Primero Dios, con Gerardo Farías

SOFONÍAS 3 - EL SEÑOR, GUERRERO VICTORIOSO

Gerardo

Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.

0:00 | 7:13

Sofonías 3 comienza con una ciudad rebelde, contaminada y llena de injusticia. Jerusalén había sido llamada a reflejar el carácter de Dios, pero se había acostumbrado a vivir lejos de Él. Sus líderes oprimían, sus profetas eran livianos, sus sacerdotes profanaban lo santo, y el pueblo ya no escuchaba la voz del Señor. Pero lo hermoso de este capítulo es que no termina con juicio, sino con restauración. Dios no solo denuncia el pecado; también promete purificar. No solo corrige a su pueblo; también promete habitar en medio de él. No solo llama al arrepentimiento; también anuncia un futuro de gozo, esperanza y salvación.

El corazón del capítulo está en esta promesa:

“Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.”
 Sofonías 3:17

Este versículo nos muestra una de las imágenes más tiernas de Dios en todo el Antiguo Testamento. Dios no aparece aquí distante, frío o indiferente. Aparece como un Salvador poderoso, presente en medio de su pueblo, lleno de alegría por aquellos que ha redimido.

A veces pensamos que Dios solo nos mira para corregirnos. Pero Sofonías nos recuerda que Dios también mira a sus hijos con amor restaurador. Él ve nuestras heridas, nuestras caídas, nuestros temores y nuestras luchas, pero no se aleja. Se acerca. Entra en medio de nuestro dolor y dice: “Yo estoy contigo. Yo soy poderoso para salvar.” El texto dice que Dios “callará de amor”. Es como si su amor fuera tan profundo que no necesitara muchas palabras. Hay momentos en la vida en que no entendemos todo, en que no sabemos explicar por qué sufrimos, por qué esperamos, por qué lloramos; pero el silencio de Dios no siempre es ausencia. A veces es el silencio de un Padre que nos sostiene con amor. Y luego Sofonías dice algo aún más sorprendente: Dios se regocija sobre su pueblo con cánticos. No solo nosotros cantamos para Dios. Dios también canta sobre sus redimidos. El cielo celebra cuando un corazón vuelve al Señor. Dios se alegra cuando su pueblo es restaurado. Esta es la esperanza del evangelio: el mismo Dios que juzga el pecado es el Dios que salva al pecador arrepentido. El mismo Dios que disciplina es el Dios que restaura. El mismo Dios que llama al arrepentimiento es el Dios que promete quitar la vergüenza, reunir a los dispersos y transformar el lamento en alabanza. Sofonías 3 nos invita a creer que nuestra historia no tiene que terminar en culpa, miedo o fracaso. En Cristo, Dios ha venido a habitar entre nosotros. En Cristo, el Poderoso ha venido a salvar. En Cristo, nuestra vergüenza puede ser quitada y nuestra vida puede ser restaurada. Quizás hoy te sientes débil, cansado o lejos de Dios. Quizás miras tu vida y ves más ruinas que promesas. Pero Sofonías 3 te recuerda que Dios todavía está en medio de su pueblo. Él no abandona a los que vuelven a Él. Él no desprecia al corazón quebrantado. Él no se cansa de restaurar. Por eso, no vivas como si tu pecado fuera más grande que su gracia. No vivas como si tu pasado fuera más fuerte que su promesa. No vivas como si tu dolor tuviera la última palabra.

El Señor está en medio de ti.
 El Poderoso salvará.
 Él se gozará sobre ti con alegría.
 Y donde antes hubo vergüenza, Dios pondrá alabanza.