El Ministerio de la Fe Viviente

Ps. Tito Viento de Pentecostes

Titus

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quiero que me acompañen a hechos capítulo 2 hechos 2 por favor Estoy agradecido por el hambre que yo siento aquí en la iglesia. Amén. Porque bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Aleluya. Vamos a leer de Hechos capítulo 2. Creo que ahora tal vez la mayoría pueden citarlo, ¿verdad? Cuando llegó el día del Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estrendo como de un viento recio que soflaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados. Y se les aparecieron lenguas repartidas como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Amén. Dice en el versículo 2, como de un viento recio que soplaba. Amén. Quisiera predicar del viento de Pentecostés. Amén. ¿Pueden sentarse, hermanos? Dice Salmo 18, 10, dice que Dios cabalgó sobre un querubín y voló, voló sobre las alas del viento. Amén. Aleluya. ¿Cuánto le gusta cuando está caliente afuera y hace mucho calor y usted está afuera cuando hay un viento?

UNKNOWN

Amén.

SPEAKER_00

Nadie dijo amén, hermano. Aleluya. Amén. Yo creo que a me gusta mucho el viento. Amén. A veces estamos allí donde viven mis padres y ahí hace calor igual que aquí. Pero está mucho más húmedo. Y hay muchos más pinos. Los pinos muy altos, como de 60 pies de altura. Cuando está tan caliente, tan húmedo. Pero con tantos pinos, hermanos, no hay viento. Y estamos ahí como en un calderón. Herviéndonos ahí en nuestros propios jugos. Amén. Aleluya. Está peor ahí. Amén. Pero hermanos, ¿sabe qué? El viento refrescando pero cuando hablamos de Dios el viento es poderoso aleluya Vamos a ver por unos pocos minutos. ¿Cuántos pueden quedarse conmigo por 10 minutos? Amén. 10, 20, 30. Aleluya. Vamos a estar aquí por un tiempo, hermanos. Dice ahí en Génesis capítulo 1 que en el principio creó Dios al mundo. Aleluya. Los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía. Y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo. Y el Espíritu de Dios se movía. Sobre la faz de las aguas. Amén. La palabra para espíritu. La palabra. Creo en el hebreo. En el griego. que es donde llegamos, tenemos, ustedes saben que esas pistolas neumáticas y todo eso, hablan del aire, pero eso habla del aire, del respiro, el espíritu, entonces ven aquí hermano, el espíritu de Dios, yo me puedo imaginar como un viento moviéndose sobre las aguas, y cuántos saben que Dios comenzó desde este versículo de poner todo en orden, cuántos necesitan que el Espíritu Santo se mueva, Se muevan sus vidas para poner todo en orden esta noche. Aleluya. Vemos luego, hermanos, que Dios usa el Espíritu Santo, que usa el viento para remover lo que estorba. Dios hizo que Noé construyera el arca, que edificara el arca. Por cien años estaba predicando y estaba construyendo. Y luego mandó el diluvio. Pero después del diluvio, dice que Dios se acordó de Noé. Y de todos los animales. Y de todas las bestias que estaban con él en el arca. Hizo pasar Dios un viento sobre la tierra. Y disminuyeron las aguas. Amén. Amén. Comenzó a arreglar todo. Hizo hacer que las aguas se removieran. Para que pudieran salir del arca. Amén. Aleluya. En Éxodo capítulo 10. Leemos ahí. Que había una plaga. Que Moisés fue ahí. a Faraón y dijo deja ir a mi pueblo pero él dijo que no quería dejar que ellos salieran y sabe que Dios comenzó a atacar a todos los dioses falsos de los egipcios aquí en el capítulo 10 la Biblia dice que se extendió Moisés su vara sobre la tierra de Egipto y Jehová trajo un viento oriental sobre el país todo aquel día, toda aquella noche en la mañana el viento oriental trajo la langosta el viento trajo la langosta eso sucedió en versículo 13 unos versículos después dice y Jehová volvió el viento occidental fortísimo y quitó la langosta y la arrojó en el mar rojo aleluya ni una langosta quedó en todo el término de Egipto con el viento Dios creó la plaza Y exterminó la plaga. No más como que. Estaba moviendo la mano. Ahí están las zangotas. Ahora no están las zangotas. Amén. El Espíritu Santo. Está en control hermanos. Si ya necesita poner algo en su vida. Luego quitar lo que hay en su vida. Creo que él tiene todo poder. Para hacer lo que él quiera. El Dios de los egipcios. Que se llamaba Osiris. Era el Dios agrícola. Él era representado por la langosta. ¿Pero sabe qué? Los sacerdotes egipcios podían orar a Osiris y Osiris no les respondía nada. Amén. Todos ellos podían sacrificar, podían orar, podían estar en ayuno, pero su Dios no les hacía nada. Amén. Pero cuando Moisés extendió la vara, las langostas llegaron y luego las langostas salieron. Aleluya. Hermanos, Dios está en control. Esto Estoy hablando ahora del viento de pentecostés. Amén. Todos quieren que él sople por aquí esta noche. Que él haga algo grande aquí esta noche. Aleluya. Luego leemos que cuando salieron de Egipto. Estaban marchando. Luego. Asaron la vista a ver. Había polvo ahí. Con una nube de polvo ahí atrás de ellos. ¿Qué fue? Luego podrían ver algo brillaba ahí en el polvo. ¿Qué fue? Fue la armadura de Faraón y su ejército. Fueron los carros Amén. Y ellos venían ahí con 600 carros. Ay, qué temor, ¿verdad? Qué miedo que tenían. Amén. Estaban imaginándose de cómo se iban a morir, de cómo lo que iba a pasar a ellos. Las madres estaban pensando cómo iban a esconder a sus hijos. Estaban ahí atrapados. ¿Por qué? Dios expuso un lugar que se veía como una trampa porque él quería que Faraón pensaba que ellos estaban atrapados. Pero Dios es el que estaba haciendo la trampa. Luego la Biblia dice que Dios hizo que un viento abriera el Mar Rojo. Que soplara por toda la noche. Un recio viento oriental toda aquella noche cambió el mar en tierra seca. ¿Saben qué? El viento cambió Puede abrir un camino donde no hay camino. El Espíritu Santo puede abrir un camino donde no hay camino. El Espíritu Santo puede cambiar cosas que no se deben cambiar. Aleluya. Pero estoy atrapado. Pero el Espíritu Santo, cuando él comienza a moverse, cosas van a suceder y cosas van a cambiarse. Luego los israelitas pasaron por ahí. Y dice en el cántico de Miriam en Moisés, en capítulo 15, versículo 10, Soplaste con tu viento, los cubrió en mar, se hundieron como plomo en las impetuosas aguas. ¿Quién como tú, Jehová, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en santidad? Terrible en olores, hacedor de maravillas, extendiste tu diestra, las tierras los tragó. Entonces el mismo Dios que secó la tierra y abrió el camino, cerró el mar para matar a todos los egipcios. ¿Cuántos necesitan la victoria esta noche? Aleluya, amén. Aleluya. Sopla en nosotros, Espíritu Santo. Sopla aquí, Espíritu Santo. Pero los mismos israelitas estuvieron ahí en el desierto. En el desierto tenían hambre. Dios había provisto para ellos el maná que significaba, que significa, ¿qué es eso? Porque no sabían que era y todos salieron de sus carpas y decían ¿qué es eso? ¿qué es eso? ¿qué es eso? todo el campo estaban comiendo y se quejaban porque no tenían carne y la Biblia dice que Dios mandó un viento Y trajo codornices del mar y las dejó sobre el campamento un día de camino a un lado. Y un día de camino al otro lado, alrededor del campamento. Y casi dos codos sobre la faz de la tierra. Yo no me puedo imaginar de tantos codornices, hermanos. Casi como tres pies de altura, ¿verdad? Dos codos como 18 pulgadas altos. Dos codos sería 36 pulgadas. Sería tres pies, ¿verdad? Tres pies de codornices. ¿Cuántos pueden imaginarse de eso? Dios mandó carne hasta que saliera por sus orejas, ¿verdad? Dice Salmo 7, 78. Pan de nobles comió el hombre. Les envió comida hasta saciarles. Hizo que soplase el viento del este en el cielo y trajo con su poder el viento del sur. Hizo llover sobre ellos carne como polvo y aves de alas como la arena del mar. ¿Qué figura, verdad? Carne como polvo. Aves como la arena del mar. Que no se puede contar. Amén. ¿Qué es eso, hermanos? Dios veía la necesidad y sabía cómo proveer para ellos. Y proveyó exactamente lo que ellos necesitaban. Pero no les mandó solamente un codorniz para cada uno. No. Les mandó codornices. ¿Hasta qué? Estaban saciados y tenían extra. Amén. Aleluya. ¿Cuánto sabe que Dios puede proveer para nosotros? Había un pastor. Que su familia tenía hambre. No tenía nada de comer. No tenía nada de dinero. Creo que en este entonces. Estaban comiendo nada más que unos huevos de la vecina les daba huevos de sus caínas. La iglesia no quería que ellos se quedaran a pastorear ahí. Entonces no les estaba dando diezmo, ofrenda. Y no más que la vecina estaba dando a ellos huevos. ¿Saben lo que pasó? Creo que se levantaron en la mañana y nomás tenían un huevo para cinco personas y partieron este un huevo cinco veces. Comieron sus pedazos de huevo. Se sentaron, el pastor dijo que se sentaron como si fueran a comer. Se sentaron ahí, comenzaron a orar a Dios y bendecir la comida. Y luego escucharon algo. Algo estaba pecando al lado de la casa. Algo bien fuerte, bien grande. Y salieron y no eran codornices, hermanos. Eran gansos. Gansos, gansos. Gansos que pegaban la pared de la casa. La pared de la casa. Salieron, hermanos. Mataron a esos gansos y comieron a esos gansos. Dios proveyó para ellos. Igual que proveyía para ellos ahí. Aleluya. El viento, gracias al Señor. Yo he leído que en Sudáfrica en los 1900 sucedió que Había alguien ahí. Los trabajadores estaban ahí afuera trabajando. Y algo comenzó a llover del cielo. Algo blanco comenzó a caerse del cielo. Y los siervos, los trabajadores, nomás comenzaron a recoger todo. Y comer lo que había. Y era maná que Dios había provisto para ellos. Es una historia documentada que sucedió en este entonces, hermano. Dios provee. Aleluya. Y el viento puede soplar sobre nosotros y proveer exactamente lo que necesitamos. Aleluya. El viento puede soplar y darnos victoria sobre el enemigo. En el 51 dice así, dice yo vaya aquí, yo levanto un viento destruidor contra Babilonia, contra sus moradores que se levantan contra ti y enviaré a Babilonia aventadores que le avientan y va hacia Amén. Versículo 16 dice que Dios va a sacar el viento de sus tesoros. Amén. Sabe que a veces los gobiernos quieren una arma en secreto. Amén. Una bomba que es secreta. Unos cohetes que de lo cual nadie sabe. Pero durante la guerra, luego aparece esa arma que nadie sabía que existía. Y ellos usan esa arma para ganar la victoria. Aquí es como Dios dijo a los babilonios, yo voy a sacar algo de mi tesoro. Ustedes no saben lo que es. Ustedes nunca han visto esa arma. Es el viento. Voy a sacar el viento, voy a hacer guerra contra los babilonios. Amén. Hay una historia que ahí en Los Ángeles, California, había polución tanta que Fue como una nube sobre toda la ciudad ahí de Los Ángeles. Casi no podían ver el sol porque tenían tanta polución en ese entonces. Entonces llamaron a un experto que viniera, que hiciera pruebas y checar ahí. ¿Qué deberían hacer para remover la polución, para respirar mejor y todo eso? Vino y llamó a una conferencia. Dijo, la verdad es que no pueden hacer nada para remover esa polución. ¿Qué? Te hemos pagado mucho dinero y vas a decirnos que no hay nada que podemos hacer.

UNKNOWN

¿Qué?

SPEAKER_00

Dijo, realmente necesitamos que un viento de otro lugar sobre aquí empuja toda la polución hasta el mar. Nos brinde... Un comienzo completamente, totalmente de nuevo. Aleluya. ¿Cuántos tienen algo en su mente? Polución, contaminación. No estoy hablando de pecado, hermanos. Pero necesite que el viento del Espíritu Santo remueva lo que hay para que todo está bien claro otra vez.

UNKNOWN

Aleluya. Amén.

SPEAKER_00

El famoso misionero Hudson Taylor de los 1800s estaba viajando por la primera vez a China. Lo hizo en un velero cerca de las Islas de los Caníbales. Llegó el tiempo que el mar se hizo una calma completa. No había viento. Y nomás el barco se comenzó a mover poquito por el corriente del agua y acercándose más y más a las islas caníbales. Los caníbales estaban saliendo, estaban preparando la olla. Porque ese barco estaba acercándose más y más a ellos. El capitán llamó a Hudson Taylor y dijo, yo que eres un varón de Dios. Necesitamos ahora que ores a Dios. Que Dios nos mande un viento. Hudson Taylor se arrodilló ahí y en su cuarto comenzó a orar a Dios. Perdón, primeramente, se me olvidó una cosa, un detalle. Dijo, primeramente, que pongan las velas. El capitán dijo, pues no hay viento. No tenemos que poner las velas porque no hay viento. No, primeramente que pongan las velas. Pusieron las velas. Ese descendió a su cuarto y comenzó a orar a Dios. Luego el capitán vino y tocó la puerta. Señor Taylor, ya no ore más. Tenemos demasiado viento. No podemos manejar lo que tenemos. Aleluya. cuantos quieren que el viento de pentecostés se mueva aquí amén que se mueva aquí que toque a nosotros hermanos que levantemos las velas a Dios digamos Señor sopla aquí hermano mi Señor sopla aquí Señor aleluya yo necesito tu viento refrescante yo necesito tu viento poderoso yo necesito que soples aquí Señor que remuevas la polución del mundo aleluya Señor, que ahora que me tu poder.

UNKNOWN

Gloria a Dios. Gloria a Dios. Aleluya. Póngase de pie, hermanos.

SPEAKER_00

Aleluya. Levanten las manos. Adoremos a Dios, hermanos. Señor, te amo. Gracias, Señor. Gloria a Dios. Creemos que en este momento te muevas. Creemos que en este momento, Señor, que nos mandes el viento pentecostal. Señor pentecostal. Señor, que ahora sople sobre nosotros, Señor. Ahora, Dios, no estamos satisfechos con lo que tenemos, Señor, pero queremos más y más de ti, Señor.

UNKNOWN

Aleluya.

SPEAKER_00

queremos que soplesen nosotros como soplaste tus discípulos diciendo recibí del Espíritu Santo recibí del Espíritu Santo sopla aquí oh Espíritu Santo sopla aquí sopla aquí oh Dios sopla aquí Señor otra vez como el día de Pentecostés Señor otra vez como el día de Pentecostés todos pueden pasar ahora en el nombre de Dios Gracias por ver el video