Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
En estos Podcasts reflexionamos sobre las palabras preciosas de Nuestra Madre, la Reina de la Paz. Palabras hermosas que vienen del Cielo como un regalo para nosotros.
Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
Estoy Con Ustedes Para Que La Paz Triunfe En Ustedes Y A Su Alrededor
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Nuestra Madre nos recuerda que no estamos solos: ella está con nosotros para que la paz triunfe en nuestro corazón y a nuestro alrededor. Nos invita a ser amor, a orar con humildad y a trabajar cada día por la reconciliación.
Ven espíritu santo, llena los corazones de tus fieles y encienden ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra. Hoy vamos á detenernos, á, escuchar, á nuestra madre y dejarnos tocar, por lo que ella con tanto amor viene a decirnos. Escuchemos lo que nuestra madre nos dice el veneno del egoismo y del odio reina en los corazones humanos y por eso no tienen paz. Los invito sean amor y mis manos extendidas hacia todos aquellos con quienes se encuentren en humildad, oren por la paz y trabajen por la reconciliación entre los hombres para que cada ser humano esté bien en la tierra. Y ante esto, nuestra madre no solo nos muestra lo que está pasando, también nos revela algo muy profundo. El de agosto en los nuestra madre nos dice ustedes son elegidos porque han respondido porque han puesto en práctica mis indicaciones y aman á Dios sobre todas las cosas. Qué consuelo y qué responsabilidad. Hemos sido elegidos, no porque seamos perfectos, sino porque hemos querido responder porque hemos querido escuchar porque hemos querido caminar con ella. Ella nos conoce, nos ha visto, nos ha acompañado y por eso nos dice ustedes son elegidos. Y nuestra madre continua diciéndonos en otro mensaje que es el el de julio del estoy con ustedes para que la paz triunfe en ustedes y á su alrededor. Porque con esa intención, Dios me ha enviado a ustedes. Esto es precioso. Dios la ha enviado no para dejarnos solos, sino para acompañarnos, para guiarnos, para sostenernos, para amarnos. Nos ha dado á la madre de su hijo porque sabe por lo que estamos pasando, lo que estamos viviendo y no quiere que vivamos en el odio, en el rencor, en la tristeza, en la desesperación, sino en su paz. Esa paz preciosa que sólo él nos puede dar. Pero esa paz no llega sola. Esa paz hay que pedirla. Hay que buscarla. Hay que cuidarla custodiarla protegerla, alimentarla cada día porque la paz es un regalo de Dios. Pero también una responsabilidad de nuestro corazón. Por eso nuestra madre nos dice oren por la paz en humildad, sabiendo que es Dios quien la da. Pero que nosotros tenemos que abrirle el corazón porque solo en la oración recibimos la fuerza para esa lucha interior contra todo aquello que nos roba la paz contra el egoísmo contra el juicio contra nuestras debilidades. Y entonces esa paz comienza a triunfar primero en nosotros y después a través de nosotros llega a los demás. Y por eso nuestra madre nos pide trabajen por la reconciliación, es decir, no alimentar el conflicto, no entrar en el juicio, no echar más leña al fuego, sino ser puente, ser unión, ser paz, porque sí hemos sido elegidos, pero para algo muy concreto para hacer sus manos extendidas en este mundo, que no ha conocido al que del amor. Es decir, Dios le envía á ella y ella nos envía á nosotros, y no estamos solos porque ella está con nosotros para que la pas triunfe en nosotros y á través de nosotros llegue á los demás.