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CRISTO ABRE EL ENTENDIMIENTO DE SUS DISCIPULOS | Devocionales de Academia Cristo

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—Cuando todavía estaba yo con ustedes, les decía que tenía que cumplirse todo lo que
está escrito acerca de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. Entonces
les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras. —Lucas 24:44-45

¿Ha memorizado usted toda la Biblia? Es un desafío muy grande pero no imposible.
Muchas personas han logrado memorizar todo el texto de la Ilíada y la Odisea de Homero
en el griego original. El memorizar toda la Biblia es un desafío que muchos lo han logrado.
Sin embargo, memorizar no necesariamente significa comprender y esto último es mucho
más provechoso. Pero comprender la Escritura es un gran desafío.
Los apóstoles de Jesucristo tuvieron la gran ventaja de tener por maestro al más grande de
todos. Pasaron tres años junto a él escuchando sus enseñanzas y explicaciones de la
Escritura y viendo de cerca cómo él las ponía en práctica perfectamente. Además fueron
testigos oculares y de primera mano de los portentos y maravillas que hizo. Sin embargo no
comprendieron las Escrituras hasta que les fue abierto el entendimiento.
También nosotros necesitamos que nuestro entendimiento nos sea abierto para poder
comprender las Escrituras. Pero esto no sucede por nada que nosotros podamos hacer.
Algunos piensan que ayunando o haciendo oraciones por largas horas pueden alcanzar que
su entendimiento sea abierto. Aunque pedir en oración sabiduría de Dios es correcto es
importante saber que la iluminación del Espíritu Santo no viene separada de la Palabra de
Dios. El Espíritu Santo solo nos viene en y a través de la Palabra. Como está escrito: «La
exposición de tus palabras nos da luz, y da entendimiento al sencillo.» (Salmo 119:130).
Tal como lo explica el Dr. Martín Lutero, esto significa «que por mi propia razón o elección
no puedo creer en Jesucristo, mi Señor, ni acercarme a él. Sino que el Espíritu Santo me ha
llamado mediante el evangelio, me ha iluminado con sus dones, me ha santificado y
guardado en la fe verdadera. De la misma manera llama, congrega, ilumina y santifica a
toda la iglesia cristiana en la tierra, y en Jesucristo la conserva en la verdadera fe. […] Esto
es ciertamente la verdad.»

Oración: Señor, confieso que por mi propia razón o elección no puedo creer en
Jesucristo, mi Señor, ni acercarme a él y solo merezco tu ira eterna. Gracias te doy,
porque tu Espíritu Santo me ha llamado mediante el evangelio, me ha santificado y
guardado en la fe verdadera por los méritos de tu Hijo. Amén.