Primero Dios, con Gerardo Farías
Primero Dios, con Gerardo Farías
MATEO 1 - SE LLAMARÁ JESÚS, PORQUE ÉL SALVARÁ AL PUEBLO DE SUS PECADOS
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El Evangelio de Mateo comienza con una genealogía. Para muchos, una lista de nombres parece aburrida. Pero Mateo no está rellenando espacio. Está haciendo una declaración poderosa: Jesús no apareció por accidente. Jesús vino como cumplimiento de una promesa. Mateo dice que Jesucristo es “hijo de David, hijo de Abraham”. Eso significa que en Jesús se cumplen las grandes promesas de Dios: la promesa hecha a Abraham de bendecir a todas las naciones, y la promesa hecha a David de levantar un Rey eterno. Pero lo más impactante es la clase de personas que aparecen en la genealogía de Jesús. No encontramos una familia perfecta. Encontramos hombres y mujeres con historias rotas, errores graves, pecados, fracasos y heridas. Abraham mintió. Jacob engañó. David cayó. Hubo reyes fieles, pero también reyes corruptos. Hubo gloria, pero también exilio. Y aun así, Dios siguió obrando. Y aquí debemos reflexionar en lo siguiente: Dios no necesita una historia perfecta para cumplir un propósito perfecto. Eso no significa que el pecado no importe. Significa que la gracia de Dios es más fuerte que el fracaso humano. Tu pasado no tiene la última palabra. Tu familia no tiene la última palabra. Tus caídas no tienen la última palabra. Cristo sí.
Luego Mateo nos lleva al nacimiento de Jesús. José está confundido por el embarazo de María, pero el ángel le dice: “No temas”. Y le revela el nombre del niño: Jesús, “porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. Ese es el centro del capítulo. Jesús no vino solo a inspirarnos, ni solo a darnos un ejemplo moral. Vino a salvarnos. Y Mateo es directo: nuestro problema más profundo es el pecado. Por eso nuestra mayor necesidad no es solo ánimo, éxito o estabilidad. Nuestra mayor necesidad es un Salvador. Así que recuerda esto: Jesús vino a salvar, no solo a acompañar. Pero Mateo añade otro nombre: Emanuel, que significa “Dios con nosotros”. Esa es una verdad inmensa. El Dios eterno no se quedó lejos. Entró en nuestra historia, en nuestra fragilidad, en nuestro dolor, en nuestro mundo quebrado. Dios con nosotros no significa que Dios aprueba todo lo que somos. Significa que Dios se acercó para rescatarnos, transformarnos y devolvernos a Él. José respondió con obediencia. No entendía todo, pero obedeció. Y esa es también nuestra invitación: confiar en Dios aunque su plan no sea cómodo, claro ni fácil. Mateo 1 nos deja una verdad muy importante: Jesús es el cumplimiento de la promesa, el Rey verdadero, el Salvador del pecado y el Dios que vino a estar con nosotros. Así que no mires tu historia como si Dios no pudiera obrar en ella. Mira a Cristo. Si Él entró en una genealogía rota para traer salvación al mundo, también puede entrar en tu vida para comenzar una obra nueva. Que el Señor te bendiga.