Primero Dios, con Gerardo Farías
Primero Dios, con Gerardo Farías
Jeremías 14 - Los estragos de la maldición de Dios
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La lluvia es una de las tantas bendiciones que Dios promete como resultado del pacto que Él hizo con el pueblo. La tierra de Israel depende de la lluvia para que puedan haber cosechas y todo tipo de agricultura. La sequía, por el contrario, es una de las maldiciones anunciadas por Dios, que llegarían como consecuencia de la desobediencia, y de quebrantar el pacto con el Señor. Este capítulo describe lo terrible que puede ser una sequía. Jeremías le habla a Dios sobre otro gran problema: los falsos profetas. Ellos andaban proclamando que Dios no enviaría guerra, ni hambre, ni enfermedad. Pero Dios no los había enviado. Y Dios se encargaría de que todos estos falsos profetas fueran destruidos. El gran peligro de un falso profeta, es que no te invita al arrepentimiento. Prometen bendición y libertad; pero no te invitan a enfrentar la raíz del problema, que es el pecado, y la traición que se estaba haciendo contra el Señor. Por último, aquí también vemos el dolor de Dios. Él sufría al ver a su pueblo destruído. Pero Dios mismo sabía que no había otra forma de salvarlos. Solo con dolor ellos se volverían de todo corazón a Dios. No esperemos hasta llegar a ese punto para volver al Señor. Debemos volver a Él hoy, antes de que sea demasiado tarde. Que el Señor te bendiga.