque de alcanzar nuestras metas, porque nos han enseñado que tenemos que tener metas. Y la Biblia no te dice que no las tengas. De hecho, Dios no te dice que no hagas planes. Dios no te dice que no prepares el camino. Dios no te dice que no te esfuerces. De hecho, en el libro de Josué 1.9, un versículo que todo el mundo conoce, dice, esfuérzate y sé valiente, porque yo Jehová tu Dios estaré contigo donde quiera que tú vayas. De hecho fue un mandato, mira que te mando que te esfuerces y seas valiente, que yo Jehová tu Dios estaré contigo donde quiera que tú vayas. Ese es el mandato de Dios, que nos esforcemos. De hecho, aún más adelante nos enseña la palabra que todo lo que hagamos, lo hagamos como para el Señor y no para los hombres. Porque es a Él al final,¿verdad? A quien nosotros debemos agradar, a quien debemos servir. Y en el libro de los Salmos, en esos versículos que le dimos lectura, dice, deleítate a sí mismo en Jehová y Él te concederá las peticiones de tu corazón. Es un consejo, es un statement, es algo real, es prácticamente una seguridad. Deleítate en Jehová, deleítate en Jesús, deleítate en Dios, deleítate en el servicio a Él, deleítate en su búsqueda y Él te concederá las peticiones de tu corazón. Y cuando nosotros realizamos eso en nuestra vida, cuando nosotros ponemos eso en perspectiva, Y nos enfocamos, ok, esto es lo que tenemos. Tenemos familia, nuestra familia es prioridad. Nuestros hijos son prioridad. Nuestra esposa, nuestros esposos,¿verdad? Dependiendo cuál sea su caso, es prioridad. El matrimonio es prioridad. Si bien es cierto que tenemos nuestras metas y queremos alcanzar una serie de cosas, queremos comprar casa, queremos tener carros, queremos viajar, queremos terminar nuestros estudios, queremos tener nuestras empresas, queremos tener nuestro trabajo seguro, queremos tener proveedores, queremos ser personas de renombre, queremos tantas cosas. Porque entre más tengamos, más queremos. Es algo que se nos ha sembrado, se nos ha inculcado desde pequeños, que guardemos para tener, que luchemos por trabajar, por alcanzar nuestros sueños, nuestras metas. Y muy poco se nos educa en los sacrificios que a veces conllevan y cuándo realmente hacer una pausa, cuándo realmente detenernos, pensar, meditar, si estamos haciendo las cosas correctas, si vamos por el camino correcto o no. Y no es que las metas en sí mismas sean malas. No es que el resultado final tenga algún tipo de, sea algo negativo, tenga algún tipo de negatividad en nuestras vidas. Pero sí cómo llegamos hasta ellas, cómo logramos hacerlo, puede impactar ese transcurso, ese camino, en el desarrollo de nuestra vida, puede impactarnos.¿De forma positiva o de forma negativa? Y cuando el salmista dice deleítate a sí mismo en Jehová y él te concederá las peticiones de tu corazón, te está diciendo, mira, enfócate en adorar a Dios. Enfócate en las cosas que tienen prioridad en tu vida. Enfócate en lo que realmente tiene sentido, en lo que realmente vale la pena. Tu familia vale la pena. Yo recuerdo que un jefe mío en mi trabajo, un gerente, me dijo en una ocasión, recuerda que la familia es primero. Tú puedes trabajar y puedes hacer grandes obras en tu trabajo, puedes hacer grandes avances, puedes proponer y lograr muchas cosas en tu trabajo, pero Pero de aquí a 100 años,¿qué realmente es lo que va a resonar de ti?¿Lo que tú hiciste en tu trabajo que realmente se olvide al año, a los dos años porque todo el tiempo es algo nuevo?¿O realmente lo que tu familia piense de ti, lo que tu familia haya pensado, recibido de tu padre? Y me dijo, de aquí a 100 años lo que realmente vale la pena es lo que tu familia haya recibido de ti. Lo que tú hayas hecho por tu familia para bien. Eso es lo que vale la pena. Así que cuando nosotros ponemos eso en una balanza, nuestras metas, nuestra familia, nuestras metas, Dios, nuestras familias, nuestras metas, nuestro trabajo, Dios, nuestra familia, y vemos que la familia está pereciendo, que nuestra relación con Dios va declinando por alcanzar nuestras metas, por buscar y lograr nuestro propósito, entonces tenemos que hacer una pausa y tenemos que redirigir. nuestra vida tenemos que reenfocarnos Tenemos que volver al principio, volver a la base. En ese proceso de lograr nuestras metas, no sé usted, pero a veces nos encontramos tristes y nos encontramos en situaciones precarias, difíciles. Nuestra vida espiritual inclusive se afecta, nos crea ansiedad, nos crea depresión, nos puede crear una serie de situaciones que si nosotros no estamos pendientes, Si nosotros no miramos bien hacia dónde vamos, podemos cometer un error bien grave. Podemos perder más de lo que podamos ganar. Bien nos dice la Escritura de qué le vale al hombre granjear el mundo entero si al final perdiese su alma.¿De qué nos vale obtener tantas cosas si al final perdemos nuestra relación con Dios, nuestra salvación, perdemos nuestra relación con la familia, con aquellos que realmente nos aman y con aquellos que amamos o decimos que amamos? Sigue el salmista diciendo, encomienda, primeramente encomienda a Jehová tu camino. Espera, encomiéndalo a Él, tus metas, tus anhelos, tus deseos, encomiéndaselos a Él, pónselos a Él. Aún el mismo Jesucristo, antes de ir a la cruz del Calvario, le decía al Padre, Padre, si es posible, pasa de mí esta copa, pero que no sea como yo quiero, sino más bien que se haga tu voluntad. Si no hay otra forma de pasar por aquí, por este camino, pues,¿qué remedio? Pasamos por este camino. Le decía él a sus discípulos, está angustiada mi alma hasta la muerte.¿Pero qué voy a hacer si para esto he venido? Vemos que hay personas que crecen, que tienen una serie de situaciones económicas muy buenas, muy favorables, según nuestro punto de vista. Pero¿cuántas personas usted no ha escuchado y ha dicho que el dinero, todo el dinero que tienen, todas las posesiones que tienen, no les dan felicidad? Hubo una persona en un momento dado que dijo, me gustaría que todo el mundo fuera rico, millonario, que alcanzara todo lo que pudiera económicamente para que se diera cuenta que en eso no está la felicidad. Y lo dijo un hombre con dinero. No recuerdo exactamente el nombre, pero lo dijo una persona con dinero. Y Job mismo decía, en un momento dado tuvo tantas posesiones, tantas cosas, que en el momento que todo le fue quitado de momento, de golpe, le dijo, Jehová, Dios, Jehová, quítose el nombre de Jehová bendito. Eventualmente dice, desnudo llegué a este mundo y desnudo me iré. No me llevo nada de lo que traje, porque no traje nada. Y lo que sembramos, lo que hacemos, lo que cosechamos es para los demás. Muchas veces se pierden, se pasan los días, se pasan los años y nos perdemos. Es una serie de cosas tan maravillosas de compartir con familias, con amistades, de disfrutar la vida. Y llegamos a viejos y probablemente hayamos alcanzado nuestras metas, pero hemos perdido los mejores años, los mejores días de nuestras vidas. Cosas que ya no podemos recuperar. Así que yo te hago una... te hago un reto a que pienses a que analices están mis metas está mi agenda puesta alrededor de Jesús o estoy tratando de que Dios acepte mi meta mi agenda La verdad es que nosotros no podemos, no podemos meter a Dios en nuestra agenda. nosotros tenemos que poner nuestra agenda, ajustarla a la agenda de Dios, a lo que Dios tiene para nosotros. Cómo nosotros vamos a movernos hacia adelante, cómo nosotros vamos a crecer, cómo nosotros vamos a desarrollarnos, cuál es el propósito, cuál es el plan. Y para eso tenemos que establecer una relación con Dios, para eso tenemos que unirnos a Dios, tratar de mantener un mismo pensamiento un mismo sentir seguir esas cosas que él nos manda hacer seguir su palabra como mismo dijo Jesucristo tomar nuestra cruz cada día y seguirle poner esas cosas nuestras metas ponérselas a Dios de frente decirle Dios estos son mis planes estas son mis ideas estos son mis anhelos cualquiera de ellos puede o cualquier cosa dentro de mi agenda que no esté de acuerdo a la tuya, Señor, pues, sácala. Sácala, ajusta mi agenda a la tuya. No ajustes la tuya a la mía porque tú tienes una mejor perspectiva de lo que nos espera mañana. Tú tienes el plan trazado. Tú eres quien dirige mi vida. Tú eres quien realmente nos lleva por el camino correcto. Eres tú. No podemos utilizar a Dios a nuestra manera, no podemos utilizar a Dios como si fuera una tarjeta de crédito, como si fuera una farmacia, como si fuera un lugar, un banco donde vamos y tomamos prestado cuando necesitamos, no. Nosotros tenemos que realmente ponernos en sus manos, ponernos en las manos de Él. Y yo te garantizo que cuando tú empiezas a poner tus metas, tus anhelos, tus pensamientos, cuando tú encomiendas tu camino a Dios, la vida te va a servir. Pero mientras estás tratando de dividirte, dividir tus metas, dividir tus pensamientos, dividir tus anhelos, ok, esto es lo que yo quiero, pero Dios me está llevando por este otro lado, pero este no me gusta mucho. O quiero seguir lo que Dios me dice, pero caramba, esto que tenía planeado, Me gusta y quisiera alcanzarlo también. Mira, yo cuando me mudé para aquí, para Estados Unidos, cuando Dios nos trajo para acá, nos abrió esta puerta y nos cerró todas las demás para que esta fuera nuestra salida. Yo estaba estudiando mi maestría y me hubiese encantado terminarla. Quería hacer la maestría en consejería de matrimonios y familia y quería trabajar en eso. Y mudarme para acá me lo hizo un poquito más complicado porque ya la línea que tenía a donde estaba estudiando, pues ya no podía estudiar eso, porque no daban esa asignación entonces online, tenía que ser presencial, y yo estaba en Pensilvania, eso era en Phoenix. Y aunque había otros lugares aquí que podían darte eso, era volver a empezar, volver a comenzar. Y económicamente se me hacía difícil, se me hacía complicado, más el tiempo no me daba. Sin embargo, pasaron nueve años desde que paré de estudiar. Me enfoqué entonces en mi familia, en estar acá, en trabajar para darle a mi familia lo que necesitaba, en posponer a un lado, en poner a un lado esas metas, esos sueños, de terminar mi maestría. de trabajar, lo hice, seguí trabajando en la iglesia, seguí haciendo las cosas que tenía que hacer hasta el tiempo de Dios. Cuando llegó el momento pude retomar mis estudios y aunque no fue en consejería de matrimonios y familia, es en psicología que me permite y me da la oportunidad de también trabajar con matrimonios y familia. Y hoy, por hoy, estoy trabajando en esa guía espiritual, en esa consejería espiritual dentro de la iglesia, ayudando familias, ayudando hombres, ayudando cualquiera que necesite, tanto personas que asisten a nuestra iglesia como personas que no asisten a nuestra iglesia. Cualquiera que llegue, cualquiera que tenga la necesidad, si en nosotros está la oportunidad de ayudar, con gusto lo hacemos. pero no fueron hasta nueve años, después le encomendé a Jehová mi camino, le dije, Señor, esto es algo que quisiera terminar, pero que sea en tu tiempo. Voy a trabajar, voy a hacer lo que de momento tengo que hacer, voy a posponer mi meta, mi prioridad, que en ese momento era terminar de estudiar, y voy a enfocarme entonces en lo que de momento me tienes presente. Servir en la iglesia, darle a mi familia lo que necesita, y establecerme aquí en el lugar donde me trajiste, echar las raíces que necesito echar, fortalecerme un poco, para entonces, si se puede, si es posible, si eventualmente pasa, pues termino mis estudios. Y gracias a Dios pude terminarlo. Alguien el otro día me preguntó, bueno,¿ya terminaste eso?¿Lo que sigue es el doctorado?¿Para cuándo? Mi respuesta fue simple y sencilla. Eso no va a pasar. El doctorado no estaba en mis planes. Nunca estuvo en mis planes. Nunca fue mi anhelo o mi deseo convertirme en un doctor de ningún tipo, de ninguna clase. Quería hacer esto y si esto me provee las herramientas que necesito para poder ayudar, es suficiente. No necesito títulos, no necesito posiciones. Porque al final del camino, todo eso se echa a un lado, todo eso vale nada. Al final del camino, lo único que nosotros queremos hacer es adorar a Dios. El salmista decía, veo lo que hacen los hombres malos, veo cuánto progresan, veo al final,¿verdad?¿Cuál es su fin? Oye, y nada. Nada deseo aquí en la tierra. Tú eres todo lo que yo deseo. Dios le decía a Dios, tú eres todo lo que yo deseo en el cielo. Eres tú. No deseo nada más aquí en la tierra. Y mi meta, mi plan, es agradar a Dios. Que al final del camino, cuando me tenga que presentar delante de Él, pueda darle buenas cuentas. Que mi agenda haya estado definida. ajustada a la agenda de Dios, que mi meta haya estado puesta a la meta de Dios. Ese, mi amado hermano, mi amada hermana, es mi plan. No es ser reconocido, no es ser famoso, no es que la gente me recuerde por las cosas que haya hecho buenas o malas. No, no. Que al final Dios me pueda decir, ven buen siervo fiel. En lo poco fuiste fiel, en lo mucho te pondré. Nos estamos acercando hoy en día a... A una serie de situaciones a nivel mundial hemos visto cómo el mundo ha ido cambiando los países, las diferentes fricciones que existen en el Medio Oriente, entre Rusia y Ucrania, Estados Unidos, Ucrania, Rusia, Europa, una serie de cosas. Y Y no se puede negar que esas cosas para algunos traen un poco de ansiedad, para otros traen un poco de alegría, porque depende de donde usted esté situado, usted puede ver las cosas desde su punto de vista y decir, bueno, tú estás trabajando a mi favor,¿no? yo no tengo que ver nada con aquel otro lado del mundo, pero cuando miramos bien y analizamos bien todo eso a la luz de las escrituras, lo que está pasando, las agendas que cada gobierno está poniendo a trabajar, cada uno de ellos, es como si pensáramos que fuéramos a estar aquí por la eternidad en la tierra. Y se nos olvida que hay una palabra establecida, que hay unas profecías establecidas, que hay una palabra hablada de que... Llega que viene un final y que en la forma en que vamos trabajando nos estamos alineando a ese final. Es cuando Cristo venga a buscar nuestras vidas, a levantarnos. Aquellos que realmente tratamos de hacer lo que Él nos ha pedido que hagamos. Aquellos que hayamos alcanzado salvación a través de Él.¿Cuánto no me gustaría a mí que fuéramos todos? Y yo no morí por usted. Imagínese cuánto más le gustaría al Padre, a Jesucristo mismo, que toda la humanidad pudiera levantarse ese día. Nosotros debemos... tratar de ajustar nuestras vidas en la dirección en que Dios quiere, reenfocarnos, no dejarnos llevar por lo que los gobiernos están diciendo, no dejarnos llevar por lo que está pasando alrededor del mundo para ajustar nuestras vidas conforme a nuestras necesidades, sino más bien ver lo que está ocurriendo, pasarlo a la luz de las Escrituras y poder decirle a Dios, Señor, prepárame, mira mis agendas, mira mis metas, mira mis anhelos, ajusta mis planes a los tuyos. Ajustalos. Haz los cambios que tengas que hacer. Haz los cambios que tengas que trabajar. Porque al final lo único que yo quiero es agradar. Al final lo único que yo quiero es hacer tu voluntad. Así que Cuando vemos una vez más lo que el salmista decía, encomienda a Jehová tu camino. Espera en él y él hará. deleítate a sí mismo en Jehová y Él te concederá las peticiones de tu corazón. El sacrificio que tenemos que hacer es en agradar a Dios. Lo demás viene, lo demás llega, lo demás va a ocurrir de acuerdo al plan y al propósito que Dios tiene para nuestras vidas. Así que en este día, en este momento, en el momento que sea que te sientas a escuchar esto, analiza, piensa, Hasta esa prueba está mi agenda, están mis metas, están mis anhelos, mis deseos. Trabajando alrededor de Dios o en los planes de Dios o estoy queriendo meter a Dios en los míos. Estoy tratando de que Dios se ajuste a mis planes y no yo ajustarme a los de Él. Estoy tratando de alcanzar mis metas, mis anhelos. No importa lo que sacrifique, no importa lo que pierda en el camino. No importa aún si no agrado a Dios o estoy tratando de agradar a Dios. Y que Él entonces sea quien dirija mis pasos. Que Él sea quien dirija mi camino. Dice la Biblia que nosotros hacemos planes. Nosotros proponemos, nosotros nos hacemos de ideas, pero al final es Dios quien dirige nuestros pasos. Es Dios quien nos empuja, nos lleva, cuando nosotros le permitimos a Él hacerlo. Así que yo espero que en este día esta palabra, estas palabras, este pequeño consejo sea de bendición para tu vida. Y si ha sido de bendición para tu vida, permite que sea de bendición para otros y compártelo con otros. Puedes escribirnos a través de... Puedes escribirnos a través de ese link que dice text en el episodio, en el capítulo. O puedes escribirnos a través del correo electrónico por encima de las nubes 2 arroba gmail punto com. Por encima de las nubes, el número 2 arroba gmail punto com. Y de seguro y con mucho gusto y con mucho cariño te responderemos. Ora por nosotros para que podamos seguir. Y de la misma manera oraremos por ti, oraremos por todos. Porque ese fue el llamado. Que nos unamos, que oremos los unos por los otros. Ha sido la encomienda. Así que Dios te bendiga, Dios te guarde. Que estos minutos realmente sean de bendición a tu vida como realmente lo han sido a la mía. Que tu agenda entonces se ajuste a la de Dios y no trates de ajustar a Dios a tu agenda. Así que Dios te bendiga, Dios te guarde, que tengas un excelente y maravilloso día. Y gracias por escuchar Por Encima de las Nubes. Este que te habla, Anel Pérez.