Por Encima De Las Nubes
Una vision de la vida desde una perspectiva cristiana.Entendiendo nuestra vida desde la perspectiva de Dios y su Palabra.
Por Encima De Las Nubes
Cuando la Herida Viene de Adentro
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En este segundo episodio de la serie “Cuando la Iglesia deja de ser un lugar seguro”, entramos en uno de los temas más difíciles de nombrar: el dolor que nace dentro de la misma iglesia. Ese tipo de herida que no solo toca emociones, sino que atraviesa la fe, la identidad y la relación con Dios.
Exploramos qué es una herida espiritual, por qué duele de una manera tan profunda y por qué Jesús mismo reconoció que no todos los que hablan en Su nombre reflejan Su corazón. A la luz de Lucas 16:8, descubrimos que tu dolor no es exageración ni falta de fe: es discernimiento.
Este episodio te acompaña a entender la contradicción que rompe, el impacto emocional y espiritual de ser herido por quienes deberían reflejar a Cristo, y la verdad liberadora de que Dios no se ofende por tu dolor. Él ve tu lucha, entiende tu cansancio y jamás te pide que permanezcas donde tu alma no está segura.
Cerramos con una afirmación que sostiene:
La herida que viene de adentro no define tu fe ni cancela tu propósito. Cristo sigue siendo seguro, incluso cuando Su pueblo no lo es.
Un espacio para respirar, sentir y recordar que tu alma merece un lugar seguro.
Dios le bendiga a mis amados hermanos y amigos. Bienvenidos nuevamente a Por Encima de las Nubes y al segundo episodio de la serie Cuando la Iglesia deja de ser un lugar seguro. En esta ocasión vamos a hablar sobre cuando la herida viene de adentro. Gracias por regresar. Gracias por darte permiso de seguir explorando este tema que muchos viven, pero pocos se atreven a hablar de ello. En el episodio anterior hablamos de la herida que nadie quiere hablar. Hoy vamos a profundizar un poquito más al respecto, un poquito algo más delicado, porque qué pasa cuando esa herida viene de adentro de la misma iglesia? Quiero que sepas que este es un espacio que sigue siendo seguro. El impacto de una herida espiritual. Es un poquito más complicado de lo que muchas veces las personas piensan o o se imaginan. Hay personas que simplemente lo ven como algo sencillo, algo simple, algo como falta de fe, falta de madurez espiritual. Porque hay heridas que duelen en el cuerpo, hay heridas que duelen en el alma, una verdad, una infidelidad, algo que duele, rompe el corazón, una caída, una fractura. Este sabe que duele. Hay heridas de esa naturaleza que duran a veces para toda la vida, de vez en cuando, de cuando en vez resurge ese recordatorio, especialmente los tiempos fríos para las personas que se fracturaron un brazo, una pierna que tienen verdad, elementos metálicos en su cuerpo y lo mismo pasa cuando ocurre que te rompen el corazón en una infidelidad de tiempo en tiempo si no has sanado bien si no te has dado la oportunidad de sanar van a resurgir a raíz de diferentes eventos que puedan ocurrir que te van a recordar esa herida y te la va a hacer sangrar nuevamente pero la herida espiritual Es una herida que va más allá, atraviesa prácticamente todo. Una herida espiritual puede ser tan letal que pueda terminar con la vida, la relación de Dios, la relación de una persona con Dios. Y esa herida. Esa herida espiritual no solo trastoca y lastima las emociones, trastoca la fe, la confianza, la identidad, la relación con Dios. Y aunque mencionamos parte de esto en el episodio anterior, quiero enfatizar un poquito más en esto. Cuando alguien del mundo te hiere, que alguien que no es cristiano, lo tomamos con más tranquilidad, si pudiéramos llamarlo de esa forma, porque es de esperarse, porque entendemos, reconocemos que la persona no tiene a Dios en el corazón. Pero cuando es alguien de la iglesia, cuando es alguien que esperamos que sea esa ayuda adicional, que esperamos que tenga, que nos ayude a... a trabajar juntos en el camino a la salvación, en el camino al cielo. Cuando esperamos de alguien que nos proyecte amor que nos proyecte esa confianza de seguridad que presente eso y en vez de eso recibimos una herida de esas personas que actúa entonces diferente a lo que Cristo habló entonces las cosas son un poquito más diferentes más difíciles el dolor es más profundo la herida duele más duele más porque no solamente te duele el corazón no solamente te duele el alma te duele el espíritu te trastoca la fe esa confianza en Dios esa relación con Dios es trastocada no porque tenga falta de fe la persona no porque sea una persona inmadura en el evangelio sino porque no se lo esperaba no se lo esperaba cuando alguien que predica amor y entonces te practica juicio y te lastima te mete el pie para que te caiga eso es algo que tú no lo esperaba no te preparaste para eso Nuestro cuerpo tiene la capacidad de prepararse para diferentes situaciones cuando en un instante... en menos de un segundo se da cuenta de que algo va a pasar usted se cae y automáticamente usted pone las manos para protegerse usted va a chocar contra una pared y usted pone las manos para protegerse esas partes sensibles y débiles pero cuando el golpe viene por la parte de atrás usted no se lo espera usted no se lo espera y entonces usted queda más vulnerable y el dolor muchas veces es mayor porque no tuvo la capacidad de poderse preparar y eso mismo pasa en nuestra en nuestra vida espiritual cuando nosotros vemos que algo puede ser que nos hiera que nos pueda herir pues uno se prepara con con anticipación prácticamente el mismo espíritu el mismo ser de uno lo prepara pero cuando usted está confiando en esa persona cuando usted está creyendo en eso ese golpe usted no lo espera Ese golpe no solo duele, ese golpe confunde, confunde porque usted se sentía seguro. Ese golpe rompe, rompe algo más allá de un simple sentimiento, más allá de que me lloré un par de lágrimas, no es más profundo que eso. como mencioné aquí no solamente se lastima el corazón aquí se hiere la fe la confianza se trastoca la imagen que tenemos de Dios esa imagen de ese Dios protector de ese Dios que nos cuida queda entredicho porque aunque sabemos que todo obra para bien y aunque sabemos que Dios nos cuida y nos protege en ese momento en particular si no estamos bien centrados si realmente no nos enfocamos en En Dios, en ese momento. Y por eso quiero hablar de esto. Entonces comenzamos. Podemos comenzar a dudar de la protección divina, de la protección de Dios. Y esto pasa porque muchas veces esa voz que nos lastima viene disfrazada de versos bíblicos. Con autoridad espiritual. Y a veces con hasta supuesta obediencia.
UNKNOWNY.
SPEAKER_00Cuando esa herida llega, como dije, nos confunde y el alma en sí, nuestro corazón, nuestro pensamiento entra en esa confusión, entra en esa lucha y comienza a preguntarse cómo puede ser que esto ocurra en ese lugar santo.¿Acaso Dios está de acuerdo con lo que pasó, con lo que me dijeron, con lo que me hicieron? Te haces la pregunta, dudas de ti mismo y dices,¿seré yo el problema? No sé si usted ha estado en una situación similar. No sé si usted haya hecho alguna de esas preguntas en momentos en donde es herido. Y a veces no es herido una sola vez, a veces lo hieren una sola vez y usted se repone, sigue para adelante, se aprieta bien la cintura, la correa la cintura y sigue caminando, pero vuelve y lo hieren nuevamente, vuelve y lo hieren nuevamente. Y no es que usted no haya aprendido, usted simplemente está creyéndole a Dios y confiando en que las personas son imperfectas y que pueden cometer errores esperanzados de que las cosas cambien. Pero llega un momento donde usted dice¿Acaso soy yo el problema?¿Acaso esto viene de parte de Dios?¿Y Dios está de acuerdo con esto? Porque utilizan versos bíblicos para decir, para hablar. Manejan los versos bíblicos a conveniencia con el fin de imponer un pensamiento, una opinión, una crítica, una manipulación. Lo peor de esto... cuando ocurre no es ese como dije no es esa herida de esa persona es que muchas veces cuando eso pasa pensamos porque supuestamente viene en el nombre de Dios y pensamos como dije acaso Dios está de acuerdo con esto y cuando eso pasa mi hermano mi amigo mi hermana mi amiga el enemigo se aprovecha de eso tan y tan espectacular que comienza a sembrar esas dudas y a hacer crecer ese pensamiento y a que esa herida sangre más utilizando eso para decir ve Dios no te protegió eres un problema vete de aquí aquí no te quiero algo bien interesante es que a pesar de de todo eso Y como dije, Dios lo había mencionado anteriormente. Jesucristo sabía que esto ocurría y lo mencioné en Lucas capítulo 16, verso 8, cuando dice que los hijos de este siglo, o sea, los que no conocen a Dios, las personas del mundo. Son más sagaces, actúan con mejor sensatez, trabajan con mejor y tratan mejor a su a los que son similares, a los que son semejantes a ellos. con más misericordia, con más humanidad, con más cuidado que los llamados hijos de luz, o sea, los cristianos. Y aunque esto es fuerte, esto que acabo de mencionar, lo que Jesucristo dijo, no lo dije yo, lo que Jesucristo dijo es una realidad. Es una realidad. Y Jesucristo no está aquí atacando la iglesia, no está atacando al cristiano. Por el contrario. Por el contrario. Él está llevando un mensaje, una advertencia, poniendo una señal de que... esto pasa, tengan cuidado, si te ves en esta condición, ten cuidado, no solamente para el que es herido, sino también para el agresor, para que seamos un poco más prudentes cuando estemos haciendo el trabajo que nos fue enviado a hacer. La contradicción en lo que se predica, o sea, cuando hablamos de amor, cuando hablamos de perdón, cuando hablamos de libertad, Y vemos que la persona que o los que están hablando de eso y o el lugar donde se está hablando de eso representa todo lo contrario. Esa es eso que ocurre. Esa contradicción es una de las heridas más profundas que lleva a la iglesia. En las personas que manejan, que dirigen, que son parte de la iglesia y por ende incorrectamente señalan a todos, a todas las iglesias, a todos los cristianos por igual. Porque aunque muchas veces utilizamos la palabra de Dios y la mencionamos que es correcta, que es real, que es cierto. La conducta que refleja la persona que lo está hablando, que va contraria entonces a. A eso que se está diciendo es como se decía en o como se dice en Puerto Rico, en un viejo refrán que dice que no me puede predicar la moral en ropas menores. Así que algo, algo tan tan simple como. Como ese viejo adagio, cuando alguien está viviendo contrario a lo que dice, es como si estuviera predicándome la moral o hablando de moral, hablando de lo correcto en paños menores. Totalmente incongruente. Por ejemplo, cuando predicamos de amor, pero entonces lo que vemos es un favoritismo dentro de la elite eclesiástica. Eso nos hace pensar. Hay quien no le importa, pero hay quien sí. Cuando se habla de humildad, pero lo que permea es el control de esas personas que están al frente, que están al mando, que están subiendo, que están siendo parte de esa élite o ponerlo de esa forma buscando controlar cuando se enseña perdón pero entonces castigamos esa vulnerabilidad cuando hablamos de perdón y alguien viene y dice mira cometí este error y no hablamos no estoy hablando de disciplina estoy hablando de juicio estoy hablando de castigo por esa vulnerabilidad a veces hasta se predica se habla se enseña Utilizando la falta, la falla de aquel que vino inocentemente, inocentemente y lo mencionó de esa forma inocentemente a hablar de una falla que tuvo a confesar esa falta que tuvo. Se habla de libertad, pero las cargas que se imponen son insufribles. Son totalmente insufribles. Por ejemplo. Un ejemplo de eso es. Personas que llegan a la iglesia. Que buscan. Que quieren buscar a Dios. Que están buscando de Dios. Y entonces porque por alguna razón. Uno de los servicios. Decidieron compartir con su familia. Decidieron compartir con un hijo. Con un hermano. Con su papá. Con su mamá. Inclusive con unas amistades. Decidieron tener esa. Ese compartir. No llegaron a la iglesia. se les llama después, especialmente si son líderes, se les llama después aparte y los cogen y los ponen de vuelta y media y a veces hasta desde el altar le llaman la atención por haber faltado o simplemente se tira esta indirecta de que Dejan de venir a la iglesia del servicio de Dios para irse a hacer cosas con el mundo. Yo recuerdo, y este es mi caso personal, yo recuerdo, me excusé que no iba a estar un fin de semana. Yo era secretario de escuelas bíblicas y me excusé que no iba a estar ese fin de semana porque mi familia tenía un viaje preparado para ir a una de las islitas en Puerto Rico, Calle Caco. Íbamos a irnos y nos íbamos a quedar por allá y íbamos a compartir por allá. El pastor me regañó y me puso, me canceló unas actividades que tenía después porque yo se supone que no compartiera con mi familia porque eran personas inconversas. Algunos de ellos eran inconversos. Y dije, wow. Pero gracias a Dios, mi forma de ser es un poquito diferente, pero esto hiere, esto lastima a las personas. Entonces, Jesucristo no estaba criticando la iglesia, no estaba criticando a su gente, no estaba criticando al cristiano. Jesucristo estaba revelando una verdad que para muchos resulta incómoda. Porque no todo el que dice Señor, Señor, entra al reino de los cielos. Y eso es para que nosotros o las personas que son heridas vayan pensando en eso. No porque se paran en el altar, no porque son miembros de de la junta directiva no porque son líderes dentro de la iglesia reflejan el corazón de Dios o tienen el carácter de Dios y eso cuando usted realiza eso cuando usted analiza eso lejos de condenarte debe ser un asunto o una un bálsamo de salud de sanidad De libertad. Porque significa que lo que tú sientes, mi hermano, mi amigo, mi hermana, mi amiga. No es un dolor ficticio, no es exagerado, es una realidad. No es falta de fe. No es inmadurez. Es discernimiento. Escúchame bien, es discernimiento. Uno de los dones del espíritu. Cuando usted llega a la iglesia, cuando las personas van a la iglesia que van con la intención de buscar de Dios, de servir a Dios, al mismo tiempo entran en ese lugar seguro. Es como cuando usted llega a su casa, usted llega, cierra la puerta de su casa y usted se tira en el sofá. Usted se va al baño, usted se va al cuarto y usted se siente cómodo, tranquilo, tranquila, libre, sin preocupaciones. Usted no está pendiente si puede haber alguien dentro de la casa. Usted se siente seguro. O sea que cuando usted va a la iglesia, usted se abre, usted comienza a ser vulnerable, usted baja la guardia.¿Por qué? Porque está en un lugar que se supone y se entiende que es un lugar seguro. Es un lugar de refugio, que es un lugar que da gracia. Es un lugar para descansar, tal como cuando usted llega a su casa. Pero cuando usted baja la guardia y usted entonces comienza a enfrentar juicio, rechazo, indiferencia o hasta abuso espiritual. Ahí tenemos una herida profunda, un dolor profundo, un trastoque a la fe, a la confianza. Que quien no lo ha experimentado, quien no lo ha experimentado, no lo va a entender. Es ahí donde, en ese momento, donde se trastocan esas emociones que en un momento dado estaban protegidas. Porque usted se estaba cuidando. Usted llega a la iglesia por primera vez y usted simplemente no se abre por completo. Usted va con las defensas activas, un poquito guardándose. Porque usted no sabe con quién va a lidiar ni a quién se va a encontrar. Pero como dije, cuando eso ocurre, que usted baja la guardia, que usted se siente cómodo, vulnerable, usted se abre de esa manera y deja esas guardas bajas y es herido. Eso afecta su relación con Dios. Porque esperabas a Cristo y encontraste totalmente lo contrario. Y aunque sabemos, entendemos, comprendemos que somos humanos, que somos imperfectos, que vamos a cometer errores, que cometemos fallas, no podemos minimizar el impacto emocional y espiritual que causa una herida de esa naturaleza. No podemos negarlo, no podemos simplemente romperlo. romantizarlo no podemos hacerlo menos como si no existiera como si como dije anteriormente como si no tuviéramos fe como si fuera algo de inmadurez espiritual porque no en esos momentos y ahí es donde entra entonces la parte para el para el opresor para el que causa la herida para el que hace daño que tengamos un poquito de entendimiento de Empatía de... analicemos antes de hablar porque es ahí donde comenzamos entonces aquel que es meramente religioso y que carece de amor a juzgar sin misericordia y a decir Dios no te ha fallado él no tiene la culpa de lo que te pasó ni de lo que te hicieron y a señalarte y a juzgarte y a decir tu deber como cristiano hijo de Dios es mirar a Dios es mirar a Cristo y no a los hombres y como mencioné en el episodio Si el que no está sirviendo el agua la está contaminando, yo no puedo seguir bebiendo agua de las manos de esa persona. No puedo seguir comiendo de lo que me está trayendo esa persona porque me lo está trayendo contaminado y me está haciendo daño. Hay ocasiones en que somos hasta forzados a perdonar y a simplemente actuar como si nada hubiese pasado, utilizando, como dije, versos bíblicos donde dice si vienes a traer tu ofrenda al altar y sientes o piensas que tu hermano tiene algo en contra de ti, déjalo ofrenda y ve y pídele perdón a tu hermano para que entonces tu ofrenda sea acepta. Utilizamos esos versos sin misericordia.¿Por qué? Porque no somos nosotros los heridos. No somos nosotros los que fuimos lastimados. Y aunque, como dije, esas frases son espirituales, están ahí, son bíblicas hasta cierto punto. Pero cuando no llevan amor, cuando no llevan misericordia, cuando se utilizan con la intención de manipular una emoción, de minimizar una herida, lo que hacen es daño. Lo que hacen es causar más dolor. No llevan la intención de sanar, llevan la intención de silenciar ese dolor. Ponerle un parcho, ponerle una cura, una bendita, dáse. Y eso te hace preguntarte cosas como. Realmente Dios me cuida, me protege. Te hace dudar de lo que en un momento dado tenías claro, claro en ti. Te hace dudar hasta de la existencia de Dios, porque aunque para usted que me esté escuchando pareciera algo simple y sencillo. A veces eso ocurre, te hace pensar y dudar de la existencia de Dios. Pero quiero que sepa, quiero que sepa. Que tu fe no está temblando. Lo que realmente está temblando es la estructura humana que la rodea. O sea, el sistema religioso. Tu fe está ahí, herido, pero sigues de pie, sigues caminando, sigues creyéndole a Dios. Estás cansado, pero te sigues moviendo. Estás vivo, sigues caminando. Cuando esas cosas te pasen, no dudes nunca, nunca en ir a la presencia de Dios y presentarte de esa manera herido, lastimado y ser honesto contigo y con Dios. Porque créeme que a Dios no le molesta. Dios no se va a sorprender de que tú te sientas herido, de que tú te sientas lastimado. Dios no se va a rascar la cabeza y pensar wow, tanto tiempo y mira, no. Eso no es lo que va a ocurrir. porque él te ve, ve tu corazón, ve tu lucha y él sabe lo que está ocurriendo. A veces lo permite porque quiere enseñarnos algo, pero no es la norma y no debiese ocurrir. Bien dice la Biblia, bien dijo Jesucristo, hay de aquel quisiera tropezar a alguno de mis pequeñitos. Él te conoce, sabe tu cansancio, lo conoce, conoce tu corazón. Y quiero que sepas que Dios no está al lado del del opresor, Dios está al lado del ofendido del que está lastimado tal como lo dice salmo 34 18 cercano está jehová a los quebrantados de corazón y salva a los constrictos de espíritu en el momento en que esas cosas ocurren y nosotros vamos a dios y nosotros vamos honestamente a dios él se acerca a nosotros Él no te viene a rasgar su vestido y a decirte, como te dije, sabes, eres un ignorante, inmaduro. Este recoge tu vela, sécate las lágrimas, amárrate bien los pantalones, la cintura y sigue caminando. Él no te dice eso me lo hicieron a mí. Él no te recuerda lo que le pasó a él. Él sabe lo que ocurre. Él sabe lo que pasa. Y te escucha. Porque él sabe lo que se siente ser herido y estar solo. Él valida tu dolor porque ve tu corazón, ve la honestidad que hay en ti y sana esa herida con amor. Esa herida que viene de adentro no debe redefinir tu relación con Dios. No la debe redefinir. Por el contrario, debes solidificar esa relación que tú tienes con Dios. Porque aunque la verdad es que nosotros no servimos al hombre, servimos a Dios. Eso es algo que tenemos que siempre tener pendiente. Esas personas no reflejan el carácter de Dios. Dios no va a destruir tu fe. Dios no va a cancelar tu llamado. Dios no va a pagar tu propósito. Esa herida lo que revela es que sigues siendo un ser humano con sentimiento y Con amor. La lucha revela que te importa. Porque si no te importara. Simplemente coges tus maletas y sigues caminando. Y adiós luz que te apagaste. Ese dolor. Revela que tú sigues estando vivo. Que sigues luchando. Que sigues creyendo en Dios. Esa. ese sentimiento, esa lucha constante que lo que hace es evocar Y desear, anhelar, tener un lugar seguro, llegar a un lugar donde te sientas y puedas descansar. Quiero que sepas, quiero decirte que Jesucristo sigue siendo ese lugar seguro, ese lugar de paz, ese lugar de descanso. Así que no te apresures en tomar decisiones. No te apresures. No te culpes a ti mismo o a ti misma de la situación. No minimizar. lo que viviste porque fue real y es doloroso y sobre todo y lo más importante no confundas la conducta de las personas que te hirieron con el carácter de Dios no tiene que ver una cosa con la otra son totalmente diferentes así que no te alejes no Te verdad, te. Te vayas a una esquina y te alejes de Dios. No, sé honesto contigo, sé honesto con él. Ábrele tu corazón a él. Exprésale tu sentir a él. Y verás que las cosas van a comenzar a cambiar. Así que. Hasta aquí, verdad, este. Este episodio, acuérdate, siempre nos puedes escribir a por encima de las nubes 2 arroba gmail punto com. Enviarnos un texto si entras a la aplicación de booksprout punto com. Y nos puedes conseguir a través de Spotify a. Los podcast de Apple, Amazon, Pandora. Así que gracias por darte tiempo, por sacar este ratito de tiempo y escuchar conmigo esto. Si necesitas la oración, bien puedes escribir, bien puedes enviar un texto, puedes hacerlo en confianza. No te rindas, sigue hacia adelante y en el próximo episodio vamos a hablar de la naturaleza espiritual. Y cómo afecta nuestra relación con Dios y con nosotros mismos. Esas heridas que se producen en ese lugar. Así que nos vemos la próxima semana, próximo sábado. Si Dios así lo permite y recuerda. Tu corazón, tu alma merecen un lugar seguro y Cristo es la respuesta. Sigue siendo él un lugar seguro. No importa quienes te hayamos fallado, él sigue siendo ese lugar seguro. Así que Dios te bendiga, Dios te guarde. Gracias por escucharnos y nos veremos en otra ocasión la próxima semana en Por Encima de las Nubes. Dios te bendiga.