Por Encima De Las Nubes
Una vision de la vida desde una perspectiva cristiana.Entendiendo nuestra vida desde la perspectiva de Dios y su Palabra.
Por Encima De Las Nubes
Cuando Diluyes Tus Valores, Debilitas Tu Testimonio y Tu Autoridad
Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.
En este episodio profundizamos en una verdad incómoda pero urgente: la dilución de valores. No es abandonar la fe, sino algo más sutil y peligroso… rebajarla para evitar incomodidad. Esa tibieza —que la Biblia llama doble ánimo, conformismo o amistad con el mundo— erosiona tu testimonio, debilita tu autoridad espiritual y abre puertas que nunca debieron abrirse.
A través de la Palabra, exploramos:
- Qué significa realmente diluir valores y cómo pequeñas concesiones afectan tu vida espiritual.
- Por qué tu testimonio pierde fuerza cuando tu vida deja de reflejar con claridad quién gobierna tu corazón.
- Cómo la firmeza en la verdad se convierte en tu mayor fuente de autoridad, no por gritar más fuerte, sino por obedecer cuando es difícil.
- Por qué el enemigo no puede manipular a alguien firme, alguien cuya identidad, integridad y lealtad están definidas.
- El costo y la recompensa de mantenerse firme en un mundo que presiona para que cedas.
Este episodio es una invitación a examinar tu corazón, cerrar puertas abiertas y recuperar la autoridad que nace de una vida alineada con la verdad de Dios.
Porque diluir valores te hace manejable… pero la firmeza te hace inconmovible.
Saludos, mis amados hermanos y amigos. Bienvenidos nuevamente a otro episodio más en este podcast por encima de las nubes. Este que te habla tu amigo y hermano Anel Pérez te da la bienvenida y queremos compartir una palabra. Queremos hablar de un tema interesante y. importante, un tema interesante e importante. El tema de este episodio es cuando dibuyes tus valores, debilitas tu testimonio y tu autoridad. Y es un tema que Cuando hablamos de los valores, hablamos de esas creencias, lo que realmente nos fortalece, lo que realmente nos une, lo que realmente nos lleva, nos encamina a una vida, es lo que dirige prácticamente nuestra forma de ser, nuestra manera de pensar. Y cuando nosotros diluimos nuestros valores, no es que simplemente dejamos de creer en Dios, pero sí debilitamos esa confianza, debilitamos ese testimonio que nosotros tenemos y se debilita nuestra autoridad. es algo que no entra de cantazo, no es que usted uno cambia de momento, sino que es algo que va poco a poco de bien sutilmente con el fin de uno no se siente incómodo o uno trata de no sentirse incómodo y por eso uno va diluyendo nuestros valores. Y aunque parece algo simple, tiene un impacto sumamente inmenso, enorme en nuestro testimonio como cristianos, en lo que la fe que profesamos, en esa autoridad espiritual que tenemos, que Dios nos da, y en la capacidad de resistir al enemigo. Y eso es algo definitivamente muy importante que tenemos que manejar. La Biblia en cierta forma lo llama ser tibio y conocemos la carta de la iglesia, a la iglesia de la odisea, donde Dios le habla a la iglesia y le dice que es mejor ser frío o caliente porque a los tibios Dios los vomita de su boca. Y es una advertencia de parte de Dios a la iglesia, a nosotros, porque poco a poco vamos erosionando nuestra vida espiritual. Vamos a utilizar el texto bíblico de Romanos 12.8 en este episodio, perdóname, Romanos 12.2, que dice, no os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de nuestro entendimiento para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Así que vamos a hablar un ratito sobre esto. Espero que sea de mucha bendición a su vida. ¿Qué significa diluir los valores? ¿Y cómo pasa? Diluir nuestros valores ocurre cuando callamos lo que sabemos que es correcto para no incomodar a nadie. Cuando estamos en una situación, estamos hablando, estamos dialogando, estamos en un tema con amistades, en el trabajo, en cualquier lugar, donde somos parte de una conversación. No es que tampoco vamos a brincar en medio de una conversación ajena a exponer nuestro punto. Y decidimos callar, decidimos ver que la persona está en lo incorrecto. pero con el fin de no crear ningún tipo de incomodidad, pues nos callamos. Esto ocurre inclusive hasta dentro de las mismas iglesias, en los estudios bíblicos, en conferencias. La gente pues a veces se aguanta, se calla para no decir. Y mire lo que dice Proverbios 29, 25. El temor del hombre pondrá lazo. Y recordemos que Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio. Ocurre cuando aceptas ambientes o comportamientos que coinciden en tus convicciones. Cuando nosotros comenzamos a tolerar, a recibir, a ser parte de, a formar parte de... un ambiente donde sabemos o unos comportamientos donde sabemos que no son agradables delante de Dios, que van en contra de nuestras convicciones, que van en contra de lo que dice la palabra, nosotros vamos diluyendo nuestros valores, vamos perdiendo autoridad, vamos prácticamente socavando nuestra fe. Romanos 12.2 nos dice, no nos conformemos a este mundo. Parte del verso clave. No podemos conformarnos a este mundo. Jesucristo nos dijo y nos dejó claro que nosotros no somos de este mundo, no somos de este mundo, nuestro lugar no es este. Cuando comenzamos a justificar pequeñas concesiones, porque bendito, eso no es tan malo, no es tan grave. Hay que entender, hay que comprender y justificamos el comportamiento, justificamos la conducta, justificamos la situación. Porque de momento no parece nada, no parece mucho. Pero en el libro de Cantares, capítulo 2, verso 15, nos dice que nos preocupemos, que casemos. las zorras pequeñas porque éstas arruinan las viñas. No son las situaciones grandes, no son las situaciones muy complicadas que llegan de momento, no. Son las que van poquito a poco, poquito a poco. Y una de las tácticas del enemigo es esa. Es venir sutilmente, suavecito, tener una pequeña charla, traer un pequeño pensamiento, envolverte en una pequeña situación y poco a poco, cuando te das cuenta, estás totalmente como Sansón, amarrado completamente, que no puedes hacer nada y ya te han cortado el pelo, ya te han sacado los ojos y no te diste cuenta. Cuando cambiamos nuestra postura con el fin de caer bien en un lugar, caer bien en un grupo, encajar donde estamos o evitar un conflicto. Cuando usted cree en algo, cuando usted está consciente, seguro de lo que usted cree, convencido, usted simplemente se para firme y usted habla. Y expresa su convicción. Usted no tiene que convencer a las demás personas. Usted simplemente tiene que sostener su postura en cuanto a su creencia. Si usted cree en Dios firmemente, usted cree lo que dice la palabra firmemente, usted simplemente se mantiene firme en su postura. Gálatas 1.10 nos dice, Pablo hace la pregunta a los gálatas, ¿busco agradar yo a los hombres o a Dios? Y esa debe ser nuestra postura siempre. Cada una de estas acciones no es que simplemente destruye del todo tu fe, del saque, destruye tu creencia, tu manera de pensar del todo, pero sí va poco a poco debilitando tu testimonio, porque entonces tu vida deja de reflejar con claridad quién realmente es quien está en tu corazón, quién realmente gobierna tu vida, a quién realmente tú le sirves, cuál realmente Es tu postura en cuanto a la fe. Y créeme que el enemigo no va a perder ni tiempo ni espacio para recordarte que tú cambiaste. Quién era que ya tú no tienes a Dios en tu corazón. Eso es lo que te va a hacer creer. Entonces, ¿por qué alterar o cambiar tus valores debilita tu testimonio? Nuestro testimonio es nuestra manera de vivir. Es lo que nosotros enseñamos en nuestro libro. que nosotros expresamos, lo que la gente ve de nuestro comportamiento, de lo que decimos, de lo que hacemos. Es una coherencia entre lo que decimos, lo que creemos y lo que hacemos. Es algo que va alineado, no se puede separar, porque entonces no tenemos testimonio, no tenemos palabra. Y cuando diluimos nuestros valores, perdemos esa claridad moral. Para unos somos una cosa y para otros otra. Y si recordamos la Escritura, para Pablo le hace un recordatorio o un llamado a Pedro en un momento dado. Le dice tienes que decidirte. No puede ser cuando estás con los judíos, eres con los judíos. Cuando estás con los gentiles, eres como los gentiles. No tienes que mantener tu postura. Tienes que mantener tu fe. Tienes que recordarte a quién realmente tú le sirves y qué realmente tú crees. Santiago 1 8 dice el hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. Pierde. Ese peso espiritual, esa autoridad que tenemos delante del mundo espiritual Porque recordemos, nuestra lucha no es contra carne ni sangre, sino contra principados y potestades en las regiones celestes. Dice la Escritura y esa es nuestra lucha constante. Y si nosotros a ese enemigo, que es realmente el que nosotros debemos resistir, con el que nosotros vamos a tener siempre una lucha, él no ve en nosotros esa autoridad que nos da el Espíritu Santo, que nos da el ser parte integral de Dios, que es tener ese testimonio real. Es como cuando los hijos de Seba... fueron a reprender al demonio y dijeron, en el nombre de Jesucristo, el que Pablo predica, te reprendemos. El demonio le contestó para atrás y le dijo, a Jesucristo sabemos quién es y de Pablo lo hemos escuchado, pero ustedes no sabemos quiénes son. Porque esa identidad espiritual que nosotros tenemos, esa autoridad espiritual que nosotros tenemos, se refleja en nuestras vidas. Mateo 5.13 dice, si la sal pierde su sabor, no sirve para nada. Así que si usted pierde sus valores, usted diluye sus valores, en ese mundo espiritual usted no tiene nada que buscar, no tiene nada. Y créame que delante de Dios ya ha perdido, porque prácticamente al diluir nuestros valores negamos a Jesucristo, negamos la palabra de Dios. la autoridad, entonces se vuelve algo negociable. Yo te doy esto, tú me das esto otro. Y es algo que Tenemos que tener cuidado, nosotros no podemos ceder, no podemos ceder lo que nosotros hemos creído, esas conductas, esa fe, esa esperanza, lo que hemos luchado hasta ahora, lo que Jesucristo vino a hacer, nosotros no podemos intercambiarlo por nada, por caer bien, porque no nos digan nada, porque simplemente no queremos entrar en un conflicto, no. Proverbios 4, 23 dice, sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida. Así que tu ejemplo. Deja también de ser firme. Ya como eres una persona inconstante, ya no te toman en serio. No se sabe si hoy eres cristiano o mañana no. No se sabe si realmente hoy tú mantienes tu fe o mañana no. Esto no es algo, los valores no es simplemente para enseñarlos en la iglesia cuando nos reunimos en el servicio a Dios en las cuatro paredes. Esto es para vivirlo constantemente. En ese caso, cuando eso pasa, que dejamos de ser firme, que ya la gente no ve lo que es. Segunda de Timoteo 4.12, Pablo le hace un consejo, le da un consejo a Timoteo, le dice, sé ejemplo de los creyentes. Sé ejemplo de los creyentes. Y voy un poquito más allá. Ejemplo, en el mundo en el que vives, en el que te encuentras, entre tanto que estamos aquí, recordemos que somos luz y la luz no la podemos esconder porque entonces no funciona, no tenemos sentido. En ese caso, cuando pasan estas cosas, el enemigo encuentra lugares por donde meterse, encuentra maneras para manipularte, para decirte, mira, ok, esta persona es débil en esta área o esta persona no le gusta hacer esto, pues mira, por ahí mismo le voy a dar. Le pasó a Eva en el huerto del Edén, que todo el tiempo estaba pasando frente al árbol de la fruta prohibida, y mirándola, mirándola, el enemigo encontró una manera de entablar una conversación. Y una vez empezamos una conversación amigable con el enemigo, créeme, vamos a perder. Y lo vimos. Efesios 4.27 nos hace ese recordatorio, nos hace esa advertencia que no le demos lugar al diablo. No se le puede dar lugar al diablo, ni un chispito. Él no tiene cabida, no se le puede dar espacio porque él no necesita mucho para entrar. Lo que necesita es una pequeña grieta y por ahí se mete. Y no es porque simplemente él sea fuerte o tenga más autoridad que usted, simplemente porque usted le abrió una puerta y prácticamente le dejó entrar. Así que por eso no podemos darle lugar al diablo. Mantenerse firme, mantenerse firme es la forma correcta de mantener esa autoridad, esa fuente de autoridad que Dios nos da. Esa autoridad espiritual que no viene de gritarle a Satanás, que no viene de estar brincando en la iglesia, gritando gloria a Dios, aleluya, y en ese momento estamos muy bien, pero cuando salimos afuera somos otras personas. No viene con la de eso de confrontar, la manera de confrontar al enemigo. No, nosotros no estamos confrontando al enemigo, nosotros no estamos discutiendo con personas que piensan diferente, nosotros estamos escuchando exponiendo nuestro pensar. Usted me pregunta, yo le contesto, usted habla, estamos en una conversación y yo le voy a exponer mi punto, mi fe, lo que yo creo, cuáles son mis valores que no son negociables, porque no estamos tratando de saber quién es más fuerte, sino este es lo que yo creo y usted no me va a cambiar mi manera de pensar. Es lo que dice la Escritura y eso es lo que yo creo. Esa autoridad viene de obedecer, obedecer a Dios, en todo tiempo. No solamente cuando estamos, como dije, en las cuatro paredes del templo durante el servicio, cuando las cosas están súper bien, sino también cuando las cosas se ponen un poquito complicadas, cuando entramos en conversaciones un poquito incómodas, cuando estamos en situaciones que no son las más agradables para nosotros. Aún ahí tenemos que resistir, tenemos que obedecer lo que dice la Escritura, tenemos que mantener nuestra confianza en Dios y hacer lo que es correcto. Primera de Samuel 15 Dice la obediencia vale más que los sacrificios. Recordemos esa experiencia con Saúl que desobedeció a Dios, hizo lo que quiso hacer y no obedeció el mandato de Dios, que fue ir y matar todo lo que había de los reyes del rey. en esa guerra y le trajo no solamente trajo el rey vivo, sino también se trajo los animales que estaban allá con el fin de ofrecérselo en sacrificio. Y Dios le envía mensaje y le dice Oye, yo me agrado más de la obediencia que de los sacrificios. O sea, el sacrificio bueno. Cuando va acompañado de obediencia, si no se es obediente en todo tiempo, pierde efectividad. Cuando nos mantenemos firmes, cuando nos mantenemos firmes, cuando resistimos, cuando seguimos en nuestra manera de pensar, Nuestro carácter se vuelve estable, se mantiene estable, se queda firme, no se va ni a izquierda ni a derecha, sino que va de frente, sin miedo, sin importar. Salmo 112, 7 dice, si tu corazón está firme, confiado en Jehová. Si tu corazón está firme, su corazón está firme porque está confiado en Jehová. Cuando nosotros estamos confiando en Dios, nuestro corazón se mantiene, mire, en una línea recta. nuestra conciencia, no hay forma de que nosotros nos juzguen, de que nos critiquen en la forma incorrecta, o sea, que piensen que nosotros o que digan que nosotros lo hicimos incorrecto, o que no somos tolerables, o que después no entendemos. Cuando uno se mantiene firme, tu conciencia permanece limpia, no hay juicio ahí. No hay juicio que valga porque usted está, mire, en línea, en línea. Así que tu vida se alinea con la verdad. Tú te vas a mantener firme en lo que tú has creído, en lo que dice la Escritura. El mundo va cambiando, el mundo va aceptando una serie de cosas, el mundo va tratando de imponer sus criterios, imponer sus creencias, imponer su autoridad. pero nosotros no podemos ceder a la presión social. Nosotros no podemos ceder a lo que el mundo nos trae. Como dije, nosotros no somos de este mundo y nuestra lucha no es contra carne y sangre, es contra principados y potestades. Quien reina prácticamente el príncipe de este mundo nos recuerda la escritura que es Satanás. Él es el que maneja a todas esas entidades de una forma u otra y el que impulsa de manera sutil su agenda. Y tenemos que tener cuidado, tenemos que tener cuidado en eso. Tu identidad, quien tú eres como creyente, como ser humano delante de Dios, se fortalece. La gente te va a ver con respeto. La gente va a decir, esta persona no se doblega. Esta persona mantiene su conducta. Probablemente no te van a incluir en muchas conversaciones por respeto. No te van a incluir en muchas opiniones porque saben que tu opinión va a contradecir la de ellos. Va a ir en contra de su... de lo que ellos quieren imponer y por respeto, porque saben que tú no vas a ceder, no te van a incluir. El enemigo, definitivamente Satanás va a perder influencia en ti porque sabe que no va a encontrarle. Tienes todas las puertas cerradas, todas las grietas que están selladas completas. Así que no va a tener manera de entrar. Y Santiago 4.7 nos dice resistir al diablo y de vosotros huirá. Resistir al diablo y de vosotros huirá. Pero para eso tenemos que estar siendo fieles a Dios. Tenemos que obedecer a Dios. Esa firmeza en la verdad, en lo que nosotros creemos que dice la Escritura, crea en nosotros una vida que no es fácil de manipular, que no se puede comprar con nada. No vendas tu primogenitura, no vendas lo que has creído. Y cuando eso pasa, el enemigo no puede manipularte. No puede manipular a alguien que está firme, a alguien que no cambia sus convicciones, a alguien que no cede ante la presión del mundo, a alguien que realmente está obedeciendo a Dios y se mantiene firme. Esa manipulación espiritual siempre lo que está buscando es confundirte, es hacerte sentir culpable y es ese compromiso moral. Recordemos que Satanás vino a robar, matar y a destruir. No vino a hacer paz, no vino a tratarte con pañitos tibios, vino a destruirte, vino a robarte esa paz, vino a robarte la salvación, vino a matarte. Así que esas tres cosas son importantes de reconocer. Esa manipulación de parte del enemigo busca confundirte, busca hacerte sentir culpable porque una vez te confunde y te empiezas a dudar de lo que has creído, comienzas a sentirte culpable por lo que dijiste, por lo que hiciste, por la forma en que te comportaste antes. Y ese compromiso moral en el que entraste te va a destruir por completo. Porque cuando una persona vive en la verdad, cuando una persona vive centrada en la Escritura, cuando una persona no diluye sus valores, cuando una persona es fiel a Dios, cuando una persona es obediente a Dios, no se confunde con facilidad porque vive en esa verdad. Sabe quién es. Sabe a quién le cree. Y cuando usted está seguro que usted le sirve a un Dios vivo y de poder, que usted le cree a Dios y que él es fiel, que él no falla, que siempre está ahí constantemente en su vida. Mire, usted está bien. Primera de Corintios 15, 58 dice, está firme y constante, no podemos divagar, no podemos ser como las olas del mar que van y vienen. Usted no se siente culpable porque camina en integridad. Y como dije, no hay razón para usted sentirse incómodo, para usted dudar cuando usted se mantiene en integridad, cuando usted no se vende. Cuando su primogenitura usted la guarda, usted no la cambia por un plato de lentejas. Cuando su heredad usted la pelea hasta la muerte. Así que... Usted camina en integridad y andará confiado, tal como lo dice el Proverbio 10.9. Usted no negocia sus principios porque su lealtad está definida. Usted sabe realmente a quién le cree. Usted no puede simplemente divagar. Recuerde que Jesucristo dijo, aquel que me negare delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre y de sus ángeles. Así que cuando su lealtad está comprometida... Ya en el cielo lo negaron. Ya en el cielo usted no es parte de él. Porque no podemos servir a dos señores. Hacer eso. Hacer eso es mantenerse firme de una forma tan espectacular, tal como lo dijo Josué. Yo y mi casa, yo no sé a quién ustedes sirven, yo no sé qué es lo que ustedes creen, yo no sé cuáles son los que ustedes vayan a hacer, cuáles son sus valores, pero yo y mi casa serviremos a Jehová. Esa firmeza crea en usted una vida que no encuentra, el enemigo no encuentra manera de entrarle, no encuentra forma, no encuentra puertas abiertas para meterle mano. Y va a tener luchas, claro que sí. Va a tener oposición, claro que sí, porque es lo que busca el enemigo. Cuando usted está siendo parte de los dos, o cree que es parte de los dos, que su lealtad está comprometida, créame, Satanás lo va a dejar bastante tranquilito. ¿Por qué? Porque dice, ya está en mí, ya este lo tengo al lado de acá. Y eso tiene un costo. Mantenerse firme tiene un costo y tiene una recompensa. cuesta, Jesucristo se mantuvo firme en lo que vino a hacer aquí le costó la cruz sabemos lo de los apóstoles, sabemos de los cristianos del primer siglo como los mataron luego, con el pasar de los años, todavía hoy en día cristianos que se mantienen firmes en su creencia, en su esperanza hay religiones que simplemente no los toleran y los matan porque no nigan a su Dios y esa firmeza Esa creencia suya, como dije anteriormente, va a haber momentos en que lo va a separar usted de diferentes conversaciones, de diferentes grupos. Lo va a mantener lejano porque usted no encaja ahí. Así que le va a costar relaciones, le va a costar oportunidades. Si usted no está de acuerdo a lo que están tratando de imponerle, pues probablemente no tenga el trabajo que usted quiere. No va a tener la aprobación que quiere de lo que probablemente los demás le están dando. Pero usted va a estar bien delante de Dios. Eso es lo que es importante. La recompensa es mayor que simplemente tener relaciones en este mundo, tener oportunidades, tener comunidad o tener la aprobación de este mundo. La recompensa es mucho mayor. Jesucristo dijo cualquiera que no fuere capaz de dejar padre, madre, hijo, esposa, trabajo, todo por la causa mía, por mí, no es digno de mí. Tenemos una paz interna, paz que sobrepasa todo entendimiento. Tenemos una autoridad que es real, que no simplemente el enemigo puede tratar de confundirnos y pensar. No, no, nuestra autoridad que viene de parte de Dios es real, es real y el enemigo la ve a distancia. El mundo la ve a distancia. Tenemos ese respeto genuino, respeto por las personas que están a nuestro alrededor, que saben que nosotros no vamos a cambiar, que nos mantenemos firmes. Hay claridad en nuestro propósito, a quién servimos, qué es lo que vamos a hacer, a quién le pertenecemos. Si tenemos que simplemente perder el trabajo porque nuestros valores no nos permiten cambiar, estamos firmes en nuestros valores, pues perdemos el trabajo. Entonces ese trabajo no es para usted. Ese trabajo no es para mí, porque no puedo trabajar en un lugar donde los valores que quieren que yo siga van en contra de los valores que la Biblia, que Dios ha infundido en nosotros y los cuales nosotros creemos. Cuando usted se mantiene firme, hay una cierta protección en los regaños en que usted le llame la atención, porque no le van a llamar la atención. Saben quién es usted, saben qué se tiene. No le van a llamar la atención. O bueno, puede ser que traten de convencerlo, pero eso no es llamarle la atención porque usted no está haciendo nada mal. Usted obtiene un testimonio que impacta sin necesidad de palabra. Usted no va a tener que decir yo soy cristiano. Usted no va a tener que tratar de convencer a la gente de lo que usted cree. La gente va a ver eso en usted sin usted decir una palabra. ¿Por qué? Porque cuando la gente nos ve a nosotros, cuando nosotros mantenemos un testimonio firme, cuando nosotros no diluimos nuestros valores, la imagen que la gente ve no es lo que usted mire en el espejo, el reflejo de usted en el espejo. Es la imagen de Jesucristo. Es el sello del Espíritu Santo en usted, esa autoridad que solamente Dios da. En fin, diluir los valores nos debilita, erosiona. lo que nosotros creemos erosiona nuestra fe, nos hace susceptibles a la manipulación, nos hace vulnerables a los ataques del enemigo. Así que debemos mantenernos en esa fe, en la roca firme puesta ahí, que aunque vengan ríos, aunque sople el viento, nuestra casa, nosotros no vamos a ceder, porque estamos fundados sobre la roca. Sobre la roca. Así que, mi amado hermano, mi amigo, espero que Esto te ayude que la presión que el mundo está imponiendo hoy para que nosotros cambiemos nuestra fe, para que nosotros cedamos y comprometamos nuestros valores con lo que el mundo quiere enseñar, con el fin de coexistir y de sentirnos bien y de estar cómodos. Seamos conscientes. Y recordemos que el enemigo vino a matar, robar y a destruir. Él no necesita permiso para entrar cuando usted abre la puerta, cuando usted tiene grietas en su vida. Y tenemos, tenemos, tenemos que mantenernos firmes, confiando en En Dios, sabiendo que no somos de este mundo, no es en este mundo que nosotros debemos enfocarnos en nuestra coexistencia. No, es en esa recompensa que tenemos señalada, que es una vida eterna en Cristo Jesús, donde nuestra morada es en el cielo, es con Él. Reinando para siempre. Así que te voy dejando con esto. En primera de Corintios 16, 13 dice manténganse firmes en la fe, pórtense varonilmente y esfuércense, pórtense de manera correcta, no cambien su postura. No cambien su fe. Así que Dios te bendiga. Espero que esto sea de bendición para tu vida. Que recuerdes que diluir nuestros valores no es que simplemente dejamos de creer, pero ya nuestra fe no es la misma. Nuestra autoridad queda totalmente vulnerable y no creíble y nuestro testimonio se mancha, se debilita. Así que muchas gracias por escucharme. Dios te bendiga, Dios te guarde. Espero verte, escucharte o que nos escuches el próximo sábado nuevamente a través de Por Encima de las Nubes. Recuerda, nos puedes escribir, nos puedes enviar un mensaje, un email a través de Por Encima de las Nubes 2 arroba gmail.com. Repito, Por Encima de las Nubes 2 arroba gmail.com y nos puedes escuchar a través de Spotify, Apple Podcast, Amazon Music, YouTube, nos buscas por encima de las nubes, por Anel y Zuli, y allí nos vas a escuchar. Que Dios te bendiga, Dios te guarde, y nos veremos prontamente.