Por Encima De Las Nubes
Una vision de la vida desde una perspectiva cristiana.Entendiendo nuestra vida desde la perspectiva de Dios y su Palabra.
Por Encima De Las Nubes
“2 Timoteo 1:7 – El Verdadero Empoderamiento del Cristiano”
Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.
En este episodio de Por Encima de las Nubes exploramos qué significa realmente estar empoderados por Dios, a la luz de 2 Timoteo 1:7. Mientras el mundo define el empoderamiento como autoconfianza, autonomía y acción social, la Palabra nos recuerda que el verdadero poder del creyente no nace de uno mismo, sino del Espíritu Santo.
Contrastamos el empoderamiento humano con el empoderamiento espiritual, y profundizamos en los tres pilares que Dios nos ha dado:
- Poder para enfrentar la oscuridad y avanzar con autoridad.
- Amor para reflejar a Cristo en un mundo herido.
- Dominio propio para vencer tentaciones y mantenernos firmes.
También hablamos de la presión cultural que intenta silenciar o suavizar el mensaje de la Iglesia, y afirmamos la verdad bíblica: la luz incomoda, pero no se apaga.
Este episodio es un llamado a:
- No bajar la guardia.
- No ocultar la luz que Dios encendió.
- Avivar el fuego del don que está en nosotros.
- Caminar con autoridad, amor y dominio propio.
Si necesitas recordar quién eres en Cristo, este mensaje te va a fortalecer.
No fuiste llamado a esconderte, sino a resplandecer.
Buenos días, mis amados hermanos y amigos. Bienvenido a otro episodio más en Por Encima de las Nubes. Este que te habla tu amigo y hermano Anel Pérez. Hoy quiere hablarte y te da la bienvenida al episodio o al podcast. Hoy quiero hablarte sobre... El verdadero empoderamiento del cristiano, basado en Segunda de Timoteo, capítulo 1, versículo 7. Así que ese es el verdadero empoderamiento que Dios nos ha dado, no de la manera en que el mundo lo ha estado definiendo para diferentes entidades, diferentes clases sociales, sino este empoderamiento que viene de Dios, del Espíritu Santo, de ese poder que Él da. Para empezar, vamos a ver qué es empoderamiento. El empoderamiento humano es ese proceso que fortalece las capacidades y la autoconfianza y acción. Se usa en movimientos sociales, especialmente en temas de derecho y justicia. También aplica a cualquier grupo marginado o presionado a cambiar su mensaje, su entidad, su impacto, aunque originalmente el Este término, este concepto de empoderamiento surgió en el siglo XX, hace unos añitos atrás. Llevaba la intención de levantar esa autoestima, levantar ese... esa libertad hacia la mujer y hacia esas minorías que habían sido marginadas, especialmente en Europa, en esa área allá. Y ha venido creciendo ese concepto, se ha venido trabajando en diferentes áreas, inclusive ha venido llegando a la iglesia, pero no de la manera en que te lo quiero traer hoy. La iglesia de Jesucristo ha sido presionada de forma sutil con el pasar de los años, suavizar el mensaje con el fin de no incomodar, con el fin de que ese mensaje sea menos conflictivo, de que sea más atractivo. Y aunque no se nos ha obligado a callar del todo y a cerrar iglesias del todo, especialmente acá en el área de Estados Unidos, en el área de América, sí se nos ha influenciado de una forma tan sutil, y hablo en general, para que diluyamos la verdad, para que seamos más suaves en lo que decimos. Somos menos utilizados cuando tiene que ver con cosas sociales, ¿verdad? Y Y son cosas que tenemos que tener un poquito de cuidado. Puntos claves del empoderamiento humano es tomar control de la vida y transformar la realidad. Desarrollar la autoconfianza, la conciencia crítica y la capacidad de acción. En el caso de la mujer, como mencioné antes, que fue prácticamente como se originó o por lo que se originó este concepto, busca la autonomía, la igualdad y la participación. Existen una serie de tipos de empoderamiento y es el personal que trabaja la autoestima y la seguridad, el jurídico en el que se busca que esas minorías tengan derecho o acceso a los derechos de ley, lo social, que tengan participación y visibilidad en lo político, Que tengan intervención ciudadana, o sea, que sean participantes, que se tomen en... que se tomen como parte de cómo va a ser afectado a través de esas leyes, que se tomen en consideración es la palabra que andaba buscando. En lo cultural, en cuanto a la identidad y la expresión, que no sean invisibles, que se mantengan, que se sepa esa entidad está ahí, ese grupo está ahí, existe. En lo económico, que tengan sus recursos, sus ingresos. Y en lo psicológico, esa resiliencia y valor propio.
UNKNOWNChau.
SPEAKER_00Y ahora, ¿cómo le aplicamos esto a la iglesia? Esto es lo que vamos a hablar en este episodio, cambiando ese concepto que se ha traído en lo social de empoderamiento a lo espiritual. Vamos a ver qué dice la palabra en Segunda de Timoteo, capítulo 1, verso 7. Dice, porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Y esta es la base que vamos a utilizar en este podcast en este episodio para hablar de ese empoderamiento espiritual porque ese mi hermano mi hermana mi amigo mi amiga es el verdadero empoderamiento espiritual o el verdadero empoderamiento que la iglesia el cristiano debería tener y debería buscar debería mantener y reconfirmar Para empezar, según ese versículo bíblico que dimos lectura, Dios nos ha dado poder y autoridad. Poder y autoridad. O sea, no es... Algo que nosotros tenemos que luchar por, sino que Dios nos los ha dado, nos los ha entregado. Lucas 10 19 dice aquí os doy potestad. El mismo Jesucristo hablando aquí hoy doy potestad. Nos dio poder sobre toda fuerza del enemigo. O sea, Dios nos ha dotado, nos ha dado unas capacidades, nos ha dado un empoderamiento por el cual nosotros deberíamos luchar y mantener y no dejarnos minimizar, no dejarnos esconder. Nos ha dado amor. Ese amor en conjunto con el poder, en conjunto con la autoridad, no nos permite maltratar a las demás personas, sino que nos lleva a llevar ese mensaje de compasión, no a diluir la verdad, no a suavizar el mensaje porque vaya a incomodar, sino a decirlo, pero a decirlo con amor, a decirlo con la intención de que la persona reciba el mensaje, que la persona cambie, que la persona trabaje en dirección a lo que Dios quiere que nosotros como personas hagamos en esta vida. Ese amor nos lleva a iluminar este mundo, nos lleva a entender que el mundo en sí mismo vive en una oscuridad, vive en tiniebla y nosotros somos la luz del mundo, tal como nos lo dijo Jesucristo. Y Juan capítulo 13, verso 35 dice, y esta es la intención de tener ese amor. En esto conocerán que sois mis discípulos, en que nos amamos los unos a los otros. Si no nos amamos los unos a los otros, ¿cómo nos amamos? cómo el mundo va a poder entender y ver que nosotros tenemos amor y cómo nosotros vamos entonces a poder demostrar que realmente Dios nos dio ese amor si la gente no ve en nosotros esa compasión por los demás. Y es interesante porque a veces se piensa y se juzga desde las diferentes áreas dentro de la iglesia. Aquellos que vienen del mundo, primero les demostramos un amor especial, espectacular, pero a veces después los señalamos, los ponemos en una esquina porque en el mundo eran diferentes porque eran de una forma distinta y Tenemos que demostrar ese amor. Tenemos que demostrar lo que nosotros antes estábamos en esa posición. Dios nos levantó y con ese mismo amor nosotros debemos levantar a esas personas. Y nos dio dominio propio. ¿Para qué es el dominio propio? ¿Con qué intención dominio propio? ¿Para juzgar a los demás? No. Eso es para nosotros mismos, para juzgarnos a nosotros mismos y para tener control de nuestras tentaciones control de nuestros impulsos, control de nuestras emociones, control de nuestros instintos. O sea, para vencer esas tentaciones y cuidarnos de nosotros mismos. Porque a fin de cuentas, como dice Primera de Corintios 10.13, a nosotros no nos ha sobrevenido tentación que no sea humana. Que no sea humana. Nada viene de allá de la estratosfera, de Marte, de Júpiter. No viene de nosotros mismos. humana. Nosotros lo creamos, nosotros mismos las tenemos. Pero, al fin de cuentas, Dios es fiel y justo que nos va a ayudar a salir de eso. No nos va a permitir caer en nuestras propias tentaciones o ceder en las tentaciones, siempre y cuando, obviamente, nos mantengamos en Él. ¿Y cuál es el La intención entonces de ese empoderamiento del cristiano o que el cristiano debe tener, mire mi hermano, es para mantenernos firmes, para no bajar la guardia, para no permitir que la sociedad o el mundo que está en tinieblas nos opaque, nos minimice. nos haga invisibles, no nos tenga en consideración. Somos la voz de Dios en la tierra, como iglesia, como cristianos y como tales debemos buscar, luchar por nuestros derechos como seres humanos, luchar por nuestros derechos como entidad y luchar por nuestros derechos como cristianos, como hijos de Dios, como coherederos con Cristo, como esos reyes y sacerdotes que habla Pedro en su carta, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciemos las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. Por esos derechos tenemos que luchar, porque esa luz que Dios puso en nosotros, mi hermano, mi hermana, mi amigo, mi amiga, no se puede esconder. Usted no puede esconder la luz que hay en usted, el fuego que hay en nosotros. No lo podemos esconder, no podemos tratar de apagarlo. Jeremías trató en un momento dado y él dice, traté de... de no hacer nada más de no predicar dije no voy a hacer nada más me voy a callar la boca cada vez que salgo me da me pasan cosas cada vez que hablo de tu palabra pues no voy a hacer más nada pero él mismo dice pero había un fuego dentro de mí un dolor dentro de mis huesos ese fuego no me lo permitió y al final termina diciendo me sedujiste más fuerte fuiste tú que yo o sea ese Ese don que tenemos en nosotros, ese fuego que tenemos en nosotros, esa luz que habita en nosotros, no somos nosotros, no es en él en lo particular, es ese Espíritu Santo, es ese Jesucristo vivo que está en nosotros, que la gente ve cuando nos ve a nosotros, cuando nosotros mantenemos esa postura firme. Mateo 5, 14 al 16, y parafraseamos por encimita Jesucristo. Cristo decía que nosotros somos la luz del mundo y que esa luz no se puede encender, ¿verdad? Y ocultarla, meterla debajo del almud, está en una montaña, no podemos taparla allá arriba porque se va a ver. Se tiene que ver. La intención de la luz es iluminar, es alumbrar, es mostrar el camino, es disipar esa oscuridad que hay para que nosotros podamos ver lo que hay al frente de nosotros, para que el El mundo puede ver lo que hay al frente de nosotros. Nosotros vamos al frente y el mundo nos sigue detrás. Así que tenemos que tener mucho cuidado y mantenernos de esa manera. La luz definitivamente que va a molestar, va a molestar el que quiera hasta mantenerse en la oscuridad, se va a incomodar. ¿Qué incomodamos? Claro, pues que se incomoden, que el mundo en sí mismo se incomode porque nosotros no podemos dejar de ser lo que somos, que somos esa luz. las tinieblas no se pueden resistir a la luz la luz en las tinieblas resplandece y las tinieblas no prevalecieron contra ella eso dice Juan capítulo 1 verso 5 pero definitivamente que tenemos que tener un equilibrio un balance entre el poder que Dios nos ha dado y el amor que Dios nos ha dado tenemos que no podemos sacar ese poder y esa autoridad y ese amor no podemos y dominio propio no podemos segregarlo y decirle yo tengo esto pero no tengo esto otro no tenemos que tener esos cuatro elementos poder autoridad amor y dominio propio porque no se trata de andar con altivez como si fuéramos más grandes que nadie de estar impulsando nuestro nuestras nuestras creencias para imponerse a las demás personas no tenemos que defender nuestros derechos pero si hablarle a las personas para que las personas conozcan la verdad, para que las personas conozcan a Jesucristo, para que las personas conozcan realmente el mensaje de salvación. Se trata de llevar ese amor, esa demostración de poder, pero no por fuerza, sino por medio del poder exhibido a través del Espíritu Santo. Ese poder y esa autoridad que a través del Espíritu Santo nosotros podemos mostrar no es con fuerza humana, no es con ese ego de que nosotros tenemos, sino con ese poder que Dios nos dio. A través del Espíritu Santo, porque no nos lo dio para dominar a otros. Bien, él dijo que nosotros venimos a servir. Según él mismo se puso, según el Hijo del Hombre vino para servir y no para ser servido. Así tienen que ser ustedes. Así les hablaba él a los discípulos. Así que cuando nosotros recibimos ese poder de Dios, no es para dominar a otros, sino para vencer el bien, digo el mal, con el bien. Para nosotros mostrarnos en benevolencia. Para amar cuando el mundo intenta opacarnos, cuando el mundo, cuando esas tinieblas, ese mundo en tinieblas intenta ocultarnos, escondernos, apagarnos, lastimarnos, crear odio. Nosotros debemos vencer ese mal con el bien, haciendo el bien de la manera que Cristo lo hizo y para mantenernos firmes cuando todo pasa. Parece que está perdido. Así que nosotros no podemos ceder a las presiones del mundo. Nosotros no podemos ceder a lo que el mundo trata de impulsarnos. Nosotros no podemos callarnos de la manera que el mundo intenta callarnos. Nosotros tenemos que seguir siendo la voz de Dios en el mundo. Y eso es sumamente importante. Romanos 12, 21 dice, no seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. Y primera de Corintios 15, 58 está firme. No podemos ser variantes, no podemos divagar entre una cosa y la otra. No tenemos que estar firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, siempre, siempre. Así que te voy haciendo un llamado. Aviva ese fuego que hay en ti. Aviva, como Pablo le dijo a Timoteo, aviva el fuego del don de Dios que está en ti. Si hoy no hay fuego, no hay vida. Si hoy no sientes ese fuego, si hoy no sientes ese calor que está por dentro, que no podemos a veces esconder, ocultar, ese fuego de Dios, acuérdate, aviva el fuego del don de Dios que está en ti, está ahí. no se ha ido, no se ha apagado. No permitas que las circunstancias que te rodean apaguen lo que Dios ya encendió en ti, esa llama que está encendida en ti. No dejes que el miedo a lo que piensen de ti, el miedo a lo que hablen de ti, el miedo a lo que el mundo pueda hacer, te robe esa voz. No dejes que la duda que el mundo intenta imponerte, que el enemigo intenta crear en ti, que los que están a tu alrededor probablemente te estén susurrando al oído. Te robe la fe. Mantengámonos firmes. Recordemos que Jesucristo en una ocasión le hablaba a los discípulos y les decía que si nosotros le negásemos a Él, Él también nos negaría delante de su Padre y de sus ángeles. O sea, tenemos que mantenernos fieles, no podemos callarnos, no podemos ocultar o dejar apagar ese fuego que Dios ha avivado en nosotros, ha creado en nosotros. Isaías 41.10 dice, no temas, porque yo estoy contigo, te fortaleceré y te ayudaré. Y Santiago 1.6 nos recuerda que pidamos con fe sin dudar. Pide con fe, no dudando nada. Esa fe tenemos que mantenerla firme, firme. Así que. Ese es el verdadero empoderamiento espiritual, ese poder para avanzar, ese poder y autoridad para avanzar, para movernos en la dirección correcta, para no tener miedo, para enfrentarnos al enemigo con firmeza, con determinación, con valentía, sin miedo. Ese amor para ayudar a sanar este mundo que está en tinieblas, para este mundo que está lastimado, herido, que está sufriendo, para traer luz, ese dominio propio para nosotros mismos mantenernos firmes y no ceder, para no simplemente dejarnos influenciar por nuestras propias emociones y nuestros propios pensamientos, sino que mantengamos siempre viva esa llama constantemente considerando la palabra del Señor como nuestra guía, como nuestro estandarte. Porque ese empoderamiento no viene de lo mucho que estudies, de las posiciones que puedas tener, de los aplausos que puedas recibir, de los likes que puedas recibir en las redes sociales. No, ese empoderamiento, el único, el único que te lo puede proveer y dar es el Espíritu Santo, ese que mora en ti. No hace falta estar estudiando tantísimo de ese empoderamiento social que intenta empujar este mundo, porque tenemos que simplemente llenarnos del Espíritu Santo y recibir ese poder que hemos recibido de Él, esa autoridad que hemos recibido de Él, ese amor que hemos recibido de Él y ese dominio propio que hemos recibido de Él. Levantar nuestra voz y no dejarnos callar ante el mundo, porque el mundo se sienta incómodo. Hemos sido llamados a iluminar este mundo que anda en tinieblas y en oscuridad. A eso hemos sido llamados, porque no se hace, como digo, Dice Zacarías capítulo 4, verso 6, no es con ejército, no es con fuerza, sino con mi espíritu, ha dicho Jehová. Es a través de eso, del Espíritu de Dios, que nosotros vamos a iluminar este mundo. No es con nuestras propias fuerzas, pero tenemos que continuar. No podemos ceder. Tenemos que aceptar ese poder y tenemos que realmente tener ese empoderamiento. espiritual que Dios nos provee, porque eso no nació del siglo XX, según la sociedad lo trajo o según salió ese concepto de la sociedad. Eso viene desde el día uno en la creación, cuando Dios le creó al hombre y a la mujer y le entregó toda la autoridad. Lo puso en autoridad sobre todo el universo, sobre toda la tierra, animales, todo. Ese día Dios nos dio todo ese poder y a través de la caída del hombre, del pecado, el hombre perdió o cedió esa autoridad y tenemos que realmente empoderarnos de ella, recuperar esa autoridad que Dios nos ha otorgado y que a través del Espíritu Santo ha sido reafirmada en nuestras vidas, en nuestro interior. Romanos 8.16 dice el Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. O sea, tenemos esa autoridad de parte de Dios como hijos de él, como coherederos con Cristo, como nación santa, como pueblo adquirido por Dios, como reyes y sacerdotes. ¿Para qué? ¿Con qué fin? Con el fin de anunciar las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. Con el fin de de presentarnos íntegros delante de Él con el fin de iluminar este mundo en tinieblas, con el fin de llevar la palabra de salvación al mundo entero, con el fin de vencer las potestades y las huestes de maldad que hay en este mundo, con ese propósito, con esa intención. Así que, mi amado hermano, mi amado amigo, Iglesia, levántate. Levántate, párate firme, párate firme, camina en autoridad, camina con autoridad, pero habla con amor. Habla con amor, habla con intención y mantén ese dominio propio firme, firme en ti, firme en ti. No te dejes llevar por emociones, no te dejes llevar por los impulsos de tus emociones, los sentimientos, no te dejes llevar por lo que el mundo trata de influenciar. Mantente firme en la palabra que has creído, porque el fuego del don de Dios que está en ti, es lo que te debe mantener firme, es lo que te debe mantener con impulso. Y mientras ese fuego arda, mientras ese fuego arda, ha de crear luz y esa luz ha de disipar las tinieblas porque no se pueden resistir. Ese fuego que hay en ti es como el fuego que vio Moisés en la zarza, en medio de la zarza, allá arriba en el monte. Un fuego que está alumbrando, iluminando, que produce calor, pero no daña. No quemó la zarza, no destruyó ese arbusto en el que estaba. No, ese es el fuego del don eterno. de Dios que tenemos en nosotros. Así que levántate, resplandece, porque ha venido tu luz y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Eso nos recuerda Isaías 61. Así que gracias por acompañarme, gracias por escucharnos en este episodio del podcast Por Encima de las Nubes. Recuerda, no fuiste llamado a esconderte, sino a resplandecer. Empodérate, haz uso de ese empoderamiento de ese recurso de ese concepto pero para bien en la forma espiritual para dotarte de ese poder de esa autoridad de ese amor y de ese dominio propio que Dios ya te ha otorgado y no te dejes intimidar no nos dejemos intimidar iglesia tenemos que levantarnos tenemos que hacer pararnos firmes en la brecha tenemos que hacer vallado por un mundo que está sufriendo que anda en tinieblas que anda en oscuridad y un y para poderlo defender De un enemigo que no se cansa, que no cede, que no toma tiempo libre, no toma vacaciones. Tenemos que mantenernos firmes. Así que el fuego del don de Dios que está en ti. avívalo y que siga siempre encendido. Así que Dios te bendiga, Dios te guarde y muchas gracias. Nos veremos prontamente en otro episodio más en Por Encima de las Nubes. Recuerda que nos puedes escribir a través de Por Encima de las Nubes 2 arroba gmail.com Nos puedes escribir a través de texto en el link que aparece en el podcast y puedes escucharnos a través de Spotify, Apple Podcasts, Amazon Music Pandora y otros podcasts adicionales. Dios te bendiga. Dios te guarde. Que tengas un excelente día.