Por Encima De Las Nubes

Juan 15:4 " Permanecer en Cristo: La Unica Fuente de Vida"

Anel Pérez and Zuli Perez

Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.

0:00 | 28:07

Escríbenos dejándonos saber tu nombre y desde donde nos escuchas. Déjanos tu petición y oraremos por ti.

En este episodio exploramos la esencia de Juan 15:4, donde Jesús declara que si no permanecemos en Él, nada podemos hacer. Descubrimos que permanecer no esta fundamentado en la emoción, ni en visitar, tampoco de temporada… sino una unión constante, viva y deliberada con Cristo.

Profundizamos en cinco dimensiones de lo que significa permanecer:

  • Unión
  • Dependencia continua
  • Obediencia
  • Recibir
  • Relación

También examinamos las tres verdades que Jesús revela en este versículo:

  1. Dependencia absoluta: la rama no tiene capacidad propia.
  2. Relación continua: la vida espiritual no funciona por temporadas.
  3. Imposibilidad de dar fruto sin Cristo: el fruto no es obra humana, sino la vida de Cristo fluyendo en nosotros.

Este episodio confronta la autosuficiencia, expone la sequedad espiritual disfrazada de actividad religiosa y nos llama a una vida de intimidad, humildad y conexión real con Cristo.

SPEAKER_00

Saludos, mis amados hermanos y amigos. Bienvenidos nuevamente a otro episodio más en Por Encima de las Nubes. Este que te habla tu hermano y amigo Enel Pérez te da la bienvenida. Hoy quiero hablar un poquito sobre el versículo 4 de Juan, capítulo 15, que habla de permanecer. El versículo dice, permaneced en y yo en vosotros, como el pámpano no puede llevar fruto por mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. La palabra permanecer aparece unas aproximadamente 10 veces en este capítulo 15 y es un momento interesante cuando buscamos un poquito de trasfondo sobre lo que es permanecer. La palabra griega utilizada aquí es menos, que significa quedarse, habitar, mantenerse unido, permanecer estable, no moverse del lugar de origen, preservar sin romper la conexión. Y cuando estamos hablando hablando de permanecer en Cristo, como habla ese versículo 4 del capítulo 15, uno de los capítulos más espectaculares que tiene el libro de Juan. Jesucristo está hablando sobre y nos está pidiendo que tenemos que permanecer en él. Algo interesante es que Permanecer en Cristo no puede estar basado y no está basado en una mera emoción, en un mero momento de... de ese momento donde algo que te pasó bien grande te acercó a Cristo y ya tres días después, una semana después, dos meses después, tres meses después, ya no está igual, ya no te sientes igual, ya no caminas en la misma dirección. De hecho, ya ni te interesa ir a la iglesia o permanecer o tratar de permanecer. Cuando hablamos de permanecer en Cristo, no estamos hablando de permanecer a una entidad religiosa, no estamos hablando de permanecer en una iglesia per se adecuada, En una congregación no estamos hablando de permanecer en unas creencias o una dogmática única y exclusiva. Cuando hablamos de permanecer en Cristo, hablamos de lo que él hizo, que lo imitáramos a él, que fuéramos, que intentáramos ser como el que siguiéramos su ejemplo, tal como él nos dejó que cada día busquemos la manera de alcanzar esa justificación, esa santificación mediante el Espíritu Santo para poder alcanzar y lograr la estatura de Dios. del varón perfecto que es a lo que hemos estado llamado para que eventualmente en un futuro cuando Dios así lo decida nosotros podamos estar con él y poder vivir con él eternamente y Jesucristo en este versículo que le dimos lectura del capítulo 4 dice que como el pámpano no puede llevar fruto en mismo o sea solo no puede si no permanece junto a la vid nosotros Él fue bien claro cuando dijo yo soy la vid verdadera. Jesucristo dijo yo soy la vid verdadera y mi padre es el labrador. O sea, él es el que se encarga de manejar todo lo demás. Eventualmente, si un pámpano no produce, como dice el versículo 2, es cortado, es echado fuera y a las ramas que producen a esas, pues entonces él las va a podar, las va a preparar, como hablamos en el episodio. episodio anterior, en las manos del viñador, para que produzcan más fruto, para que los ingredientes que recibe, los nutrientes que recibe la vid, la planta, pues cada vez sea mejor dirigido a donde realmente se necesitan y no a donde se va a perder el tiempo. O sea, una vez el pampano es cortado porque no produce, nunca va a producir. Nunca más va a producir porque no se puede. La permanencia en Cristo habla de una unión, no es meramente de una cercanía. Yo no puedo poner el pámpano cerca de la vid y eso le va a dar al pámpano los nutrientes para que produzcan fruto. No, yo no puedo simplemente llegar a la iglesia y no ser partícipe del cuerpo de Cristo. Yo no simplemente puedo leer la Biblia y no pretender que la Biblia me transforme, la palabra que está escrita y me transforme y comenzar a vivir conforme a lo que está establecido en la Escritura, conforme a lo que Dios nos enseñó. Yo no puedo pretender buscar a Dios cuando simplemente estoy en necesidad y no realmente tener ese deseo vivo, ardiente en de cada día, buscarlo de cada día, estar más cerca de él de cada día, querer estar con él, de decir como decía el salmista, que es mejor estar en la casa del Señor, en los atrios del Señor, un día que mil fuera de ello. ¿Cuánto se gozaba el salmista en llegar a la casa del Señor y en gozarse en la casa del Señor? ¿Cuánto nos gozamos a veces en llegar a la iglesia y recibir una palabra de Dios maravillosa que nos conforte, que nos esperanza, que nos fortaleza en nuestras debilidades, en nuestras situaciones, en nuestras circunstancias? Pero si nosotros sin Simplemente buscamos, como dicen muchas veces por ahí la gente, a un Dios farmacia que simplemente vamos cuando lo necesitamos y aunque necesitamos a Dios constantemente, debiésemos entonces buscar a Dios constantemente. Pero muchas veces cuando no estamos en situaciones difíciles, cuando no nos aprieta el problema, la situación en la vida, pues lamentablemente nos echamos un poco para atrás y todo lo que normalmente hacemos para buscar de Dios para tener una conexión con Dios, pues se va desvaneciendo poco a poco. Ese permanecer, como dije, no es simplemente estar cercano, es estar injertado, estar pegado a la base, es estar conectado con Cristo, es permitir que Que el Espíritu Santo que fluye a través de la vid, a través de Jesucristo, a través del grupo de iglesia como tal, fluya a través de nosotros, seamos parte de la iglesia de Jesucristo, seamos parte de ese grupo salvado, alcanzado por la misericordia de Dios para poder llegar al cielo, para poder agradarle, para poder servirle, para poder actuar conforme a como él desea que nosotros vivamos y actuemos. Si nosotros no estamos unidos, si nosotros no estamos unidos a la base, realmente los ingredientes, los nutrientes no pueden fluir y no pueden alimentarnos. Por ende, nosotros no vamos a poder producir frutos. Permanecer es una dependencia continua. Es algo que nos lleva constantemente adelante. a desear estar cerca de Jesucristo, a desear estar conectado con él, porque es que sin él no podemos hacer nada. Yo no si usted se ha fijado que usted puede cortar, podar una planta, cortar una rama que está verde, pero simplemente es una rama que no produce. Usted la cortó, la sacó para que la planta produzca, para que la planta crezca, para que la planta tenga forma. Y si la deja cerca de la planta o si la deja cerca en una esquina por ahí para que usted la pueda observar, se va a dar cuenta que va a durar unos cuantos días. Verde va a notarse verdoso, va a notarse que tiene todavía algo de vida en ella, pero eventualmente va a ver cómo se va a ir Yendo, desapareciendo, el color va a ir cambiando de verde, se va a ir transformando a un amarillito, un chinita y eventualmente se va a poner brown, se va a secar por completo. ¿Por qué? Porque no depende, no está dependiendo de la madre, no está dependiendo del tronco, de la planta como tal. Está totalmente desconectada de la base, del fundamento de Cristo, de Dios. Y es lo que nos pasa a nosotros si nosotros eventualmente nos alejamos de Dios, si nosotros nos alejamos de Dios. Nosotros nos alejamos de Dios. Si somos cortados, vamos a parecer que estamos, que tenemos algún tipo de conexión, porque todavía al principio tenemos un poquito de verdor, pero eventualmente eso se va a ir desapareciendo en nuestro color, nuestra relación, nuestra manera de comportarnos, nuestro carácter, nuestra vida va a ir desapareciendo poco a poco hasta el punto de secarse. Esa dependencia no es simplemente como algo de... para poder simplemente sobrevivir, va un poquito más allá. Esa dependencia es para pensar como Cristo, que pensemos como Cristo, tal como lo dijo Pablo, que permanezcamos en él, en ese pensamiento, que dependamos de Cristo con la intención de saber cómo vamos a responder a las diferentes situaciones que la vida nos presenta, cómo vamos a responder cuando se nos sea preguntado, se nos demande razón alguna, como dice la Escritura, de lo que creemos, cómo vamos a responder cuando Cuando somos atacados, cuando somos lastimados, cuando somos heridos, cómo nosotros vamos a responder de esa? De eso depende esa dependencia, porque vamos a ir siendo llenos, siendo instruidos a trabajar conforme a como Dios espera que nosotros reaccionemos y hablemos. Cómo vamos a poder vencer esas tentaciones si nosotros no estamos conectados con Cristo, si no dependemos de él, si no tenemos al Espíritu Santo en nuestra vida, nosotros no vamos a poder vencer. vencer las tentaciones. La manera en que Cristo nos amó nos lleva a esa dependencia, a crear ese amor por los demás, a crear ese amor por el prójimo, a obedecer ese mandamiento como él lo dijo, que lo resumió espectacularmente bien. Primero, amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Y el segundo, amarás a tu prójimo como a ti mismo. Ese amor no nace de la nada, ese amor no nace por que está ahí, punto. Ese amor nace cuando estamos dependiendo de Jesucristo, cuando tenemos esa conexión con Él. Y definitivamente todo eso unido nos va a llevar a obedecer su palabra. Jesucristo dijo, el que me ama, mi palabra guardará. El que no ama a Jesucristo, el que no ama, el que no le obedece, el que no está conectado a Él, definitivamente no podemos esperar que... que pueda obedecer la palabra de Dios. La obediencia es un poquito más interesante porque De la manera en que nosotros podemos probar que realmente somos obedientes es cuando vivimos y guardamos los mandamientos de Jesucristo, cuando guardamos su palabra, cuando vivimos conforme a él, cuando permanecemos en él, cuando estamos realmente conectados a él. De otra forma, no vamos a tener ese deseo de ser obediente y por ende no vamos a poder ver el fruto de la obediencia en nuestras vidas. Permanecer en Él es recibir, como dije, es recibir esas instrucciones, recibir esa palabra, llevarla al corazón, guardarla en el corazón, tenerla ready para... Poder vivir una vida agradable delante de Dios. Si nosotros no tenemos esa conexión con Dios, no podemos esperar que Dios nos hable porque no hay esa conexión. No podemos esperar recibir esa fortaleza a través del gozo de Jesucristo porque no estamos conectados a la iglesia. a la planta, a la base. No podemos esperar recibir consuelo. No podemos esperar recibir corrección, que se nos enderece un poquito de aquí a allá cuando andemos medio torcidos. Y mucho menos podemos esperar recibir vida. Jesucristo dijo, yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y sin él... Mi amado hermano, mi amada hermana, mi amigo, mi amiga, sin él no vivimos, no permanecemos. Y usted puede decir, no, pero yo tengo vida y estoy fuera. No estamos hablando de esa vida regular que va a tener un final en algún momento dado. Aparte de que vivir en Cristo produce en nosotros una paz tan especial, tan espectacular, que es incomprensible muchas veces, como a través de las diferentes situaciones y circunstancias, que nos presenta la vida, el que anda apegado a Cristo, recibiendo esa fortaleza, recibiendo ese gozo, recibiendo esa vida, puede tener paz en medio de la tormenta, en medio de las diferentes situaciones. Así que el fruto que nosotros podemos producir no es simplemente el resultado de... Lo que nosotros podamos hacer o realizar no es a través de recibir esos nutrientes, de estar conectados a la raíz, de ser obediente a la raíz, de mantener y permanecer en una relación con Dios. Y cuando comencé al principio dije que permanecer no es permanecer a una entidad religiosa, no es permanecer a una iglesia en particular, a una denominación en particular, seguir las dogmas impuestas por el hombre, sino más bien es tener una relación íntima con Dios. Y cuando hablamos de tener una relación íntima con Dios, estos son unos pasitos que tenemos que seguir. Es hablar con Él. No podemos tener una relación con Dios si no sacamos tiempo para hablar con Él. Y no es simplemente para decirle todas las cosas que necesitamos, sino para exaltarlo, para adorarlo, para pedirle dirección, para pedirle qué vamos a hacer, qué Él quiere que nosotros hagamos, para pedirle fortaleza, para pedirle, para hablar con Él, para dialogar con Él, escucharlo. No si usted es de este tipo de personas que muchas veces comienza a orar, hablar, hablar, hablar, hablar, hablar, hablar, hablar, termina de hablar y termina la oración. No se da tiempo para escuchar, no se da tiempo para permitirle a Dios responder a todas sus preguntas, a todas sus inquietudes, a todas tus demandas en ese momento, todas tus peticiones. No nos damos tiempo a veces a través de la palabra cuando leemos de esa información, vamos a analizarla. Vamos a ver que Dios nos quiere hablar a través de esto, de la palabra. Es caminar con él, es tener esa relación. No podemos andar en los aguas, no podemos tratar de agradar al mundo y también agradar a Dios. No podemos. Tenemos que agradar a Dios si queremos estar en él o tenemos que agradar al mundo si queremos estar con él. Ustedes y una decisión suya. Tenemos que permitirle a Dios en esa relación que Él nos forme. Que él nos deje saber cómo él nos quiere, qué quiere que nosotros hagamos, cómo él quiere que nosotros nos movamos, que nos conduzcamos en nuestro diario vivir. Y como mencioné en el episodio anterior, permitirle a él que haga esos cortes, esos recortes necesarios en nuestra vida para que nos den formación, para que nuestro crecimiento sea amplio, conforme al lugar donde él nos haya plantado, para que podamos dar fuerza. frutos y frutos en abundancia, frutos buenos, dignos de Dios. Hay tres puntitos que quisiera hablar por aquí para terminar esto rapidito. Y el primero es la dependencia absoluta. Cuando hablamos de permanecer, hablamos de tener una dependencia, lo mencionamos hace unos minutos atrás, pero es una dependencia absoluta. No es donde... yo lo voy a hacer a mi conveniencia, a mi tiempo, a mi paso. No, es una dependencia absoluta de él. Y esa palabra en particular o esa área en particular del verso bíblico que leímos ahorita es permanecer en él, porque sin él, si no permanecemos en la vida, No podemos dar fruto. No podemos dar fruto. No podemos producir. Podemos aparentar, pero lo podemos producir. Y no queremos que nos pase como a la higuera. que Jesucristo fue a buscar fruto porque estaba bien verdosa, bien bonita, bien linda, no encontró ninguno, la maldijo y se secó. No queremos que eso nos pase a nosotros. Así que... Cuando Jesucristo habla de que tenemos que permanecer con él, de tener esa dependencia absoluta, no está hablando de una dependencia humana simplemente de nosotros o que seamos débiles realmente, no. Está hablando de una necesidad espiritual de poder nosotros sobreponernos a las diferentes situaciones, sobreponernos, vencer la carne, vencer al mundo, vencer al enemigo para que nosotros podamos alcanzar la estatura del varón perfecto, para que nosotros podamos mantenernos recibiendo esa información, esa estructura, ese conocimiento, esa llenura de parte de Dios. El creyente no puede producir fruto porque sea bueno haciendo algo, porque sea talentoso. No, usted puede ser talentoso, usted puede cantar espectacularmente bien, usted puede ser un orador excelente, una oradora excelente, una cantante. ¡Wow! Que esa voz, mire, ¡wow! No produce fruto si usted no está dependiendo de él. Ese talento no es suficiente. Dios usa ese talento para producir fruto cuando estamos en él. No. Podemos producir si no tenemos disciplina, no podemos producir si no tenemos conocimiento de la palabra, si no entendemos lo que realmente Dios espera de nosotros, qué son las cosas que nosotros necesitamos hacer y cómo vivir. No podemos hacerlo. No podemos simplemente producir basados en las emociones. Las emociones tienen un principio y un final y se acabó y después nuestra vida regular sigue, nuestro día sigue. Nuestra dependencia absoluta tiene que ser algo que permanezca. cuando estamos dentro de las cuatro paredes en la iglesia congregándonos con el resto de los hermanos cuando estamos a solas en casa cuando estamos orando en nuestro lugar secreto cuando estamos leyendo la escritura cuando estamos trabajando cuando estamos de camino a los diferentes lugares que nosotros vayamos a hacer cuando estemos viajando esa dependencia no puede cambiar no puede ser alterada no puede menguar tiene que cada vez ser más y más amplia más tenemos que ser más dependientes debe ser esa dependencia absoluta de él. No es blanco, no es gris, no hay espacio para gris aquí en esta dependencia absoluta. Es o eres o dependes de Dios o no dependes de Dios. Como mencioné, es una dependencia absoluta y no puede ser un poquito. Tiene que ser completa. De lo contrario, lo vamos a producir Y como dice el versículo 2, no queremos que Dios nos corte porque no producimos fruto. Es una relación continua. El segundo punto es una relación continua. Y aunque los tocamos ahorita por encimita, quiero profundizar un poquito más en esos tres. Es una relación continua. Y como mencioné, la palabra permanecer aparece 10 veces en este capítulo y no simplemente aparece ahí por pura casualidad, sino esa repetición continua hace que se nos grave a nosotros en nuestra mente. La llevamos al corazón y hay que ser constante. La palabra del Señor nos habla, la Escritura nos habla que tenemos que ser constantes. No podemos ser como las olas del mar que van y vienen, que son arrastradas de aquí para allá. No podemos ser como jarasca que el viento mueve donde quiera que quiera moverle. No podemos tener una mente amivalente. Tenemos que tener una mente firme en una sola dirección. Tenemos que tener una vida que vaya en una sola dirección y en continuación. en esto es recomendable, es deseable que sea en la dirección hacia Cristo, es crear esa intimidad con Dios. Como mencioné anteriormente, no podemos esperar recibir de Dios sus bendiciones, su dirección en todo, si realmente no buscamos de él, si realmente no estamos constantemente queriendo conocerlo más, queriendo buscar la manera de tener esa conexión con él. Esa intimidad con Él y eso se logra de una forma diaria, de una manera diaria, continua, constantemente, todos los días, todos los días, todos los días. Como dice el apóstol, orar sin cesar. Y no estoy hablando de estar doblado de rodillas, puestos de rodillas o parado en una esquina levantando la mano y orar 24-7. No, sino tener una conexión constante con Dios. No podemos simplemente aparecer el día de despedida de año en la iglesia, el día de Navidad en la iglesia, el día de Semana Santa en la iglesia, pues porque son los días especiales. No, tiene que ser algo que sea constante. El próximo es la imposibilidad de producir fruto sin Cristo. Sí. El pámpano no produce si no está conectado a la vid. Jesucristo dice así tampoco vosotros si no permanecemos en él. Si no permanecemos en Cristo, nosotros no podemos producir fruto. Y el fruto no estoy hablando de personas que tu ministerio crezca, personas que te hayas ganado para Cristo, los milagros que puedan producirse a través de tu interacción con las personas en predicación, en enseñanza y todo lo demás. No, estamos hablando de una transformación en general en tu vida, acerca de ti, esa transformación de carácter que te va llevando más a ser como Cristo. Tal como dice Segunda de Pedro, capítulo 1, verso 15, si no me equivoco, dice ser santo porque yo soy santo. Esa dependencia, esa continua búsqueda de Dios nos va a llevar a eso, a esa transformación de carácter, a mantener una vida de obediencia delante de Dios, a tener ese amor sacrificial que en No estamos pensando en nosotros, estamos pensando en lo que Él quiere, en el propósito de Él para nuestras vidas, en el propósito de Él para la humanidad. Porque tal como dice la Escritura, que Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo fuera salvo por Él. Y nosotros somos esa voz que Él dejó aquí para seguir llevando ese evangelio. Ese... Ese fruto es en esa perseverancia donde llegó la prueba difícil, la prueba dura y nos aguantamos y nos echamos para atrás. No es permanecer ahí, es continuar en eso. Es esa santidad de mantenerse en la misión de ir y predicar este evangelio a toda criatura y el que creyera y fuere bautizado será salvo y el que no creyera será condenado. Eso dice la escritura y eso es lo que nosotros vamos a hacer. Y definitivamente todo eso unido va a crear en nosotros o de nosotros una vida que refleja a Cristo. Que cuando nos vean a nosotros, no realmente nos vean a nosotros, sino vean reflejado en nosotros a Cristo. Así que no podemos pretender dar fruto si no permanecemos en el no podemos, no se puede. Y ese fruto no se demuestra simplemente con hablar y con decir las cosas, sino se demuestra con la vida de uno mismo. Así que cualquier intento de hacerlo de vivir una vida separado de Dios, lo que te va a llevar es al fracaso, porque no hay forma. te va a crear frustración, te vas a mantener como los fariseos, una religiosidad constante y definitivamente vas a tener una doble vida que también es rechazada por la misma escritura. Así que, en resumen, vamos a depender de él, vamos a tratar de acercarnos más a Dios, de mantenernos pegados a la vid, juntos a la vid, no juntos, no cerca, no cercano, pegados, injertados, completamente dentro de sin movernos, ese lugar para que nosotros podamos tener una vida agradable delante de él y para que nosotros realmente podamos ser productivos y fructíferos en este caminar para ir terminando ese capítulo ese versículo 4 del capítulo 15 no está hablando de otra cosa sino de ser más unidos a cristo de tener esa permanencia en él porque definitivamente que no podemos lograr tener una vida cristiana por nuestra propia cuenta, tal como Él desea, si no la recibimos de Él, si no recibimos los nutrientes de Él. Así que te voy dejando con esto. Trata de permanecer. Yo que la vida es un poquito difícil, que es un poquito frustrante, que son un poquito complicadas, pero busca permanecer en Él, busca permanecer en Dios, porque cuando nosotros permanecemos en Él, mi amado hermano, mi amado amigo, La vida se nos hace más fácil y más sencilla. ¿Por qué? Porque tenemos la seguridad de que Él está con nosotros, de que Él permanece en nosotros y nosotros permanecemos en Él. Así que Dios te bendiga, Dios te guarde. Espero que sea de bendición para tu vida. Puedes escucharnos a través de YouTube, a través de Apple Music, Apple Podcast, perdón, Pandora. Amazon Music, Spotify. Puedes conseguirnos a través de por encima de las nubes y nos vas a conseguir ahí de esa manera. Así que Dios te bendiga, Dios te guarde y nos veremos el próximo sábado. Si Dios así lo permite, Dios te bendiga.