Academia Cristo Podcast
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Jesús dijo: Ustedes escudriñan las Escrituras, porque les parece que en ellas tienen la vida eterna; ¡y son ellas las que dan testimonio de mí!
Nuestra misión
Nuestro propósito es llevar el evangelio a los hogares en América Latina, haciendo discípulos por medio de la instrucción bíblica para que ellos puedan llevar las buenas nuevas de Jesucristo a otros. Queremos que todos conozcan a Jesucristo como su único Salvador.
Nuestras creencias
Nuestras creencias básicamente se resumen en tres principios.
- Creemos que SOLAMENTE LA BIBLIA se debe usar para definir nuestra doctrina. Las tradiciones, nuestras experiencias y aun la razón humana están sujetadas a la Palabra de Dios.
“Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, les anuncia otro evangelio diferente del que les hemos anunciado, quede bajo maldición.” (Gálatas 1:8)
- Creemos que somos salvos SOLAMENTE POR MEDIO DE LA FE en nuestro Señor Jesucristo, no por ninguna de nuestras obras.
“Ciertamente la gracia de Dios los ha salvado por medio de la fe. Ésta no nació de ustedes, sino que es un don de Dios; ni es resultado de las obras, para que nadie se vanaglorie.” (Efesios 2:8,9) - Y creemos que somos salvos SOLAMENTE POR LA GRACIA, que es el amor inmerecido de Dios.
“El amor consiste en esto, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a su Hijo, para que, ofreciéndose en sacrificio, nuestros pecados quedaran perdonados.” (1 Juan 4:10)
Si quiere ver una declaración de fe más amplia, favor de ver el documento titulado "En Esto Creemos".
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ORA CON HUMILDE CONFIANZA
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Jueves 30 de julio de 2026
Génesis 18:26-28
«El Señor respondió: “Si dentro de la ciudad de Sodoma encuentro a cincuenta justos, por ellos perdonaré a todos los que estén allí.” Abrahán replicó y dijo: “Aquí estoy ahora, atreviéndome a hablar con mi Señor, aunque sólo soy polvo y ceniza. Pero tal vez falten cinco justos para completar los cincuenta; ¿por faltar esos cinco destruirás toda la ciudad?” Y el Señor dijo: “No la destruiré, si encuentro sólo cuarenta y cinco.”» (RVC)
ORA CON HUMILDE CONFIANZA
¡La oración es un privilegio extraordinario!
Piensa en esto por un momento: el Dios todopoderoso, el Creador del cielo y de la tierra, invita a sus hijos a hablar con él.
¿Cómo acostumbras orar?
Algunas personas oran con las manos juntas y los ojos cerrados. Otras levantan sus manos al cielo. Algunas oran en silencio y otras lo hacen en voz alta.
Aunque estas formas pueden variar, Dios está mucho más interesado en la actitud de nuestro corazón que en nuestra postura física.
Abraham nos ofrece un hermoso ejemplo.
Cuando habló con Dios acerca de Sodoma, lo hizo con profunda humildad. Reconoció quién era delante del Señor y dijo: «No soy más que polvo y ceniza».
Abraham sabía que no tenía méritos propios para presentarse ante el Dios santo.
Y nosotros tampoco.
Por naturaleza somos pecadores y no tenemos ningún derecho a exigirle nada a Dios. Cada vez que oramos, debemos recordar que dependemos completamente de su gracia y misericordia.
Pero Abraham también mostró algo más.
Mostró confianza.
Después de presentar su primera petición, volvió a hablar con Dios varias veces. Lo hizo con respeto, pero también con valentía. Sabía que estaba hablando con un Dios compasivo y misericordioso.
Nosotros podemos acercarnos a Dios de la misma manera.
No porque seamos dignos, sino porque Jesús nos abrió el camino.
El Hijo de Dios vivió perfectamente en nuestro lugar y murió en la cruz para borrar todos nuestros pecados. Gracias a su sacrificio, hemos sido limpiados completamente y recibimos el privilegio de acercarnos al Padre celestial con cualquier necesidad, preocupación o petición.
Por eso podemos orar con una combinación maravillosa: humildad y confianza.
Humildad, porque reconocemos que todo lo recibimos por gracia.
Confianza, porque sabemos que nuestro Padre nos ama, nos escucha y siempre responde de acuerdo con su perfecta sabiduría.
Así que sigue el ejemplo de Abraham.
Acércate a Dios con un corazón humilde y una fe confiada.
Oración:
Padre celestial, sé que no tengo méritos para acercarme a ti. Solo por la obra perfecta de Jesucristo puedo venir a tu presencia en oración. Ayúdame a orar con humildad y con confianza, sabiendo que siempre escuchas y respondes conforme a tu amor y sabiduría. En el nombre de Jesús. Amén.