Por Encima De Las Nubes
Una vision de la vida desde una perspectiva cristiana.Entendiendo nuestra vida desde la perspectiva de Dios y su Palabra.
Por Encima De Las Nubes
“Silencio en la Sala de Espera”
Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.
En este episodio de Por Encima de las Nubes, exploramos uno de los momentos más desconcertantes de la vida espiritual: cuando Dios guarda silencio. A la luz de Colosenses 2:14–15, descubrimos que mientras el mundo estaba de luto entre la muerte y la resurrección de Jesús, el Jesucristo estaba trabajando a nuestro favor.
Reflexionamos sobre ese “Sábado de Gloria” que todos enfrentamos: ese espacio entre lo que Dios prometió y lo que aún no vemos. Un tiempo donde oramos, esperamos… y no escuchamos nada. Pero el silencio no significa inactividad. No significa abandono. Significa intervención divina detrás del telón.
A través de ejemplos bíblicos y de la vida real, recordamos que:
- El silencio de Dios no es inactividad, es proceso.
- La espera no es pérdida de tiempo, es formación.
- La aparente quietud es, en realidad, victoria en construcción.
Así como Jesús despojó a los principados mientras sus seguidores lloraban, Dios también está obrando en tu silencio, asegurando tu victoria y afirmando su fidelidad.
Este episodio es para ti si estás en una temporada donde no ves movimiento, no escuchas respuestas y te preguntas si Dios sigue ahí. Sí está. Y sí está obrando.
Escucha este mensaje que fortalecerá tu fe y te recordará que, aun en el silencio, Dios sigue siendo fiel.
Buenos días, mis amados hermanos y amigos. Este que te habla, tu hermano y amigo Anel Pérez, te da la bienvenida a otro episodio más del podcast Por Encima de las Nubes, un espacio donde miramos la vida desde la perspectiva de la fe, la verdad, la esperanza. Y hoy hablaremos de un tema en particular de lo que ocurrió un día como hoy o como celebramos en Semana Santa, el del Sábado de Gloria. Y el tema de este episodio es silencio en la sala de espera. Y quiero hablar de ese momento en particular, de ese día, de lo que ocurrió ese día, utilizando los versos de Colosenses capítulo 2, versos 14 y 15, que lee de la siguiente manera. Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente triunfando sobre ellos, En la cruz, te lo repito, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz y despojando a los principados y a las potestades, las exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Esos versos 14 y 15 de Conocencias capítulo 2 nos enseña algo importante. algo realmente impresionante que ocurrió en el Sábado de Gloria, lo que conocemos como el Sábado de Gloria. Mientras la gente estaba... en luto, los seguidores de Jesucristo estaban en luto porque había muerto el día anterior, no habían tenido la oportunidad de prácticamente perfumar su cuerpo como era de costumbre y era el día de reposo para ese pueblo. Ese día, después de las seis de la tarde, prácticamente no se podía hacer absolutamente nada hasta las seis de la tarde del próximo día, que ya era de noche en muchos lugares. Y aunque en ese momento en particular... La tierra parecía que estaba en silencio, donde quizás los líderes religiosos de ese tiempo estaban celebrando que ya habían quitado quizás su estorbo del camino, donde quizás las fuerzas espirituales del enemigo estaban en un momento también de la espera a ver qué va a pasar, porque la realidad es que Satanás sí conoce la escritura, sabía que él era el hijo de Dios y que estas cosas iban a pasar. No sabía, no creo que hubiese sabido exactamente qué era lo que iba a ocurrir después, no estaba escrito todavía. Pero la realidad es que a pesar de que eso estaba pasando en un aparente silencio, en un aparente estado de inercia, había movimiento en el mundo espiritual, había movimiento en el cielo. Jesucristo estaba haciendo algo importante. Y entre la muerte y la resurrección de Jesucristo en ese espacio de tiempo donde, como dije, parecía que nada estaba moviéndose, que... Todo se había acabado en ese momento. La realidad es que todo estaba cambiando. La historia de la humanidad estaba cambiando. Ese sábado de gloria, ese silencio ensordecedor. Las mujeres que fueron temprano al otro día a la tumba no fueron para confirmar que Jesucristo no estaba ahí, como él lo había dicho, que iba a resucitar al tercer día. No fueron en busca de ese milagro para ver qué había podido pasar, fueron simplemente a perfumar el cuerpo de Jesucristo. Pasaron todo un día entero el sábado, quizás llorando, quizás sufriendo. Su mamá María estaba... llorando porque habían, de la forma que Jesucristo había muerto, los discípulos estaban esparcidos, haciendo sus cosas. Realmente ese día en particular había algo, en el mundo regular había algo totalmente... caótico, si pudiéramos llamarlo desde ese punto de vista, para los seguidores de Jesucristo. Sin embargo, había o estaba ocurriendo algo sumamente importante detrás del telón. Y estas personas con esa actitud o con ese comportamiento donde fueron temprano en la mañana al otro día a perfumar el cuerpo de Jesucristo para completar el proceso que normalmente solían hacer, demostraban en eso que realmente no habían entendido, no habían comprendido o no creían lo que se les había dicho durante esos tres años y medio que Jesucristo estuvo predicando El evangelio y la realidad es que hoy día muchas veces nosotros somos así. Muchas veces. Todos, todos tenemos un sábado de gloria en la vida. Ese espacio y quiero que veas de que el sábado de gloria de lo que estoy hablando es ese espacio entre lo que Dios dijo que iba a ser y aún no vemos todavía. lo que se nos ha dicho. No lo vemos completado, no vemos esa culminación. Ese tiempo donde oramos, ese tiempo donde esperamos, pero aún así no escuchamos nada. El silencio en ese espacio, en ese tiempo, en el silencio de parte de Dios, el silencio de parte de Jesucristo, del Espíritu Santo a nuestras vidas, en relación a lo que una vez se nos dijo, puede desesperarnos, puede ser agotador, puede ser traumatizante. Si pudiéramos verlo desde ese punto de vista, puede hacernos pensar que Dios se olvidó de lo que dijo, puede hacernos dudar de lo que escuchamos, puede hacernos creer que aquí ya no pasó nada. Tal quizás como pensaron los guardias que estaban velando la tumba de Jesucristo cuando estaba saliendo el Quizás la mañana, el amanecer estaba llegando y probablemente decían, bueno, aquí no sucedió nada. Era algo de esperarse. Y cuando se dieron cuenta que las cosas fueron diferentes, cuando comenzó todo a temblar. Pero en ese espacio de tiempo donde quizás estamos esperando, donde llevamos personas que llevan días, meses, semanas, años, esperando el cumplimiento de lo que Jesucristo dijo. En un momento dado en la vida, Jesucristo le ha hablado a personas desde su niñez y no se ha venido a cumplir su palabra cuando son adultos, cuando son personas mayores. Pero la realidad es que todo lo que Dios dice se cumple. Ese espacio puede hacerte creer que nada está ocurriendo, pero la escritura, hoy lo que sabemos, hoy lo que conocemos de lo que ocurrió el sábado de gloria y tal como nos explicaba o nos dice Colosenses, los versos que leímos de Colosenses capítulo 2. Mientras los seguidores de Jesucristo lloraban, sufrían, estaban de luto ese sábado, ese día desesperados porque amaneciera el otro día para poder ir a hacer lo que tenían que hacer para poder salir del día de reposo para las mujeres, para ir a perfumar a Jesucristo, los discípulos para irse a hacer lo que estaban haciendo anteriormente, los líderes religiosos tratando, esperando que nada ocurriera porque querían confirmar que Jesucristo era simplemente un hombre más que nada. tenían sus dudas de lo que habían visto durante ese tiempo, queriendo demostrar tanto tiempo que Jesucristo era simplemente un hombre más, que no era lo que decía que era, que no era el Hijo de Dios, pero aún así estaban en la expectativa de que algo fuera a ocurrir y querían realmente confirmarlo. En ese día, desesperado porque amaneciera el otro día y que nada pasara. Pero en ese momento, tras bastidores detrás del telón, Jesucristo estaba anulando el acta de los decretos que nos era contraria, que nos condenaba, que nos ese documento oficial que decía somos reos de muerte, ese documento oficial que decía somos pecadores, ese documento oficial que decía no le pertenecemos a Dios, no tenemos relación con Dios porque somos pecadores, porque Dios no tolera el pecado, porque no se puede hacer partícipe de lo divino vino si estamos en pecado. Ese documento que decía este es el dueño de ellos porque no le pertenecíamos a Dios, por ende le pertenecíamos prácticamente a Satanás, íbamos rumbo a su destino. En ese momento, en ese sábado de gloria, después de Jesucristo haber muerto, después de Jesucristo haber derramado la sangre por ti, por mí en la cruz del Calvario, se estaba completando la transacción, se estaba haciendo Jesucristo estaba quitándole a la muerte las llaves, quitándole al infierno las llaves del infierno, la autoridad al enemigo, exponiendo allí a los principados, a las potestades de maldad en las regiones celestes. Estaba haciendo eso. En ese momento en particular, el cordero inmolado que había sido crucificado el día anterior estaba asegurando nuestra victoria. Estaba terminando esa transacción especial que realmente... cambió la historia, nuestra historia, nuestra historia. No realmente la historia física de la humanidad, sino a dónde nosotros vamos a terminar, a dónde nosotros nos podemos dirigir, el acceso que tenemos ahora a un lugar especial. Así que el silencio en ese espacio de tiempo, el silencio en ese sábado de gloria que tenemos, no significa que no hay actividad. Lo que no vemos a veces, lo que nuestros ojos no pueden ver o ven totalmente contrario, las cosas contrarias a lo que Jesucristo habló a nuestras vidas, a lo que Dios habló a nuestras vidas, no significa que el tiempo está inerte, que nada está ocurriendo, sino hay una intervención divina detrás de todo esto. Piensa por un momento si has tenido la oportunidad o si has tenido que enfrentar esta situación en una sala de espera de un hospital donde originalmente te dicen junto a tu ser querido, a la persona que va a sufrir una cirugía, te dicen, mira, esta cirugía tarda tanto tiempo, es exitosa, esto es lo que va a ocurrir, se tarda una hora, dos horas, el tiempo que le hayan dicho. Y de momento... Cuando entran en la sala de operaciones que estamos esperando en la sala de espera, esperando que salgan de ahí, que nos digan todo salió bien, que todo está bien, que todo fue perfecto, que pudieron completar la cirugía de forma positiva, de forma exitosa. Estamos ahí. Y lo que nos dijeron que quizás tardaba una hora, de momento se tarda, pasan dos horas, tres horas, cuatro horas que ha ocurrido y comenzamos a desesperarnos un poquito porque no sabemos nada todavía aún así aunque estamos quizás un poquito desesperados porque no sabemos qué es lo que está ocurriendo allá adentro y lo que nos dijeron que era una hora de momento ya van cuatro horas no vemos nada no escuchamos nada Más aún así, no nos vamos del lugar. No decimos, pues ya esto se acabó, ya si no nos han dicho nada, si no han salido de ahí, es porque ya se murió, ya pasó algo grave. No, no hacemos eso. Nos quedamos esperando. Todavía mantenemos la confianza en los cirujanos que están trabajando en el cuerpo de ese ser querido de nosotros. Estamos confiando en la capacidad de ellos, sus estudios, la palabra que nos dieron de que todo iba a salir bien, de que era algo para ellos normal, que podían hacer lo que lo habían hecho y que... Siempre había sido exitoso la mayor parte de las veces. Confiamos en ello, esperamos en ello. Pues de esa misma manera, mi amigo, mi amiga, debemos nosotros esperar en Dios. Una vez Dios nos dice que va a ocurrir algo, esperemos con paciencia, esperamos. Ese momento, esperemos con paciencia la culminación de lo que Dios un día dijo que iba a ser. En Habacuc, capítulo 2, verso 3, nos recuerda a la Escritura lo que Dios le dijo a Habacuc. Aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá. Recordemos que Dios no es hombre para mentir, ni hijo de hombre para arrepentirse. Es totalmente... estaría fuera de contexto, estaría fuera de nuestro proceso emocional y mental, pensar fuera de lo real, pensar que Dios se equivocó, que Dios no va a cumplir lo que dijo, porque siempre y cuando Dios no te ponga condiciones a lo que él dijo que iba a hacer, si tú haces esto, yo voy a hacer esto otro. ya no depende de nosotros. Si Dios no te dijo eso, si Dios te dijo yo voy a hacer tal cosa, yo te voy a hacer esto, tú vas a hacer esto, créeme que lo vas a hacer. Cuando Dios llamó a Abraham, le dijo vas a ser padre de naciones, vas a ser, las familias de la tierra van a ser benditas en tu descendencia. Abraham tenía 100 años cuando Isaac nació. Abraham no vio esa profecía cumplirse, esa palabra cumplirse en su totalidad. Abraham no vio al pueblo de Israel salir de Egipto. Abraham no vio los 70 y tantas personas que entraron al pueblo de Egipto cuando José los llamó. Abraham no vio a Jesucristo. Abraham no vio ninguna de esas cosas. Abraham no vio la cantidad, no ha visto la cantidad de personas que siguen hoy a Jesucristo, que le sirven hoy a Dios de todas partes del mundo, de todas las regiones del planeta que han sido bendecidas a través de su descendencia. Sin embargo, Dios no dejó de cumplir su palabra porque Abraham ya no estaba con nosotros en los vivos. No. Abraham le creyó a Dios. Hizo la parte que le correspondía hacer. Y nosotros hemos visto eso completado.
UNKNOWNUn saludo.
SPEAKER_00La fe no se prueba, no es probada. Nuestra fe no es probada cuando vemos todas las cosas que están pasando como se dijeron que iban a pasar. Cuando todo fluye normal, cuando todo está pasando normal. Imagínese usted que le hubiesen presentado una película, una visión de lo que estaba ocurriendo tras bastidores ese sábado de gloria, ese momento de silencio para la humanidad, lo que estaba ocurriendo en el mundo espiritual.¿Qué fe entonces? hubiesen tenido los discípulos los seguidores de jesucristo que fe hubiésemos tenido nosotros si entonces realmente vemos lo que habíamos estado esperando en el mismo momento en el tiempo que está ocurriendo vemos cada paso cada detalle lo que está ocurriendo es como cuando un escultor va a crear una figura de una de un pedazo de roca de un pedazo de madera lo primero que se ve es un pedazo de madera y de momento empiezan a sacarle pedazos o o el pedazo de cemento, de piedra, empiezan a sacarle cantos de aquí y de allá y nosotros no vemos lo que realmente está ocurriendo, más el escultor tiene en su mente la imagen exacta de lo que él quiere, lo que va a hacer y cada pedazo que va arrancando, cada pedazo que va removiendo del... de la pieza original tiene una razón de ser va dándole forma a esa escultura final lo que vemos al final nosotros los que estamos viendo desde afuera no vemos eso hasta que no termina hasta que no hay un final completo y muchas veces en ese espacio de tiempo pensamos que estará siendo esta persona que estará siendo aquí no se ve nada lo que se ve es un canto llevado de aquí de allá cantos arrancados de aquí de allá no tiene forma y aún cuando vemos que está empezando a coger un poquito de forma pero todavía vemos que siguen dándole cantacitos de aquí de allá y arrancando y modificando y terminando aún así a veces nos desesperamos un poquito porque ya quisiéramos ver las cosas completas Y en ese sábado de gloria, como dije, nuestra historia estaba cambiando. Nuestra vida estaba tomando forma, estaba tomando sentido. Esa fe cambió. Que nosotros a veces reclamamos tener. No es probada, como dije, en ese tiempo de silencio. O es probada, perdón, en ese tiempo de silencio. No cuando las cosas fluyen. En ese tiempo especial, en ese tiempo en particular, es donde nosotros tenemos que mantener firme nuestra esperanza. Creer en lo que Dios dijo. Porque cuando... Dios pareciera que está callado, que no ha dicho nada, que llamamos, que tocamos la puerta, que lloramos, que reclamamos, que estamos en esa lucha tratando de permanecer de pie, clamando al cielo, mas aún así no escuchamos absolutamente nada. Eso no significa que no hay movimiento. Eso no significa que Dios se olvidó de nosotros. Y en ese tiempo en particular el enemigo nos llena la cabeza de dudas, nos dice Dios, Dios se olvidó de ti. Eso no era cierto. Lo que te dijeron no era cierto. Nuestras emociones se desbordan en desesperación. Nuestras dudas nos invaden. Pero tal y como los seguidores de Jesús pensaban que todo había terminado en el sábado de gloria, en ese día en particular, ya lo enterraron, ya terminó. Lo que vamos es a perfumarlo al otro día y ya se acabó porque no lo pudimos hacer como debíamos. Estamos tan preocupado en lo que no pudimos hacer que se nos olvida lo que él dijo que teníamos que hacer detrás del telón jesucristo estaba desarmando al enemigo mi amigo mi amiga mi hermano mi hermana satanás estaba perdiendo toda autoridad sobre ti sobre mí teníamos estábamos teniendo la llave que nos daba acceso directo al padre al trono de la gracia donde podemos entrar ahora confiadamente donde podemos Podemos tener la esperanza de que vamos a tener una vida eterna con él. Jesucristo estaba quitándole el aguijón a la muerte. Jesucristo estaba desarmando al infierno, desarmando las huestes de Satanás, exponiéndolos públicamente para que supiéramos quiénes eran. Eran unos mentirosos que eran gente de mal, que lo único que habían hecho era que eran espíritus de mal. Perdón, que lo único que querían era robar, destruir, matar mentirosos. Eso. Era lo que Jesucristo estaba haciendo, completando esa transacción final, rompiendo el acta de los decretos que nos tenía para muerte, que decía somos reos de muerte. Esta persona va directo a la muerte, no tiene salvación, no tiene esperanza, no puede entrar al cielo, no puede entrar al padre, no puede acercarse a Dios. Un sacrificio perfecto estaba ocurriendo, había ocurrido y se estaba completando esa transacción. Se estaban firmando los documentos como cuando usted compra la casa, cuando dicen que ella es suya y usted está ese día ya todo se dijo, hubo un acuerdo entre las dos partes, si yo voy a comprar la casa este es el dinero, aquí está el dinero aquí está el down payment el pago de los gastos de cierre, todo aquí está ahora vamos a firmar los documentos como que esta casa ahora pasa a ser a nombre mío, es mío ese sábado de gloria ese documento Se estaba firmando para ti y para mí. Ese día Jesucristo estaba diciendo ya esos no te pertenecen. Estos me pertenecen a mí. Son míos. Yo los compré. Yo pagué el precio. Aquí está el pago. Todo estaba cumplido. Todo estaba terminado. Y ese día se estaba firmando el documento. Wow. Quiero que recuerdes esto. que ese espacio de silencio no significa que Dios te ha abandonado si todavía no has visto cumplida la palabra que Dios te dijo a ti la palabra que Dios habló a tu vida no significa que Dios se olvidó y que ya no tiene sentido que todo se acabó porque hayan pasado los años no significa que no vas a lograr o que no vas a hacer lo que Dios dijo que ibas a hacer ese silencio este espacio de tiempo este sábado de gloria se está completando esa transacción este sábado de gloria se está preparando tu victoria se está completando tu victoria está en proceso es esa victoria en construcción mientras esperas mientras oras mientras oramos mientras esperamos Dios está orando cuando las dudas a veces nos alcanzan Dios está peleando por ti. Cuando lloramos. Cuando estamos en esa entrega clamando al cielo. Dios está confirmando esa palabra que un día te dijo. Porque así como aquel sábado de gloria. Donde. Parecía que todo estaba en silencio, que todo había terminado, que no ocurría nada. Tu victoria está siendo hoy asegurada en Cristo. Y podemos decir, como dice Pablo en primera de Corintios, capítulo 15, versos 55 y 57.¿Dónde está o muerte tu aguijón?¿Dónde o sepulcro tu victoria? Ese versículo 55 podemos reclamarle y poder decir no, no, no, no. En la duda,¿dónde está tu victoria? A los pensamientos que el enemigo nos quiere poner en la cabeza,¿dónde está tu aguijón? A aquellos que están... Tratando de hacernos la vida difícil, podemos decir,¿dónde está, oh sepulcro, tu victoria? No se ha enterrado. el sueño que Dios ha puesto en tu corazón para realizar, no se ha enterrado la palabra que Dios habló a tu vida, todavía está de pie. En ese sábado de gloria podemos entonces decir con confianza, como decía Pablo, gracias sean dadas a Dios que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Ese versículo 57, grábatelo en el corazón. Gracias sean dadas a Dios que nos da la victoria Por medio de nuestro Señor Jesucristo, no que nos va a dar la victoria, no, no, que nos da la victoria. Ya la victoria es tuya. Ya lo que Dios dijo que iba a hacer con tu vida ya está completado. en el documento se está firmando para que tú comiences a ver eso que Dios está hablando a tu vida, que Dios habló a tu vida. Así que ten esto pendiente, que aunque todos tenemos un sábado de gloria, ese silencio en la sala de espera que parece a veces ser ensordecedor, parece a veces ser desesperante y que a veces hay personas que simplemente los desanima y se rinden No te rindas. Este espacio donde Dios no está hablando a tu vida, este espacio donde todavía hay silencio. Dios, Dios está completando la transacción de tu victoria. Un día como hoy, Jesucristo estaba desarmando las huestes de Satanás. Un día como hoy, se estaba tomando el acta de los decretos y estaba siendo clavada, estaba siendo entregada y esta transacción está completada. Aquí está el pago, mi sangre, mi vida, la di por ellos. Se estaba firmando el documento que decía no, no te pertenecen, estos son míos, los he lavado en la sangre que fue derramada en la cruz del Calvario. Este momento en particular, cualquier acceso, cualquier tipo de autoridad que Satanás, las huestes de maldad tenían sobre nosotros, que la muerte podía tener sobre nosotros, estaba siendo quitada, estaba siendo removida. Jesucristo le quitó las llaves a la muerte. Jesucristo le quitaba las llaves al infierno. Y garantizaba nuestra victoria, garantizaba nuestra vida eterna, garantizaba nuestro acceso al Padre. Garantizaba la oportunidad única de ser llamados hijos de Dios, coherederos con Jesucristo. Nos daba la oportunidad de tener esperanza de una vida eterna reinando junto a Él. por la eternidad. Así que gracias, mi hermano, mi hermana, mi amigo, mi amiga, por escucharnos en este episodio de Por Encima de las Nubes. Bajo este tema, silencio en la sala de espera. Que el Señor te dé fortaleza, que tu fe aumente mientras esperas que no ceda, que no caiga. Y que te recuerda que en el silencio, en este momento, Él está trabajando. Jesucristo está trabajando. Dios está trabajando. Él sigue siendo fiel. Así que nos escuchamos nuevamente el próximo sábado, si Dios así lo permite. Que Dios te bendiga, Dios te guarde. Este que te habla tu amigo y tu hermano, Anel Pérez. Que tengas un excelente día.