Academia Cristo Podcast
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Jesús dijo: Ustedes escudriñan las Escrituras, porque les parece que en ellas tienen la vida eterna; ¡y son ellas las que dan testimonio de mí!
Nuestra misión
Nuestro propósito es llevar el evangelio a los hogares en América Latina, haciendo discípulos por medio de la instrucción bíblica para que ellos puedan llevar las buenas nuevas de Jesucristo a otros. Queremos que todos conozcan a Jesucristo como su único Salvador.
Nuestras creencias
Nuestras creencias básicamente se resumen en tres principios.
- Creemos que SOLAMENTE LA BIBLIA se debe usar para definir nuestra doctrina. Las tradiciones, nuestras experiencias y aun la razón humana están sujetadas a la Palabra de Dios.
“Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, les anuncia otro evangelio diferente del que les hemos anunciado, quede bajo maldición.” (Gálatas 1:8)
- Creemos que somos salvos SOLAMENTE POR MEDIO DE LA FE en nuestro Señor Jesucristo, no por ninguna de nuestras obras.
“Ciertamente la gracia de Dios los ha salvado por medio de la fe. Ésta no nació de ustedes, sino que es un don de Dios; ni es resultado de las obras, para que nadie se vanaglorie.” (Efesios 2:8,9) - Y creemos que somos salvos SOLAMENTE POR LA GRACIA, que es el amor inmerecido de Dios.
“El amor consiste en esto, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a su Hijo, para que, ofreciéndose en sacrificio, nuestros pecados quedaran perdonados.” (1 Juan 4:10)
Si quiere ver una declaración de fe más amplia, favor de ver el documento titulado "En Esto Creemos".
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HACER O CREER
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Lunes 13 de julio de 2026
Lucas 10:25-28
«En ese momento, un intérprete de la ley se levantó y, para poner a prueba a Jesús, dijo: “Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?” Jesús le dijo: “¿Qué es lo que está escrito en la ley? ¿Qué lees allí?” El intérprete de la ley respondió: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo.” Jesús le dijo: “Has contestado correctamente. Haz esto, y vivirás.”» (RVC)
HACER O CREER
La manera en que Jesús respondió a esta pregunta es muy interesante.
Un experto en la ley de Dios se acercó para ponerlo a prueba y le preguntó: «¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?».
Era una pregunta importante porque trataba sobre la salvación. Sin embargo, la pregunta revelaba algo acerca del corazón de aquel hombre. Él pensaba que la vida eterna era algo que podía ganarse mediante sus propias acciones.
En otras palabras, estaba preguntando: «Jesús, ¿qué tengo que hacer? Dame la lista de tareas que debo cumplir para llegar al cielo».
Jesús respondió con otra pregunta:
«¿Qué está escrito en la ley?»
El experto contestó correctamente: debía amar a Dios por encima de todo y amar al prójimo como a sí mismo.
La respuesta era correcta. El problema era otro.
Ningún ser humano ha logrado amar a Dios perfectamente en todo momento. Tampoco hemos amado siempre a nuestro prójimo como deberíamos.
No hace falta pensar mucho para recordar ocasiones en las que hemos puesto otras cosas por encima de Dios. Tampoco es difícil reconocer momentos en los que hemos pensado más en nosotros mismos que en las personas que nos rodean.
Por eso, si alguien intenta alcanzar la vida eterna por sus propios méritos, se enfrenta a una norma imposible de cumplir.
Aquel experto en la ley no podía lograrlo.
Tú tampoco.
Yo tampoco.
La Biblia lo dice claramente: «Todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios» (Romanos 3:23).
Jesús quería que aquel hombre entendiera una verdad fundamental: la vida eterna no se obtiene por cumplir la ley de Dios, sino por confiar en el Salvador que Dios envió.
Y ese Salvador es Jesús.
Él no solo enseñó la ley de Dios. También la obedeció perfectamente en nuestro lugar. Donde nosotros hemos fallado, él fue perfecto. Donde nosotros hemos pecado, él permaneció sin pecado.
Después entregó su vida en la cruz para pagar por todas nuestras faltas.
Por eso, la pregunta más importante no es: «¿Qué debo hacer para salvarme?».
La pregunta es: «¿En quién confío para salvarme?».
Y la respuesta es Jesús.
Porque todo el que cree en él tiene el perdón de sus pecados y la vida eterna.
Oración:
Señor Dios, perdóname por todas las veces que no te he amado a ti ni a mi prójimo como debería. Fortalece mi fe en tu Hijo, mi Salvador, y llévame a confiar únicamente en él para mi salvación. Amén.