Por Encima De Las Nubes

EPISODIO 8 — “Volver al corazón de Jesús”

Anel Pérez and Zuli Perez

Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.

0:00 | 35:11

Escríbenos dejándonos saber tu nombre y desde donde nos escuchas. Déjanos tu petición y oraremos por ti.

Este episodio final es un abrazo para tu alma. Después de caminar juntos por heridas, preguntas, silencios y procesos difíciles, hoy cerramos la serie volviendo a lo esencial: el corazón de Jesús.

Aquí hablamos de cómo sanar cuando la iglesia te falló, cómo reconstruir tu fe sin presión, y cómo volver a Jesús sin miedo, sin culpa y sin cargas religiosas. Recordamos que Jesús entiende tu dolor, que Él también fue herido por los suyos, y que Su amor sigue siendo un lugar seguro.

En este episodio descubrirás: • Que lo que te pasó no define a Jesús • Que Jesús entiende tu dolor porque Él también fue herido • Que volver a Jesús no es volver a un sistema religioso• Que tu fe no está rota: está sanando • Que Jesús sigue siendo seguro, fiel y cercano

Gracias por caminar esta serie conmigo. Tu proceso continúa… y no lo caminas solo. Jesús sigue siendo seguro.

SPEAKER_00

Saludos mis amados hermanos y amigos. Bienvenidos una vez más a nuestro podcast Por Encima de las Nubes y al episodio final, el número 8 de la serie Cuando la Iglesia Deja de Ser un Lugar Seguro. Este que te habla, tu hermano y amigo Anel Pérez, te da la bienvenida si no habías estado antes y una vez más también gracias por acompañarnos, por haber estado hasta este episodio, por haber compartido y esperado que haya sido de grande bendición a tu vida como he dicho anteriormente esta serie no tiene la intención de criticar a la iglesia sino más bien presentar una serie de herramientas oportunidades un rayito de esperanza aquel que quizás ha sido herido dentro de la iglesia y aquellos que quizás de alguna manera u otra, no hemos sabido utilizar bien nuestras palabras en ocasiones, reconozcamos que hay personas que están heridas, que se hieren y que podamos ver de qué manera nosotros podemos trabajar, alinearnos y ayudar a utilizar la palabra de manera correcta para evitar que esas personas sean heridas y cuando están heridas y cuando llegan a nuestros alrededores, a nuestra casa, a nuestra iglesia, a nuestra congregación, sepamos cómo trabajar con Con ellos entendamos cómo bregar con ellos de forma tal que podamos ayudarlos en vez de herirlos más o en vez de rechazarlos. Y lo más importante es reconocer que esas personas están heridos. Así que muchas gracias y bienvenido. Me imagino que este tiempo en el que has pasado, si has sido herido, no ha sido fácil. Y hoy vamos a trabajar este episodio número 8 que lo hemos titulado Volver. Es importante permitirle a Jesús entrar nuevamente a nuestro corazón, abrir esas puertas, aun cuando las personas dentro de la iglesia, aun cuando las personas que se supone representemos a Cristo, que hayamos herido o nos hayan herido, es importante reconocer que Jesucristo sigue siendo ese lugar seguro y aunque representamos a Cristo, A Jesús aquí en la tierra como cristiano podemos a veces cometer errores, pero eso no significa que vamos a alejarnos de Jesucristo. Así que aun cuando la iglesia puede herir, aun cuando los líderes pueden herir, aun cuando los hermanos en la fe pueden herir, cuando la familia cristiana puede herir, Jesús está ahí para sanar. Jesús está ahí para levantarnos. Jesús está ahí porque Él nunca falla. Así que vamos a hacer este último episodio de esta serie. Así que respira, cógelo con calma. Estamos trabajando y espero que hasta este momento hayas podido encontrar algún tipo de ayuda, de esperanza y estés sanando tu herida. Siempre es importante reconocer que pasamos por diferentes procesos dentro de nuestra vida cristiana y pudiera ser, no estoy excusando, pero pudiera ser que este tiempo en el que has sido herido, en el que has sido lastimado, que has tenido que buscar otro lugar a donde ir, te has encontrado en la posición donde te han señalado, te han juzgado, de una manera u otra pudiera ser parte de ese proceso. donde Dios quiere levantarte, donde Dios quiere llevarte al lugar que Él ha tenido para ti o ha separado para ti, donde Dios quiere llevarte al otro espacio, al otro escalón de esta escalera para que puedas hacer el trabajo que Dios ha definido y ha deseado para ti. desde antes de la fundación del mundo. Por eso es importante reconocer que lo que nos ha pasado y lo que nos está pasando no define quién es Jesús. Quien te haya herido, sea el pastor, sea el maestro, sea el líder de cualquier entidad, sea los líderes ministeriales, sea el sistema eclesiástico por el cual a veces nos regimos, sea una mala interpretación de la Escritura, no significa que que Jesús te ha fallado y no significa que Él es como nosotros somos. Gracias a Dios que Él no es como nosotros somos. Cuando eres herido dentro de la iglesia, esa imagen de Dios a veces se distorsiona y lo hemos mencionado en los capítulos anteriores. Es porque pensamos, a veces tenemos sin querer, nuestro respeto, nuestra... está puesta en esas personas que nos han fallado. Y los vemos a veces como personas de privilegio, como personas que tienen a Dios en su corazón, personas que Dios los usa. Y al sentirnos heridos de esa manera, a veces de una forma tan brutal y tan... drástica sin esperarlo pensamos que¿Por qué Dios nos abandonó?¿Por qué Dios permitió que nos hirieran?¿Por qué Dios no hizo nada al respecto?¿Por qué Dios no nos cuidó? Esos son los pensamientos que nos llegan a la mente. Y hasta pensamos que, o hay personas que piensan que Dios no está ahí, que Dios no existe, que Dios no es real. Por esas situaciones que nos están pasando, porque escuchamos, porque vemos, porque leemos en la Escritura que Él nos va a proteger, que Él es nuestro protector, que Él es nuestro Padre, que Él... Está ahí con nosotros todos los días hasta el fin del mundo, como dijo Jesucristo. Y los pensamientos que el mismo enemigo a veces nos pone.¿Dónde está Dios?¿Qué pasó con Dios?¿Dónde está?¿Te hicieron eso y él no está ahí? Pero quiero que sepas que ese pensamiento a veces hay que llevarlo cautivo, como decía Pablo. Porque Jesucristo no es así. Como te dije al principio, muchas veces es parte de nuestro proceso. Muchas veces es la manera en que Dios nos lleva a otro lugar, a otra plataforma para nosotros poder hacer el trabajo. Pero no define quién es Jesús. No define quién es Dios. Dios no ha cambiado. Dios sigue siendo el mismo. Y es bueno entender que eso que te pasó, que eso que nos ha pasado no es lo que Jesucristo enseñó. Aun cuando lo representemos mal, aun cuando te dolió, aun cuando tu corazón es herido, eso no refleja quién es Jesús. Y esa es la parte más complicada de todo este asunto, cuando la iglesia deja de ser ese lugar seguro. Recuerda, La Biblia dice, Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Según Hebreo 13.8, Dios es amor. Según Primera de Juan capítulo 4, verso 8. Y en el Salmo 34.18 dice, cercano está Jehová a los quebrantados de corazón. En las bienaventuranzas, una de las bienaventuranzas es que dice, bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. Y muchas veces tenemos que experimentar este tipo de situaciones para poder entender ese consuelo de Jesucristo. A veces hablamos de cosas que no sabemos porque no lo hemos experimentado, sino porque lo hemos escuchado de otras personas. podemos relacionarnos con ellos, podemos tener esa empatía con ellos y poder comprender que lo que ellos están experimentando en ese momento no es mentira, es una realidad, es un corazón herido donde se distorsiona o se ha podido distorsionar la imagen de Dios de una forma que a veces es mucho más complicada que simplemente decirle Dios te ama, Dios está ahí y Él te va a ayudar. Y podemos trabajar con esas personas de esa manera y esto es parte de lo que queremos traer a través de estos episodios. Debemos recordar que Jesucristo fue herido y pudiésemos pensar que era parte del proceso, que era parte del plan y es exactamente lo que te mencioné anteriormente. A veces es parte del proceso, a veces es parte del plan. Jesucristo fue herido, fue lastimado, fue despreciado, fue crucificado. Y ahora que estamos prácticamente entrando a la Semana Santa, como le llamamos, Es importante reconocer eso. Jesucristo fue herido, pero eso no lo detuvo para mostrarnos su amor. Eso no detuvo a Dios para mostrarnos su amor. Eso no detuvo a Jesucristo para salvarnos, para entregar su vida en la cruz del Calvario por ti, por mí. Porque entendía que. Eso era parte del plan número uno. Y segundo, que era necesario que nosotros obtuviésemos salvación a través de su vida. Así que con eso podemos reconocer, podemos ver, podemos entender que Jesús sabe lo que es sentir ese dolor. Jesús sabe lo que es ser herido. Jesús sabe lo que es ser despreciado. Jesús sabe lo que es ser lastimado por los suyos, por los cercanos, por los que están cerca de él. Recordemos que Pedro lo negó tres veces, el que estaba al lado de él, el que justo antes, unas horas antes había dicho, no, yo si tengo que morir por ti, yo voy a morir por ti. Pero aún así lo negó, maldijo su nombre. El resto de los discípulos, uno lo traicionó, los otros diez prácticamente, o los otros nueve prácticamente lo dejaron solo. Solamente Juan estuvo con él hasta el final. Y no solamente... Los discípulos que estaban cercanos a él lo abandonaron, excepto Juan, como dije, y uno lo traicionó, sino que el resto del pueblo que estaba esperando al Mesías, aún así con todo lo bueno que él fue, con todas las señales que hizo, con todos los milagros, con todo lo que ayudó al pueblo, a su gente en ese tiempo, aún así lo rechazaron, aún así lo crucificaron, aún así lo hirieron, lo lastimaron. Y lo único que salió por sus labios fue Padre, Padre. Perdónalos porque no saben lo que hacen. A veces estas personas que nos hieren. No que hayan sido escogidas para ser parte del plan, sino que para ellos mismos también hay un propósito para entender estas cosas, para comprender estas cosas. Isaías 53.3 nos recuerda que la profecía fue despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto. Cuando se llevaron a Jesucristo, Mateo 26, 56 nos dice, todos los discípulos dejándole huyeron.¡Wow! Tres años y medio con él, estando con él y aún así lo dejaron. Y nos pasa a nosotros cuando alguien nos hiere, inclusive cuando buscamos un lugar nuevo a donde ir porque necesitamos sanar, porque necesitamos recuperarnos de esa herida, necesitamos sanar ese corazón. Hay personas que simplemente se olvidan de nosotros, personas personas que nos abandonan, personas que dejan de hablarnos, personas que dejan de escucharnos, personas que inclusive comienzan a hacer conjeturas y a tener diferentes maneras de pensar de por qué nosotros estamos en la condición en que estamos, no necesariamente pensando que probablemente ellos mismos o alguien cercano a nosotros nos hirió de una forma tal, una herida tan fuerte que nos ha empujado a movernos a otro lugar. Cuando entramos en esta lucha de pensamiento y vemos todas esas cosas, a veces hasta nos dan deseos de no volver a ningún lado, de simplemente seguir nuestra vida sin Jesucristo, seguir nuestra vida normal, olvidarnos de todo, vivir una vida como... quisiéramos o como desearía nuestra carne, vivirla olvidándonos de todo. Pero quiero que sepas que volver a Jesucristo, volver al corazón de él, permitirle entrar a tu vida, no es volver a un sistema, no es volver a una simple congregación o a un simple lugar. Una de las cosas es que podemos reconocer dentro de este proceso lo que quizás nosotros pudimos hacer para evitarlo. O sea, si fue que confiamos demasiado mucho en esas personas, pues podemos entender, mira, ok, pues tengo que tener un poquito más de cuidado. No es desconfiar, pero es protegerte, es proteger el corazón. Y como dice el proverbio, sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de él mana la vida. Y Y... Cuando decidimos volver a Jesucristo, no necesariamente tenemos que volver a entrar al sistema religioso de la manera en que estábamos antes, quizás entregados, haciendo tantas cosas que nos enfocamos tanto en trabajar y en hacer un montón de cosas dentro de la iglesia que nos olvidamos de alimentar nuestro corazón, de proteger nuestro corazón, de proteger nuestra alma, porque fuimos demasiado de muy vulnerables, estábamos demasiado de muy vulnerables. trabajando de aquí y allá, confiando en el sistema, confiando en líderes, confiando en nuestros hermanos que estaban alrededor, confiando en aquellos que nos hirieron. Lo que significa volver a Jesucristo, permitirle entrar a tu corazón es escuchar su voz, es sentir su paz, es reconocer realmente cuál es su carácter, su verdad, sentir su presencia. Mire que no hay nada más hermoso que sentir la presencia de Dios sentir su amor, ese abrazo incondicional, ese abrazo que sana, que nos hace volver a él, que nos hace reconocer quién es él. No es volver a la iglesia donde estabas, donde te hirieron, no es volver al sistema religioso, no es volver a la misma manera en la que estabas. Es volver realmente a A Jesucristo. Y como dice Juan 10, 27, mis ovejas oyen mi voz y me siguen. Algo bien interesante es que cuando realmente volvemos a Jesucristo y le permitimos entrar y comenzar a sanar y sanar nuestro corazón, recibimos una pasta, la cual él la mencionó en el libro de Juan, en el capítulo 14, verso 27. La paso dejo, mi paso doy. Yo no la doy como el mundo la da. Es una paz que sobrepasa todo entendimiento, una paz que cambia. Y podemos continuar en él, porque él es el camino, él es la verdad, él es la vida. Con esto no te estoy diciendo que ya hoy, ya mañana, hoy mismo tienes que cambiar y que tienes que olvidarte de todo esto. Y a pesar de que han pasado ya prácticamente ocho semanas desde que comenzamos con esto, eso no significa que ya tienes que estar sano, que tienes que haberte recuperado de todo. Esto toma tiempo. La justificación, la santificación, la sanidad interior, la manera en que Dios quiere llevarnos a nosotros a a la estatura del varón perfecto, no pasa de la noche a la mañana, toma tiempo. Él no tiene prisa. Él no anda desesperado. Después que murió lleva dos mil años para que todo este evangelio se lleve a todas las naciones, para que la mayor parte de las personas que puedan ser salvas sean salvas y no se pierdan. Así que esa sanidad interior no tiene tiempo, no tiene un reloj, una alarma, un tiempo establecido de que tiene que pasar, no tiene fecha límite, no tiene fecha de caducación, nos lleva a presión. Recuerda, Mateo 11, 28 nos recuerda lo que dijo Jesucristo. Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Grábate esas palabras. Descanso primero, sanidad después, luego dirección, luego comienzas a tomar decisiones. Porque es necesario, es necesario descansar para retomar fuerza, para continuar. Recordemos Elías cuando estaba huyendo, que se quedó dormido, fue despertado, fue alimentado dos veces antes de continuar con su camino, antes de seguir a la cueva. Es necesario. Recuerda que Jesucristo te entiende y sobre todas las cosas dice el buen pastor, su vida da por las ovejas. Él va a dar su vida por ti, él dio su vida por ti, él va a estar ahí por ti. Con todos estos cambios, estos procesos, todas estas heridas que probablemente has recibido hasta este día o hasta este tiempo, Y que hayas tomado la decisión de alejarte un poco, de comenzar a buscar un lugar a donde ir, donde puedas recibir alimento, donde puedas sanar. Que inclusive de una manera u otra el carácter, la imagen de Dios en tu vida para ti haya sido un poquito distorsionada o se haya distorsionado un poco. El mero hecho de que hasta hoy estás escuchando esto, el mero hecho de que todavía estás buscando un lugar a donde ir, que tienes deseos de sanar, que tienes deseos de servir, significa que tu fe no ha sido fragmentada. Recuerda que cuando Pedro negó a Jesucristo, Jesucristo le había dicho antes, me han pedido para zarandearte y he rogado al Padre para que tu fe no falte. Cuando pasen estas cosas, y estoy parafraseando, cuando regreses, confirma a tus hermanos. Aún Jesucristo sabiendo que Pedro lo iba a negar, que Pedro iba a fallar, que Pedro iba a recaer o a caer, él sabía que su fe en Jesucristo, aún cometiendo el error, aún despreciándole, aún negándole, su fe no iba a cambiar. Y lo mismo está pasando contigo. Tu fe no es menos, no ha caído. Tal vez te has sentido desconectado. Inclusive tal vez te hayas sentido frío. Tal vez estés luchando con esa conexión, con permitirle a Jesucristo entrar nuevamente en tu corazón y comenzar a sentirte como te sentías antes de ser herido. Y estás luchando con eso y quizás tal vez te sientes hasta lejos de él. Pero no, quiero que sepas que él está ahí contigo. Tu fe no ha sido destrozada. Tu fe no ha cambiado. Él está ahí para sanarte. Y recuerda que cuando tú le permites a él entrar, él comienza a trabajar en tu vida. Así que, como te dije, el hecho de que sigas buscando, escuchando, discerniendo, orando, preguntando a Jesucristo cómo trabajar, a dónde ir, qué hacer, cómo sanar, es esa evidencia clara y específica de que tu fe todavía está ahí. Y cuando tú regreses al lugar donde Dios quiere que tú regreses, cuando tú llegues al lugar donde Dios quiere que tú llegues, Sigues, confirma entonces a tus hermanos, confirma a tus hermanas, dale esa ayuda a esas personas que van a llegar a ti con la misma situación con la que tú fuiste sanado, con la que tú estabas y vas a poderle dar a esas personas esa palabra de aliento, esa palabra de esperanza, porque todo no se ha acabado y todo sigue ahí. Recuerda lo que dice Filipenses 1.6, el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará. comenzó algo en ti él comenzó algo en mí y él no va a cambiar recuerda que los dones son irrevocables no lo digo yo lo dice la escritura el salmo 37 24 el salmista dice aunque caiga no quedaré postrado así que No dejes que los pensamientos que estén a tu alrededor, inclusive como la gente quizás pueda haberte tratado, haberte despreciado un poco, encuentren cabida en tu corazón a tal grado que sientas que no tienes esperanza.¿Por qué no? Él comenzó la obra en ti y Él la va a terminar. Con esto, mi hermano, mi hermana, mi amigo, mi amiga, quiero dejarte saber que a pesar de todo lo que el sistema religioso pueda causar y pueda crear en nosotros, a pesar de las personas que nos hirieron, las personas que nos lastimaron, Jesús, Dios, sigue siendo ese lugar seguro. Y quiero que escuches esto, que lo... Que lo adentres en tu corazón. Como si realmente fuera Jesucristo quien te lo estuviera diciendo. Yo no soy quien te hirió. Jesús no fue quien te hirió. De hecho, Él es tu sanador. Él no es tu carga. Él quiere que tú le entregues su carga. Él es tu descanso. Puedes descansar en él. Puedes descansar sentado a sus pies. Él es tu paso. Él es tu refugio. Él no es ese trauma. Él no es esa herida, Él no es esa carga, Él no es esos pensamientos de confusión que puedes tener. Él es tu refugio, Él es tu salvador. Éxodo 15, 26 nos recuerda, porque yo Jehová soy tu sanador. Decía el salmista, Jehová bendecirá a su pueblo con paz. Dios es nuestro amparo y fortaleza. Él está ahí por encima de todo y a pesar de todo, Él está ahí por ti, Él está ahí por mí. Quiero ir cerrando esta serie, este capítulo o episodio, con esta verdad que quiero que la guardes en tu corazón, que quiero que la tengas profunda dentro de ti. Y es que a pesar de que El sistema religioso puede fallar. Esas personas que están alrededor tuyo pueden fallar. Esas personas donde te criaste, donde te levantaste, los que te extendieron la mano por primera vez, con los que te viste crecer dentro de este evangelio, dentro de este caminar, donde has estado días, meses, años compartiendo, pueden fallar. Quiero Quiero que entiendas, quiero que recibas esta palabra y recuerdes que Jesús nunca falla. Romanos 8.28 nos dice, todas las cosas nos ayudan para bien a los que aman a Dios. a los que conforme a su propósito han sido llamados. A veces es necesario para poderle dar a otros. A veces es necesario para nosotros sanar, tener que removernos a otro lugar. Para llegar al lugar que necesitamos, tenemos que movernos de donde estamos. Jacob tuvo que irse de su casa huyendo para poder encontrar a su familia, a su esposa, para poder encontrar con Dios en el camino para que el nombre fuera cambiado de Jacob a Israel, para que Dios confirmara el pacto. David tuvo que salir corriendo huyendo porque Saúl lo quería matar en el proceso aprendió a luchar en el proceso aprendió a ser un guerrero en el proceso aprendió a tener paciencia en el proceso aprendió a dirigir a ser líder lideró los 400 hombres aquellos que fueron que eran lo peor de ese tiempo que se fueron a reunir con él y tuvo que hacer todo esto huyendo Sin culpa, sin razón, pero le permitió crecer, le permitió seguir siendo conforme al corazón de Dios. Estar pastoreando ovejas, estar en el redil, terminó sentado en el trono, reinando sobre el pueblo de Dios. A veces tenemos que pasar por eso. José tuvo que huir, o no huir, José lo vendieron, lo movieron de diferentes lugares, lo metieron preso, mintieron, lo juzgaron.¡Wow!¿Qué cosas no hicieron? Pero todo para que se cumpliese el propósito de Dios de llevarlo a ser líder prácticamente segundo al mando en esa nación de Egipto para proteger a su pueblo para proteger a su familia para darle a su familia el cuidado necesario para seguir creciendo para que el pueblo de Dios de esas 75 personas aproximadamente que llegaron salieran más de 2 millones de personas 400 años después pero durante el proceso se nos hace difícil ver estas cosas Se nos hace difícil y ese camino a veces es bien complicado, a veces es difícil, a veces lloramos más de lo que esperábamos llorar, a veces sufrimos más de lo que deseábamos o esperábamos sufrir en este caminar. Y aun cuando hayas dudado, aun cuando pienses mal, que ya no tienen la misma fe, la misma esperanza en Jesucristo, en Dios. Recuerda que Jesús sigue ahí contigo. Él está aquí en el mismo lugar, tal como lo vio Isaías allá en el templo. Sigue sentado sobre su trono. Hebreos 10.23 nos recuerda, fiel es el que prometió. No te desampararé ni te dejaré. Así te dice Dios. Yo estoy contigo todos los días hasta el fin, dice Jesucristo, porque realmente está ahí contigo. Realmente está ahí contigo. Así que este caminar probablemente no ha sido como tú lo hayas esperado hasta ahora. Quizás no has recibido todas las cosas que tú pensabas recibir. Y en vez de recibir bendiciones a granel, en vez de recibir una serie de cosas que probablemente tenías en mente, has recibido heridas, has lastimado, te han despreciado, has tenido que irte, te han abandonado. Probablemente hayas estado llorando horas amargamente, cuestionándole a Dios, preguntándole a Dios por qué. Pero el final, el final... Vale la pena. Es esa salvación, es esa vida eterna, es esa paz que sobrepasa todo entendimiento, esa esperanza de que Jesucristo sigue ahí. Así que gracias por escuchar. Gracias por escucharme. Gracias por darte la oportunidad quizás de analizar, de hacer una introspección. Si este tiempo te ha llevado o estos episodios te han llevado a reconocer que Jesucristo no tuvo nada que ver con las heridas. que Jesucristo no tuvo nada que ver con lo que te hicieron Que Él sigue siendo ese espacio seguro, ese lugar seguro para ti. Que aunque te hayas tenido que remover del lugar donde estabas, eso no ha fragmentado, no ha dañado tu fe, tu esperanza en Él. Gracias por permitirte entonces sanar, por permitirte entonces recibir esta palabra, por permitirte entonces tener una manera de buscar a Dios, de regresar a Él. No tengas miedo de Jesucristo. Sé cuidadoso con el sistema religioso. Protege tu corazón porque de él mana la vida. Usa ese discernimiento que el Espíritu Santo te ha dado. Ejercítalo. Ejercítalo. No es que desconfíes. No es que desconfíes. Es que ejercites el discernimiento. Escúchalo todo. Reténlo bueno. Analiza los espíritus. No todo el que dice Señor, Señor, entra al reino de los cielos. No todo el que dice Señor, Señor y habla en lenguas o dice una serie de cosas le pertenece a Jesucristo. Dice la Escritura que los demonios creen y tiemblan. Espero que este tiempo que hayas compartido conmigo te haya ayudado a sanar. Terminamos con esto. Terminamos con esta serie, pero tu proceso continúa. Todavía tienes que seguir sanando. todavía tienes que seguir luchando. Y probablemente esta no haya sido o será la última vez que te hieran. Pero recuerda que no caminas solo. Jesús está contigo. Así que, que la paz de Dios te acompañe, que su Espíritu Santo te ayude a sanar, te dirija, escucha su voz para que puedas ser guiado al lugar correcto, que su amor te restaure y que encuentres ese lugar realmente donde puedas respirar, donde puedas sentirte que puedes ser tú, que puedas volver a encontrarte con Dios de la manera correcta. Que Dios continúe bendiciendo tu vida. Así que muchas gracias por escucharnos. Gracias por estar con nosotros. Este que te habla y te ha hablado tu amigo y hermano Anel Pérez. Este episodio por encima de las nubes, perdóname, este podcast por encima de las nubes lo puedes conseguir en diferentes redes, en Facebook, lo ponemos en Spotify, en Amazon Music, en Pandora, en YouTube. Apple Podcasts diferentes. Puedes conseguirlo. Inclusive en YouTube puedes conseguirlo por encima de las nubes. Nos veremos el próximo sábado con otro tema diferente que lo estamos trabajando y que esperamos que haya sido para gloria y honra del Señor. Dios te bendiga. Dios te guarde.