Homilías de cuatro minutos

6 Domingo A Sí, sí; no, no

Joseph Pich

Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.

0:00 | 3:55

Sí, sí; no, no 

            “Que vuestro modo de hablar sea: «Sí, sí»; «no, no».” Esta era la consigna de un colegio de chicos, para ayudarles a que fueran sinceros. Cuando trabajaba en un colegio, a veces los chicos me preguntaban porque tenían que decir la verdad, si con una mentira podemos evitar un problema. Les decía que Jesús es la Verdad y si querían estar cerca de él, debían ser sinceros. Debemos decir lo que pensamos. Gulliver en uno de sus viajes desembarca en una isla habitada por caballos que hablan. Intenta explicarles cómo son los humanos. No les cabía en la cabeza, cómo podíamos mentir; como podemos pensar una cosa y decir otra. Dicen que la diferencia entre los humanos y los computadores es que estos no saben mentir, pues han sido programados para que siempre digan la verdad. Quizá ahora con la Inteligencia Artificial las cosas cambien, pues intentan hacerlos lo más humanos posibles.

            La sociedad necesita la verdad para funcionar establemente. Vivimos en un mundo relativista donde la gente no está interesada en la verdad. Solo nos interesa nuestra verdad. Sino vivo como pienso, cambio mi verdad. El internet está lleno de noticias falsas. Nos gusta acceder a páginas web que dicen lo que pensamos. El protagonista de una famosa película dice: No estás dispuesto a aguantar la verdad. Es verdad, nos cuesta soportarla, vivir de acuerdo con ella, con la V en mayúscula. Los mártires mueren por lo que creen. ¿Estamos dispuestos a morir por ella?

            Primero debemos ser sinceros con Dios. A veces intentamos engañarle, aunque es imposible, pues lo sabe todo. Pero no queremos enfrentarnos con él. Lo ignoramos, vivimos como si no existiera. Acudimos a él cuando tenemos problemas para que nos los solucione. En vez de amarlo, le tenemos miedo. Quizá le rezamos una vez al día antes de irnos a la cama. Deberíamos ser más generosos con él, darle más tiempo, para intentar ver las cosas a través de sus ojos. Alguien dijo que por lo menos deberíamos mirar a Dios en sus ojos una vez al día. Antes o después vamos a ver su faz.

            En el templo de Apolo en Delfos había una famosa inscripción: Nosce te ipsum, conócete a ti mismo. Es una de las cosas más difíciles en la vida. Porque vivimos todo el tiempo dentro de nosotros. No nos gusta como somos y nos creamos una imagen diferente. Lo podemos observar en cualquier persona desde fuera. Prefiero otra inscripción: Ama te ipsum, ámate a ti mismo, ama la persona que Dios ha creado. Dios no ama una persona virtual sino la que somos. Sino nos aceptamos como somos, no podemos ser sinceros con nosotros mismos. La mejor manera de conocernos es abrirnos a otro que nos pueda escuchar y comprender, decirnos cosas desde fuera. El hombre solo se diluye.

            Por último, ser sinceros con los demás. Es muy importante en las relaciones humanas, porque si no somos sinceros, la gente no puede confiar en nosotros. No es fácil vivir con una persona que está constantemente mintiendo. Como dice Jesús, “la verdad nos hace libres.” Deberíamos intentar morder la mentira antes de que salga. Así poco a poco podemos ganar la batalla de la sinceridad.

 

josephpich@gmail.com