Homilías de cuatro minutos

11 Domingo A La mies es mucha

Joseph Pich

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La mies es mucha 

            Hoy en el Evangelio leemos que Jesús “al ver las multitudes se llenó de compasión por ellas, porque estaban maltratadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor.” Jesús se compadece y siente la necesidad de ayudarnos cuando estamos ansiosos y deprimidos. Es bueno saber que conoce nuestros problemas y que está dispuesto a ayudarnos. Muchas de nuestras preocupaciones están creadas por la imaginación, la soberbia o el egoísmo. En vez de sentir lástima de uno mismo, deberíamos ir a Jesús pidiendo ayuda. Él es el único que puede arreglar nuestros problemas completamente.

            Luego nos dice: “La mies es mucha, pero los obreros pocos. Rogad, por tanto, al señor de la mies que envíe obreros a su mies.” Hay mucho trabajo en la viña del Señor. No hay desempleo. Hoy en día los gobiernos encuentran difícil crear trabajo para todo el mundo. El mercado laboral está cambiando constantemente. No es fácil para las universidades el predecir que va a pasar en el futuro. Se dice que la gente se está preparando para trabajos que no van a existir el día de mañana. Sin embargo, en la viña del Señor siempre hay trabajo. Cada generación es nueva y hay que volver a empezar. La recompensa es muy buena: el ciento por uno en esta tierra y la vida eterna en la otra. No hay mejor negocio en esta vida.

            Jesús nos dice hoy que necesita gente para echarle una mano, para hacer este mundo mejor. Lo hace de un modo discreto: rezar para que el Señor envíe trabajadores. Mirando alrededor nuestro, nos damos cuenta de que hay mucha necesidad de gente que de su vida a Dios. Él no nos necesita, pero el quiere que le ayudemos en su trabajo de salvación. Quiere que pensemos que le estamos ayudando. Como el padre que deja que su hijo pequeño le ayude en el jardín. Él se piensa que le está ayudando y en realidad es más bien un estorbo. Lo mismo pasa cuando echamos una mano a Dios.

            Vemos que hoy no hay mucha gente que esté dispuesta a seguir a Jesús. Lo pueden hacer, por un tiempo, por unos años, ¿pero toda la vida? La gente joven tiene miedo a comprometerse. No saben lo que les deparará el futuro. Quizá cambien de idea. Piensan que sus vidas valen mucho. Debemos comparar nuestra vida con Dios. ¿Quién soy yo delante de Dios? Jesús nos dice que tenemos que pedir por sacerdotes. ¿Cuánto rezo? A veces nos quejamos de que no tenemos buenos sacerdotes, pero no rezamos suficiente por ellos. Tenemos los pastores que nos merecemos. 

            ¿Por qué hay pocos trabajadores en la viña del Señor? ¿Por qué Dios no envía más gente, si hay tanto mal en el mundo? Porque Jesús normalmente utiliza poca gente para llegar a muchos. Para que se vea que es él. Eligió solo doce apóstoles al principio, para que fueran las columnas de la Iglesia. No se necesita mucha levadura para fermentar toda la masa. Hoy es un buen día para pensar si estamos dispuestos a dar nuestra vida a dios. Todo cristiano debería tener esta disposición generosa.

 

josephpich@gmail.com