Primero Dios, con Gerardo Farías

Jeremías 20 - Como un fuego en mi corazón

Gerardo

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El sacerdote Pasur, quien estaba a cargo del Templo del Señor en Jerusalén, decidió arrestar al profeta Jeremías, ya que consideraba que sus predicciones de destrucción sobre Jerusalén eran una ofensa para la nación. Jeremías fue puesto en un cepo, en un lugar público, y además fue azotado y humillado. Esto llevo a Jeremías a un momento de crisis existencial. Su confianza en Dios seguía intacta; él sabía que Dios seguía estando a su lado como un poderoso guerrero. Pero a la vez maldijo el día de su nacimiento. Por una parte, Jeremías ya no quería hablar más de parte del Señor; pero a la misma vez, sentía que la Palabra del Señor era como un fuego en su interior, que no se podía apagar. Muchas veces, por creer en el Señor, el enemigo va a traer grandes pruebas a nuestra vida. Probablemente burlas, o incluso persecusión o sufrimiento. Pero nuestra oración debe ser: Señor, no dejes que nada ni nadie apague tu fuego en mi interior. Yo quiero que tu fuego siempre arda con fuerza. Si dejamos que el fuego se apague, puede que a nuestra vida llegue paz; pero nunca seremos realmente felices y plenos si no cumplimos el propósito de Dios para nuestras vidas. Aunque lleguen pruebas duras, tú no dejes de alabar al Señor y de servirle. Eso es lo único que le dará un verdadero sentido a tu vida. Que el Señor te bendiga.