Por Encima De Las Nubes
Una vision de la vida desde una perspectiva cristiana.Entendiendo nuestra vida desde la perspectiva de Dios y su Palabra.
Por Encima De Las Nubes
A Solas Con Dios
Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.
En nuestra vida diaria, es fundamental encontrar momentos para estar a solas con Dios. Hay ocasiones en las que nos sentimos separados y es precisamente en esos momentos cuando Dios nos muestra Su gloria. Es en la quietud y la soledad donde aprendemos a reconocer Su voz y a distinguirla de las demás voces que nos rodean.
Dios nos ofrece palabras de aliento y esperanza, recordándonos que Él siempre está presente. En Jeremías 33:3, nos dice: "Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces." Este versículo nos anima a buscar a Dios con confianza, sabiendo que Él nos escuchará y nos revelará cosas maravillosas que aún no comprendemos.
Tomar tiempo para estar a solas con Dios no solo fortalece nuestra fe, sino que también nos brinda paz y claridad en medio de las dificultades. Es un recordatorio constante de Su amor y fidelidad hacia nosotros.
Buen día, mis amados hermanos y amigos que me escuchan. Este que le habla es su hermano Anel Pérez. Bienvenidos a otro episodio más de Por Encima de las Nubes. En este día quiero hablarte bajo el tema A Solas con Dios. Y quiero utilizar el libro de Jeremías, capítulo 33, verso 3, una escritura muy conocida que se disipa o se enseña, se provee en diferentes formas, en estudios, en la iglesia, palabra para levantar ánimo, palabra para fortalecer. Y dice así, la palabra de Dios en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, clama clama a mí y yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Te lo repito. Jeremías 33.3 dice, clama a mí y yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Como mencioné antes, Ese verso bíblico se da en tratados, en marcadores de Biblia, se pone en cuadros, se tiene en los trabajos, en lugares seculares, en la iglesia, en diferentes lugares. Y se utiliza mucho con el fin de levantar ánimo, de dar ese aliento, esa esperanza. promover esa esperanza. Pero detrás de esa escritura, al momento de llegar esa escritura al profeta Jeremías, no fue en el momento quizás más agradable de su vida, no fue en el momento más reluciente, pero fue en el momento que a Dios le plació hacerlo. Fue en el momento donde Jeremías estaba a solas con Dios, preso, preso por haber estado llevando el mensaje que Dios había enviado, preso por haber estado haciendo lo correcto, haciendo lo justo, lo necesario, lo que Dios quería que él hiciera, haciendo la voluntad de Dios. Y muchas veces nos encontramos en situaciones cuando estamos trabajando para Dios, cuando estamos en diferentes oportunidades que se nos ofrece dentro de la iglesia, dentro de nuestra vida regular para hacer lo correcto, para hacer lo que está bien, inclusive para trabajar para Dios en la iglesia, en la comunidad. Y pensamos que todo debe salir bien, que todo debe estar bien porque le servimos a un Dios de poder, porque le servimos a un Dios maravilloso que nos dio la encomienda a hacer ese trabajo. Y nos encontramos en situaciones donde no siempre donde no siempre salimos sonriendo donde no siempre entramos y permanecemos con una sonrisa en los labios diciendo que todo está bien y todo va viento en popa todo va en aumento en como algo bueno como algo maravilloso Y quería dejarte saber que hay momentos donde tenemos que encontrarnos en situaciones similares para recibir ese aliento, esa palabra, esa expresión, esa palabra profética, esa palabra de aliento, de fortaleza que viene directamente de parte de Dios. O sea, estar a solas con Dios. cuando cuando Jesucristo estaba hablando de las bienaventuranzas en el libro de Mateo capítulo 5 él estaba hablando una serie de situaciones por las que las personas pueden y van a pasar probablemente con el fin de decirle cuando estés triste vas a ser bienaventurado porque yo te voy a hacer feliz cuando estés pasando por un momento duro cuando estés aislado cuando estés pasando necesidad tranquilo yo voy a estar ahí contigo eres bienaventurado porque vas a ver mi mano operar en tu favor cuando llores vas a sentir mi consuelo pero para sentir el consuelo tienes que llorar tienes que tiene que haber una situación que te que te haga sentir triste que te haga llorar que te lastime cuando estás llorando de felicidad no necesitas consuelo lo necesitas cuando realmente estás pasando por un momento duro cuando estás cuando te sientes que eres pobre en espíritu o sea que no tienes mucho ánimo que estás decaído que no tienes deseos de seguir que no tienes deseos de continuar que piensas que la vida realmente es demasiado puesta arriba que es injusta es en ese momento donde vas a experimentar la bendición de Dios Bienaventurados los pobres en espíritu, porque ellos verán a Dios. Y son momentos tan espectaculares en la vida de nosotros que a veces se nos hace difícil mirarlos hasta que no pasamos, hasta que no estamos al otro lado y podemos decir, wow, realmente para experimentar a Dios tuve que estar sola. Moisés estuvo 40 días en el monte cuando Dios lo llamó y le dijo, sube. Y estuvo 7 días al frente de un torbellino de la presencia de Dios, estuvo 7 días y El séptimo día Dios le dice, entra, entra en mi presencia. Y allí recibió las tablas de la ley, allí recibió los mandamientos, allí recibió esa experiencia con Dios única de tal manera que cuando bajó de allá arriba del monte, el pueblo no lo podía mirar a la cara porque estaba totalmente transformado. Hubo una transformación, hubo un cambio cuando Moisés estuvo a solas con Dios. En el caso de Jeremías, estando a solas, hablando con Dios, estando a solas, preguntándole a Dios qué está pasando, qué está sucediendo. Estando a solas en ese momento, quizás sin entender por qué razón estoy preso, por qué razón estoy aquí encarcelado, si lo único que he hecho es hacer lo correcto. Hacer la voluntad de Dios. Y esa realmente es la última bienaventuranza cuando dice Jesús al pueblo, le dice... Bienaventurado soy cuando por mi causa os bitupereños persigan y digan toda clase de mal contra vosotros mintiendo porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. O sea, no somos los primeros que se nos hace la vida difícil, no somos los primeros a los que nos dan una puñalada por la espalda, no somos los primeros los que enfrentan persecución, los que enfrentan oposición cuando estamos haciendo lo correcto. No, hubo mucha gente antes que nosotros. El mismo Jesucristo enfrentó una oposición terrible. Pero eran esos momentos en los que él estaba a solas con Dios. Donde recibía fortaleza, donde recibía fuerzas. Siendo el Hijo de Dios, no se aferró a eso como para decir, no necesito hablar con Dios. No necesito hablar con mi Padre. No necesito fortaleza. No. Por el contrario, nos dejó un ejemplo tan y tan maravilloso que la Biblia... lo reseña en múltiples ocasiones, cuando se retiraba, cuando se iba de noche, de madrugada, a solas, aparte, retirado, para hablar con Dios. En esos momentos, no solamente nos alejamos de todos los problemas, nos alejamos de todas las distracciones que pueden existir. El teléfono, las redes sociales, los problemas financieros, los problemas de familia en ese momento estamos a solas solo él y yo él y tú hablando Expresándole tú tu necesidad, tu situación, tu problema, adorándole, exaltándole lo que mejor tú puedes hacer a solas con Dios, a par. En ese momento recibimos fuerza, en ese momento recibimos experiencias maravillosas. que nos marcan, que nos cambian, que al igual que Moisés, cuando salimos de ese momento, de esa presencia con Dios, de ese momento a solas con Él, nuestra vida cambia, nuestra vida se muestra diferente, se muestra distinta. Es bien interesante, hay un himno de Jesús Adrián Romero que dice, en la intimidad, cuando nadie me ve, cuando no puedo hablar más que la verdad, cuando mi apariencia de piedad se va, es ahí donde soy sincero, es ahí donde no puedo hacer nada diferente, es en ese momento de estar a solas con Dios, donde donde eres tú. Y sabes que no puedes cambiar, sabes que no puedes imitar a nadie, sabes que no puedes ser otra persona porque Dios te conoce, porque Dios ve más allá de tus palabras, de lo que tus palabras pueden ocultar. Dios inclusive ve más allá de lo que tu corazón te puede hacer pensar a ti. Dios ve bien profundo. Y si la gente realmente, como dice el himno de Jesús de Adrián Romero, si ellos supieran que realmente a quienes ellos, las personas ven, no es a mí, sino es a Jesús. Es su presencia, es el cambio que Él ha hecho en mí. Cuando nosotros presentamos esa vida de entrega a Dios, esa vida de búsqueda de Dios, oye, afecta no solamente nuestra vida directa, nuestra personalidad directa, sino que va afectando todo nuestro alrededor las personas que nos rodean nuestra familia nuestros hermanos en la iglesia nuestros compañeros de trabajo donde quiera que vamos nuestra manera de hablar cambia nuestra manera de ser es diferente cuando estamos a solas con Dios cuando estamos a solas con Dios Es en esos momentos donde realmente redescubrimos la grandeza, redescubrimos la fortaleza. Es en ese momento donde experimentamos lo que dice el libro de Isaías, donde Dios le está hablando al pueblo y le dice que Él multiplica las fuerzas al que no tiene ninguna. Podemos experimentar entonces lo que decía Pablo en Filipenses 4.13, todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Podemos experimentar y hacer realidad esa palabra de Jesucristo cuando dijo, yo voy a estar con vosotros todos los días hasta el fin. Podemos experimentar esas palabras de Jesucristo, hacer la realidad de nuestras vidas, internalizarla. Cuando Él decía, en el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo. Podemos experimentar ese Espíritu Santo que fluye, que nos levanta el ánimo, que ya da o habla con el Padre en esos momentos. en esa forma que nadie puede expresar, en esos gemidos indecibles, que nadie puede deletrear, que nadie puede darle significado a lo que se está en ese momento gimiendo, porque es el Espíritu Santo intercediendo por nosotros, teniendo esa conversación directa con el Padre, teniendo esa comunicación que trae un mensaje a nuestro interior, a nuestro espíritu de fortaleza de levantarnos el ánimo en esos momentos donde recobramos fuerzas y podemos mirar hacia el problema mirar hacia la situación y decirle no eres nada dios ha hecho posible que yo siga caminando dios ha hecho posible que yo pueda seguir sosteniéndome de pie porque él está conmigo En muchas ocasiones vemos esos problemas simplemente desvanecerse o encontramos la... Dios nos muestra la salida de la situación, Dios nos muestra la solución del problema. Y podemos reír, podemos disfrutar, porque Dios una vez más lo hizo posible. Hay una canción de Lauren Daigle que... Donde ella habla en la canción donde expresa... En ese suspiro escucho el SOS, esa llamada de auxilio. La escucho en el aliento, en ese suspiro. No estás diciendo necesito ayuda, no estás expresando necesito ayuda, pero ese suspiro, ese aliento en medio del problema, en medio de la situación, en medio del tumulto, le está diciendo a Dios, ayúdame, te necesito. En ese momento de soledad, en ese momento de espacio entre tú y Dios, a solas con Dios, a solas con Él, encuentras esa dirección. ese momento tan maravilloso para continuar, para levantarte y poder recibir una palabra similar como la que recibió Jeremías estando preso, a solas con Dios. Clama a mí y yo te responderé y te mostraré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. En nuestra vida de cristianos, en nuestro peregrinar en este mundo, experimentamos un sinnúmero de situaciones, situaciones sin sabores, situaciones alegres, situaciones maravillosas. Y son esos momentos maravillosos donde uno dice, wow, la verdad que Dios es bueno, Dios es grande, Dios es poderoso, que me ha ayudado, que me ha fortalecido. Y en los momentos difíciles se nos hace imposible verlo, se nos hace a veces imposible escuchar en medio de tanto tumulto en medio de tanta de tanto ruido pero cuando estamos a solas con Dios que tenemos la oportunidad de separarnos de toda esa distracción como mencioné antes de todos esos ruidos podemos escuchar claro la voz de Dios de tal forma que luego cuando estamos en medio de la tormenta, cuando estamos en medio del tumulto, de los ruidos, de ese huracán, de ese torbellino, podemos identificar cuál es esa voz de Dios. Podemos identificar dentro de tantas voces cuál es la verdadera voz de Dios. Ese pensamiento que te cambia, ese pensamiento que tú dices, wow. No un pensamiento necesariamente que parezca bueno, que parezca tener buena intención, proviene de Dios. No. Pero cuando tú aprendes entonces a distinguir esa voz, ese sonido, ese sentimiento, ese Esa expresión. Oye, tú reconoces a tu padre. Tú reconoces ese Dios que te hizo, que te formó, que te dio a las naciones. Como le dijo al mismo profeta Jeremías, desde antes de que te formase en el vientre de tu madre, te conocí. Sabía quién tú eras. Ese conocer no es simplemente saber tu nombre. Ese conocer no es simplemente saber que tú eres de esta nación, de esta nacionalidad, o eres de este grupo, o eres de esta denominación. No, no, no. Ese conocer es saber exactamente quién tú eres, que te gusta, que no te gusta.¿Cuáles son tus debilidades?¿Cuáles son tus fortalezas? Ese conocer es saber cuál es tu destino, cuál es el propósito que yo tengo para ti, que Él tiene para ti, que Él lo desarrolló. Como decía el salmista, en lo profundo, fui entretejido allá en lo profundo, en el vientre de mi madre, me hiciste. sabes mi esposa le gusta ella le gusta hacer crochet y en muchas ocasiones ella ve patrones o ve una imagen y lo hace y hace la imagen sin un patrón a veces ve el patrón y tiene la capacidad de hacerlo tiene esa habilidad maravillosa pero hay muchas veces que simplemente se imagina Y tal como se lo imaginó, así mismito lo hace, lo trabaja con sus colores, con sus diferentes tonos de colores, con sus diferentes formas, y lo hace tal y como se lo imaginó. Y cuando tiene la obra completa, cuando tiene la obra ya hecha en sus manos, dice,¡guau!, Y lo hice tal como lo pensé, simplemente me lo imaginé y lo hice. Y de esa misma manera Dios ha hecho con nosotros, Él nos imaginó de una forma, nos hizo a su forma tal y como Él lo pensó. Y nos conoció. Y como nos conoció en esos momentos cuando estamos a solas con Él, puede entonces darnos a conocer esas cosas que tiene guardadas para nosotros. Y por eso, como le decía al profeta Jeremías, clama a mí, háblale, pídele, dile, exprésate con Él. Oye, no te envuelvas en el problema, no dejes que la situación te arrope. En medio de ese momento, cuando ya no puedes más, cuando ya todas tus actividades acciones cuando ya todas tus iniciativas eh dieron su fruto y se quedaron cortos tal y como le le pasó a la mujer del flujo de sangre que gastó todo lo que tenía que visitó los médicos hizo todo lo que podía hacer y por tantos años trató con sus iniciativas con todo lo que conocía hasta que no resistió más hasta que no pudo más ya no tenía más idea no le cabía más eh eh pensamientos nuevos. Y el único que le llegó a la mente fue, si tan solo tocaré su manto, si tan solo estuviese cerca de él, si tan solo llegase a estar solito con él, tocarlo, yo sé que seré sano. Entonces cuando estamos en medio de ese problema, cuando estamos siendo arropados por la situación, podemos mirar y podemos decir, ok, ya no me queda otra puerta más que abrir. Lo he intentado todo, lo traté todo, todo. Y en vez de mejorar como le pasó a ella, nos va a peor. Y nos metemos en esa intimidad con Dios, en esa soledad con Él, solo. Él y yo. Y comenzamos a hablar o comienzas a decirle, Dios, tengo esta situación, tengo este problema, ya lo he intentado todo, no sé qué más hacer. Porque Dios te ha dicho, clama a mí y yo te voy a responder. Yo te voy a escuchar. Lo ha mencionado tantas veces en su palabra. El que llama, se le abrirá. El que pide, recibirá. Pero si cuando le llegamos a él comenzamos a pelear con él. Comenzamos a decirle las cosas que no nos ha salido bien. Las cosas que no tenemos, las cosas que quisiéramos. Y no simplemente es sentarnos a escuchar, hablarle y decirle Dios tengo este problema, necesito de tu ayuda para resolverlo. Dios lo ha intentado todo y ya no me queda otra solución más para intentar. Eres mi última esperanza, eres mi última salida. Que como cristianos debiéramos reconocer que no debiera ser así, que no debiera ser en el momento, ya cuando ya no podamos más nada, ir a Jesucristo, ir a Dios, sino desde el principio. Pero en nuestra humanidad, nuestra parte humana nos enseña que, o nos impulsa a intentarlo, a tratar de resolver las cosas a nuestra manera. a nuestra forma de pensar tal y como se nos ha enseñado en este mundo, tal y como se nos ha dicho. Y muchas veces dejamos a Dios para lo último. Pero qué momento hermoso cuando estamos entonces a solas con Él y comenzamos a ver esas cosas ocultas. Una vez hablamos con Él, una vez le presentamos nuestra situación, comenzamos a ver cosas Ese mover de Dios a nuestro favor. Comenzamos a ver un Elías. Después de ver pasar el viento fuerte, después de ver pasar el fuego, el terremoto y ver que Dios no estaba. Nada de eso cuando estaba en la cueva. Escuchamos ese silbido apacible. Ese espacio a solas con Dios. Escuchamos su voz dulce.¿Qué haces aquí encerrado?¿Qué haces aquí llorando?¿Qué haces aquí lamentándote? Sal, levántate. No estás solo. No estás sola. Yo prometí estar contigo. Yo prometí estar contigo todos los días hasta el fin. Y aunque habrá momentos o haya momentos donde pareciera que no estoy, quiero decirte que estoy ahí. Hay un poema maravilloso que se ha promovido por todo el mundo. Es ese que lleva por título... Dos huellas. Que trata sobre esas huellas que van al lado tuyo caminando en la arena y de momento, cuando la situación se torna bien difícil, bien dura, dice el escritor, solamente quedan dos huellas. No ve esas otras huellas que lo acompañaban al principio. Eran cuatro y de momento se tornan en dos en los momentos más duros. cuando de momento se da cuenta que esas dos huellas no son las suyas, sino son las del maestro que lo está llevando en sus brazos. Así mismo nos pasa en ocasiones, muchas veces estamos y pensamos que estamos solos, que Dios se olvidó de nosotros, que no está ahí. Quizás como Jeremías en ese momento en la cárcel pensando,¿qué pasó aquí? Oye, y de momento escucha esa voz, clama a mí y yo te responderé. El salmista decía, miro a la montaña y me pregunto,¿de dónde vendrá mi socorro? Él mismo se contestaba porque lo había entendido, mi socorro viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra. No es en la parte alta, no es en nuestros recursos, no es en nuestro conocimiento natural, no. Nuestra fortaleza, nuestra ayuda, nuestra salida viene de lo alto, viene del Padre de las luces. Quiero en este día que recibas fortaleza, que no importa cuán difícil parezca tu situación, cuán duro sea lo que estés experimentando, lo que estés viviendo. Oye, te acuerdes que un momento a solas con Dios puede cambiarlo todo. Puede cambiarlo todo. Puede ser totalmente diferente cuando te metes a solas con Dios. Y puedes escuchar esa voz dulce, esa voz apacible. Clama a mí y yo te responderé. Y puedes clamar y glorificar a viva voz, Abba Padre. Como decía el salmista, Jehová es mi luz y mi salvación.¿De quién temeré? Él es la fortaleza de mi vida.¿De quién he de atemorizarme? Porque si Jehová está con nosotros, si Dios está con nosotros,¿quién contra nosotros? No hay problema, no hay situación, no hay... Nada, nada, no hay enfermedad, nada que pueda con nosotros. Si Dios es con nosotros, si Dios está ahí con nosotros. Saca tiempo para estar a solas con Dios. Saca tiempo para hablar con Él. Saca ese espacio. Te aseguro que no te vas a arrepentir. te aseguro que vas a recibir fuerzas nuevas cada día, de la misma manera que sus misericordias son nuevas cada mañana, te vas a fortalecer cada mañana, cada día, con nuevos bríos, nueva esperanza para que puedas seguir. Saca tiempo para que te encuentres a solas con Dios. En ese momento vas a recibir vida nueva, nuevas fuerzas. Así que... Espero que esta corta reflexión en este día te ayude a seguir, te levante el ánimo, Dios te bendiga, Dios te guarde y te fortalezca y resuelva tu problema y puedas escuchar y distinguir la voz de Dios. Esa voz dulce y apacible porque todos necesitamos de él, necesitamos estar a solas con él. No estás solo, no estás solo. Dios te dice no estás solo, no estás sola. Él está ahí contigo. Está ahí contigo, sosteniéndote. Así que, si... Estas palabras han sido de bendición para tu vida, no mías, sino de parte de Dios. Compártelas. Déjales saber a otros que Dios es maravilloso, que Él es real, que Él es poderoso, que no ha cambiado, que sigue siendo el mismo ayer, hoy y por siempre. Y si quieres escribirnos, puedes escribirnos a porencimadelasnubes2.com o darle clic al link que dice texto y enviarnos un mensaje. Seguro te vamos a responder y nos va a llenar de alegría saber que nos escuchas, dónde nos escuchas. Sería maravilloso. Así que que tengas un maravilloso día y que Dios siga bendiciendo tu día de una manera especial. Así que muchas gracias por escucharnos. Este que te habla tu hermano y amigo Anel Pérez en otro episodio más por encima de las nubes. Que Dios te bendiga.