Primero Dios, con Gerardo Farías
Primero Dios, con Gerardo Farías
HABACUC 1 - CUANDO EL MAL PARECE FUERA DE CONTROL
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Habacuc 1 nos muestra a un hombre justo viviendo en medio de una sociedad injusta. Él mira a su alrededor y ve violencia, corrupción, destrucción, pleitos, injusticia y una ley que parece debilitada. Y entonces ora diciendo: “¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás?”. Esa pregunta no nace de la incredulidad, sino de una fe herida. Habacuc no deja de creer en Dios; precisamente porque cree en Dios, no puede quedarse callado ante el mal. Este capítulo nos enseña que la verdadera fe no es aquella que nunca pregunta, sino aquella que lleva sus preguntas a Dios. Hay una gran diferencia entre cuestionar a Dios desde la rebeldía y clamar a Dios desde el dolor. Habacuc no está huyendo de Dios; está corriendo hacia Él. No está negando la justicia divina; está buscando entender cómo la justicia divina actuará en medio de tanta oscuridad. Y quizás esa es también nuestra experiencia. Vivimos en un mundo donde muchas veces parece que el mal avanza más rápido que el bien. Vemos guerras, amenazas, violencia, familias heridas, jóvenes confundidos, iglesias cansadas, corazones quebrantados. Y a veces uno se pregunta: “Señor, ¿estás viendo esto? ¿Hasta cuándo?”. Habacuc nos da permiso para orar con honestidad. No tenemos que fingir delante de Dios. No tenemos que maquillar nuestra angustia con palabras bonitas. Dios no se ofende por una oración sincera; lo que Él busca es un corazón que no se aparte de Él aun cuando no entiende lo que está pasando. Pero la respuesta de Dios a Habacuc es sorprendente. Dios le dice que Él sí está obrando, pero de una manera que el profeta no esperaba. Dios levantaría a los caldeos, una nación fuerte y cruel, como instrumento de juicio. Y aquí surge el conflicto más profundo del capítulo: Habacuc no solo lucha con el silencio de Dios, ahora lucha con la manera en que Dios responde. Porque a veces lo más difícil no es que Dios no responda, sino que su respuesta no sea la que nosotros esperábamos. Este es uno de los grandes desafíos de la fe: confiar en Dios no solo cuando responde rápido, sino también cuando responde de manera misteriosa. La fe madura no pretende controlar a Dios. La fe madura aprende a descansar en el carácter de Dios aun cuando no comprende sus métodos. Habacuc sabe que Dios es santo, que Dios es eterno, que Dios es justo. Por eso se aferra a lo que sabe de Dios, mientras lucha con lo que no entiende de la historia. La gran pregunta de Habacuc 1 no es solamente: “¿Por qué hay mal en el mundo?”. La pregunta más profunda es: “¿Seguiré confiando en Dios cuando no entiendo lo que Dios está haciendo?”. Esa es la verdadera prueba de la fe. Creer cuando todo es claro es relativamente fácil. Pero creer cuando el cielo parece silencioso, cuando la historia parece oscura, cuando la respuesta de Dios nos desconcierta, eso es fe verdadera. Que el Señor te bendiga.