El Ministerio de la Fe Viviente

Rev. Uvence Garza Los Fuertes salen del Desierto

Titus

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Es un gozo estar en la casa del Señor, hermano.

UNKNOWN

Amén.

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Doy gracias a Dios por la vida y la salud que me concede. Y a la vez también, verdad, porque me da ese lugar de dar una enseñanza breve, bíblica, Amén. Amén. Amén. Amén. Amén. Amén. Amén. Amén. Amén. Amén. Deseamos en esta mañana la unción tuya. Deseamos de ti la dirección divina. Guárdame, Señor, de cualquier palabra que no es de edificación. Cuídame, Señor, porque es palabra tuya la que voy a hablar. Y permite que tu iglesia, tus hijos, hablen y se alimenten como siempre con esta palabra. porque tu palabra nunca vuelve vacía, sino que hace lo que quieres. Bendícenos en esa hermosa mañana, Señor, en el precioso y maravilloso nombre de Jesús. Amén y Amén. Ocupe su lugar, hermanos. Amén. Yo quiero que vaya conmigo, Monsalvo, a ver qué penses. Voy a dar los dos temas, las dos enseñanzas leves. Y ya me voy a la enseñanza del mensaje. y ya después de este pequeño mensaje, enseñanza, vamos al capítulo 3 del Ejército, pero ya después de que expliqué un poquito con salida este pasaje. Amén. Pueden quedarse ahí sentaditos, vamos al capítulo 4, y el versículo 11. Amén. Y 12 del capítulo 4 de Filipenses. Y dice así en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación. vivir humildemente y tener abundancia en todo y por todo estoy enseñado. así para estar saciado como para tener hambre, así para abundancia como para padecer necesidad. Amén. Aquí notamos una frase que dice, he aprendido, he aprendido. Amén. Y yo le puse por tema hermosa esta pequeña enseñanza. Aprendiendo bien para enseñar mejor. Aprendiendo bien para enseñar mejor. Yo siempre me cuido bastante en las enseñanzas bíblicas de los errores o fallas que podemos tener. Y viene que la misma iglesia que es usted y yo, Dirigimos a veces al que está enseñando. Y eso es lo que dije. A veces la misma iglesia nos enseña a usted y a como predicadores o como maestros de lo que estamos hablando. ¿Entienden? Mire, una ocasión había un maestro de la escuela dominical Y decía, hermanos, quiero que me digan, por favor, dice, ¿qué sostenía a Jesús en la cruz? Dice lo que preguntó. ¿Qué era lo que sostenía a Jesús en la cruz? ¿Qué era lo que lo estaban teniendo ahí? Y se levanta un hermano sencillo y dice, hermanos, los clavos. No, hermano, no, los clavos. pero fíjese la pregunta que hizo ¿qué sostenía a Jesús en la cruz? ¿qué era lo que sostenía ahí? y él contestó de vuelta los clavos y dijo no hermanos el amor hermano La pregunta que usted hizo, la hizo de otra forma. Si usted dice, ¿qué motivo o razón lo llevó a la cruz? El amor, ¿entienden? Aleluya, lo llevó el amor. Lo que lo sostenía ahí al cuerpo eran los clavos. A veces, hermano, nos faltan, sobre esto, saber preguntar también. En la escuela dominical, ¿Cuándo pues que se fundó, hermanos, la Escuela Dominicana? En 1782, fíjense, por un periodista llamado Roberto Reikis. Este hombre era periodista en la ciudad donde vivía él. Y cuando veíamos pandillas y todo eso, y pleitos, los ponía ahí en su lista de periodistas. Pero un día Dios lo llama, hermanos, a hablar, a enseñar a esta juventud. Dice que iba a las calles, a las esquinas, y comenzábamos a hablarles de Cristo, del Señor. Aleluya. Y miren, hermanos, que esta visión lo llevó a una buena bendición, a un buen propósito, de que muchos hermanos se convierten en el Evangelio. Los papás mismos iban viendo cómo estaban cambiando y preguntan, ¿quién les enseña esto? Un hombre llamado Roberto. Aleluya. Esa es una enseñanza breve, hermanos, que estoy dando. Y déjenme decirles algo más. Cuando en un templo como este, porque ese es el templo, no es la iglesia, la iglesia es usted y yo. Cuando en un templo como este se enseña la palabra, que es la Biblia, hermanos, aleluya, esa iglesia, esa congregación crece, magula. Y a la vez también, hermanos, avanza. Aleluya. Porque su palabra nunca vuelve vacía.

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Amén.

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Aleluya. Mire, hermanos, a veces decimos, o digo yo, hermanos, palabras quizá incorrectas, hablando en la Biblia, hablando de la Palabra. Yo tenía la costumbre de leer el texto y decía, para que todo aquel que en él crea, crea, y no es

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crea,

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es creer. ¿Me entiendes, hermano? Hasta que un hermano ahí muy simple me dijo, hermano, disculpa que te voy a decir otra cosa. No, dime. Y no es crea, es creer. Ah, nada más. Uno a veces es moroso, hermano. ¿Por qué no engana? Aleluya. Eso cabe en la enseñanza bíblica, hermanos, en la que estamos ahora. Hay veces que decimos, vamos a ver el Segundo de Crónicas. No es Segundo de Crónicas. Es Segundo Libro de Crónicas. Segundo Libro de Reyes. Segundo Libro de Samuel. ¿Sí o no? Porque si yo digo Segunda, es como una epístola. ¿Entiendes? Es como una carta paulina. Pero son libros. Segundo Libro de Reyes. Segundo Libro de Crónicas. Y además me gusta mucho a que me enseñen también. La instrucción es importante. Es importante.

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En

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el capítulo de Proverbios 19 y verso 20. Si usted quiere buscarlo, fíjese cómo le dice a Jehová. Capítulo 19 de Proverbios, verso 20. Dice, escucha el consejo y recibe la corrección para que seas sabio en tu vejez. A veces la leemos nada más así, parcial, o leemos el texto, pero no estudiamos, ¿me entiendes? ¿Qué está hablando ahí el proverbista Salomón? Aleluya. Escucha el consejo y recibe la colección para que seas sabio en tu vejez. La importancia mía no es de que viva muchos años, sino cómo los vivo. ¿Me entienden? No importa que tenga 120, pero ¿cómo estoy viviéndolos? ¿Estoy dejando un legado a mis hijos? ¿Estoy dejando un buen testimonio a la iglesia? Escucha el consejo y recibe la corrección para que seas sabio en tu vejez. Aleluya. Cuando yo mendiga al Señor a los amigos 57, Habíamos jóvenes que nos juntábamos, ¿verdad? Para que si alguna palabra incorrecta decíamos, ahí estaba el maestro para decirlo. Uno mismo ahí, ¿entiendes? Y fue la forma en donde crecimos, hermanos. Amén. Nadie nos molestaba cuando decía, mira, me hiciste mal esa palabra. Ten cuidado. Aleluya. Porque quizá a veces hablamos nada más al rumbo, ¿verdad? Pero mire cómo dice ahí el capítulo 15 de 1 Corintios. Aleluya. Verso 15. Dice, no erréis. Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.

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Corrompen las buenas costumbres.

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No se vayan a usar lo que les voy a decir. Pero a no me gusta la palabra de wow. Eso no me gusta. Miren, cuando yo he ido a los hospitales que me checan, dice el doctor, wow. Y también me dicen, wow. Y les digo, no repitan. ¿Por qué? Bueno, repitan. Wow, wow. ¿Qué está haciendo? Están ganando. Nunca me vean hay que tener cuidado con las palabras hay veces cantamos no me importa la iglesia pero como no debe de importarme a que le provoquen porque yo quiero que mi familia se eduque, se alimente se nutre con las palabras aleluya No estoy regañando, es un consejo. Pablo era un buen alumno. Dice, he aprendido. ¿Te fijó ahí? He aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación. Mi situación, hermano. Aleluya, sea su nombre bendito y alabado para siempre. Bien, vamos así ahora a las palabras. Allá en Éxodo, capítulo 3, como les dije antes. Aleluya. Capítulo 3 del libro de Éxodo. Aleluya. Ahí vamos a la enseñanza también. Aleluya. Capítulo 3, hermanos, del libro de Éxodo. Amén. Llevó las orejas a través del desierto y llegó hasta Ored, monte de Dios. Y se le apareció el ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una salsa. Y él miró y vio que la salsa ardía en fuego y la salsa no se consumía. Entonces Moisés dijo, iré yo ahora y veré esta gran bendición. ¿Por qué causa la salsa no se quema? Viendo Jehová que iba a ver, lo llamó Dios del medio de la salsa. Y dijo, Moisés, Moisés. Y él respondió, en él. Y dijo, no te acerques, quita tu calzado a tus pies, porque el lugar en que estás, tierra santa santa. Aleluya. Ahí tenemos a Moisés, patriarca. Aleluya. La palabra patriarca significa que tenía muchos hijos, mucha familia. Cada patriarca y a la vez también un gran temor de Dios. Patriarcas que tuvieron realmente más relevancia. Y mire el tema que le puse yo a este mensaje. Ah, una escuela ministerial en el desierto. Usted dirá, pero ¿cómo? Es absurdo esto. Una escuela ministerial en el desierto. Ahora escuchen lo que voy a decir. Las personas y personajes más relevantes de la Biblia fueron hombres y mujeres que fueron llamados y capacitados y enviados en un despierto. Voy a repetir, hermano. Los hombres de más relevancia, fueran mujeres o hombres. De más relevancia, de más resonancia, fueron patronajes que salieron de un desierto. Aleluya. Y cuando una persona se forja en un desierto, hermanos, aleluya, pero que ese forjamiento viene de arriba, esa persona va a ser dirigida y guiada por Dios Y él mismo se va a sentir, hermanos, quizás inútil y suficiente para llevar a cabo esa misión. Lo tenemos en Moisés, hermanos. Aleluya. Moisés cuando se le indica, como dice, sacar a Israel de Egipto, que estaba esclavizado, él pone una simple excusa. Señor, Yo no puedo. Es más, no ni hablar. Soy tango en habla. Y cuando comenta todo eso, quizás piensa Moisés que el que habla mejor y más correcto es Adón. Pero Dios pronto le dice, yo conozco a tu hermano Adón, que él habla bien. Dice, hermano, pero yo quiero que vayas. Dios quiere usar la insuficiencia suya, hermano. Dios quiere ser la incapacidad, usar la incapacidad suya para que Él sea quien nos capacite. Y no digamos, no, yo porque oré mucho, porque leí, porque fui atrás. No, hermanos. La Biblia habla. Hablando Cristo mismo. Separado de ti.

UNKNOWN

¿Qué dice? Nada podéis hacer. Nada.

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separados de mí, nada podéis

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hacer.

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Aleluya. Eso es lo que a veces no entendemos nosotros. Y creemos que por el tiempo que tenemos ya predicando, ya tenemos muchas coronas y estrellas, y qué bueno por ello, pero nunca pensemos en lo que hacemos. Él dice, sobre poco fuiste fiel. Si camino 40 años aquí predicando, para Dios es poquito lo que

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yo hago, hermano.

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Amén. ¿Entiendes? Sobre poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré. Por aquí un poquito que ustedes no hagamos, Él los pone en un lugar

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grande,

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hermano. En grande bendición. ¿Y cómo se hace el poder, hermano? Aleluya. Sea su nombre bendito y alabado. Hay cosas que nos sorprenden en la vida, hermano. Y hay veces que nos sentimos colividos para hacerlo. Aleluya. Yo trabajé en la escuela normal con mi esposa de aquí y hasta allí se lo he operado. Más de un año ahí. Y avisé con los maestros ahí. Y había creyentes también ahí. Y les dije, tengo una visión, un propósito. Dijo, sí, sí, no. Quiero escribir al presidente Bill Clinton. ¿Tú le vas a escribir? Yo le voy a escribir. Tengo ese deseo. ¿Me ayudas? No. Él recibe miles de cartas Bueno, le dije, ¿pero qué tiene que ver eso? Mi propósito es que él se cuenta que un grupo de ministros, un grupo de iglesias, está hablando por su gabinete y por él también. ¿No? Está difícil para que él se cuente. Le dije, yo estoy poniendo la confianza en Dios que me va a ayudar. Aleluya. Y hermanos, eso fue el año 96. Cuando la canta llega, hermano. ¿Quieres leerla aquí, hermano? Por favor. Cuando la canta llega, hermano. No querían leerla, no querían leerla. Si la quieren leer. A ver. Esto no es para presumir, hermano, de ninguna manera. Lo que quiero decir es que cuando hay que hacer una misión, hermano, se puede cumplir. Porque esa... Esa va mezclada con el propósito de Dios. Aleluya. Y cuando lo ponemos en ese propósito de Dios, se

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va cumpliendo.

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Amén. Amén.

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Ahí están los que le agradecen, personas que piensan en ellos, en sus trabajos, y agradece mucho. Dios es bueno, hermanos, en gran manera. Moisés es el que es más significante, hermanos. Sin embargo, escribió cinco libros y era tal lo que habla. Pero un hombre que es un niño. Un hombre que no buscó presumir o decir yo hago, no aguanto. En el capítulo 33 de este libro, verso 14 y 15, cuando él saca al pueblo de Israel, se siente insuficiente, se siente quizá hermano sin sabiduría, pero Dios le dice, Yo voy a ir contigo. Yo voy a estar contigo. Verso 15 dice, mira la respuesta que le da a Moisés. Señor Jehová, si tu presencia no va conmigo, díselo, no me saque de aquí. Él estaba seguro que cuando la presencia de Dios va a conocer conmigo, hay bendición. No hay fallos de que haya enfermos sanos, va a haberlos. Aleluya. En el capítulo 13 de Efesios, hermanos, el verso 4 dice, y enviados por el Espíritu Santo. Y dice, iba Bernabé y Saulo. ¿Por qué? ¿Por qué Saulo y por qué Bernabé? Saulo era un recién convertido. Bernabé era un hombre maduro en la fe. Y ahí va un maestro llamado Bernabé con Saulo. Dios no se equivoque al mandar o llamar o capacitar a alguien o enviarlo. Aleluya. Moisés dijo, si tu presencia no va conmigo, Vamos

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allá.

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Aleluya. Los hombres de mayor relevancia fueron hombres que salieron de un desierto. ¿Quién era David? Un pastor de ovejas. ¿Quién fue después David? Un rey. Aleluya. Un gran guerrero. Ya cuando envejece, ¿qué fue más? Un director de coro. A las de alabanza se le echa la llanura al mar. Aleluya. Los hombres de mayor relevancia, hermanos, han sido personas que salen de un yunque. ¿Saben qué es yunque? Un yunque, hermanos, es una fragua donde el pie se agusa con aquella lumbre, con aquel fuego, para formarlo como la persona o el dueño quiere. Simplemente una hacha, un machete, tiene que pasar por fuego. para que pueda formarse. Aleluya. Así es también el siervo de Dios, hermano, o la sierva de Dios. Quizá a veces nos duela, pero sabemos bien que Dios está ahí. Aleluya. Dice el canto, porque en el proceso te voy a hacer llorar. Aleluya. En las paredes, ¿se acuerdan? Aleluya. Quiero una sonrisa cuando algo vaya mal. Cuando algo vaya mal, quiero una sonrisa. Pero quiero tu confianza en la tempestad. Ahí, además, en la tempestad es cuando debe de haber esa calma. Aleluya. Los personajes más relevantes fueron personajes que salieron de un desierto. ¿Quién era Juan Bautista, hermanos? ¿De dónde fue después el precursor del Mesías? Vivió en el desierto. Y cuando llegó el tiempo, hermanos, de su era, de su caminar, aleluya, él va adelante. y diciendo yo no soy el Cristo aleluya yo no soy nadie es más ni siquiera las sandalias ponérselas o abrochárselas no soy digno pero aquí es el cordero que quita el pecado del mundo aleluya sea su nombre bendito y alabado para siempre así es que cielo que estás ahorita pasando por lucha quizás por enfermedad no te doblegues, no te rindas aleluya don't give up aleluya, como dice el hermano Dimas don't give up, aleluya si no, adelante y caminando, aleluya avanzando porque allá en aquella orilla hermanos, nos espera un gran refugio una gran bendición aleluya Y esa bendición, hermanos, es la vida eterna. Aleluya. A me gusta escribir los párrafos sanos, ¿verdad? Y uno de ellos dice, al escribir o al hablar, hazlo con mucho cuidado, porque un error lo comete hasta el más educado. Lo voy a repetir. Al escribir o al hablar, siempre ando con mucho cuidado, porque un error lo comete hasta el más estudiado. Y una vez comentando con cierto hermano, dice, hermano, exactamente lo que dice ahí es cierto. Ayer me pasó un caso similar. Me invitaron a una fiesta de familia Yo no quise ir, no cansado, yo soy viejo. Pero ellos me pedían que yo mandara comida del refrigerador a la casa de ellos con alguien. Le dije, no, yo ando muy cansado. Entonces, cuando le conté a la nuera, por el celular escrito, le dice, suegro, tráguese todo lo que está en el refrigerador. Oiga, y eso le causó molestia. Tráguese todo lo que está en el refrigerador. ¿Cómo? Por favor, dice todo aquella madre. Dice, ¿qué me dices ahí? Tráigase todo lo que está en el espejado. Al escribir o al hablar, hazlo con mucho cuidado, porque un error lo comete a su animal educado. Aleluya. Son palabras mismas, pero tienen como que la enseñanza en ellas. Aleluya. Y me gusta mucho la enseñanza bíblica de la Escuela Dominicana. Porque ya aprendemos a preguntar también, aleluya, ¿dónde? En la escuela dominicana. Hay veces que decimos, ¿me oyó lo que dice? Sí, sí, lo oigo, pero no entendí lo que estoy diciendo, ¿me entiendes? Es mejor decir, ¿me explico? ¿Me explico bien o no? Díganme. Eso vamos, ¿me entiendes? Pero me oyen si lo oyemos, pero no le entendemos lo que está diciendo. Amén. Todo esto, hermanos, es una enseñanza bíblica que nos ayuda a crecer, hermanos. No estamos criticando, sino son consejos creativos. Aleluya, creativos. Miremos el canto 52 de Gloria. Siempre lo cantamos en el coro y tenemos una falla, hermanos. Por años, fíjense. Busca nada más ahí ese canto, hermanos. Estamos en la enseñanza. Aleluya. El coro, hermanos. Fíjense cómo dice el coro. Dice, bueno, a lo que hoy voy a decir. Terminarán por siempre. Oiga, yo un día, hermanos, yo fui aquí a... Bueno, siempre voy a Mercedes a predicar ahí. Y tuve la enseñanza esa. Le dije, Juan General, es una biblia que traigo aquí, pero si me cantan correctamente el coro de Dima 52 de Gloria. Hoy, queramos, nadie pudo cantar como está ahí. Y siempre terminarán por siempre. Y, no, hermano, ¿cómo dice ahí? Exterminan por siempre. Ah, hijo de Dios. Exterminan por siempre. Aleluya. es enseñanza bíblica, hermanos. Miren, cuando Moisés sale, hermanos, de Israel, perdón, de sacar el pueblo, ¿qué dicen, hermanos? En el capítulo 18 de Éxodo, verso 18, Éxodo 18, 18, me gusta repetir, cuando sale él con ese pueblo, hermanos, se da cuenta a su suegro, y va y lo visita para felicitarlo. Pero Getro fue muy observativo con su yerno y comenzó a ver el trabajo que estaba haciendo. Y cuando ve el trabajo de Moisés, que estaba afuera con la congregación de Inglés, dice lo que le dice. Moisés, no está bien lo que estás haciendo. Dije ese mal. No está bien lo que haces. ¿Pero por qué? Porque mira, este pueblo es una cantidad grande. ¿Por qué mejor no organizas al pueblo? Pon ahí uno con diez, otro con cincuenta, otro con cien. Y allí que te quede el trabajo más grande, ¿verdad? Mayor. Pero así te vas a acabar y la gente también. ¿Se fijan que dio un buen consejo ahí, hermanos? Y Moisés le obedeció, hermanos. Y eso es lo que a veces no tengo yo, no tenemos nosotros. No, ¿qué me va a decir a mí? No, hermanos. ¿Podemos aprender de un niño? Podemos aprender de un niño también, hermanos. Aleluya. Sí, sí, que una ocasión estaba en Caterpillar, en el puente, y mire que le faltaban dos pulgadas para poder pasar el puente. Oiga, y... Y pues ahí están comenzando cómo hacerle. Y llega un joven ahí en bicicleta, unos 14 años, y pregunta, ¿puedo ayudarles? No. Mira, aquellos ingenieros, yo también. Bueno, no, pero algo, díganme. No, no, no. Lo corrieron. Oiga, pero a la media hora vino de vuelta y ahí estaban. ¿Puedo ayudarle? ¿Pero qué puedo ayudarle? Bueno, pues dígame. Mira, me dijo, pasa nada más para que pase la calcetín, porque te va allá arriba, como dos pulgadas. Sáquenle aire a las llantas. Y eso va. ¿Y va a pasar?

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Oiga,

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mira nomás. Y fue fácil. Dijo, pero nada más, ¿a qué les genera lo que están diciendo? Y les faltaba más algo, ¿verdad? A veces la mente se embota, quizás se cansa, y le damos de alguien las manos. De alguien. Nunca se crea superior a nadie, hermano. Nunca, sino que siempre sea humilde, hermano. Siempre sea sencillo. ¡Aleluya! Mira, yo trabajé un poco en México con los colombianos y siempre miraba a un pastor, hermano, de gran relevancia. Siempre iba atrás, allá en el rincón del mueble, en el ADN. Hermanos, vengan, aquí voy viendo. Humilde, hermano. Oiga, pero cuando tomaba el público y tomaba una mansión, Es el que iba al fascismo. Y porque iba allá, él quiere ir allá. Él es humilde. Él es sencillo. ¿Qué dijo el Señor Jesucristo? Aprendan de que soy manso y humilde de corazón. Aleluya. Sea su nombre bendito y alabado para siempre. ¿Quién era Amós? Amós era un bollero. Aleluya. Era un bollero, pero era un hombre que tenía temor de Dios y era un hombre sumiso y humilde,

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hermano.

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Era un hombre sumiso y humilde. Y cuando comienza a hablar, alguien lo detiene y la vete por allá a peligrar. Aquí no vengas a enseñar a nadie y a profetizar. ¿Y sabe qué fue la respuesta de Amós? Yo no soy propeta, ni hijo de propeta, pero si aquí está mi banda, dice que hable. Yo voy a hablar. Aleluya, porque es el que me manda, el que me ordena, el que me capacita, el que me unge. Aleluya. Ese es Jehová.

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Amén. Oh,

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a la vacía, a la vacía.

UNKNOWN

Aleluya.

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Aquí está la unción del Señor, hermano. Usted es un hijo de Dios. ¿Sabe cómo nos llama el Señor? Nos llama como tesoros. Aleluya en sus manos. Aleluya. ¿Pero qué dice el Salmo 126? Y 5. Dice que irá llorando, gimiendo. el que lleva la preciosa simiente. Pero volverá a venir con regocijo trayendo sus galillas. ¡Aleluya! Después de que regresa, allá hubo críticas, quizás maldiciones para él, pero ahora viene contento y gozoso porque dice, una alma fue salva, un enfermo fue sanado. Aleluya por aquel humilde hombre que Dios usó para hablar el consejo de la palabra. Aleluya, bendito sea su nombre para siempre.

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Y

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siempre en paz pese a esa unción, hermano. No hable negativo. Siempre hable positivo. Porque el que habita el abrigo del Altísimo mora bajo la sombra del Omnipotente. Había un joven que siempre recetaba el Salmo 23. No era creyente, pero le gustaba ese Salmo. Y había gente que lo aplaudía. Y le gustaba ir a un estadio y a otro había un restaurante y así una ocasión fue un mediodía a un restaurante y había muchos creyentes que venían de la escuela medical y fue este joven y le dice al dueño del restaurante ¿me deja disfrutar este sábado?

UNKNOWN

¿sí?

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¿cómo no? pero estaba un niño de 8 años con sus papás ahí se quedó observando oyendo aquel salmo, y comenzó, Jehová es mi pastor. Y cuando conmigo va y le dice al joven, le pregunta, oye joven, ¿me permite decir el salmo que usted dijo? Dijo, es que yo no soy el dueño aquí. Dile aquí que está ya, es el dueño. Fue con el dueño y le dice, oiga señor, disculpe, ¿me permite que yo diga el salmo que dijo aquí el joven? Sí, ¿cómo no? Pues a él que es más grande que tú, pues eres un niño con más razón. Voy a poner una silla aquí para que te vean desde vos. Y comenzó aquel niño cristiano, temeroso de Dios. Jehová es mi pastor, nada me faltará. Aleluya. Oye, amos, y cuando llega el momento ahí, me beso cuatro. Aleluya. Unge mi cabeza con aceite. Mi copa está rebosando. Aleluya. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida. Y en la casa de Jehová moraré por largos días. La gente se pone en pie y comienza a aplaudir.

UNKNOWN

Aleluya.

SPEAKER_02

Se pone celoso el joven y va y le dice a mí, oye, ¿por qué se aplaude más que a mí? Porque usted conoce el Salmo y yo conozco al pastor. Yo conozco la unción de ese pastor. Conozco la vida de ese pastor. Porque está conmigo. Pablo dijo, vivo no yo, yo, más vive Cristo en mí. Aleluya. Sea su nombre bendito y anabado para siempre. Gócese porque somos hijos de Dios, hermano. Gócese porque somos siervos de Dios. Gócese porque podemos cantar mis pecados son borrados ya. Y los ángeles no pueden cantar esa alabanza porque nunca han pecado. Pero ustedes y yo sí. Aleluya. Bendito sea su nombre para siempre. Hermano, ya me pasé el tiempo, discúlpeme, pero...