Por Encima De Las Nubes

Episodio 3 - ¿Por qué duele tanto? La Naturaleza del Trauma Espiritual

Anel Pérez and Zuli Perez

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¿Por qué duele tanto? En este episodio abrimos un espacio seguro para hablar del dolor que nace cuando la iglesia deja de ser refugio. Exploramos el trauma espiritual, las heridas que atraviesan la fe, la identidad y la relación con Dios, y la culpa silenciosa que muchos cargan sin saber por qué. Un acompañamiento pastoral para comprender el dolor, descansar en la cercanía de Dios y recordar que Él no se aleja del corazón quebrantado, sino que camina con nosotros en el proceso de sanidad. 

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Dios les bendiga. Bienvenidos a otro programa o episodio de En Por Encima de las Nubes. Este que te habla tu amigo y hermano Anel Pérez. Continuamos esta semana con el episodio número 3 del tema o de la serie Cuando la Iglesia deja de ser un lugar seguro. Y Como en los episodios anteriores, quiero aclarar que no buscamos criticar la iglesia con este podcast en lo absoluto. Buscamos traer una manera de reconocer una situación que ocurre en silencio dentro de las iglesias con los cristianos, con las personas. Y Que de una manera u otra no solamente podamos reconocer lo que está ocurriendo dentro de las puertas de la iglesia, dentro de nuestras congregaciones, sino también aquellas personas puedan identificar ese problema, ese dolor y se pueda trabajar de una manera correcta y espiritual. En este momento. En este episodio número 3, bajo el tema La naturaleza del trauma espiritual, ¿por qué duele tanto nuestro enfoque espiritual? va dirigido a cómo afecta nuestra relación con Dios, con nosotros mismos y con la comunidad, ese trauma espiritual. Y vamos a utilizar ese verso bíblico de Salmos, capítulo 34, verso 18, que nos menciona que cercano está Jehová a los quebrantados de corazón, a los constrictos de espíritu. Así que quiero una vez más darte la bienvenida a este tercer episodio de la serie cuando la iglesia deja de ser un lugar seguro y vamos a hablar en este durante este tema o durante este espacio Sobre esas preguntas que muchos se hacen en silencio, esas preguntas que a veces causan hasta un poquito de vergüenza, de culpa, de miedo, simplemente por el por el hecho de hacerse la pregunta. Tales como ¿por qué duele tanto? ¿Por qué una herida dentro de la iglesia no se siente como una herida regular?

UNKNOWN

Eh...

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¿Por qué esa herida ha trastocado mi fe, ha trastocado mi alma, ha trastocado mi identidad, ha trastocado esa relación con Dios? Y vamos a trabajar en la medida que Dios nos esa sabiduría y ese entendimiento de una manera responsable, con mucho cuidado, con verdad, con compasión, con conciencia. vamos a trabajar y vamos a desarmar ese dolor. Porque para nosotros poder comenzar a sanar el dolor, lo primero que tenemos que hacer es entender cuál es el problema, cuál es la raíz del problema, qué es realmente lo que está ocurriendo, qué realmente es lo que estamos sintiendo. Y cuando estamos en esta situación, cuando sentimos esa herida, cuando tenemos esa lucha, si pudiéramos llamarlo así, tenemos que entender que eso que usted está experimentando hoy, a raíz de esa herida, ese dolor profundo que usted está sintiendo no es un dolor meramente emocional. No es un dolor que simplemente lo hace sentir triste, un dolor que le duele el corazón, un dolor que lo hace pensar así de vez en cuando en cómo ser diferente, cómo trabajar la situación. No es un dolor que va un poquito más allá. El impacto no solamente es emocional. Ese dolor o ese impacto es multidimensional, afecta a una serie de áreas en su vida. no solamente las emociones afecta su mente afecta como mencioné las emociones afecta su identidad como cristiano afecta su espiritualidad como un creyente afecta su relación con Dios como hijo de él y afecta su confianza Dentro de esa comunidad eclesiástica en la que usted se encuentra dentro de la iglesia, dentro de la congregación. Y afecta esa confianza dentro entonces también de la comunidad cristiana, ya no solamente dentro de los que están a su alrededor en las cuatro paredes, en esa congregación, en ese grupo en el que usted se acostumbra a congregarse, sino también a toda denominación, a todo grupo que se denomina. denomina iglesia, congregación, iglesia cristiana, usted ponga el nombre, el concilio, el que sea. El que sea. Así que eso que usted está experimentando no es meramente un conflicto interpersonal suyo, propio, suyo, que usted lo causó, que es interno y que usted tiene que lidiar con él de la mejor manera posible. Pues porque es algo pasajero. No, es más que eso. Es un golpe fuerte que trastoca esas áreas que en un momento dado estaban protegidas por la fe, verdad? Porque usted hace de esa comunidad cristiana su familia. Eso no nace de la noche a la mañana. Eso viene a raíz de la fe, de que usted cree por fe, que son sus hermanos, sus hermanas en la fe, que son sus líderes, que son representantes de Dios en la tierra. Y no es que esté equivocado al respecto, porque créame, es lo que somos. Pero aún así. Así, dentro de esta comunidad cristiana en la que nosotros nos encontramos, podemos ser heridos, podemos ser lastimados. Y eso no se trabaja con simplemente... Mira, tienes que perdonar y seguir para adelante, seguir el camino, porque pues este esto es parte del proceso. No te ofenda, no fue para ti o fue no fue la intención. Si usted se siente ofendido, aunque la intención del que haya ofendido. No era ofenderlo. Su realidad es que se ofendió. Y eso no se puede ignorar. Eso no se puede tapar con la mano. Eso no se puede ocultar. Y tampoco pensar que simplemente se nos va a pasar de la noche a la mañana. No. Eso no pasa rápido. Esa herida no sana rápido. Así que. Ese dolor profundo que usted siente, lo siente porque la herida fue producida en un lugar donde usted no lo estaba esperando. donde usted estaba tranquilo, tranquila, confiado, confiada en que ese era su lugar seguro. Y esta es la parte que queremos, que hemos querido trabajar y hemos querido, verdad? Llevar a cabo que las personas entiendan que el cristiano que ha sido herido lo entienda, que los que hemos herido entendamos y me incluyo porque No a cuántas personas yo haya podido herir en mi pasado, utilizando a veces la misma palabra. De verdad que algo que me ha hecho pensar, algo que me ha hecho analizar y algo que Dios me ha movido a traer a través de estos podcast. Cuando ocurre ese trauma espiritual, Lo sagrado se contamina. O sea, me explico, me explico. El trauma espiritual ocurre cuando lo sagrado se contamina. Así lo debió haber dicho cuando lo sagrado se contamina. Por qué? Porque cuando usted, cuando ese trauma espiritual ocurre, es cuando usted debía o entendía que se debía reflejar a Dios, pero termina distorsionándose, termina detrás de unas agendas, termina detrás de unas opiniones como si fueran dogmas, termina detrás de esa enseñanza que parece venir de Dios porque se utilizan versos bíblicos disfrazada de esa manera. Y aunque no siempre viene con la intención, como dije anteriormente, no siempre estamos buscando ofender a nadie o no siempre se busca ofender a nadie. Pero cuando se ofende la persona, cuando se hiere la persona, esa es su realidad. Usted puede haber tirado una piedra al bosque y allá en el bosque había alguien y usted le dio en la cabeza y le hizo una herida en la cabeza. Usted no intencionalmente quiso herir a esa persona, pero la realidad es que la hirió. Con intención o sin intención, la persona está herida y esta es la parte que queremos trabajar y que queremos que reconozcamos. Cuando cuando esa autoridad espiritual viene disfrazada, como dije, detrás de versos bíblicos, detrás de una predicación, detrás de una enseñanza, detrás de un consejo, detrás de una conversación regular, detrás de un compartir cristiano, si pudiéramos llamarlo así. hace daño y crea un crea una distorsión crea una mezcla de sentimientos de de confusión donde usted no se esperaba eso usted va caminando lo más bien por el por un sendero haciendo su caminata del día y de momento recibe una pedrada Y usted dice ¿qué pasó aquí? Y si se da cuenta que esa pedrada vino de su hermano, de su hermana, de su mamá, de su papá, del vecino. Este usted como que ¿pero qué pasó aquí? Y y esas cosas pues son las que nos hacen pensar. Y cuando ocurre de esa manera, como dije, cuando ocurre detrás de un púlpito, cuando ocurre desde un altar, cuando ocurre dentro de las paredes de la iglesia, cuando ocurre dentro de un compartir entre hermanos cristianos, cuando ocurre en una consejería con un consejo, porque tratando de aconsejar, tratando de llevar un mensaje, utilizamos esos versos bíblicos como martillo. verdad porque nos aferramos a la escritura cuando dice que la palabra de dios es como espada de dos filos como martillo que parte la roca en dos que trastoca que llega hasta los tuétanos de los huesos pues pensamos que ese es nuestro trabajo herir con la palabra es lastimar con la palabra es dar duro con la palabra y érase quien se hiera lastímese quien se lastime porque esa es la palabra de Dios y hay que hacerlo así déjeme decirle que si usted es una de esas personas está usted totalmente equivocado porque la palabra de Dios que no va con amor no se convierte en palabra de Dios no ayuda a nos restaura, nos sana, lo que hace es herir, lastimar, destruir y para nada bueno procede, aún siendo la palabra de Dios. ¿Por qué? Porque la usamos incorrectamente, sin amor. Y ahí es donde radica nuestro primer problema, nuestro dolor. cuando esa palabra viene disfrazada de Biblia, para llamarlo así, de Biblia. ¿Por qué? Porque viene con la intención de controlar, porque viene con la intención de humillar, viene con la intención de manipular, viene con la intención de que usted no sienta que usted está bien, de que usted está mal, que usted tiene que levantarse, que usted tiene que ser fuerte, que usted tiene que, mire, echar para adelante. Y aunque la intención puede ser buena, la realidad es que el resultado es incorrecto está mal y hace daño porque se convierte en una manipulación se convierte en un control control para que las personas no se vayan de la iglesia un control para que las personas simplemente se olviden de lo que le está pasando ignoren su herida ignoren su dolor silencien lo que está ocurriendo en su interior ese grito del alma que está clamando y diciendo necesito ayuda estoy herido estoy muriendo Y esa es la raíz del dolor. Porque diluimos el mensaje de Dios con la palabra del hombre. Y comenzamos entonces a mezclar, comenzamos ahí entonces a mezclar, mi hermano, mi hermana, esa... Esa palabra del hombre con la palabra de Dios y eso comienza entonces a afectar nuestra relación con Dios. Ya no solamente afecta nuestra relación con la persona que hizo el comentario, que dijo lo que dijo, que te lastimó, que te hirió, sino que ya comienza a afectar la relación con Dios. ¿Por qué? Porque usted entonces comienza a pensar que esa persona que habló de Dios, de parte de Dios, supuestamente era divina. quien estaba hablando y ahí comienza esa distorsión esa a diluir ese mensaje sea esa esa relación con dios usted comienza a comparar a cuestionar la estructura de la iglesia Y a mezclarla como si fuera el carácter de Dios, el carácter de Cristo. Y tenemos que siempre recordar las estructuras eclesiásticas están puestas, están hechas, están formadas muchas veces de acuerdo a cómo se organiza una compañía, una institución, un gobierno. No lleva una mala intención en la manera de la organización, aunque a veces se presta para eso. No siempre es así. Y eso hay que recordarlo. Por ende, no necesariamente esas estructuras eclesiásticas de la iglesia como tal reflejan el carácter de Dios. Aquí no hay un el hecho de que el líder de la iglesia sea quien tenga la última palabra y pareciera que entonces es parecida a la estructura de Dios, que es quien tiene la última palabra. La realidad es que Dios conoce todo y el líder de la iglesia sigue siendo un ser humano. común y corriente y no siempre tiene la razón no siempre está de acuerdo al plan perfecto de Dios no siempre va a decir lo que es correcto porque como dije es un ser humano igual el maestro puede fallar opinando en lo que entiende cuando no necesariamente es la intención de Dios y Y es aquí donde se se distorsiona, se diluye lo que es la parte bíblica lo que es el amor de dios lo que es la intención de dios porque inclusive comenzamos a cuestionar la disciplina y la mezclamos como si fuera un castigo porque porque no va con amor y entonces utilizamos esos versos bíblicos que dice no porque la disciplina al principio no parece buena pero bien aplicada y esta es la parte que a veces se nos olvida bien aplicada produce fruto al final produce Bien aplicada, bien recibida. Si aplicamos la disciplina sin amor, nos puede costar como le costó a la iglesia de Éfeso, que le dieron mucha exaltación al principio, que lo hacía todo perfecto, que hacía todo conforme a como estaba escrito, pero le faltaba su primer amor. Y si no se ponía para su número, iba a tener sus consecuencias. Inclusive se comienza a mezclar lo que es la obediencia a la palabra, la obediencia a Dios, la obediencia a servir a Dios con la sumisión al sistema, con la sumisión a la estructura eclesiástica, con la sumisión a los líderes. Y quiero recordarle que el libro de Hebreos capítulo 5 verso 14 dice y lo voy a leer completo, pero quiero aplicarte solamente una partecita. Dice el alimento sólido es para Para los que ya han alcanzado madurez y esta es la parte que quiero que apliquemos para los que pueden discernir entre el bien y el mal y han ejercitado su capacidad de tomar decisiones. Cuando usted ha alcanzado ese nivel de poder tomar y distinguir entre lo que es bueno y lo que es malo, usted entonces tiene que separar lo que es la obediencia y la sumisión. Nunca y quiero quiero que escuche esto. Nunca va a estar. La palabra de someternos, de ser sumisos, de esa sumisión ciega al sistema eclesiástico. Hay una sumisión ciega a Dios, no al sistema religioso. Quiero que usted tenga eso bien claro. Yo recuerdo cuando yo me criaba, cuando era joven, mi niño, cuando ponían a una persona en disciplina, lo anunciaban desde el altar, anunciaban esta persona va a estar en disciplina por X cantidad de tiempo, no va a tener participación, por esto, por esto y por esto y por esto. Mencionaban todas las razones por las cuales la persona había sido puesta en disciplina. Y mi hermano, ya eso no es corrección. Ya eso se transforma en una vergüenza. Y ahí es donde entonces se comienza a diluir esa esa palabra de Dios eso es espiritual y sale esa herida espiritual cuando lo sagrado entonces se contamina cuando lo sagrado se mezcla con lo humano con la opinión del hombre con las dogmas establecidas como doctrina dogmas de hombre puestas como doctrina algo que Cristo criticó Cuando dijo este pueblo de labios me honra más su corazón lejos está de porque tienen por doctrina dogmas de hombres. Y esto cuando cuando este este evento ocurre, cuando lo sagrado se contamina, cuando esa herida espiritual ocurre. El alma, el corazón entra en. en crisis entra en una lucha entra en un estado de supervivencia de vida o muerte Porque ocurren unas cosas que son inevitables y que muchas veces se pasan por alto. Ocurre lo que podemos llamar como esa pérdida que no se ve a simple vista. Y eso es lo que es una de las razones o lo que causa una de las causas de ese dolor tan profundo. Que es verdad e infligida. o infligido por una herida espiritual. Porque no solamente se pierde una relación con una persona o con ese grupito adicional, como le dije, esa congregación que tenemos ahí, hay algo que trastoca lo psicológico Lo espiritual profundo. Lo íntimo. Y es esa sensación de pertenencia. Se pierde. Ya usted no se siente bienvenido. Aunque siga yendo. Ya usted no se siente cómodo. Aunque sea parte de. Ya usted comienza. A. a confundir lo que realmente es la comunidad de la iglesia con el que te está hiriendo, con lo que te hace daño. Ya comenzamos a cuestionarlo todo. Nuestro sistema de defensa se levanta, se pone en alerta y comienza una serie de daños increíbles. Se pierde, como dije, ese sentido de pertenencia, de lugar. Yo recuerdo cuando yo me mudé, cuando nosotros nos mudamos de Puerto Rico para acá en el 2014 llegamos a un lugar en mi caso yo llegué a una casa donde yo no conocía a la familia mi esposa si era su familia pero yo no los conocía A un lugar que yo nunca había visto llegar a una iglesia nueva, diferente, tratando de buscar un lugar donde congregarnos. Era un poquito verdad. Estamos analizando, estamos viendo, estamos ahí y se supone que seamos parte de la iglesia en general de Cristo. Pero la verdad es que como humanos ponemos esa barrera porque estamos. Es parte de nuestra humanidad. Es parte de nuestra humanidad y no se siente nada bien sentirse. no parte de es es algo No fácil y ocurre cuando empezamos un trabajo nuevo, vamos a un lugar y aunque sepamos lo que vamos a hacer, estamos con gente totalmente nueva, diferente y uno se siente como que ok, ya no me siento igual que como estaba en mi trabajo anterior o ya no me siento igual que como estaba en la iglesia anterior o ya no me siento igual como me sentía la semana pasada en medio de la misma gente. Esa confianza en lo espiritual, como dije, ese sistema de defensa se levanta y usted comienza a analizar realizar todo absolutamente todo Esa creencia que usted tenía en Dios, en el sistema, porque pensaba que era un sistema que estaba de acuerdo a la voluntad de Dios, se trastoca esa inocencia en la fe, si pudiéramos llamarlo así, se pierde, se pierde esa seguridad emocional porque ya usted no se siente seguro, ya usted está totalmente y constantemente con ese sistema de defensa, analizando lo que se está diciendo, lo que se está hablando. Si alguien está diciendo algo por allá, usted está ya posiblemente pensando que lo está diciendo por usted. Cualquier cosa que se diga desde el altar ya usted lo está filtrando porque puede ser que venga para herirlo y entonces no recibe lo que se supone. Recibe esa seguridad emocional, se pierde. La imagen que teníamos de Dios se trastoca porque pensamos que Dios es un Dios protector y es un Dios protector. Pero comenzamos entonces a dudar de esa protección. ¿Por qué? Porque fuimos heridos y no es que Dios dejará de protegernos. No es así. eso simplemente fuimos heridos fuimos lastimados esa esa identidad que lo mueve usted y lo lleva a ser como cristiano dentro de esa comunidad eclesiástica, de esa congregación, todo eso se pierde y de eso no se habla. Cuando una persona está herida de esos elementos que son esenciales dentro del humano, dentro del ser humano, porque son necesarios no solamente dentro de la iglesia, son necesarios como parte de nuestra humanidad sentir ese sentido de pertenencia, de que pertenecemos a un lugar, de que pertenecemos a un grupo, de que somos parte de algo, de alguien. Eso tiene que estar ahí. Si eso se trastoca, usted se siente perdido, usted se siente en el aire, usted se siente en el oblivion y usted se siente, nada le va a agradar, nada le va a gustar porque está como que, ok, ¿dónde estoy metido? No dónde estoy metido. Y eso hace daño. Y de esas cosas no se habla. Sabemos que una persona está herida y lo queremos resolver con que tienes que seguir para adelante con que no te preocupes Dios está contigo y es cierto pero pero ya no viene esa palabra no viene con la intención de levantarte viene con la intención de que simplemente silencias el dolor silencias tu problema ignores lo que te está ocurriendo y eso está mal y necesitamos reconocer estas áreas que son lastimadas que son heridas que son trastocadas y no es simplemente pedir perdón por haberte herido entonces ya van otra serie de cosas que hay que trabajar y eso mi hermano mi hermana hay que tenerlo en consideración no solamente por quien niere sino también por quien es herido la persona herida tiene que reconocer que estas áreas posiblemente han sido afectadas en su vida y hay que trabajarlas se convierte eso mi hermano como si usted estuviese enterrando un familiar querido un ser querido se convierte en duelo con si usted fuera un funeral se siente así ese dolor profundo ese dolor este que pareciera que no va a terminar y muchas personas como eso no se dice como eso no se habla como de estas cosas no se trabajan andan por la vida en el evangelio en la iglesia moviéndose de un lado para el otro nunca sintiéndose parte de y no saben por qué y andan en una vida de luto sin darse cuenta Y eso hace que la carga sea todavía más pesada, más dura, más difícil de llevar. Eso provoca a mi hermano que usted comience entonces a hacer una serie de movidas, si pudiéramos llamarlo así. Y al hacer esas movidas, usted comienza a hacerse culpable, a sentirse culpable. Usted comienza a alejarse un poco y se siente culpable porque no estoy yendo a la iglesia, no estoy compartiendo con los hermanos, estoy mal y lo hacen sentir culpable también. Añade más a la herida de esa forma. porque como la Biblia dice que no dejemos de congregarnos como muchos tienen por costumbre pues pensamos que no ir a la iglesia porque estamos sanando porque estamos tratando de lidiar con un problema que estamos teniendo entonces estamos mal pues usted se siente culpable se siente culpable por poner límites por poner distancia por poner barreras decir hasta aquí voy a llegar esto no lo voy a permitir voy a seguir adelante pero esta área en particular ya voy a ser un poquito más cuidadoso cuando usted admite o se da cuenta o dice algo estuvo mal dentro de lo que pasó algo pasó mal Me hirieron, me lastimaron, hay algo mal en mí. Usted se siente culpable. Y quiero y quiero que sepas, quiero recordarte, quiero que analice, quiero que internalices que. Sentirse herido, sentirse lastimado y sentir la necesidad de poner barrera, de poner distancia, de poner límites. Y. Y aún así sentirse culpable, esa culpabilidad no viene de Dios. Eso es lo que evidencia, mi amado hermano, es que fuiste sincero en tu búsqueda, en tu entrega, en tu pasión. Mi hermano, mi hermana, en tu devoción y lealtad a la iglesia, al sistema que entendías que era de parte de Dios, que era lo correcto. Fuiste vulnerable, tenías tu corazón abierto, disponible. Y esa culpa no viene de Dios. Esa culpa viene de las enseñanzas que nos han dado, donde han utilizado incorrectamente con el fin, como dije anteriormente, de controlar, de manipular, de silenciar ese dolor y mantenerte en un área en específico, en una esquina. De ahí es que viene esa culpa. Donde el mismo sistema te lleva a que te calles la boca, que no digas nada, porque pues eso pasa, es normal y hay que seguir para adelante. Y si hay algo que. Que tengo, por cierto, y estoy bien seguro, bien seguro, es que de la misma manera que nosotros llegamos a Dios. Reconociendo nuestra situación, nuestra condición. Que necesitábamos de él de esa misma manera, Dios nos invita constantemente, tal y como lo dice Filipenses 4 6, nos invita a presentar todas nuestras peticiones, a reconocer nuestro dolor, a reconocer nuestra herida, nuestra situación y presentársela a Dios. traérsela a él traerla a los pies porque Tal y como dice el salmo que mencioné al principio, salmo 34, verso 18, que nos recuerda que Dios está cercano al quebrantado de corazón, al que está en necesidad, al que está herido, al que está lastimado. Jesucristo en varias ocasiones dijo y recalcó que él no había venido a los que estaban sanos. Él había venido a los que tenían necesidad, a los que estaban enfermos, a los que estaban en las cárceles, a los que estaban heridos, a a los que estaban quebrantados, a los que estaban marginados, a los que estaban despreciados. A esos vino Cristo. Por tal razón está cercano de ti que ha reconocido tu situación, tu dolor, tu problema, tu herida. El que está que no dice nada. Que todo se lo aguanta, que todo se lo calla. Lo que hace es añadiendo dolor a su vida cuando está sintiendo dolor. Así que usted háblelo, usted comuníqueselo a Dios, usted dígaselo a Dios. Usted reconozca. Admita que algo le está haciendo daño, no se lo calle, no lo enmascare, no lo guarde, no lo haga, no se sienta que tiene que ser otra persona, no cree una persona incorrecta de quien realmente es. Es usted y de lo que usted está pasando. No, no haga eso. Dios no nos manda a hacer eso. Dios no nos llama a hacer eso. No, Dios nos llama a que nosotros seamos honestos, a que nosotros hablemos con él, a que traigamos las situaciones delante de él. Y que cuando tengamos que entonces alejarnos un poquito, tal como él hizo, que muchas veces se alejó de la multitud, se alejó a otro lugar para descansar, se fue aparte. para descansar, para tomar fuerza, para congregarse con Dios, para tener esa relación íntima más con Dios, separado del grupo, de las masas. A él no le va a molestar que usted haga lo mismo con el fin de que usted sane de las masas, no de él, no se aleje de Dios para nada, para nada. Él sigue siendo ese lugar seguro. Él no se va a molestar y se va a incomodar y te va a rechazar porque estás lidiando con tu problema. Él te va a ayudar. Él va a estar contigo en el proceso. Él va a caminar contigo. Él va a ayudarte, va a levantarte, va a restaurarte. Dios no trabaja en tu contra para nada. Así que vamos terminando ya. Y quiero que sepas que. El reconocer que te duele es parte de ese proceso de sanidad. Y eso no significa que eres una persona débil. No, no, no, no. El más fuerte que le den por la parte de atrás de la cabeza sin darse cuenta, sin esperarlo, lo achocan y lo tiran al piso. No significa, no tiene que ver una cosa con la otra. Pero hay que reconocerlo. Hay que darse cuenta de que algo está pasando en nosotros que no está bien y reconocer que ese dolor es fuerte porque lo que pasó no fue sencillo no fue simple no fue un algo llanito algo superficial no fue algo profundo y por eso te duele tanto Tomaste definitivamente en serio la vida cristiana, el servir a Cristo y no es que eso te haya lastimado, pero los que estaban alrededor, como estabas dedicado a servir con tu corazón abierto, recibiste una herida. Eso no significa que Dios te ha fallado. Por el contrario, la iglesia pudo haberte herido, los líderes pudimos haberte herido, los maestros pudimos haberte herido, los miembros pudimos haberte herido, los hermanos pudimos haberte herido. Pero aún cuando en ese lugar que se suponía un lugar seguro recibiste una herida, la sanidad va a venir de Dios. Así que de él no te alejes. De él no te escondas. A él no le pongas barrera. A él no le pongas límites. Si has reconocido que tienes un problema y se lo estás trayendo a Dios, ya estás en el camino correcto y él anda contigo. No te ha dejado solo. Jesucristo dijo yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin. Así que gracias por acompañarme en este episodio. Una vez más Nos veremos la próxima semana en el próximo episodio donde vamos a hablar de cómo comenzar a sanar esa herida con pasos prácticos, pasos espirituales y emocionales para comenzar ese proceso. Así que Dios te bendiga, Dios te guarde. Me puedes escribir, me puedes enviar un email a por encima de las nubes 2 arroba gmail.com. Repito, por encima de las nubes 2. dos arroba gmail.com o enviarme un mensaje. Gracias por escucharnos. Nos puedes encontrar en Amazon Music, Pandora, en Apple, en los podcast de Apple, Spotify, a través de Por encima de las nubes. Dios te bendiga. Dios te guarde. Te hablo tu hermano y amigo Anel Pérez. Que la paz de Dios sea contigo.