Por Encima De Las Nubes

Someterse y Resistir: La Verdadera Guerra del Cristiano

Anel Pérez and Zuli Perez

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En este episodio exploramos la verdadera guerra espiritual del cristiano según la Biblia. Mientras muchos cristianos hablan de “atacar al diablo” o “hacerle guerra”, la Escritura enseña algo muy diferente: la victoria no viene de hacerle guerra, sino de someterse a Dios y resistir firmes en la fe.

A través de pasajes como Santiago 4:7, 1 Pedro 5:8–9 y Judas 1:9, descubrimos que la autoridad espiritual no nace de nuestras emociones, sino de la obediencia a Dios. No estamos llamados a contraatacar al enemigo, sino a permanecer bajo la autoridad de Dios, caminar en el Espíritu y mantenernos firmes cuando llega la tentación.

Este episodio busca corregir, a través de las Escrituras, ideas populares, pero no bíblicas sobre la guerra espiritual y nos devuelve a una verdad sencilla y poderosa: cuando te sometes a Dios y resistes, el enemigo huye… no por tu fuerza, sino por la autoridad del Señor.

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Saludos mis amados hermanos y amigos. Bienvenidos a otro episodio del podcast Por Encima de las Nubes. Este que te habla tu amigo y hermano Anel Pérez te da la bienvenida si no habías estado con nosotros antes. Y te invito también a que verifiques, veas los otros episodios que tenemos de los diferentes temas. Hoy queremos hablar de un tema que considero sumamente importante, especialmente en este tiempo en el que estamos viviendo, el cual es someterse y resistir la guerra espiritual del cristiano. Hemos, o por lo menos he escuchado muchas personas, con el pasar de los tiempos, el pasar de los años, hacerle la guerra al diablo, decirle que le vamos a ganar, que lo vamos a pisotear, que es una cucaracha, que no tiene parte ni suerte, que él tiene que obedecernos. Y no se menciona bajo esta... sencillez o esta humildad de que nosotros estamos sostenidos bajo la mano de Dios en el poder de Jesucristo en el poder del Espíritu Santo y que no es sino a través de Él que nosotros podemos entonces echar al enemigo fuera y digo nosotros porque cargamos al Espíritu Santo cargamos el poder de Dios en nuestras vidas pero todo es en el nombre de Jesús y Y me parece importante, me parece interesante porque cada vez veo esto creciendo más y veo esto creciendo más y personas que si le voy a dar una pata al diablo, que si esto, que si aquello. Y es bien interesante, es bien interesante que la Biblia en ninguna parte nos manda a nosotros a hacerle guerra a Satanás. En ninguna parte la Biblia nos dice que tenemos que ir y menospreciarlo, hablarle mal, lo que sea.¿no? Y cuando... Vemos en la Escritura lo que realmente nos habla la palabra de lo que realmente el cristiano tiene que hacer. No nos manda a pelear con nuestras propias fuerzas, no nos manda a contraatacar, no nos manda a entrar en una guerra espiritual contra el enemigo. La Biblia dice bien claro en Santiago capítulo 4, verso 7, someteos pues a Dios, resistid al diablo. Así que hoy vamos a hablar de eso, de lo que es someterse, de lo que es resistir, de lo que es contraatacar y de lo que realmente significa esa lucha espiritual que nosotros los cristianos tenemos. Porque nuestra lucha no es contra carne ni sangre, lo sabemos. Nuestra lucha es contra principados y potestades en las regiones celestes, eso dice la escritura. Así que hoy vamos a dialogar un poquito al respecto, así que espero que este episodio pueda quizás dar un poquito de luz a lo que realmente nosotros debemos enfocarnos como cristianos. Y empezamos con qué es someterse a Dios. Cuando hablamos de someternos a Dios, qué es someterse a Dios? Porque mucha gente tiene problemas con la autoridad. Mucha gente tiene problemas con la sumisión porque se puede ver desde un punto de vista de esclavitud, de que tengo que obedecer, de que tengo que hacer algo. lo que los demás o lo que esa persona o lo que ese ser o lo que esa entidad diga. En este caso, someterse a Dios. Someterse a Dios significa colocarse voluntariamente, no bajo presión, no autoritariamente, no en modo de esclavitud, sino voluntariamente bajo esa autoridad de Dios. Es reconocer su voluntad como ese ser superior, como Dios, como el todo, como la potestad Está superior por encima de cualquier cosa. Es vivir bajo su dirección, no bajo nuestras emociones, no bajo nuestros egos, no es bajo nuestras opiniones, es bajo su dirección. La Biblia nos habla en Proverbios 3, versículo 5 al 6, fíate de Jehová con todo tu corazón, reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus veredas. Salmo 37, 5 nos dice, encomienda a Jehová tu camino y confía en él. Someterse a Dios no es dejar de ser por completo, porque Dios utiliza lo que somos, nuestros dotes, nuestras virtudes. De hecho, él no las da, las utiliza. Es más bien, es esa entrega, es lo que yo tengo te pertenece, es lo que yo poseo te pertenece. Úsalo como tú quieras. Así que. Si nos alineamos con esa autoridad de Dios, si hacemos y obedecemos lo que dijo Jesucristo, que recibiríamos poder cuando recibiéramos el Espíritu Santo para hacerle testigo, para llevar este evangelio, para ir al mundo entero, a los vecinos, en todo lugar a predicar la palabra, llevar este evangelio. Entonces, entonces podemos resistir, escúchame bien, resistir de manera... Resistir en victoria, obtener victoria, porque no podemos resistir al diablo si no estamos alineados con Dios. No podemos resistir al diablo si no estamos sometidos a la autoridad de Dios, a lo que él espera de nosotros, a lo que él demanda de nosotros, hacerle obediente. Ahora.¿Qué significa resistir? Resistir no es atacar. Resistir no es coger la espada y seguir dando golpes. Por eso la Biblia nos manda a que nos pongamos toda la armadura de Dios, a protegernos por completo, por completo, cabeza, pecho, pies, todo, todo. Y a utilizar el arma, a utilizar la espada. La espada es ese método de defensa, el escudo y la espada es la ofensiva.¿Por qué? Porque es a través de la espada, o sea, la palabra de Dios con la que nosotros podemos entonces reprender al enemigo. Podemos entonces Entonces en el nombre de Jesús reprenderlo. Cuando viene a atacarnos, no estamos en guerra de que vamos a ir a hacerle guerra a él allá. Estamos nosotros haciendo el trabajo que nos toca y cuando él se presente, cuando él se levanta, cuando él entonces trata de ejercer el poder que tiene, la autoridad que pueda tener, porque es el gobernador de este mundo, entonces nosotros lo resistimos. Y resistir no es atacar. resistir, no escoger y estar hablando disparates, si lo puedo llamar de esa forma, diciéndole que le vamos a atacar, que lo vamos a pisotear. Una cosa que como cristianos debemos entender y siempre mantener firme, donde quiera que haya una manifestación del enemigo, él no está ahí. No significa que él está ahí. Satanás, a diferencia de Dios, él no puede estar en cualquier lugar. Por eso no es Dios. Por eso no tiene la capacidad de ser Dios. No tiene lo que se necesita para ser Dios. Por ende, tiene que someterse a su creador, que es Dios, y lo que Dios le permita hacer, eso hace. Lo que Dios no le permite hacer, eso no puede hacer. Así que nuestro trabajo es resistir. Resistir es mantenerse firme. Resistir es no ceder ante la presión, es no ceder ante la tentación, es no ceder ante el engaño. Resistir es permanecer firmes en la verdad, aún con la presión más fuerte que el enemigo pueda tratar de empujarnos fuera de ella. Por eso en Primera de Pedro, capítulo 5, versos 8 y 9, se nos exhorta, sed pues sobrios y velad a nuestro adversario. Resistid firmes en la fe. Sed sobrios y velad. Velad y resistid firmes en la fe. Y Efesios, que definitivamente es algo que debemos siempre tener bien pendiente, capítulo 6, verso 13, nos manda, nos lleva, nos aconseja, nos dice, toma toda la armadura de Dios. Para que cuando nosotros podamos defendernos, para que cuando nosotros podamos resistir al final de todo, cuando todo se acabe, cuando Él huya de nosotros porque estamos sometidos a Dios y habiendo acabado todo, estar firmes. Que vamos a salir un poco adoloridos, que vamos a tener quizás una serie de cicatrices por la lucha, por la defensa, claro que sí. Pero es lo que nos ayuda a crecer. Pero es que estemos firmes, resistentes. En el contexto en el que se está hablando es mantenerse firme, sin movernos, sin ceder en una postura espiritual. No es sacando pecho como si fuéramos nosotros los héroes de la película, los héroes de la guerra. No, estamos sometidos a Dios y conforme a la voluntad de Dios se hacen las cosas. Bien dijeron los discípulos cuando fueron enviados de dos en dos, cuando regresaron a contar todo lo que habían hecho, decían, ni aún los demonios se nos sujetan con tan solo mencionar tu nombre. Y le estaban hablando a Jesús, o sea, que era el nombre de Jesús. porque es en su nombre que nosotros podemos resistir y el enemigo va a huir. Esa estabilidad no es divagar de aquí y de allá, no es porque éramos de una forma antes en el mundo y ahora en la iglesia, pues cuando vienen esos momentos duros, difíciles, cedemos a la tentación, cedemos a ese engaño, cedemos a esa presión y después lo queremos pagar con que yo soy así o pues así yo era y pues todavía estoy trabajando. Entonces no estamos resistiendo al diablo, pero a veces tomamos los micrófonos A veces nos paramos y decimos y hacemos una serie de cosas como si realmente tuviésemos poder nosotros sin contar con Dios, porque es de la manera en que a veces se percibe como si pudiéramos realmente pisotear a Satanás. Así que resistir, mi hermano, mi hermana, mi amigo, mi amiga, es permanecer, es no ceder. Y vamos a ver entonces lo que significa contraatacar y por qué no ser Nos manda a nosotros a contraatacar. Contraatacar es responder con otro ataque. Es tomar la ofensiva. Es intentar golpear al enemigo. no hacerlo no es golpearlo es intentar hacerlo y digo intentar porque es algo que sale de uno que uno quiere hacer uno desea hacer y es aquí donde tenemos problemas o donde yo encuentro que tenemos problemas porque la Biblia no nos manda a eso la Biblia no nos manda a estar tirándole insultos la Biblia no nos manda de hecho no lo vemos en la escritura un insulto a Satanás en lo absoluto El ejemplo más interesante y el cual deberíamos reconocer siempre lo encontramos en Judas capítulo 1, verso 9, cuando el arcángel Miguel dice la escritura que cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo el señor te reprenda. Creo que. El arcángel Miguel tiene un poquito más de autoridad que nosotros. Y aún así no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo el Señor te reprenda. De hecho, cuando Jesucristo reprendía a los demonios, lo único que le decía sal fuera. Deja a esa persona libre. No decía nada más. Nada más. Y no estoy diciendo con esto, mi amigo, mi amiga, mi hermano, mi hermana, no estoy diciendo que Satanás es más poderoso que Dios o que debemos de tenerle miedo. No, no debemos de tenerle miedo, pero debemos reconocer quién es y contra qué enemigo estamos luchando. Debemos reconocer sus artimañas. No podemos levantar nuestro ego, no podemos pretender que el poder que el Espíritu Santo nos da es nuestro, es propio y que podemos Podemos utilizarlo a nuestro antojo. No podemos pensar que simplemente tenemos y podemos hacer lo que nos salga del corazón o del pensamiento, lo que querramos hacer sin contar con la dirección de Dios. Nosotros debemos resistir. El enemigo va a estar siempre, siempre, siempre tratando de atacarnos de la misma manera que Jesucristo nos demostró cuando fue tentado en el desierto. Él resistió la tentación del enemigo. Él resistió todas y cada una de las tentaciones, todas y cada una de la palabra que el enemigo, porque inclusive utilizó la misma palabra de Dios para tratar de convencer a Jesucristo, para tratar de engañarlo. Sin embargo, él resistió al fracaso. Al final le dijo, no tentarás al Señor tu Dios. Haciéndole reconocer a Satanás que él todavía se tiene que someter a Dios. Aún él se tiene que someter a Dios. Pero no hizo otra cosa más allá que resistir. Y siendo Jesús el Hijo Santo. No porque le tuviera miedo, sino porque es un ejemplo para nosotros. Es un ejemplo. Miguel, que es un arcángel, como dije, es un ser poderoso, era un guerrero celestial. Y aún así no se atrevió a actuar de manera propia, con autoridad propia. Tuvo que recurrir a lo que nosotros se supone que recurramos a Jesucristo. Así que si él no lo hizo,¿por qué nosotros tenemos que hacerlo?¿Por qué nosotros pensamos que podemos hacerlo? La autoridad le pertenece a Dios. Y si no nos sometemos a él, entonces no tenemos autoridad de él. Si no permanecemos en él, no tenemos autoridad de él. Si cada vez que viene una tentación, caemos en la tentación, caemos en el engaño, no tenemos autoridad de Dios. Porque no hemos podido resistir. Así que... Vamos a ver si de qué manera nosotros, en vez de estar profiriendo maldición contra el enemigo, juicio, pensando que nosotros le pisoteamos la cabeza, que es una cucaracha, que es un gusano insignificante. Usted póngale nombre que usted quiera, como usted, si usted haya caído en esa... en esa verborragia, en esa manera de expresarse, que inclusive a veces dice hoy le di una pela a Satanás, hoy lo destruí, hoy le gané, hoy no sé, como usted haya podido hacerlo. Vamos a ver si cambiamos esa manera de expresión y Y le damos la gloria a Dios al respecto. Si realmente pudimos resistir la tentación, si realmente él tuvo que huir de nosotros, no fue porque nosotros fuimos los grandes o los poderosos, sino porque Dios estuvo con nosotros, porque estamos sometidos a Dios y la gloria al final de todo le pertenece a Dios. Como dije, no estoy diciendo que le tengamos miedo, porque si viene y se nos presenta en el nombre de Jesucristo, se tiene que ir en el nombre de él, no por nosotros, sino en el nombre de Dios. de jesucristo se tiene que ir Tenemos que reconocer cuál es nuestra posición, nuestra postura a raíz de las Escrituras. No podemos estar hablando cosas y escuchando cosas y pensar, porque mire que el poder y la autoridad es algo que todo el mundo quisiera tener y es algo que le llena el ego, le levanta el ego a todo el mundo, el que tiene poder, el que tiene autoridad. Bien interesante que Jesucristo le dejó saber a los discípulos y en la Escritura está para nosotros que como cristianos nosotros no estamos para ser servidos, sino para servir. No para enseñorearnos de las personas, sino para ser servidores de ellos. Porque Él no quería que nosotros nos engrandeciéramos. Él no quería que nosotros le robáramos al Padre la gloria. Él no quería que nosotros pensáramos que por el hecho de que estamos sirviéndole a Dios o seguimos a Dios, tenemos autoridad propia y podemos hacer lo que querramos hacer. Así que es interesante entender y es importante entender y reconocer lo que la Escritura nos llama. Nuestra guerra espiritual, que no es contra sangre ni carne, sino contra todas las potestades del enemigo, las regiones celestes. De la única manera que nosotros vamos a poder ganar esa guerra, esa batalla, es sometiéndonos a Dios. Es entregando todo lo que somos, todo lo que poseemos, todo lo que tenemos en las manos de Dios para que Dios lo utilice como Él quiera. Recordando siempre que nuestras almas, las almas de nuestra milicia, como dice 2 Corintios 10, versículos 4 y 5, no son carnales. sino poderosas en Dios para derribar argumentos, para derribar murallas. Son poderosas en Él, en Él. No en nosotros. Usted puede ser un excelente orador, un excelente orador. Usted puede saberse la escritura de atrás adelante. Usted puede reconocer o saber conocer toda la historia bíblica. Usted puede ser un maestro, haber estudiado teología, tener un doctorado en teología, en divinidades. Usted puede ser pastor. Usted puede ser evangelista, misionero, misionera. Usted puede tener el título que usted entienda que posee. el llamado que usted entienda que Dios le ha dado, pero si usted no está sometido a Dios, quiero decirte, hermano y hermana, amigo y amiga, que no tienes posibilidad alguna ante el enemigo. No tienes, no tenemos, si no estamos sometidos a Dios, a Él no le importan los títulos, no le interesan, no le hacen mella, no lo hacen huir, no lo amedrentan los títulos. O a Él lo amedrenta el poder de Dios. A Él lo amedrenta la autoridad que el cristiano tiene cuando está sometido a Dios. Y te digo que no le importan los títulos porque sabiendo que Jesús era el hijo de Dios, no le importó en lo absoluto. Sacar de su tiempo para ir a atentarlo y tratar de hacerlo caer. Tratar de convencerlo de que no se dejara morir. No le importó en lo absoluto. Menos le va a importar cualquiera de nosotros. Menos. Pero como dije, él se tiene que someter a la voluntad de Dios. Él se tiene que someter a la voluntad del Creador. No es una opción. Así que... Pero sabiendo ya esto, lo que es someterse, lo que es resistir, entonces vamos a llevarlo a nuestra vida diaria, a nuestra vida regular, a lo que nosotros hacemos constantemente. Vamos a llevarlo a la práctica porque no es algo de momento, no es algo que simplemente lo hacemos en el momento que pensamos o percibimos que estamos en medio de una guerra. No tenemos que prepararnos constantemente para eso. Tenemos que aprender lo que son las maneras de defenderlo, las maneras de defenderlo. de resistir, cómo es la mejor forma, reconocer nuestras fortalezas y cómo trabajarlo. Es algo que se hace a diario. Es algo que podemos hacer tan simple como cuando viene una tentación a nuestras vidas, a nosotros, decidir obedecer a Dios, decidir elegir a Dios y no simplemente sucumbir ante la tentación con la idea de que Dios nos va a perdonar cuando pidamos perdón. Es cuando alguien te provoca en el camino, en tu vida, en tu diario vivir, tú mantienes la calma reconociendo a quién tú le sirves, reconociendo de dónde viene tu autoridad. No sé si usted se acuerda de los hijos de Exeba cuando fueron a reprender un demonio. Dice la escritura en el libro de Hechos que ellos fueron y dijeron en el nombre de Jesús y en el nombre de Pablo. Trataron de reprender a los demonios. Y el demonio le dijo, a Jesucristo conocemos y de Pablo hemos oído hablar, pero ustedes no sabemos quiénes son. Conocían el nombre de Jesucristo, conocían la manera en que Pablo predicaba y el evangelio que Pablo predicaba, pero carecían de poder, carecían de autoridad porque no estaban sometidos a Dios. Y dice la escritura que el demonio le dio una pela que los dejó desnudos tuvieron que salir corriendo desnudos una vergüenza, un buchorno un demonio, un demonio no el diablo, un demonio así que Cuando esa autoridad permea en nosotros, que es visible a través de la presencia de Dios mismo en nuestras vidas, es lo que nos da esa identidad a nosotros. Entonces nosotros mantenemos la calma cuando estas cosas pasan. Cuando viene la tentación podemos resistir y aceptar. Podemos escoger, obedecer a Dios, obedecer la palabra. Cuando alguien viene a atacarnos, entonces podemos hacer como dijo Jesucristo, poner la otra mejilla. Cuando alguien nos provoca, simplemente mantenemos la calma y no simplemente estamos peleando y tirando cosas porque me faltó el respeto, que yo soy así. No, porque entonces no estamos sometidos a Dios. No es ser cobarde, es dejar que Dios tome control, es dejar que Dios sea el que salga a pelear por nosotros. Es cuando esa presión, esa presión en el mundo espiritual, esa presión que está constantemente tratando de hacernos sucumbir, tratando de destruirnos, tratando de derribarnos, de presionarnos a tal nivel de que nos rompamos, aumenta. Eso no nos mueve, estamos ahí, no cedemos el espacio, no cedemos ni una pulgada, ni un centímetro, ni un milímetro de lo que Dios nos ha dado. Permanecemos firmes. Cuando dejamos que sea el Espíritu quien tome control y no nuestra carne, que va siempre en contra del espíritu, como dice la escritura, que están en guerra, entonces reconocemos lo que Galatas 5.16 nos dice, andate en el espíritu y no satisfagamos los deseos de la carne, que es lo que realmente la carne desea, es alguien vino a molestarme, sacar la mano y darle una pela, es lo que la carne busca, para que tenga respeto, para demostrarle nuestro poder, nuestra autoridad, nuestra nuestra fuerza, resistir se tiene que convertir entonces en nuestro estilo de vida, no solamente con el mundo espiritual, sino con las personas que vemos reconociendo, como dije anteriormente, que nuestra lucha no es contra carne ni sangre. Así que nuestra verdadera victoria espiritual no está en hacerle guerra a Satanás. Está en someternos a Dios. No está en decir perdón. proferir maldiciones contra él si no está en permanecer firme. Porque mire que yo he visto gente decir no que hice esto, que si el enemigo le dio una pela, que si hoy esto y lo otro y mañana están en el piso, mañana están cabizbajos, mañana están que no se pueden ni mover en el ámbito espiritual, están, se sienten destrozados, se sienten destronados, destruidos. Y cuando usted tiene victoria en Dios, no es que tenemos victoria y ya el enemigo más nunca va a volver. No, porque dice la escritura misma que después que él terminó la tentación de Jesucristo, dice que se fue y le dejó por un poco de tiempo. Porque él va a ser fuerza. Satanás va a ser fuerza. Sus demonios van a ser fuerza. Pero mientras nosotros resistimos en la fortaleza que Dios nos da en el nombre de Jesucristo, Él al final del camino tiene que huir. Aunque regrese más tarde, tiene que huir. O sea que no estamos en una batalla 24-7 sin parar. Hay momentos de descanso, hay momentos de descanso. De estar tranquilos, de estar en paz. Es lo que recuperamos nuevamente nuestra fuerza. Así que esa victoria. que no está en nuestra propia autoridad, está en la autoridad de Jesucristo, llega cuando nos sometemos a Dios. No porque realmente nosotros seamos fuertes, sino porque en Dios obtenemos esa fortaleza. Estamos bajo la cobertura de Dios, estamos bajo la cobertura del Espíritu Santo, estamos bajo la cobertura de Jesucristo. El Salmo 91.1 dice, El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Con ese versículo quiero cerrar este episodio de hoy. Y como dije, no es que le tengamos miedo a Satanás. Si bien a nosotros lo enfrentamos en el nombre de Jesús, resistiendo cualquier acechanza, cualquier amenaza, cualquier tentación, cualquier lucha. Nosotros estamos llamados a llevar este evangelio, a predicar la palabra de Dios. Nosotros estamos llevados a liberar a los cautivos, a llevar este mensaje a los afligidos. A eso hemos sido llamados. Y a veces perdemos tanto tiempo mencionando a Satanás, dándole tanta victoria y dándole tanta fanfarria en lo que nosotros, en nuestras luchas.¿Qué hizo esto?¿Qué hizo lo otro? No es merecedor de ser mencionado Satanás no es digno de ser mencionado en ningún momento en las guerras que nos pueda hacer en la victoria que quizás pueda tener en alguna batalla en contra de nosotros no es digno de ser mencionado así que entre menos lo mencionemos y eso me lo enseñó mi papá cuando yo era un niño entre menos mencionemos su nombre entre menos lo nombremos mejores mejores porque la gloria es de Dios a quien tenemos que mencionar es a Dios a quien tenemos que predicar es a Dios a quien tenemos que exaltar y adorar es a Dios a quien tenemos que darle todo el testimonio toda nuestra alabanza y gratitud por la victoria que podamos haber obtenido a través de él y en él es a Dios no es a Satanás no es mencionarlo no es estar creando canciones himnos alabanza que mencionen más a Satanás que al mismo Dios que le hagan la guerra a Satanás A través de la alabanza. La alabanza es para Dios. Las canciones son para Dios. Nuestra adoración es para Dios, no es para Satanás. Y es tiempo de que rompamos con ese patrón, con ese engaño que nos han venido enseñando a través de los años de que tenemos que hacerle la guerra y mantener una guerra y crear canciones y cantar canciones en el altar que se supone que son para adorar a Dios, donde solamente estamos mencionando a Satanás. Es tiempo de cortar con eso y comencemos entonces a arraigarnos en lo que realmente tenemos que arraigarnos. Es someternos a Dios, es reconocer su palabra, reconocer su autoridad, entregarle lo que somos, lo que tenemos y vivir sometido bajo él y no bajo ninguna institución, no bajo ninguna influencia que esté apartada del enemigo. Estudiemos la escritura, mi hermano, mi hermana. Mi amigo, mi amiga, estudia las Escrituras, escudriña las Escrituras. Jesucristo nos dejó ese consejo más que un consejo, una orden, una ordenanza. Escudriñar las Escrituras porque en ellas parece que está la vida eterna. Satanás sabe la palabra, la Biblia de atrás alante. Lo que está escrito y aún lo que no está escrito. Reconoce la historia muy bien. Muy bien, en palabrería no le vamos a ganar. En resistir nosotros en nuestra propia forma humana no le vamos a ganar. Tenemos que someternos a Dios. Tenemos que someternos a él, resistirlo, resistir al diablo, resistir a Satanás, resistir las fuerzas del enemigo. Y mientras estemos sometidos a Dios, él va a tener que huir. Así que te dejo con Néstor, mi amigo, mi amiga, mi hermano, mi hermana, y espero escucharte o que me escuches. Espero volver a podamos estar nuevamente juntos en el próximo episodio la próxima semana. Así que que tu vida sea una vida de sometimiento a Dios, una vida de firmeza y una vida de autoridad en Jesucristo, en esa autoridad que proviene de él, que recibamos el poder que el Espíritu Santo nos da. Y no creamos que somos nada cuando sin Dios no somos nadie. Así que Dios te bendiga, Dios te guarde. Gracias por escucharnos. Recuerda que si quieres nos puedes escribir a por encima de las nubes 2 arroba gmail punto com por encima de las nubes 2 arroba gmail punto com. Así que Dios te bendiga, Dios te guarde y nos escucharemos pronto en otro episodio más en por encima de las nubes.