Homilías de cuatro minutos

12 Domingo A Cuerpo y Alma

Joseph Pich

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Cuerpo y alma

            “No tengáis miedo a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma; temed ante todo al que puede hacer perder alma y cuerpo en el infierno.” “No tengáis miedo” es el versículo de la Biblia más buscado en Google. Tenemos miedo del futuro, de lo que no conocemos, de lo que nos pueda pasar. Estas son las primeras palabras que salieron de la boca de Juan Pablo II cuando fue elegido Papa. Era un hombre que no tenía miedo a nada ni a nadie: sobrevivió el nazismo y el comunismo. Jesús nos dice lo mismo hoy: no tengas miedo porque yo estoy siempre contigo. Solo ten miedo de lo que puede matar tu alma: el pecado. ¿De qué tengo miedo? Dicen que conoces a una persona cuando sabes que es lo que teme.

            Nuestra alma puede ser herida, a veces gravemente. Pero como es inmortal, puede ser revivida mediante la confesión. Aunque hay gente que lo niega, sabemos que tenemos alma. No podemos identificarla en el cuerpo, pero tenemos experiencia de nuestros poderes espirituales. Podemos acentuar la unidad del cuerpo y el alma, pues somos uno, o se pueden mirar como dos realidades distintas, separables por la muerte. Normalmente nos preocupamos más del cuerpo que del alma. El cuerpo está siempre delante de nosotros. El alma es más invisible.

            El mundo tenía miedo al Coronavirus, un organismo diminuto y malicioso, porque no lo podía controlar. Sin embargo, no nos dan miedo otros virus espirituales, más peligrosos y que causan más daño: tentaciones, adicciones, vicios, malos pensamientos, los siete pecados capitales. Estas son las cosas de las que debemos tener miedo y protegernos contra ellas.

            Nos ponemos mascaras para no contagiar a otros, pero murmuramos, criticamos y hablamos mal de la gente: estamos echando virus a los demás. Cuidamos una distancia prudencial, pero vemos cantidad de basura en la televisión y YouTube. Nos desinfectamos las manos, pero no limpiamos el alma. Seguimos las reglas de aislamiento decretadas por el gobierno, pero no seguimos lo que Dios quiere que hagamos. Nos preocupa más el cuerpo que el alma. Sin embargo, el cuerpo es reciclable y el alma vive para siempre. No podemos cambiar mucho el cuerpo, como por ejemplo la altura o el color de los ojos, pero sí que podemos hacer mucho para embellecer nuestra alma. Mira lo que han hecho los santos. Debemos darnos prisa porque no nos queda mucho tiempo de vida.

            Tenemos que rezar para ver qué es lo que nos separa de Dios y como podemos protegernos contra esos virus. El Coronavirus viene y va. Los virus espirituales están siempre con nosotros. Debemos rezar para ver como eliminarlos. ¿Qué es lo que me da paz o lo que me enfada? ¿Qué me ayuda a estar cerca de los demás y que es lo que me separa de ellos? ¿Qué me mueve a ser generoso y que es lo que me hace egoísta? En resumen, cuáles son los virus buenos y los malos.

 

josephpich@gmail.com