El Ministerio de la Fe Viviente

Rev. Tito El Ministerio de Reconciliación

Titus

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El siglo XVII. De modo que si alguno está en Cristo, la nueva criatura es. las cosas viejas pasaron y aquí todas son hechas nuevas y todo esto proviene de Dios quien nos reconcilió consigo mismo por Jesucristo y nos dio el ministerio de la reconciliación de manera que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo no imputándole sus pecados y nos encomendó a nosotros la palabra de la reconciliación así que somos embajadores de Cristo como si Dios rogase por medio de nosotros los rogamos en nombre de Jesucristo reconciliaos con Dios al que no conoció pecado, lo hizo pecado por nosotros para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. Amén. Aleluya. Noten otra vez, hermanos, la importancia en esta porción de la palabra de reconciliación. Pueden sentarse. Aleluya. Aquí Pablo dice que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo. También dice en nos encomendó, nos dio el ministerio de la reconciliación. Dice, nos encomendó a nosotros la palabra de la reconciliación. Y también os rogamos en el nombre de Cristo, reconciliados con Dios. Amén. Aleluya. ¿Qué significa la reconciliación? Es cuando hay dos personas que tienen que tener a lo menos dos personas, ¿verdad? Pero hay algo que separa a ellos. pero luego cuando se reconcilian, es que pueden juntarse

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otra

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vez. Si hay pleito entre ellos, luego se reconcilian y pueden ser ahora juntos. Amén. Miren, hermanos, primeramente hay la necesidad de la reconciliación. ¿Por qué? La palabra de Dios dice ahí de Adán y Eva, Que estuvieron ahí en el huerto de Edén. Y Dios nomás les dio una regla. Ustedes pueden comer de cualquier árbol, sino por un árbol. ¿Pueden imaginarse, hermanos, de tener solamente una regla? Luego tenían diez mandamientos. Luego tenían muchos cienes de reglas que ellos tenían en la ley de Moisés. Pueden imaginarse de nomás tener una regla. Pero ¿saben qué hizo Eva? Ahí estaba el árbol. En lugar de estar lejos del árbol, ella estaba muy cerquita al árbol. Así es. Como el niño que tenía la jarra de las galletas. Y su mamá le encontró ahí escondido en el closet con la jarra de las galletas y dijo, mi hijo, ¿qué estás haciendo? Él dijo, estoy luchando con las tentaciones. Amén. Ella estaba tan cerquita al árbol. ¿Por qué? Porque quería ser tentada, ¿verdad? Luego vino la serpiente y comenzó a hablar con ella, engañando a ella. Y ella dejó que se engañara a misma, ¿verdad? quiero probar de este árbol. Quiero ver cómo sabe. Yo he probado a todos los árboles, a todo el fruto que hay. Creía las mentiras del diablo. ¿Y saben qué? Comió del árbol. Y luego Adán estaba al lado de ella. Se parece que ella no tenía que buscarle. Pero que él estaba ahí a su lado. Dijo prueba esto también. Y probó el fruto. Y saben qué. Por Adán. El pecado pasó a todos los hombres. Por Adán, la muerte pasó a todos los hombres. Por cuanto Adán y Eva pecaron. Y en Isaías 59, la Biblia dice un versículo que revela algo de la doctrina del pecado. que el pecado hace una separación entre nosotros y Dios. Isaías 59, versículo 2 dice, pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y Dios. Entonces, entre el hombre y Dios, después de Adán, había una cima grande. Un abismo entre ellos. Y el hombre no podría pasar a Dios. No podía alcanzarle a él. No podía acercarse a Dios para rogarle por el perdón. No. Y la Biblia dice ahí en Romanos 3.10. Como está escrito, no hay justo ni a uno. Amén. Eso incluye a mí, incluye a ustedes. Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios. Eso incluye a mí, incluye a ustedes. Todos pecaron. Amén. Y la paga del pecado es la muerte.

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Amén.

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Amén. ¿Qué es eso, hermano? La necesidad de la reconciliación. Apocalipsis 20, 15 dice que no fue hallado escrito en el libro de la vida, fue lanzado en el lago de fuego. ¿Sabe qué? Sin Cristo, si usted no se ha reconciliado ya con Dios, usted es necesitado de la reconciliación esta mañana. Y si no te reconcilia con Dios, vas a ser lanzado al lago de fuego igual que el pecador más vil. ¿Saben qué? Necesitamos la reconciliación y el Padre quiere reconciliarnos consigo. Versículo 18 dice ahí, y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Jesucristo. Versículo 19, de manera que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo. Versículo 20 dice, como si Dios rogase por medio de nosotros. Os rogamos en nombre de Cristo, reconciliaos con Dios. Pueden ver, hermanos, que Dios quiere reconciliarnos con Amén. Es la voluntad de Dios, es la voluntad del Padre que nos reconciliemos con él. Aleluya. Dice ahí, Pedro escribió que el Padre no quiere que ninguno perezca, pero que todos vengan al arrepentimiento. Esa es la doctrina de Dios. Amén. El Padre quiere reconciliarnos con Él. El Hijo quiere reconciliarnos con Él. En Daniel capítulo 9, fue profetizado que vendría alguien que iba a restaurar, que iba a reconciliar al hombre con Dios. Dice, 70 semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad para acabar la prevaricación y concluir el pecado y expiar la iniquidad y para traer la justicia eterna y sellar la visión y la profecía y ungir al santo de los santos. Amén. Expiar de una manera de reconciliación, hermanos. Él quería expiar, pagar el precio, derramar la sangre del Cordero para reconciliarnos con Dios.

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Aleluya.

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Hecho por Cristo. La reconciliación es hecha por Cristo, hermanos. Hebreos 2.17 dice, Por cuanto le era preciso ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote, en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Amén. ¿Saben qué, hermanos? Jesús veía a nosotros como cordero de Dios. Él fue sacrificado por nuestros pecados. Dios puso nuestro pecado sobre Él. Él es nuestro sustituto. Pero como nuestro sumo sacerdote, Él llevó la sangre adentro del lugar santísimo para expiar el pecado de nosotros. ¿Y saben qué? Por medio de su expiación, somos reconciliados con Dios. Colosenses 2.20 dice, por medio de él, reconciliar todas las cosas consigo, así las que están en la tierra como las que están en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre de la cruz. Romano 5 revela un poco más de esta doctrina. Dice ahí, porque siendo enemigos. No, hermano, yo no era enemigo. Yo nomás era pecador. Yo soy pecador, pero no soy enemigo. No, hermano. Si usted es pecador, la Biblia lo llama un enemigo de Dios. igual que la vida dice que si alguien está fuera de Cristo, la ira de Dios mora sobre él. Que estás atesorando para la ira de Dios. En Romanos 2, 5, eso es lo que dice. San Juan 3, creo que el 36, en el capítulo 30 de San Juan, dice que la ira de Dios mora sobre el incrédulo. Aleluya. ¿Qué es eso? Hermano y hermana, usted, si usted está fuera de Cristo, si usted es pecador, usted no está en un lugar neutral. No, usted es enemigo de Dios. Usted es enemigo de Cristo. Y Dios quiere reconciliar, reconciliarte consigo esta mañana. Jesucristo dijo, es necesario que me fuere de este lugar. Pero cuando yo venga al Padre, yo rogaré al Padre que él envíe a ustedes otro Consolador. ¿Sabe qué? Para nosotros los cristianos, él es nuestro Consolador. Pero para los que están afuera de Cristo, ¿qué es el Espíritu Santo? Dice San Juan 16, 8. Cuando Él venga. Redarguirá al mundo de pecado. De justicia. Y de juicio. Si usted es pecador esta mañana. Si usted siente al Espíritu Santo convenciéndote de tus pecados. Si sientes. Que el Espíritu Santo te está tocando, diciendo a ti, eres pecador, necesitas venir a Cristo. ¿Qué es eso? Es el embajador de Dios que está tratando de convencerte para que regreses a él, para que te reconcilies con él. Es un embajador de amor. El Espíritu Santo está tratando de atraerte para que vengas a Jesucristo a tomar y que seas reconciliado. Miren, hermanos, eso no es solamente una obra de Dios. Pero dice aquí el apóstol Pablo que nos ha dado este ministerio de reconciliación. Él quería involucrar a nosotros cuando sabe que Dios es tan poderoso que Él puede salvar a todos sin nuestra participación. Si Él quería Él puede hacer que todos tengan sueños de Jesucristo. Hablando a ellos que sean santos. Porque hay las apariencias de Jesucristo que él está predicando en todos sus caras. Pero no. ¿Qué hizo? Nos ha dado a nosotros mismos el ministerio de la reconciliación. Dicen en Efesios 4, 11. Él mismo dio a unos santos. ¿Quién es el que dio, hermanos? Es Dios. Dio a unos apóstoles y a unos profetas y a unos evangelistas y a unos pastores y maestros a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo. Pero hermano, aquí en Efesios no dice que es para reconciliación. Sí, pero ¿qué significa evangelista? Es un predicador del Evangelio.

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¿Verdad?

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¿Qué es el Evangelio, hermanos? Jesucristo descendió del cielo y vino aquí a este mundo para el propósito de morir en la cruz y resucitar al tercer día para salvar a ti, para reconciliarte a ti, a Dios. Este es el Evangelio. Amén. Aleluya. Esos a la iglesia. Porque en San Juan 10.11 se traduce el mismo verbo como dar. Dicen, yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. Es el mismo verbo. Entonces, Dios ha dado a la iglesia ministros. Y Pablo dice, nos ha dado este ministerio. El ministerio de reconciliación. El ministerio. No es algo hermano. De solamente. Se celebraron. No. Es un ministerio de reconciliación. Significa que hay propósito. Tenemos que reconciliar a los pecadores con Dios. Amén. Entonces, hermanos, primeramente Dios tiene el deseo de reconciliar a ustedes con mismo. Y ha dado a hombres. Y mujeres aquí para que sean ministros de la reconciliación. Para que sean salvos. Amén. Tenemos razones de ser ministros de la reconciliación, hermano, de ser así. Primeramente, hemos sido hechos nuevas criaturas. De modo que si alguno está en Cristo nueva criatura, esas cosas viejas pasaron y aquí todas son hechas nuevas. Dios nos ha reconciliado con mismo. Amén. Y Dios quiere que reconciliamos a otros con Él. ¿Cuántos pueden levantar la mano y decir yo tengo un testimonio que el Señor me ha reconciliado? Aleluya. Aleluya. Entonces, si usted es nueva criatura, usted puede decir a alguien más, el Señor quiere reconciliarte con mismo. El Señor me ha reconciliado a y Él te quiere reconciliar. Aleluya.

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Es el propósito de Dios.

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Me acuerdo la esposa del pastor Neil Bridges, hermana Joana, en español sería Juana, Que cuando ellos, creo que eran evangelistas, estaban predicando en una iglesia. Y el predicador, él predicó de la salvación o del infierno. Y había ahí, en la última banca de la iglesia, una señora sentada ahí. Creo que su esposo la acompañaba también. Pero esa señora era una descarriada. Y no solamente fue arriesgada cristiana antes, pero fue la hija de un pastor. Y cuando la hermana Joana era niña, ellos jugaban. Ahí en la casa, jugaban afuera de la casa, jugaban en la casa pastoral. Y de repente vino algo a la mente de la hermana Joana. Cuando ella era niña, estaban jugando y quería un chongo. Corrió a la... Al cuarto de su amiga ahí, la que estaba sentada ahí en la última banca. Encontró a unos chongos. Puso un chongo en su cabello así. Y salió y seguía jugando. Los chongos, los changos. Chomo. Siempre me equivoco, hermanos. Y ¿saben qué? Eso vino a la mente de la hermana Joana. ¿Y qué hizo ella? Ella... fue a su amiga que estaba sentada ahí en la última banca, la descarriada, la hija del pastor que estaba descarriada, y dijo, amiga, te quiero pedir el perdón. Dijo, ¿por qué? Pues cuando era más niña, te hurté un chongo. tenías esos chongos ahí en tu cuarto. Yo tomé uno. Lo puse en mi cabello. No, por eso no te dije nada. Y te quiero pedir el perdón. ¿Sabes qué? Dios usó esta historia. Para tocar al corazón de la señora. Y ella comenzó a llorar. Y corrió a la tarde. Saben que, hermanos, es una cosa pequeña, ¿verdad? Aleluya. ¿Cuántas otras cosas tenía ahí en su corazón que le había causado amargura? Aleluya. Pero cuando una cristiana se acerca a ella y dice, te quiero pedir perdón por una cosa pequeña, ¿sabe qué? Todavía hay amor. Dios estaba usando a la hermana Joana para ser una ministra de reconciliación, para que un alma se reconcilie

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con Dios. Gracias, Señor.

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Aleluya. Me acuerdo, hermano Doyle House, que era de la iglesia de mi padre. Él pastoreó en muchos lugares, no cuántas iglesias pastoreó. Tenía más de 80 años cuando falleció. Pero mientras que él era joven, predicó en una iglesia. Estaba predicando una campaña. En esta área había dos iglesias. Había una pelea entre las dos iglesias. ellos no confraternizaban y saben que las dos iglesias amaban al hermano Doyle House entonces en esta noche las dos iglesias vinieron estaban ahí en el mismo edificio por la primera vez en un tiempo y Dios dio al hermano Doyle House un mensaje de la reconciliación Y él predicó el mensaje, hermanos, y ellos oraron y casi nada pasó. Pero luego una hermana se puso de pie y dijo, hermanos, les quiero pedir el perdón. Yo he sido... un gran problema en esa pelea que hay. Yo quiero pedirles el perdón. Y saben que otra persona se puso de pie, pidió por el perdón. Luego otra persona, luego otra persona. Y saben que al fin del servicio se abrazaba. ya no había pelea Dios había reconciliado a ellos hermanos estoy diciéndoles una historia de ministro de reconciliación El hermano Ronnie Baker. Un pastor. Ha pastoreado muchas iglesias. La mayoría por menos de dos años. O tres años. Decía que iba a una iglesia. Para arreglar unas cosas. Y cuando tenía todo arreglado. Otro pastor vino. Y pastoreó la iglesia por mucho tiempo. Pero sabe que. Fue a una iglesia a predicar. Una campaña. Fue ahí. En esta iglesia. Ellos no tenían pastor, y la razón fue porque tenían a 50.000 miembros. Y cuando llegó el tiempo de votar por un pastor, 24 decían y 26 decían no. Había dos grupos de personas en esta iglesia. Y siempre un grupo votaba no. Entonces había una pelea entre esos dos grupos. Y por la pelea no podían estar de acuerdo. No podían tener un pastor. Y el hermano Baker no sabía exactamente lo que estaba pasando. Y no sabía cuáles personas eran las personas que estaban haciendo el mugrero ahí. No sabía nada de eso. Comenzó a predicar. Mientras que predicaba, habló de una historia. De una persona que tenía un vagón y dos mulas. Y esas mulas, él tenía una carga, estaba llevando esa carga y llegó a una loma muy alta. Y sabe que esas mulas miraron, miraron ahí a esa loma y no querían subir la loma. Entonces, por estar tan cerca, se pusieron ahí. No se movían.

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Se macharon. Se macharon. Se macharon.

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Se macharon. Y saben qué? Ese no sabía qué hacer. Entonces llamó a otro señor mayor de él, que sabía mucho de las mulas. Y el mismo ahí dijo, mira lo que voy a hacer. Y el señor se puso de pie en frente de las mulas y comenzó a hacer así. ¿Y sabe qué? ¿Qué? Las mulas le miraban. ¿Qué hacían las mulas? ¿Cómo se van a hacer así? Entonces, para mostrar a la iglesia lo que estaba pasando, él llamó a dos hermanos que estaban sentados ahí en la primera banca. Que ellos fueran las mulas. Estaban atrás de él. En inglés no es algo ofensivo, hermano.

UNKNOWN

No, no.

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Entonces él estaba así haciendo lo que él hacía. Y los hermanos estaban actuando lo mismo. Y el Señor luego comenzó a caminar. Las mulas siguieron a él. Y ellos llevaron la carga ahí al otro lado de la loma. Pero ¿sabe qué? Cuando estaba haciendo eso, los dos hermanos estaban ahí. Se dieron cuenta. que ellos eran el problema la razón porque la iglesia no había hecho nada es que ellos no querían llevar la carga. Amén. Y el hermano pastor estaba predicando, estaba mirando aquí y comenzaron a ignorar a los hermanos. Se abrazaron, le dieron el

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perdón y

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se fue reconciliado. Aleluya. Le estoy diciendo a ustedes, hermanos, necesitamos tener un ministerio de reconciliación.

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Aleluya. Aleluya.

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También dice aquí, nos ha encomendado o nos encomendó a nosotros la palabra de reconciliación. ¿Cuántas palabras hay para ser salvos, hermanos?

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Creer.

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Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo enigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda, más tenga vida eterna. Invocar Romanos 10, 3. Porque todo aquel que invocare al nombre del Señor será salvo. Confesar, 1 Juan 1.9, si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. Recibir a Cristo, San Juan 1.12, más a todos que le recibieron el Dios potestad de ser hechos hijos de Dios. Tenemos que venir a Dios, ¿verdad? Jesús dijo en Mateo 11, 28. Venid a todos los que están trabajados y cargados. Yo salí a descansar. Tienen que arrepentirse. Hechos 3, 19. Es un tema a través de toda la vida, hermanos. Arrepentidos y convertidos para que sean borrados vuestros pecados. ¿Qué significa esto, hermanos? ¿Qué necesito hacer para ser salvo? Necesito creer o necesito clamar a Dios o necesito confesar. Hermanos, esto significa que tienes que creer que eres pecador y que Él es el único Salvador. tienes que evocar su nombre, Señor, sálvame. tienes que confesar tus pecados a Él y recibirle como su Salvador y su soberano Tienes que venir a Él, arrepentirte del malo y seguirle con todo tu corazón. Eso es lo que significa. Al fin, hermanos, dice aquí, os llegamos, os rogamos en nombre de Cristo, reconciliados con Dios. Rogar no es una palabra pasiva, ¿verdad? Para no suena pasiva.

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Suena activa.

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Así es. Suena que tiene más emoción que rezar, ¿verdad? Orar, rogar. Os rogamos en el nombre de Cristo. Reconciliaos con Dios. La oración de la reconciliación, hermanos. Jesús rogaba por Pedro, dijo, Simón, Simón, Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo. Así lo he rogado por ti. Amén. Para que tu fe no falte. una vez vuelto, confirma a tus hermanos. Pablo la Virgen dice que oraba a Dios, rogaba a Dios por sus hermanos. Hermanos, ciertamente el deseo de mi corazón y mi corazón, oración a Dios por Israel, es para su salvación. Jesús oraba por Jerusalén. Dijo, Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados. Aleluya. ¿Cuántas veces quise juntar tus hijos como la gallina junta sus poderes debajo de sus alas y no quisiste? Entonces aquí tenemos el ministerio de la reconciliación. La palabra de reconciliación. Y la oración de reconciliación. Una vez el pastor Charles Barnett. Vivió de Dios. Estaba orando en una iglesia. Estaba orando y orando. Y dijo Dios. Quiero que me des la carga que sientes por los pecadores. Señor, quiero que me des la carga que sientes de los pecadores. ¿Y sabes lo que pasó? Dios puso en él una carga tan fuerte y tan pesada. Y el hermano Garnet dijo, Señor, Quíteme esta carga porque yo no la pueda aguantar. Aleluya. Sabe qué, hermano, yo creo que Dios está llamando a nosotros. de tener un ministerio de reconciliación, de hablar con otros de las palabras de reconciliación y orar que personas se reconcilien con Dios. Amén. Amén. Esta mañana, hermano, yo estaba pensando hace unos días que Dios vino a Abraham Le dijo que él iba a destruir a Sodoma y Gomorra. Y Abraham rogaba a Dios por 50 personas. Creo que luego 40, 30, 20, 10. Pero saben qué? Dios no ayudó a 10. Dios me dijo algo así, señores. Tito, ¿por cuántas personas estás rogando? A veces, hermanos, yo que hay oraciones generales en la Biblia que Jesús oró por todo Jerusalén, como hemos leído aquí. Pero ¿por cuántas personas tienes alistadas que estás orando por ellos?

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Aleluya, amén.

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Abraham no tenía nombres de cuántas personas habían ahí en Sodoma y Gomorra que eran justos. Amén. Aleluya. Tal vez no había nada más que cuatro. Y ese solo rogar ahí a las diez. Pero hermano, cuando estamos haciendo intercesión, ¿qué debemos hacer, Señor? Salva a toda la ciudad de Dona. Sí. Pero hermanos, debemos orar por personas específicas. Señor, yo veo, yo que ellos tenían una relación contigo antes, pero ahora estoy orando que ellos se reconcilien contigo. Si hay amargura en su corazón, Señor, que sana sus corazones para que ellos sean aliviados de eso y que ellos vengan a ti. Que sean reconciliados en el nombre de Dios. Amén, hermanos. Que pasemos a las tardes y rogamos a Dios, hermanos, esta mañana.