Por Encima De Las Nubes

Echando la Ansiedad: Fe, Deseos y la Gloria de Dios

Anel Pérez and Zuli Perez

Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.

0:00 | 36:11

Escríbenos dejándonos saber tu nombre y desde donde nos escuchas. Déjanos tu petición y oraremos por ti.

En este episodio de Por Encima de las Nubes confrontamos una de las luchas más comunes —y más silenciosas— del creyente: la ansiedad. Hablamos de la tensión entre lo que declaramos y lo que realmente vivimos, de las falsas expectativas que hemos construido sobre Dios, y de las cargas que muchas veces llevamos sin que Él nos las haya pedido.

A través de pasajes como 1 Pedro 5:7, Proverbios 3:5–6, Filipenses 4:6–7 y Mateo 11:28–29, exploramos qué significa realmente “echar nuestra ansiedad sobre Él” y cómo aprender a soltar lo que no podemos controlar, confiar en Su voluntad y descansar en Su cuidado.

Este episodio es una invitación a respirar, soltar y reconocer que la gloriadebe serunica y exclusivamente: para Dios, y solo para Dios.

SPEAKER_00

Saludos, mis amados hermanos y amigos, este que te habla tu amigo y hermano Anel Pérez te da la bienvenida a otro episodio más de nuestro podcast por encima de las nubes, un espacio donde miramos la vida desde la perspectiva bíblica, donde confrontamos nuestras luchas diarias con la verdad de la palabra y donde recordamos que Dios sigue siendo fiel aún cuando nosotros le somos infieles. Hoy quiero hablarte de de un verso bíblico que conocemos mucho, pero que en los momentos de practicarlo, de ponerlo en práctica, se nos hace difícil. Y es primera de Pedro, capítulo 5, verso 7. Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de nosotros. El tema de este episodio es echando la ansiedad, fe, deseos, Y la gloria de Dios. Siempre hay una realidad en nuestras vidas y es cuando utilizamos los versos bíblicos para reforzar nuestro pensamiento porque es lo que nos han enseñado y este verso bíblico echando toda vuestra ansiedad sobre él porque él tiene cuidado de vosotros. Es interesante, es una promesa, es un consejo, es una recomendación y tiene un sentido de cuidado de padre, de cuidado, de protección y es espectacular. Es algo que suena y se siente con fuerza, que nos ayuda. Pero hay momentos en que no lo practicamos. Decimos creerlo, pero se nos dificulta ponerlo en práctica. Y existe esa tensión entre lo que decimos y lo que vivimos,¿verdad? Una cosa es decirlo y otra cosa es hacerlo. Hay un refrán popular que dice que no es lo mismo llamar al diablo que verlo venir. Y es un poquito complicado. Decimos que confiamos en Dios, es nuestra esperanza, es nuestra fe. Ponemos nuestra fe y aquel que nos pregunta siempre le decimos Mira, si no, yo confío en Dios. Y muchas veces ese tipo de comentario, ese tipo de respuesta surge en los momentos donde todo está tranquilo o donde nuestra situación no está en una posición bien dificultosa. Es más sencilla, más este esto. No estamos mal, no estamos tan mal. Vamos a ponerlo de esa forma. Y declaramos siempre cuando vamos a la iglesia. Amén a lo que se dice. Estamos siempre pendiente a lo que se está hablando y confirmamos con un amén. Levantamos las manos. Adoramos a Dios en esos momentos que cuando las cosas no están tan mal, pero cuando llega realmente el momento de la verdad, cuando llega realmente, cuando estamos en la casa, cuando estamos solos, cuando estamos aparte. cuando nos cae encima esa ansiedad, ese pensamiento profundo de cómo manejar las diferentes situaciones o cómo se nos están cayendo encima todas las cosas, ahí las cosas se ponen un poquito más complicadas. Cuando la vida nos aprieta, cuando las cosas no salen como queremos, cuando lo que hemos estado pidiendo no llega, En ese momento en donde realmente lo que es nuestra confianza, nuestra fe, nuestra esperanza se pone a prueba, sale a la luz realmente cuánto confiamos en Dios, cuánto realmente creemos lo que dice la escritura o es que simplemente sabemos repetir de memoria lo que se nos ha dicho tal como se nos enseñó de una forma u otra sin analizarlo mucho. Si es por complacer a otros cuando nos preguntan para que no digan Nada fuera de lugar de nosotros en ese momento es que se prueba y proverbio 3 versículos 5 y 6 nos hace una confrontación y nos y nos y nos manda a hacer esto. Confía en Jehová con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus veredas. Muchas veces nosotros. Tomamos una serie de decisiones basado en nuestro pensamiento, en nuestro conocimiento, porque pensamos que podemos hacer las cosas y muy poco. Realmente vamos a Dios a preguntarle muy poco. Vamos a confiar en Dios. Vamos a. pedir dirección a Dios. Y ahí es donde entonces comienzan las cosas a cambiar, porque si lo que vamos a hacer no va alineado al plan de Dios, al propósito de Dios para nuestras vidas, a la voluntad de Dios para nuestras vidas, entonces el camino comienza a ser un poquito difícil. Las veredas se tuercen un poco. Y cuando entramos en ese momento duro, donde entonces nuestra fe está siendo probada para para ver si realmente confiamos en Dios, porque es fácil decirlo en la iglesia, si creemos en Dios, pero cuando estamos aparte, cuando estamos solos, cuando estamos lidiando con la situación, ahí es donde entonces nuestra fe entra en ese conflicto, donde nuestra mente comienza a trabajar y comienza a preguntarse, porque no vemos que las cosas salen de la manera que nosotros pensábamos,¿será que no tenemos¿No tenemos fe?¿No confiamos en Dios lo suficiente?¿O Dios se olvidó de nosotros? Y el problema, mi amigo, mi amiga, mi hermano, mi hermana, no es Dios. No es su palabra. No es Dios. Lo que está escrito en la Biblia es la manera en que nosotros interpretamos lo que dice ahí, cómo nosotros lo trabajamos, cómo nosotros utilizamos esos versos bíblicos para nuestro beneficio personal, no espiritual. Muchas de las cosas que están, bueno, muchas no, todas las cosas que están escritas en la Biblia, su mayor o su trabajo más específico y directo. Es con la intención de bendecir y de fortalecer nuestra vida espiritual para que nosotros podamos en todo darle la gloria a Dios y él sea el único exaltado sobre todas las cosas. Y si bien es cierto que muchas cosas también podemos aplicarlas y utilizarlas para nuestro beneficio personal, porque estamos en este mundo y mientras estemos en este mundo tenemos que utilizar los recursos que este mundo nos da a vivir en este mundo. en este mundo, de acuerdo a las reglas que más o menos este mundo pone sin ir en contra de lo que es en los mandamientos de Dios y ir en contra de lo que es la palabra de Dios, entonces podemos aplicarlo y Dios nos bendice de acuerdo a. Pero muchas veces es porque nosotros queremos una serie de cosas que no son necesarias y que van y que no van de acuerdo a lo que es la voluntad de Dios. Y ese conflicto nace cuando. Recibimos la enseñanza bíblica porque nadie nace sabiendo. Y alguien tuvo que hablarnos de la palabra. Alguien tuvo que enseñarnos la palabra. Alguien tuvo que darnos los primeros pasos para ver, entender y comprender un poco la escritura. Muchas veces nos enseñaron incorrectamente de acuerdo a su conocimiento, de acuerdo a lo que entendían, de acuerdo a lo que conocían o de acuerdo quizás a como interpretaron la escritura. O muchas veces somos nosotros los que asumimos de manera incorrecta lo que dice la escritura. En este caso, muchas veces pensamos que Dios nos va a dar todo lo que querramos, no necesariamente lo que necesitemos y utilizamos verso Esos bíblicos para reforzar ese pensamiento los sacamos de contexto o simplemente los aplicamos de manera incorrecta. Como dije, muchos de ellos se pueden utilizar de forma personal. Y está muy bien, pero todos están escritos para nuestro beneficio y nuestra bendición espiritual. Y utilizamos todo lo que pidan al Padre en mi nombre, lo haré y se los recordamos a Dios y le decimos tú dices en tu palabra esto y tú dices en tu palabra aquello, tú dices en tu palabra aquello. palabra a lo otro y tratamos de forzar a Dios a hacer algo que no va de acuerdo a su voluntad, sino que va de acuerdo a nuestro interés, a nuestro ego, a nuestros deseos. Todo lo que pidan en oración, creyéndolo, recibirán. Esos versos los utilizamos con frecuencia para tratar de manipular a Dios y Dios no es manipulable. Dios no es como nosotros, que simplemente nos va a coger pena para que no nos sintamos mal. No le podemos hacer una perreta a un tantrum, no le podemos echarnos a llorar y a hacer una pataleta, como decimos en Puerto Rico, porque Dios no funciona de esa forma. Eso lo vemos en la Escritura muchísimas veces, que no importa cuántas veces la gente se eche para atrás a llorar, como quiera Dios va a hacer lo que está en su mente para hacer lo que él planificó. Y debemos recordar siempre esa parte de Juan capítulo 14, verso 13, en la que Jesucristo decía para que el padre sea glorificado. Todo lo que nosotros vayamos a hacer, tener la intención debe ser para glorificar a Dios. Si queremos una casa bonita, elegante, cómoda, si queremos un carro bueno, si queremos un trabajo bueno, si queremos tener una serie de condiciones materiales buenas, todas deben ser con el propósito de bendecir a Dios, no con el propósito de aparentarnos, con el propósito de ser hostes. de ser este vanaglorioso, de elevar nuestro ego, títulos, propiedades y decir yo tengo esto, yo tengo lo otro, así, así, asado, para entonces no utilizarlo para la bendición del pueblo de Dios, para la bendición y la gloria de Dios. Y ahí entonces tenemos un poquito de problema.¿Qué pasa? Cuando nuestras peticiones nacen desde esa base del ego, de nuestro capricho, de nuestras metas personales, de nuestra ambición personal, Entonces no podemos pretender aplicar esas promesas bíblicas de bendición, de ayuda, de exaltación, de que Dios nos bendiga, nos llene, nos bendiga nuestra finanza, nuestras cosas materiales, nuestra vida regular. No aplican, porque como dije anteriormente, todo lo que está escrito en la Biblia y todas esas promesas, su principal propósito es la bendición espiritual de nuestras vidas, que es¿Se pueden aplicar a las materiales? Claro que sí.¿A nuestra vida personal secular? Claro que sí. Pero la mayor parte, o sea, su propósito principal, perdón, es para la bendición de nuestra vida espiritual. Entonces, como Dios no está comprometido con nuestros propios deseos, con nuestros propios anhelos, por eso el Salmo 37 nos dice deleítate a sí mismo en Jehová, deleítate, confía en él. Él te va a conceder las peticiones de tu corazón cuando esas peticiones van de acuerdo al propósito de Dios. Recordemos la historia de Salomón cuando Dios se le apareció en sueño y le dijo pídeme lo que quieras que te dé, que lo que tú pidas yo te voy a dar. Y el pensamiento de Salomón estaba en agradar a Dios, no fallarle y dijo bueno, yo voy a ser rey. Yo necesito sabiduría para poder manejar este pueblo tan grande tuyo, para poderlo hacer de forma correcta. para poder distinguir entre el bien y el mal y hacer un juicio correcto. Y no solamente Dios le dio la sabiduría, como sabemos, también dice y le dijo que le iba a dar todo lo demás. Salomón no se enfocó en la riqueza, Salomón no se enfocó en propiedades, no se enfocó en pedir gloria para sí y ser grande entre todos los hombres. Sin embargo, terminó siendo grande entre todos los hombres en la historia, en esa área, sino que también fue rico, fue... conocido por todos en diferentes partes del mundo que iban a simplemente escucharlo hablar porque su corazón estaba en agradar a Dios. Así que Dios no está comprometido con nuestros deseos, está comprometido con hacer su voluntad y con que él sea glorificado. Por eso Jesucristo en Mateo 6.33 dice, y lo repetimos muchas veces, mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todas estas cosas os serán añadidas. Que muchas veces decimos y todas las cosas, cuando realmente dice y todas estas cosas, y cuando vamos está hablando de una serie de cosas en particular, que es vestimenta, ropa, lugar donde estar. No está hablando de riqueza, no está hablando de bienes materiales, No está hablando de que todo lo que nosotros pidamos se nos va a entregar en la mano tal como lo queremos, sino está diciendo más buscar primeramente el reino de Dios y su justicia y todas estas cosas o serán añadidas. Así que ahí es donde comienza la ansiedad que nosotros mismos creamos, que nosotros mismos fabricamos en nuestras vidas. Y ahí es donde entonces la cosa se comienza a poner un poquito difícil. Ahí es como decía mi maestra de ciencias terrestres, ahí es donde los huevos se ponen a peseta, donde se ponen caros.¿Por qué? Porque entonces las cosas ya no son tan cómodas o se ven tan fáciles como nosotros estamos. Estábamos acostumbrados o pensábamos. Y muchas de esas cosas que hoy te causan esa ansiedad no vienen por una prueba regular, no vienen porque tu fe está siendo probada. No vienen de Dios. Esa ansiedad que mucha de esa ansiedad que nosotros tenemos, sentimos, nos la buscamos nosotros mismos. Si nos la buscamos nosotros mismos cuando tomamos decisiones sin pedirle a dios cuando confiamos en nuestra propia prudencia y seguimos esos sueños sin esa dirección divina vamos enfocados en nuestras metas personales puertas que nosotros mismos abrimos no que dios las abrió para nosotros o simplemente estaba abierta con el fin de atraernos hacia ella pero sin consultar con dios para saber si esa era la voluntad de dios cargas que nosotros mismos nos echamos encima. A veces en la iglesia queremos hacer todo, queremos trabajar y hacer de todo, de todo. Y cuando y al principio parece bonito porque tenemos una cosa aquí, una cosa allá de momento, una cosa en el otro lado. Pero cuando todas esas cosas comienzan a ejercer presión, cuando todo el mundo necesita de cada una de esas cosas que nosotros hemos querido hacer, porque Dios nos ha dado quizás la oportunidad o la sabiduría o el entendimiento, la facilidad en un momento dado para hacer, pero queremos seguirlas haciendo o nos enfocamos en querer seguir participando, entonces se convierte en una carga, una carga que Dios no nos dio. Es como la historia de Moisés y su suegro Getro. Cuando Moisés estaba desde por la mañana hasta por la noche haciendo todo y su suegro le dijo Mira, Prácticamente estoy parafraseando. Tú no tienes 15 años. Es mucho pueblo. No son 15 ni 20. Es una nación grande. Te vas prácticamente a morir. Vas a quedar súper explotado. Pon gente que te ayude. Encarga. Delega. En diferentes personas escoge de aquí, de allá, personas que tú entiendas que pueden hacer el trabajo y las cosas más complicadas, las más difíciles, pues las haces tú. Y eso es lo que a veces nosotros tenemos que hacer. No es pretender hacerlo todo, quizás porque sabemos o lo podemos hacer en un momento dado, pero cuando se convierte en una rutina todos los días, entonces hay unas cosas que comienzan a faltarle. Comenzamos entonces a no hacer el trabajo correcto. bien, perdemos la alegría, perdemos el gozo y se convierte en una carga. Así que cuando ese peso se convierte en totalmente insoportable de llevar cuando es demasiado difícil ahí es cuando entonces nosotros levantamos las manos y decimos Señor ayúdame y a veces somos tan frescos si pudiéramos llamarlo así de decirle a Dios pero estoy trabajando para ti tienes que ayudarme es algo que estoy haciendo por ti o esto que he querido hacer pues es para ayudar para trabajar y cuando Dios sabe las intenciones del corazón cuando Dios conoce Así que no es porque él no haya querido ayudarte hasta ese momento, sino que nos cargamos con cosas que no nos pertenecían a nosotros. Y el Salmo 55 22 nos recuerda o nos deja saber hecha sobre Jehová tu carga y él te sustentará, no dejará para siempre caído al justo. Vamos a hacer eso, pero realmente vamos a soltar la carga. Hay momentos en que hay que decir que no. El otro día leí un post en Facebook. un estado en las redes sociales de esta persona que estaba diciendo mira yo estoy haciendo un montón de cosas pero mi esposo se retiró y a veces me siento demasiado de muy ocupada en todas las cosas que estoy haciendo y no me estoy disfrutando el retiro de mi esposo que está en casa así que voy a empezar a comenzar a soltar una serie de cosas que no tienen tanta importancia O tienen menos importancia que las otras y no se sientan mal si en algún momento dado le digo que no, porque realmente quiero compartir y disfrutar con mi esposo. Eso era lo que decía la persona y entiendo que fue un pensamiento espectacular, una idea y una decisión sabia, porque muchas veces nosotros mismos nos cargamos de una serie de cosas. Filipenses capítulo 4, versos 6 y 7 nos da. Ese respiro, esa ayuda, esa enseñanza, ese consejo, esa fórmula de cómo trabajarlo nos dice no se afanen por nada. Presenten sus peticiones a Dios y la paz de Dios guardará sus corazones. Por nada estéis afanosos si no sean conocidas todas vuestras peticiones delante de Dios. Todas. Vamos a soltarlas ahí. Vamos a pedirle a Dios y a soltárselas a Dios. Las que Dios entienda y crea que son beneficiosas para nuestra vida espiritual y que van a resultar en la gloria de él y que nos van a ayudar a seguir adelante. Él nos las va a dar. Unos ahora y otros cuando estemos ready para eso, cuando vayan de acuerdo al plan de Dios. Y eso es lo que tenemos que hacer para que esa paz de Dios guarde nuestros corazones y nuestra ansiedad prácticamente sea nula o ninguna. Así que,¿qué realmente es lo que significa echar toda esa ansiedad sobre él? No es repetir lo que dice la Escritura. No es decir confío o decir amén. No es levantar las manos y decir estoy bien, estoy en victoria. Queriendo controlar todos los aspectos, tratando de manipular o manejar todas las cosas al mismo tiempo. Y perdemos nuestro sueño, perdemos nuestra calma, perdemos nuestra alegría, nuestra tranquilidad. Estamos reunidos en un lugar con una serie de personas, con nuestra familia, pero nuestra mente está en los trabajos, en los proyectos, en tantísimas otras cosas. Y debemos estar, debemos tener nuestra mente donde estamos nosotros físicamente en ese momento. No me malinterpreten, no es dejar de pensar en Dios, porque eso no es. Así que echar la ansiedad sobre sobre él, sobre Dios, es soltar lo que no podemos manejar. Si algo mi esposa puede decir que yo hago es yo no me enfoco, no trato de no prestarle, trato de prestarle la mínima atención a cosas que yo no tengo control sobre ella. Si. Algo pasó, algo se rompió. Yo no me voy a romper la cabeza tratando de ver qué pasó, qué se rompió, cómo yo si lo puedo arreglar, lo arreglo. Si hay algo que no lo puedo arreglar, si hay algo que no puedo resolver. Señor, esto está en tus manos. Necesito ayuda y sigo con las cosas que yo puedo hacer. Es renunciar a lo que no te corresponde. Las cosas que no son tuyas, no porque tú las sepas hacer, sino porque Imagínese un presidente de compañía que haga todos los trabajos de la compañía, desde barrer, abrir las puertas, servir de conserje, trabajar como empleado regular en las máquinas. No va a lograr hacer nada porque algo va a descuidar. algo va a descuidar y su trabajo está en delegar, su trabajo está en ver desde arriba cómo funcionan las cosas. Y cuando algo no está funcionando bien en algún lado, pues enviar. Mira qué está pasando aquí y enviar entonces la ayuda necesaria. Pero para eso tenemos que nosotros reconocer qué es lo que nos toca hacer y qué no nos corresponde hacer. Eso pasaría lo mismo con el pastor. Si hace todas las cosas de la iglesia, primero se va a explotar y segundo no va a crear líder que puedan ir creciendo, porque en algún momento dado él va a retirarse y esos líderes que fue creando van a tomar su posición. Y ese es el propósito, ese es el trabajo. Aceptar, y esta es la parte más difícil de muchos cristianos, es aceptar que su voluntad es mejor que nuestros deseos. Ahí es donde podemos aplicar con frecuencia y debemos aplicarlo siempre. Romanos 8 28. Todas las cosas nos ayudan para bien aquellos para aquellos que aman a Dios. Aquellos a los que conforme a su propósito han sido llamados porque el propósito de Dios, su voluntad siempre va a ser mejor que lo que nosotros pensamos o deseamos. Y confiar en que Él cuida de nosotros, aun cuando no recibamos lo que queremos, como lo queremos. Eso es, soltar la ansiedad sobre Él. Isaías 26.3 nos dice, tú guardarás en completa paz aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti confía. Es una palabra espectacular, es una promesa, es un deseo del alma, del corazón, es un reconocimiento de que él nos va a guardar en completa paz. Aquel cuyo pensamiento en Dios persevera porque confiamos en él. Así que la verdadera fe no se mide por lo que pedimos o por lo que recibimos, sino por lo que estamos dispuestos a soltar, a reconocer. Esto no lo podemos trabajar. Esto se lo vamos a soltar a Dios en las manos y él se va a encargar. Confía en Dios y él hará. Eso dice el Salmo 37 5. Encomienda a Jehová tu camino y confía en él y él hará. Encomienda a Jehová tu camino y confía en él y él hará. Así que yo te voy a invitar a que. Descanses en Dios. A que realmente analices cómo está tu vida hoy, cuán difícil se te está haciendo el camino y a que cuando utilices las escrituras siempre recuerda, recuerda las escrituras están para nuestra bendición espiritual. Ese es su propósito principal. Esa es la razón de ella para que nosotros nos podamos acercar a Dios, para que conozcamos a Dios, para que le creamos a él, para que confiemos en él. Lo que se pueda aplicar en nuestra vida personal lo podemos aplicar siempre y cuando nuestro pensamiento esté alineado con darle la gloria a Dios, con la bendición espiritual de nuestras vidas, con el beneficio de nuestras almas para él. Piensa en lo que hoy te tiene cargado, cargada. Piensa en esas cosas que llevas cargando tanto tiempo que se te hace difícil soltar, que no has podido soltar, que piensas que no te corresponde. Piensa, háblale a Dios, pidele dirección a Dios y dile a Dios. Mira, señor, quiero soltar esto. Ya no puedo más con esto. Entrégaselo a Dios. Eso, todo eso que hoy te está robando la paz, que no te deja descansar, que te roba el sueño. Entrégaselo a Dios. Confía en él. No porque tú seas fuerte. Sino porque él tiene cuidado de ti. No tienes que probarle nada a nadie, solamente a Dios. No estoy diciendo que cada vez que las situaciones se pongan difíciles, tú simplemente vas a salir corriendo. Practica lo que dijo Jesucristo antes de ir a la cruz del Calvario, cuando estaba solo orando en el monte. Le dijo al padre, padre, si es posible, pasa de mí esta copa. Pero que no sea conforme a mi voluntad, sino que sea tu voluntad. Me escuchaste bien. Practicalo. Dios, si es posible, permite que yo pueda soltar esto. Permite que esto cambie. Permite que esto se vaya. Permite que esto se arregle. Permite que alguien tome esto. Sácame de este lugar, haz esto, haz aquello, haz lo otro, pero que no sea como yo quiero, sino conforme a tu voluntad. Haz lo que tú entiendas necesario. Si me vas a permitir estar en esta situación, pues entonces dame la fortaleza, dame la sabiduría, dame el entendimiento. Enséñame a confiar en ti. Haz como el padre del hijo que estaba endemoniado. que estaba tirándose, revolcándose en el fuego cuando el demonio lo cogía, que Jesucristo le dijo,¿tú crees que esto puede hacer? Y él le dijo, sí, yo creo. Pero también le dijo, ayuda mi incredulidad. Eso lo puedes hacer y no está mal. No estás diciéndole Dios, no te creo. Estás siendo honesto y le estás diciendo sí, señor, yo te creo. Pero hay momentos en que es difícil. Así que, por favor, ayúdame a creerte. Ayuda a mi incredulidad. Ayúdame que realmente pueda confiar en ti. Como manda tu palabra, como tú quieres que confiemos en ti. Jesucristo dijo y esto aprende lo y esto prácticalo. En Mateos 11, versos 28 y 29. Venid a mí. Todos los que estáis trabajados y cargados y yo os haré descansar. Si bien es cierto que muchas veces nosotros mismos nos ponemos carga, esto sí aplica también a nosotros cuando reconocemos que esas cargas no nos corresponden y que necesitamos ayuda. Pero no es para que volvamos nuevamente a caer en lo mismo, soltamos una y cogemos otra. No, no, no, no. Es para que simplemente confiemos en Dios y creamos venir a mí todos los días. Y cuando tú reconoces eso, cuando tú realmente entiendes eso, la ansiedad se va de tu vida. Nuestros deseos comienzan a priorizarse, comienzan a ordenarse, a coger el orden. Ok, esto lo quiero, pero ahora mismo quizás no es necesario. Esto es más importante. Comenzamos a dar prioridad a nuestros pensamientos, a nuestra manera de ver las cosas. Y entonces. El reconocimiento, entonces la exaltación, entonces la adoración, entonces el que se vea, la persona que se vea va a ser la que siempre debió haber sido Dios y solo él. La gloria, la honra, la alabanza, todo, todo será para él. Porque mi hermano, mi hermana, mi amigo y mi amiga, Dios no comparte su gloria con nadie. Y el que nos feliciten, el que nos exalten, el que nos reconozcan, el que nos vean en alta estima, nos tengan en alta estima, es bueno, se siente bien, se siente bien. Pero tenemos que tener cuidado que eso no se convierta en ese alimento para hacer las cosas, que eso no se convierta en esa razón de ser para nosotros trabajar, que se convierta, que esté siempre presente, que el único que debe recibir la gloria, la honra, la alabanza es Dios. Que si bien somos reconocidos por el trabajo que hacemos, seamos humildes, seamos honestos y digamos la gloria es para Dios. No lo digamos por decirlo. Digámoslo con sentido, digámoslo con el corazón, digámoslo desde adentro, con esa intención, creyendo que realmente la gloria se la queremos dar a él y que él es el que la merece, no nosotros. A mí en lo particular ni me gustan los títulos, ni me gustan las posiciones, que me digan esto, que me digan lo otro. Cuando me presentaban, cuando estaba trabajando en mi trabajo secular, que me presentaban como supervisor, este es el supervisor, tal, tal, tal, tal, tal, tal. empleados regulares siempre yo les decía yo soy como uno de ustedes un empleado más y estamos aquí para trabajar con un solo propósito así Si me llaman, me presentan como maestro, me presentan como esto, como aquello, como lo otro. Me siento un poco incómodo. Me dan reconocimiento en la iglesia de una cosa o la otra. Me siento incómodo. No sé qué decir, no sé qué hablar, no sé qué hacer. Y una de las razones por las que eso pasa es porque yo sé, Anel Pérez sabe que eso le hace daño. A mí en lo particular me hace daño y no quiero permitir que esas cosas se conviertan en la razón de ser, de trabajar en la iglesia, la razón de ser, de tomar lo que sea. Hago como dice la escritura, todo lo que me ponen en la mano para hacer, eso hago, pero lo hago conforme a mis propias fuerzas, echando sobre él toda mi ansiedad y toda mi carga, porque él tiene cuidado de mí. Eso me dice la escritura y eso trato de practicarlo. Que hay momentos en que llega la ansiedad. Claro que sí. Hay momentos en que se pone difícil la cosa y a veces lloro un poquito, pero reconozco rápido y le digo Señor, mira, yo no puedo bregar con esto esto no me pertenece esto no me toca este está en tus manos ya yo no puedo obrear más con esto y aunque de vez en cuando vuelve y llega el pensamiento con esa misma forma que llegó trato de sacarlo de mi vida porque eso no pasa no tengo que dejárselo a Dios porque ya yo reconocí que no puedo obrear con eso así que espero que este episodio te haya podido o te ayude te pueda llevar en la dirección correcta comiences entonces a vivir lo que dice la escritura conforme a como dice la escritura recuerda la escritura no está para beneficio de nuestros propios deseos personales está para la bendición de nuestra alma así que te dejo con esto Dios te bendiga y Dios te guarde recuerda que siempre nos puedes escribir nos puedes conseguir en las diferentes plataformas Spotify Apple Apple Podcast, Amazon Music, Pandora, en diferentes YouTube nos puedes conseguir a través de Por Encima de las Nubes. Dios te bendiga, Dios te guarde. Este que te habló, tu hermano y amigo Enel Pérez. Nos veremos en otra próxima ocasión. Dios te bendiga.