Por Encima De Las Nubes
Una vision de la vida desde una perspectiva cristiana.Entendiendo nuestra vida desde la perspectiva de Dios y su Palabra.
Por Encima De Las Nubes
Episodio 4 - "Por sus Frutos los Conocereis"
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En este episodio entramos en una de las enseñanzas más directas y liberadoras de Jesús: “Por sus frutos los conoceréis.” Una frase sencilla, repetida, pero muchas veces usada para controlar, silenciar o generar culpa. Aquí la recuperamos en su sentido original: como una herramienta de discernimiento, protección y claridad espiritual.
Exploramos qué es realmente “el fruto” —no talento, no carisma, no éxito ministerial— sino carácter, espíritu, ambiente, y aquello que permanece cuando nadie está mirando. Hablamos de cómo identificar cuando un entorno espiritual es sano… y cuando no lo es. Y sobre todo, recordamos que discernir no es juzgar: es cuidar tu alma.
Este episodio te ayudará a:
- Reconocer el fruto verdadero según Jesús.
- Diferenciar entre espiritualidad genuina y apariencia religiosa.
- Entender por qué tu alma percibe lo que tu mente a veces duda.
- Liberarte de la culpa cuando notas que un ambiente no refleja el corazón de Cristo.
- Aceptar el permiso que Jesús mismo te dio para ver con claridad.
Si alguna vez te dijeron que “cuestionar” era rebeldía… si alguna vez sentiste que algo no estaba bien pero no sabías cómo nombrarlo… este episodio es para ti.
Porque el fruto no miente.
Y Jesús nunca te pedirá que ignores lo que Él mismo te muestra.
Buenos días, mis amados hermanos y amigos. Gracias por sintonizarnos nuevamente por encima de las nubes. Continuamos con la serie Cuando la Iglesia deja de ser un lugar seguro. En esta ocasión vamos por el episodio número 4. Bajo el tema Por sus frutos los conoceréis. Y como he mencionado anteriormente, este podcast no lleva la intención de criticar la iglesia, sino la intención de sanar, de levantar el ánimo de ayudar a aquellas personas que de una manera u otra se han sentido heridas por la iglesia y han abandonado la iglesia o están en esa lucha de abandonar la iglesia, de abandonar a Dios o nosotros que probablemente hayamos herido con nuestras palabras, nuestras acciones a otros utilizando en ocasiones la misma palabra, pues que entonces que analicemos, nos autoanalicemos y corrijamos nuestra nuestra conducta. Así que muchas gracias por sintonizarnos en este día y hoy vamos a hablar sobre Mateo capítulo 7 verso 16 donde Jesús habla y deja saber que por sus frutos los conoceréis es una frase muy utilizada muy conocida y también malinterpretada y hoy vamos a hablar sin miedo sin sentir culpa sin sentir este verdad sin caer en juicio así que Prepárate, respira con calma, tranquilo. Esto es un lugar seguro y. Vamos a hablar, vamos a hablar un poquito juntos al respecto. Cuando Jesús en Mateo habla al respecto de que por sus frutos los conoceréis, estaba hablando de los líderes, se estaba refiriendo al cristiano, se estaba refiriendo a las personas que dicen ser cristianos, ser sus discípulos, seguir, seguirle y no estaba haciéndolo con el fin de meternos miedo, no nos estaba, no nos estaba dejando algo para que nosotros nos asustáramos. Por el contrario, nos estaba dando una herramienta, nos estaba dando una una manera de que nosotros nos pudiésemos proteger. Él sabía, según el sistema religioso existente, que habían personas y a través de los años usted lo ha visto, que hay personas que dicen ser cristianos, que aún cuando siguen las reglas establecidas dogmáticas o doctrinales al pie de la letra, Cuando las cosas no se hacen con amor, con pasión, con la intención realmente de agradar a Dios, pues no refleja el carácter de Dios, no refleja realmente lo que Dios quiere que nosotros reflejemos. Y muchas veces a raíz de esas situaciones, líderes, sistemas religiosos ponen cargas en las personas que a veces es imposible de llevar. No puedes ir a este lugar, no puedes visitar esto, no puedes compartir con este tipo de personas, no puedes hacer esto otro. No puedes vestirte de esta manera. No puedes comer esto. No puedes comer lo otro. No puedes faltar a la iglesia ni un día. Tienes que hacer esto. Tienes que hacer lo otro. Y a veces es casi imposible seguir. Aún cuando Cristo dijo. Que tomemos su yugo, porque su yugo era fácil y ligera su carga. Y. Ese mensaje, por su fruto los conoceréis, no es otra cosa que una herramienta simple, sencilla, práctica y que nos ayudaría a ser libre cuando nosotros comenzáramos a evaluar y es mirar el fruto de esas personas. No es el título, no es la posición, no es la elocuencia con la que se pueden expresar, no es la emoción que puedan producir por su carisma, no es por la cantidad de personas que los puedan seguir, ya sea en las redes sociales o en presencia eso es indiferente eso el diablo cuando fue expulsado del cielo se llevó la tercera parte de los ángeles y eso no significa que fuera bien que estuviera de parte de Dios por el contrario sabemos verdad lo que lo que significa sabiendo aunque tenía prácticamente según se le considera como el cuarto en el cielo estaba encargado de la adoración y era un querubín y todo lo demás este la biblia misma lo presenta como el ser sello de la perfección y aún así falló y se llevó un montón de ángeles con él. Así que Si eso pasó en el cielo, imagínese aquí en la tierra donde ya una vez el hombre pecó. Dice la Escritura que por cuanto todos pecaron, todos están destituidos de la gloria de Dios. O sea, todos nacemos en pecado y todos cometemos errores, todos cometemos fallas. Y aunque estamos sirviéndole a Dios, no significa que vamos a ser perfectos, sino vamos a ir buscando esa perfección en Cristo, en Dios. Así que cuando buscamos el fruto, el fruto no es talento, no es cuánto se puedan expresar, no es cuánto conocimiento bíblico puedan tener, no es el éxito ministerial que puedan presentar, es el carácter. El fruto es el carácter, es quién es esa persona. Una vez ya no está detrás del micrófono, es esa persona lo que representa a esa persona, lo que hace, lo que lo que deja, el legado que puede dejar detrás de ya no estar frente a la congregación. frente a un grupo de personas como dije fuera del micrófono ese es el fruto Ese fruto que es verdad, el fruto del espíritu que nos habla la escritura, que es amor, paz, paciencia, bondad, mansedumbre, benignidad, dominio propio, templanza, humildad. Esa pasión que tenemos o esa compasión que tenemos por los demás, ese es el fruto. No necesariamente palabra, no es decirlo, realmente es sentirlo. Esa conexión que usted puede sentir en el espíritu con una persona que apenas ha visto que apenas acaba de conocer y esa conexión que le hace sentir tranquilidad que le hace sentir paz porque en el ambiente en lo que los rodea usted puede percibir a través del espíritu que Dios está ahí ese es el fruto no es manipulación no es utilizar verdad lo que se conoce lo que se sabe para manipular para para emitir juicio para para hacer daño ahí realmente no está dios y por ende no es un buen árbol no es un árbol sano usted distingue el árbol por su fruto usted dirige distingue la planta por el fruto que pueda dar por la flor que pueda dar y ya usted sabe una vez produce usted sabe realmente lo que pueden parecerse hasta que dan fruto y Y es ahí donde entra ese don, el don de discernimiento que todo cristiano debe tener. No es necesariamente o meramente para algunos en específico. El don de discernimiento es un don para todo cristiano, que todo cristiano debe tener unos en más grados que otros, pero todo el mundo, todo el que dice servir a Cristo, todo el que es discípulo del Señor, seguidor de Jesucristo, servidor de Dios, debe tener discernimiento. En su vida y el discernimiento nos ayuda a ver las cosas con más claridad, a poder distinguir entre lo que es bueno, lo que es malo, lo que realmente proviene de Dios y lo que no proviene de Dios. No es para sentarse a juzgar, no es para criticar, no es porque vaya a estar usted en rebelión y creerse que usted es mejor que nadie. No, pero es con la intención de protegerse usted. Si hay algo que está mal, que usted lo puede identificar como que aquí algo no me cuadra aquí, aquí hay algo que no bien. de parte de Dios porque esto no está bien y no estamos hablando de la corrección espiritual no estamos hablando de cuando alguien está hablando y usted dice esta persona como que no me cuadra como que es el fruto de esta persona no cuadra con lo que dice como que no no no es y ahí es donde entramos entonces en ese discernimiento y ahí donde nosotros comenzamos a pedirle a Dios El discernimiento nos ayuda a escuchar la voz de Dios, a escuchar al Espíritu Santo, a discernir entre lo que viene y lo que no viene de Dios. Cuando cuando se nos dice o se utiliza el verso bíblico, la expresión de David cuando estaba huyendo de Saúl, que decía libre Mejiobá de poner la mano sobre su ungido y siguió huyendo y siguió recibiendo maltrato y el pueblo de Israel siendo maltratado por un rey que ya Dios había desechado. cuando nos mencionan ese pensamiento hay que ir a la base a la raíz porque David dijo eso pero eso no significa que si nosotros vemos que nuestro líder está mal que está haciendo algo que no es bíblico que es incorrecto si el maestro lo está diciendo está enseñando algo incorrecto si se está no importa quién esté al frente no importa quién esté diciendo qué título pueda tener qué posición ministerial pueda tener que qué lugar puede ocupar dentro del sistema religioso si está mal está mal y hay que corregirlo y cuando uno mira el fruto y uno ve que el fruto no cuadra con lo que dice la escritura entonces hay que llamarlo hay que llamar la atención y no es apedrearlo no es abochonar a la persona no no como que no me cuadra Y cuando es algo repetitivo que la persona no quiere corregir, que el sistema no quiere cambiar, usted no tiene que darse ahí. Si es donde le están dando agua sucia, usted no se la bebe porque usted necesita hacer agua limpia. Donde le están dando fruto que le hace daño, pues usted no se lo puede comer. Y estar ahí sentado viendo que están repartiendo y no poder comer o no sentirse alimentado no le hace bien. Ese cuando Jesucristo hace el llamado por su fruto los conoceré. Mire, es porque el fruto no hay manera de que usted lo pueda cambiar, que usted pueda disfrazar el fruto, un mango y venderlo como una pera. No, no hay forma. Y. Usted puede ver en un líder, puede ver en un maestro, usted puede ver en cualquier persona que esté tratando de enseñar, de educar, de predicar, de llevar la palabra, de aconsejar. Puede tener unas palabras muy bonitas, puede adornarlas muy bien, puede adornar las emociones, puede sentarse a llorar como realmente sintiera el deseo de llorar, como si realmente estuviese confundido. Para eso están los actores. Puede disfrazar su espiritualidad, puede parecer una persona que ora mucho, que habla mucho. mucho en lengua y mucha cosa y con eso engañar a la gente. Pero el fruto que esa persona puede representar o puede presentar, pueda dar. Eso es algo que usted no lo puede disfrazar. Eso es algo que no se puede esconder. El fruto revela la raíz de quién es la persona en realidad. El fruto revela si realmente Cristo está en el corazón. El fruto revela si realmente lo que dice en sus palabras es lo que lleva el corazón. El fruto te hace ver las cosas con claridad, te hace distinguir entre el día y la noche, entre el bien y el mal. Nosotros no estamos llamados a simplemente por el título que puedan tener, por la posición que puedan tener, a ignorarlo. No, estamos llamados a verlo con claridad, a reconocerlo como lo que es, como un fruto dañino, como un árbol no bueno. Y a corregirlo. A corregirlo. No, como dije, no es para condenar a la persona, no es para atacar a la persona. Es con el fin de cuidarnos a nosotros y cuidar a los demás que puedan estar siendo alimentados con un Fruto no bueno. Y cuando usted está herido porque le están dando un fruto no bueno, cuando usted está lastimado, usted tiene que reconocerlo. Tiene que darse cuenta. Esto no está bien. Yo me siento de esta manera. El espíritu me está haciendo sentir de esta manera. Pues yo tengo que aceptar lo que el espíritu me está dejando saber. Y cuando eso pasa. Por eso dice la escritura que escudriñemos los espíritus, porque cuando eso pasa. Cuando el fruto no es bueno, cuando el fruto realmente no es bueno, mi amado hermano, mi amada, mi amado amigo. El espíritu lo sabe. El Espíritu Santo que usted tiene por dentro, que usted lleva dentro, lo sabe muy bien. Y como el Espíritu Santo lo sabe muy bien, se lo va a dejar saber a usted. Lo va a sentir en el corazón, lo va a sentir su alma, algo va a ocasionar que usted lo pueda sentir. Hay veces que hay personas que perciben algo que es malo y su cuerpo comienza a temblar y se sienten incómodos, no se sienten bien. como que este no es el lugar mío, que no me siento bien, algo está mal, algo no está bien, usted no sabe todavía bien lo que es, pero ya su cuerpo, su espíritu se lo está dejando saber y es importante que nosotros lo reconozca, que lo reconozcamos cuando nosotros tratamos de ignorar eso que el espíritu nos está dejando ver, ya sea como le dije, porque es un líder, porque es un ministro, porque tiene una responsabilidad dentro de la iglesia, porque es maestro, porque tiene una posición alta dentro de la esfera religiosa, dentro del sistema religioso, dentro de la organización. Entonces nosotros comenzamos a sentir heridas, comenzamos a sufrir ansiedad, comenzamos a sentir el peso de esa lucha entre nuestro espíritu y lo que está ocurriendo. Y ahí, mi amado hermano, ahí es donde a veces nos sentimos heridos, donde nos duele. Donde nos confundimos. Porque pensamos. Mira. Esta persona es el pastor. O esta persona es el maestro. O esta persona es el evangelista de la iglesia. El misionero. Esta persona lleva tantos años en el evangelio. Se supone que sepa. Yo creo que el que estoy mal soy yo. Y no. Cuando usted reconoce. Que realmente usted se analiza. Usted dice no. Aquí algo está mal. Eso no significa que usted es una persona inmadura. si usted lo llama aparte si usted lo dice si usted dice mira esto no está bien si usted comienza a sentir en usted esto no está bien aceptar esto no está bien esto no está bien eso no es que usted no tenga fe eso no es que usted sea un cristiano inmaduro eso se llama discernimiento donde el espíritu le está dejando saber a usted esto no está bien y aunque Otras personas le digan, no, tienes que mantenerte ahí, tienes que seguir ahí, tienes que, mira, esto no, sabes, tú tienes que ser un buen cristiano. Tú no puedes simplemente correr y seguir corriendo. No, el discernimiento y cuando el espíritu disierne lo que está bien y lo que está mal, usted se supone que usted escoja lo que está bien. Y que usted siga la dirección que el Espíritu Santo les va a dar. Y como le dije ahorita, donde le están dando alimento que no es correcto, que no es bueno. Usted no tiene por qué quedarse ahí... Si el árbol que está produciendo el fruto... Es un árbol malo... Usted no tiene por qué quedarse comiendo ese árbol dañado... A fin de cuentas le va a dar... Le va a caer mal... Le va a dar mala digestión... Le va a hacer daño... Y eventualmente la herida va a ser tan profunda... Y sin sanarse... Va a infectar... Va a crear una clase de infección... Que usted va a terminar... Muriéndose... O totalmente inválido, dañado, que ya no puede hacer más nada. Y por eso es importante que reconozcamos el fruto, que entendamos los frutos, que sigamos al Espíritu Santo, que no contristemos al Espíritu Santo, que escuchemos al Espíritu Santo, que pidamos con deseo, con pasión, con anhelo, discernimiento del Espíritu.¿Por qué? Porque es necesario para mantenernos santos. sanos para mantenernos sirviendo a Dios para nunca dejar de buscar de Dios no podemos de ninguna manera ignorar lo que Dios nos está dejando saber y como le dije no importa de parte de quien venga la herida no importa Y no necesariamente usted tiene que abrir la boca y contarle la herida a cualquiera. No, usted no tiene que decirle a todo el mundo lo que realmente está pasando. No hay nadie mejor y nada mejor que llevárselo a Dios, que entregárselo a él. Que dejárselo saber a él, que abrirle el corazón a él. Ese es el mejor lugar. Ese es el lugar más seguro que usted se puede encontrar. El lugar más seguro que usted se pueda encontrar. Ahí, con el pasar de los años... usted ha podido ver la variación que hay entre congregación y congregación organización y organización usted ha podido ver en los cambios que han habido en cómo la gente opera dentro de la iglesia cómo los sistemas han cambiado cómo las doctrinas han ido cambiando de una manera u otra unos para bien otros para mal otros con la intención de hacer lo que es correcto lo que es bíblicamente correcto y otros que no y por eso mi hermano Mi amigo, es necesario el discernimiento, es necesario analizar el fruto de las personas. No es tener un ojo de juicio, es reconocer el fruto, es entender. Pueden hablar bonito y aún hablando bonito pueden herir, pueden lastimar, pueden dañar. Y si tú estás en esa posición, si tú te sientes en esa posición de que estás luchando con el discernimiento que el Espíritu te está dando, que estás luchando con el fruto que estás viendo y que no te cuadra, que no representa el carácter de Dios, que no habla de Dios. No luches más con eso. No permitas que la ansiedad, que la depresión llegue a tu vida a raíz de eso. No te sientas sobrecargado al respecto. Reconoce la situación, reconoce el dolor, reconoce lo que está sucediendo. Habla con alguien que tú entiendas que puede darte una palabra de aliento que no te va a juzgar al momento de escucharte expresar lo que sientes. A tratar de convencerte de que tú tienes que olvidarte de eso, que no puedes mirar al hombre, que tienes que mirar a Cristo, que tienes que ir a la iglesia sin importar qué. No. No es lo que Dios está esperando de ti, no es lo que Dios está esperando de nosotros. Y a nosotros los que hablamos, los que enseñamos, los que de una manera u otra Dios nos da la oportunidad de llevar el mensaje de una manera u otra, como este mismo del podcast, no buscamos obligación. Pero a veces tenemos que reflexionar en lo que decimos, cómo lo decimos, cómo utilizamos la palabra, con qué propósito la llevamos, si es con el propósito de sanar, si es con el propósito de levantar el ánimo, si es con amor, si aún cuando llevamos una palabra que es dura, podamos llevarla entonces con ese amor, esa determinación de ayudar, de levantar el ánimo. el ánimo no de manipular no de influenciar de manera pudiésemos llamarlo entre comillas de manera positiva sino con que realmente haya un cambio con que realmente haya una sanidad interior no podemos pretender que aquel que no conoce a cristo bien Realmente lo puede entender bien, pueda obrar como él es, como él espera. A veces hay que tener paciencia. Una de las razones o una de las cosas que he analizado en estos días es. A veces llegan personas nuevas a la iglesia y del saque estamos imponiéndole una serie de cargas. No puedes hacer esto, no puedes hacer lo otro. Tienes que cambiar esto, tienes que cambiar esto otro. Y aunque sea cierto. Muchas veces es se sobrecarga la persona a tal grado que dice esto es más malo que estar afuera. Es más difícil que estar fuera de la iglesia y entendemos que servir a Cristo es de valiente. Servir a Cristo hay que ser esforzado. hay que realmente meterle mano como decimos a veces pero también hay que reconocer que las cosas hay que llevarlas con carga con calma no llevarles cargas de más y especialmente si son cargas impuestas que son dogmáticas no realmente doctrinales así que vamos a ir cerrando este episodio pero quiero recalcarte que si te están dando un fruto malo en donde tú estás tú no estás obligado a comer de ese fruto dañado no estás obligado a permanecer en un lugar donde te estás muriendo donde no hay agua para ti donde no hay alimento para ti donde nadie se está ocupando de ti de ayudarte a levantarte a crecer jesús nos dio esa herramienta de que por sus frutos los conoceríamos que los analicemos nos dio el discernimiento con la intención de que podamos protegernos como una herramienta nos ha dado esa voz para poderle escuchar esa voz de él esa voz del espíritu que nos habla en nuestras vidas y en un lugar que nos da fruto Es donde no está Cristo. Bien dijo Cristo. Yo soy la vid verdadera. Mi padre es el labrador. Y todo pámpano que en mí no lleva fruto. Es cortado y echado en el fuego. O sea que si no hay fruto en ese pámpano. Por más lindo que se vea. Por más florecido que se vea. Si no hay fruto. Ay Dios nuestro. Así que gracias por escuchar. Gracias por sintonizarnos una vez más. Quiero dejar que saber. Que nos puedes escribir. Por encima de las nubes. Dos. Aroba. Gmail. Nos puedes enviar un mensaje de texto a través del mismo podcast. Nos puedes seguir escuchando. Nos puedes buscar en Spotify, Amazon Music, Pandora, Apple Podcast. En confianza. Así que nos veremos el próximo sábado. Si Dios así lo permite. Y vamos a dialogar un poquito sobre mira a Jesús y no a los hombres, sobre esa frase. Vamos a descubrir cuándo es verdad y cuándo se usa como un arma. Así que Dios te bendiga, Dios te guarde. Recuerda, el fruto no engaña.