Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
En estos Podcasts reflexionamos sobre las palabras preciosas de Nuestra Madre, la Reina de la Paz. Palabras hermosas que vienen del Cielo como un regalo para nosotros.
Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
Busquen La Sabiduría Del Espíritu Santo Para Que Los Guíe En Este Tiempo.
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En esta reflexión, la Virgen María nos invita a buscar la sabiduría del Espíritu Santo para comprender y vivir este tiempo de gracia que Dios nos concede por medio de su presencia maternal entre nosotros. Descubrimos que la verdadera sabiduría no es saber mucho de Dios, sino llegar a gustar de Él, conocerlo y encontrar alegría en su presencia.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la Tierra. Y ahora que estamos ya tan cerca de Pentecostés, pidámosle al Espíritu Santo el don de sabiduría del que nos habla la Virgen, para que podamos reconocer, comprender y vivir este precioso tiempo de gracia en el que María está con nosotros como un regalo del Padre para guiarnos hacia el cielo. En este mensaje del 25 de mayo del 2001, la Virgen María empieza por decirnos: "Queridos hijos, en este tiempo de gracia los invito a la oración. Hijitos, trabajan mucho, pero sin la bendición de Dios. Bendigan y busquen la sabiduría del Espíritu Santo para que los guíe en este tiempo, a fin de que comprendan y vivan en la gracia de este tiempo. Conviértanse, hijitos, y arrodíllense en el silencio de vuestro corazón. Pongan a Dios en el centro de vuestro ser para que puedan, en alegría, testimoniar las bellezas que Dios les da continuamente en vuestra vida". Gracias por haber respondido a mi llamado. Qué profundo es este mensaje. La Virgen nos habla de este tiempo como un tiempo de gracia. Y pareciera que la Virgen quiere despertarnos amorosamente para que no dejemos pasar este tiempo en vano, para que los días y los años no pasen sin abrir verdaderamente el corazón a Dios. Porque muchos trabajan mucho, viven ocupados, cansados, llenos de preocupaciones, pero el alma permanece vacía, sin paz, sin dirección y sin la bendición de Dios. Y cuando la Virgen nos dice: "Busquen la sabiduría del Espíritu Santo", nos está hablando de un don profundísimo. El papa Francisco explica que este don es la gracia de poder ver cada cosa con los ojos de Dios. Y el Magisterio de la Iglesia nos enseña algo hermosísimo: la sabiduría es mucho más que tener conocimiento o saber muchas cosas de Dios. Es un gusto espiritual. La palabra sabiduría viene de sapere, que significa gustar. Qué profundidad tan grande. La verdadera sabiduría no consiste solamente en hablar de Dios o en conocer datos sobre de él, sino en empezar a gustar a Dios, a saborear su presencia, a conocerlo interiormente. Como decía Benedicto dieciséis: "El sabio es aquel que ha probado lo bueno que es el Señor". No es alguien que solamente sabe mucho de Dios, sino alguien que lo conoce, alguien que lo ha buscado, que lo ha llamado, que ha perseverado en la oración, que quizá muchas veces sintió silencio, pero siguió buscándolo hasta empezar a descubrirlo en su corazón. Y poco a poco el alma comienza a gustar de las cosas de Dios. Empieza a encontrar alegría en la oración, paz en su presencia, consuelo en su palabra y una luz interior que el mundo no puede dar. Esto cambia todo, porque ya no se trata solamente de saber mucho, sino de empezar a gustar a Dios, a saborear a Dios, a encontrar alegría y plenitud en las cosas de arriba Y entonces, poco a poco el Espíritu Santo también nos va quitando el gusto por las vanidades del mundo. Por eso la Virgen nos invita a la oración, al silencio interior y a poner a Dios en el centro de nuestro ser. Cuando nos dice: "Arrodíllense en el silencio de vuestro corazón". Qué palabras tan hermosas. Pidámosle profundamente al Espíritu Santo el don de sabiduría del que nos habla la Virgen, para que podamos comprender y vivir este tiempo de gracia en el que María está aquí con nosotros. Y como nos dijo la Virgen en su último mensaje el 25 de abril del 2026: "Su vida aquí en la Tierra es breve y por eso estoy con ustedes para guiarlos hacia el cielo". Qué palabras tan llenas de amor. Por eso este es un tiempo tan inmenso de gracia, porque no estamos solos. Dios en su amor nos sigue enviando a la madre de su hijo para guiarnos poco a poquito hacia él. Ella no nos obliga, no nos apresura, respeta nuestros tiempos, nuestras luchas y hasta nuestros silencios, pero sigue llamándonos con profundo amor para que abramos el corazón a Dios. No desaprovechemos este regalo del cielo. No dejemos pasar este tiempo distraídos o dormidos espiritualmente mientras el cielo nos llama a través de los mensajes de nuestra madre. Abramos el corazón, leamos sus mensajes, escuchemos su llamado y permitamos que el Espíritu Santo nos guíe para reconocer, comprender y vivir este precioso tiempo de gracia que Dios, en su amor, nos está concediendo