Primero Dios, con Gerardo Farías

Jeremías 26 - Jeremías es acusado de ser un traidor

Gerardo

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Dios le pidió a Jeremías que predicara frente al Templo, en un día cuando el pueblo vendría a la Casa del Señor, a adorar. El mensaje de Jeremías fue uno de advertencia, de un llamado al arrepentimiento; y profetizó que a menos que se arrepintieran y se apartaran de sus malos caminos, Jerusalén y el Templo serían destruídos así como fue destruído Silo. Silo fue el lugar escogido por Israel para colocar el Tabernáculo de Moisés. Se cree que por más de 300 años, en ese lugar estuvo la presencia de Dios. A ese lugar venía todo Israel a adorar al Señor. Pero se cree que ese lugar fue destruido por los filisteos en el año 1050. Los sacerdotes, los profetas, y el pueblo se escandalizó cuando escucharon a Jeremías predecir que el Templo sería destruído. Consideraron que sus palabras eran una traición, y querían matarlo. Pero increíblemente, los funcionarios y los ancianos protegieron a Jeremías. Ellos entendieron que Jeremías hablaba de parte del Señor. Y encontraron un precedente: otros profetas habían profetizado lo mismo; y no fueron asesinados. Más bien, en tiempos del Rey Ezequías, él escuchó a los profetas, se arrepintió junto a todo el pueblo, y el mal no llegó a sus vidas. Por eso se dejó a Jeremías en libertad. ¿Por qué Dios siempre le habla a un pueblo que no quiere escuchar? Porque Dios sabe que siempre hay alguien que sí va a escuchar sus palabras. Que esos seamos nosotros. Escuchemos su voz, y apartemonos de nuestros pecados, para que la ira del Señor no nos alcance. Que el Señor te bendiga.