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LA RISA

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Domingo 19 de julio de 2026

Génesis 18:13-14

«El Señor le dijo a Abraham: “¿Por qué se ríe Sara? […] ¿Acaso hay algo imposible para el Señor?”» (NVI)

LA RISA

La risa puede expresar muchas cosas. A veces refleja alegría. Otras veces, incredulidad. Y en ocasiones puede ser una forma de burlarse de algo que consideramos imposible o absurdo.

A lo largo de los años, muchas personas han utilizado el humor para ridiculizar las enseñanzas cristianas. Al hacerlo, suelen dar la impresión de que el asunto está resuelto, como si la burla fuera suficiente para demostrar que algo no puede ser verdad.

Pero la risa no siempre tiene la última palabra.

En Génesis 18 encontramos a Sara escuchando una promesa extraordinaria de Dios. Aunque ella y Abraham ya eran ancianos, el Señor les anunció que tendrían un hijo.

La reacción de Sara fue reírse.

No era una risa de alegría. Era una risa de incredulidad. Desde una perspectiva humana, la promesa parecía imposible.

Sin embargo, Dios respondió con una pregunta que sigue siendo poderosa hasta el día de hoy:

«¿Acaso hay algo imposible para el Señor?»

Esa pregunta también nos confronta a nosotros.

Quizá no nos burlamos abiertamente de las promesas de Dios, pero ¿cuántas veces hemos dudado de ellas? ¿Cuántas veces hemos pensado que una situación es demasiado difícil para que Dios la resuelva? ¿Cuántas veces hemos cuestionado silenciosamente lo que él dice en su Palabra?

Nuestra naturaleza pecaminosa nos lleva con frecuencia a no tomar completamente en serio las promesas del Señor.

Por eso necesitamos a Jesús.

A diferencia de nosotros, él nunca dudó de la Palabra de su Padre. Nunca trató las promesas de Dios con desprecio ni incredulidad. Vivió en perfecta confianza y obediencia.

Y luego fue a la cruz para cargar también con nuestros pecados de duda, incredulidad y falta de confianza.

Gracias a él, somos perdonados.

Y así como Dios cumplió su promesa a Abraham y Sara, también cumplirá todas las promesas que nos ha hecho en Cristo.

La última palabra no la tiene la duda.

La última palabra la tiene el Señor.

Y esa palabra es una palabra de gracia, de perdón y de vida eterna.

Por eso, el pueblo de Dios puede vivir con una clase diferente de risa: la risa de la alegría que nace de confiar en un Salvador fiel.

Oración:

Señor, llena mi corazón con la alegría que proviene de confiar en ti. Cuando surjan las dudas, recuérdame que nada es imposible para ti y que todas tus promesas encuentran su cumplimiento en Jesucristo. Amén.