Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
En estos Podcasts reflexionamos sobre las palabras preciosas de Nuestra Madre, la Reina de la Paz. Palabras hermosas que vienen del Cielo como un regalo para nosotros.
Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
Dios Les Concede Gracias Y Ustedes No Las Ven.
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La Virgen nos enseña que la verdadera gratitud nace cuando descubrimos que todo es un regalo de Dios. La oración abre nuestros ojos para reconocer la presencia amorosa del Padre en nuestra historia y las innumerables gracias que derrama cada día sobre nuestra vida. Cuando aprendemos a mirar así, el corazón deja de dar todo por hecho, descubre que Dios siempre ha caminado con nosotros y comienza a vivir en una continua acción de gracias.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la Tierra. En los últimos días hemos venido meditando cuánto nos ama el Padre, cómo somos importantes para él y cómo nuestra oración puede llegar a ser la conversación confiada de un hijo con su padre. Pero hoy la Virgen quiere llevarnos un paso más adelante. Cuando un hijo descubre cuánto lo ama su padre, ¿cuál es la respuesta natural? La gratitud. No una gratitud que nace por obligación, sino la que brota espontáneamente cuando descubrimos que toda nuestra vida es un regalo de Dios. Escuchemos este hermoso mensaje de la Virgen del 25 de abril de 1989. Queridos hijos, los invito a entregarse completamente a Dios. Que todo lo que ustedes poseen esté en manos de Dios, porque solo así tendrán gozo en sus corazones. Queridos hijos, regocíjense en todo lo que poseen y den gracias a Dios porque todo es regalo de Dios para ustedes. De esta forma, en sus vidas, ustedes podrán dar gracias por todo y descubrir a Dios en todo, incluso en las cosas más pequeñas. Ustedes experimentarán un gran gozo. Gracias por haber respondido a mi llamado. Qué hermosa enseñanza nos regala hoy nuestra madre. Muchas veces pensamos que dar gracias consiste en decir: "Gracias, Señor". Pero la Virgen nos lleva mucho más profundo. Primero transforma nuestra manera de mirar. Nos dice: "Todo es regalo de Dios para ustedes". Detengámonos un momento en esa frase. No dice solamente que demos gracias por lo que tenemos. Nos invita a descubrir que toda nuestra vida está sostenida por el amor de Dios. Cada día que amanece es una nueva oportunidad que él nos regala. Cada gracia, cada encuentro, cada paso en nuestro camino lleva la delicadeza de su amor. Nada sucede fuera de su mirada de Padre, nada escapa de su providencia. Y aun aquello que no comprendemos, él puede transformarlo en un bien para quienes confían en él. Cuando el corazón empieza a descubrir esta verdad, deja de mirar la vida como una sucesión de acontecimientos. Comienza a verla como una historia de amor que Dios va escribiendo día tras día con infinita paciencia. Entonces comprendemos que la gratitud no nace porque todo sea fácil. La gratitud nace porque en medio de todo reconocemos la presencia amorosa de un Padre que nunca ha dejado de acompañarnos. Entonces entendemos también otro mensaje de la Virgen cuando nos dice: Dios les concede gracias y ustedes no las ven". Qué cierto es. No es que Dios deje de derramar sus gracias. Es que muchas veces vivimos con tanta prisa, tan distraídos o tan acostumbrados a sus dones, que dejamos de reconocerlos. Por eso la oración es tan importante. La oración no cambia el amor de Dios hacia nosotros, cambia nuestros ojos, nos hace más atentos, nos ayuda a descubrir su presencia donde antes no la veíamos. Nos permite reconocer que él ha estado caminando con nosotros mucho antes de que nosotros nos diéramos cuenta. Y cuando eso sucede, el corazón ya no puede permanecer igual. La acción de gracias brota espontáneamente porque comenzamos a descubrir que todo, absolutamente todo, lleva la huella del amor de Dios. Quizá eso es lo que nuestra Madre quiere enseñarnos antes de recibir un nuevo mensaje este próximo 25 de julio. Quiere que lleguemos con un corazón atento, atento a cada encuentro con Dios, atento a cada gracia, atento a su presencia silenciosa en nuestra vida. Porque solo un corazón atento descubre que todo es gracia. Y solo un corazón que descubre que todo es un regalo puede vivir en continua acción de gracias. Pidámosle hoy a María que nos conceda esa mirada nueva, que nunca dejemos de maravillarnos por el amor del Padre, que aprendamos a descubrir su presencia en cada día, aun en los momentos más sencillos, y que nuestra vida entera llegue a convertirse en una sencilla oración que brote desde lo más profundo del corazón. Gracias, Padre. Gracias por amarme desde siempre. Gracias porque nunca has dejado de caminar conmigo. Gracias porque todo lo que soy, todo lo que tengo y todo lo que espero viene de ti. María, Reina de la Paz, ruega por nosotros.