Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje

Dios Los Ha Escogido A Cada Uno De Ustedes.

Paty Gallego Season 4 Episode 143

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La Virgen nos recuerda que Dios nos ha escogido para formar parte de su plan de salvación. Esta llamada sigue viva hoy. En la oración descubrimos el lugar que el Padre ha preparado para nosotros; el Espíritu Santo nos guía para vivir su voluntad y María nos acompaña para responder con fidelidad. Cuando despertamos a esta verdad, comprendemos que nuestra vida tiene un valor inmenso dentro del plan de amor de Dios

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra. En estos últimos días hemos venido contemplando el inmenso amor del Padre. Hemos descubierto que nos conoce por nuestro propio nombre, que somos importantes para él y que todo lo que somos y todo lo que tenemos es un regalo de su amor. Hoy la Virgen quiere llevarnos un paso más adelante. Escuchemos un mensaje del 25 de enero de 1987, "queridos hijos, yo deseo que ustedes entiendan que Dios los ha escogido a cada uno de ustedes a fin de usarlos en su plan de salvación para la humanidad. Ustedes no pueden comprender cuán grande es su papel en el plan de Dios. Por tanto, queridos hijos, oren para que en la oración ustedes lleguen a comprender el plan de Dios. Yo estoy con ustedes a fin de que puedan realizarlo completamente". Detengámonos un momento. Quizá hemos escuchado este mensaje muchas veces, pero hoy la Virgen quiere que lo escuchemos de una manera nueva. No nos está hablando de otras personas, no está hablando solamente de los santos o de quienes tienen una misión extraordinaria. Nos está hablando a cada uno de nosotros. Después de recordarnos cuánto nos ama el Padre, hoy nos revela por qué somos tan importantes para él. Porque nos ha escogido. Nos ha escogido para formar parte de su plan de salvación para la humanidad. Qué misterio tan grande. Muchas veces pensamos que nuestra vida es sencilla, que nuestras oraciones son pequeñas o que nuestros esfuerzos pasan desapercibidos. Pero María nos dice exactamente lo contrario: ustedes no pueden comprender cuán grande es su papel en el plan de Dios. Tal vez lo primero que necesitamos hacer hoy no es trabajar más, sino detenernos, dejar que esta verdad entre en el corazón. El Padre que nos conoce por nuestro nombre ha querido contar con nosotros. Ha querido que nuestra oración, nuestra fidelidad, nuestro amor, nuestros pequeños sacrificios y nuestro sí de cada día tengan un lugar dentro de su plan de salvación. Qué inmensa dignidad nos concede. Y quizá nazca una pregunta muy sencilla: ¿cómo puedo responder a una llamada tan grande? La misma Virgen nos da la respuesta. Primero nos dice: "Oren para que en la oración ustedes lleguen a comprender el plan de Dios." Porque la oración no solo cambia nuestro corazón, la oración abre nuestros ojos para descubrir lo que Dios quiere hacer con nuestra vida. Y años después, el 25 de mayo del 2014, nuestra madre nos dice: "Que el Espíritu Santo los guíe y los anime a estar cada día más abiertos a la voluntad de Dios y a su plan para cada uno de ustedes". Qué hermoso. No estamos llamados a descubrir este camino solos. El Espíritu Santo quiere guiarnos, abrir nuestro corazón y conducirnos día tras día hacia la voluntad del Padre. Y María permanece a nuestro lado como ella misma prometió: "Yo estoy con ustedes a fin de que puedan realizarlo completamente". No caminamos solos. El Padre nos llama, el Espíritu Santo nos guía y nuestra Madre nos acompaña. Por eso hoy no basta con admirar el plan de Dios. La Virgen nos invita a despertar, a tomar conciencia de que el Padre nos ama, nos ha escogido y desea contar con nuestra respuesta. Pidámosle entonces esa gracia. Espíritu Santo, abre mis ojos para descubrir el lugar que el Padre ha preparado para mí. Guíame cada día hacia su voluntad. Hazme dócil a tus inspiraciones y dame un corazón humilde para responder con generosidad. Y tú, madre mía, permanece siempre a mi lado para que pueda realizar plenamente aquello para lo que Dios me creó. María, Reina de la Paz, ruega por nosotros