Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje

Regresen A Dios, Porque Con Dios Tienen Futuro y Vida Eterna.

Paty Gallego Season 4 Episode 124

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Nuestra Madre nos recuerda que todo lo que no está fundamentado en Dios es pasajero. Nos invita a regresar al Dios del amor y de la paz, porque sólo en Él encontramos un futuro lleno de esperanza y la promesa de la vida eterna.

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra. Hoy es un día muy especial. Después de habernos preparado durante esta novena para el cuarenta y cinco aniversario y de haber reflexionado en los mensajes que nuestra Madre nos ha regalado a lo largo de estos años, en unas cuantas horas, si Dios quiere, recibiremos el nuevo mensaje de aniversario con motivo de los cuarenta y cinco años de las apariciones de nuestra Madre en Medugorje. Mientras esperamos ese momento con el corazón abierto, reflexionemos el último mensaje de aniversario que ella nos regaló el 25 de junio del 2025, donde nuestra Madre empieza por decirnos: "Queridos hijos, también hoy doy gracias al Todopoderoso por estar con ustedes y poder guiarlos hacia el Dios del amor y de la paz. Las ideologías que los destruyen a ustedes y su vida espiritual son pasajeras. Yo los llamo, hijitos, regresen a Dios, porque con Dios tienen futuro y vida eterna. Gracias por haber respondido a mi llamado". Qué hermoso que nuestra Madre comience este mensaje dando gracias al Todopoderoso. Ayer mismo, al concluir la novena de preparación para este cuarenta y cinco aniversario, nuestra Madre dio gracias por las oraciones, los ayunos, las penitencias y los sacrificios ofrecidos con amor. Y al agradecer todo lo que sus hijos habían ofrecido, nos dejó una hermosa promesa llena de esperanza No se arrepentirán ni ustedes ni sus hijos ni los hijos de sus hijos. Qué consuelo escuchar estas palabras de nuestra Madre. Qué hermoso saber que todo lo que ofrecemos a Dios con amor nunca se pierde. Y precisamente por eso, en el mensaje que estamos reflexionando hoy añade unas palabras que resumen toda su misión durante estos cuarenta y cinco años: "Doy gracias al Todopoderoso por estar con ustedes y poder guiarlos hacia el Dios del amor y de la paz". Qué hermosa misión. Nuestra Madre nunca nos conduce hacia ella misma, siempre nos lleva hacia su Hijo, siempre nos guía hacia el Dios del amor y de la paz. Ese ha sido el propósito de cada mensaje, de cada llamada a la conversión, de cada invitación a la oración, de cada llamado al ayuno, de cada exhortación a la paz. Todo ha sido para conducirnos nuevamente al corazón de Dios. Y entonces nuestra Madre nos hace una advertencia llena de sabiduría. Nos dice: "Las ideologías que los destruyen a ustedes y su vida espiritual son pasajeras". Nuestra Madre nos advierte que muchas de esas ideologías pueden apartarnos poco a poco de Dios. Pero enseguida nos recuerda una gran verdad: son pasajeras. Todo aquello que no está fundamentado en Dios termina pasando. Solo Dios permanece. Y por eso nos vuelve a hacer una invitación que hemos escuchado muchas veces durante estos cuarenta y cinco años: "Regresen a Dios". Qué sencilla parece esta invitación y al mismo tiempo qué profunda. Nuestra Madre no nos ofrece caminos complicados, nos invita simplemente a regresar a Dios, porque cuando regresamos a él volvemos a la fuente del amor, volvemos a la fuente de la paz, volvemos al único lugar donde nuestro corazón encuentra descanso Y finalmente nos deja una certeza llena de esperanza. Con Dios tienen futuro y vida eterna. Qué palabras tan llenas de luz. Nuestra Madre quiere que levantemos la mirada hacia Dios y hacia la vida eterna y que no pongamos nuestra esperanza en lo pasajero. Que recordemos que fuimos creados para algo mucho más grande. Fuimos creados para vivir eternamente junto a Dios. Ese es nuestro verdadero futuro, esa es nuestra verdadera esperanza. Pidámosle a nuestro Padre Celestial la gracia de recibir el nuevo mensaje de nuestra Madre con un corazón humilde, agradecido y dispuesto a vivir lo que ella nos pida. María, Reina de la Paz, ruega por nosotros.