Por Su Gracia Podcast

Martes (Jesús Maldice la Higuera)

Ministerio Por Su Gracia

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Por cientos de años, la iglesia ha conmemorado la última semana de Jesús llamándola “Semana Santa.” En estos episodios, nos detenemos a meditar en cada día de esta semana, que culmina en el pináculo de la historia bíblica, la resurrección de Jesús. 

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Esto es Por su Gracia Podcast. En Lucas 24, Jesús dijo que toda la Biblia se trata de Él. En cada episodio, vemos un breve resumen de lo que está sucediendo en pasajes de la Biblia, cómo estos revelan a Jesús y arrojan luz al Evangelio. Este santo es un día que a primera vista puede parecer extraño, incluso desconcertante, porque aquí vemos a Jesús hacer algo que no solemos asociar con Él, maldecir una higuera. Sí, suena raro, pero cuando entendemos lo que realmente está pasando, descubrimos que este momento no es impulsivo, ni una reacción emocional. Es una enseñanza profunda, una advertencia y una revelación de lo que Dios estaba a punto de hacer. Para entender esta escena, tenemos que que mirar lo que ocurrió justo antes. Durante toda su vida, Jesús había estado anunciando que él es el rey prometido por Dios. Un rey con autoridad incluso sobre la vida y la muerte. Algo que demostró con milagros como la resurrección de Lázaro. Luego entra Jerusalén montado en un asno, como un rey humilde pero con una misión clara. Desafiar los sistemas existentes. El poder político, representado por Roma, y el poder religioso, representado por el templo. Jesús está declarando que el antiguo orden está llegando a su fin y algo nuevo está comenzando en él. El día anterior, el lunes santo, Jesús entra al templo y expone lo que está mal. Ese lugar, que debía ser un espacio donde las personas se encontraban con Dios, se había convertido en un sistema de control, de injusticia y beneficio económico para unos pocos. En vez de acercar a las personas a Dios, los alejaba, especialmente a los extranjeros y a los más vulnerables. Por eso los líderes religiosos Comienzan a oponerse a Jesús porque su mensaje no solo los incomoda, sino que amenaza su poder. Y así llegamos al Marte Santo. Jesús sale del templo con sus discípulos y en el camino ve una higuera. Desde lejos parece saludable. Tiene muchas hojas. Y en ese tipo de árbol, las hojas normalmente indican que debería haber fruto. Así que Jesús se acerca, esperando encontrar algo que comer. Pero no hay nada, solo apariencia. sin fruto, sin vida real. Entonces Jesús dice en Mateo 21.19, Nunca jamás brote fruto de ti. Y la iglesia seca hasta la raíz. En la Biblia, especialmente en los profetas, un árbol con fruto representa una vida que está cumpliendo su propósito delante de Dios. Y un árbol sin fruto representa lo contrario. Por ejemplo, el profeta Miqueas describe a Israel como alguien que busca fruto después de la cosecha y no encuentra nada. En Miqueas 7, versículo Es decir, no hay justicia, no hay fidelidad, no hay vida verdadera. Entonces, cuando Jesús maldice la higuera, no está reaccionando al árbol. Está usando al árbol como una señal, una ilustración viva. Está diciendo que el templo y su sistema religioso son como esta higuera. Tienen apariencia de vida, pero no están produciendo el fruto que Dios espera.¿Y cuál era este fruto? Los profetas lo resumen de una manera sencilla. Amar a Dios y amar a las personas, al prójimo. Pero el sistema religioso estaba fallando en ambas cosas. No llevaban al pueblo a una relación con Dios y no practicaban justicia con los demás, especialmente con los pobres, los enfermos y los extranjeros. Por eso, Jesús declara algo fuerte. Así como la higuera se seca, ese sistema también será juzgado y llegará a su fin. Los discípulos ven lo que sucedió con la higuera pero no entienden completamente, solo se sorprenden. Entonces Jesús les dice algo que parece difícil de entender en Mateo 21, versículo 21. Si tienen fe y no dudan, podrán decirle a este monte, quítate y échate al mar, y así sucederá. Muchas veces se interpreta esto como una señal sobre resolver problemas personales, pero en realidad Jesús está hablando de algo muy específico. Ese monte es el monte del templo en Jerusalén. Jesús les está diciendo que por medio de la fe y la oración, ellos serán parte de lo que Dios está haciendo, derribar ese sistema Esto era impactante porque para los discípulos el templo era el centro de todo. Era el lugar donde se encontraban con Dios, donde recibían perdón, donde entendían su identidad. Y su destrucción era impensable. Por eso le preguntan a Jesús en Mateo 24.3¿Cuándo sucederá esto? Quieren entender, quieren seguridad, pero Jesús no les da fechas. Les da una perspectiva. Habrá guerras y rumores de guerras, desastres crisis y falsos mesías o salvadores que prometen soluciones. En la versión del Evangelio de Lucas de esta escena, Jesús explica que todo ese caos no es el final, que esos son como dolores de parto. Algo viejo está muriendo, pero porque algo nuevo está naciendo. Y es aquí que está una de las ideas más importantes del Marte Santo. Dios permite que estructuras que parecen firmes caigan, porque ya no están cumpliendo su propósito. Y Jesús no solo anuncia el fin, también anuncia el comienzo. El templo de piedra va a caer. Pero el encuentro con Dios no desaparece, se transforma. Ahora, ese templo será Jesús mismo, y no solo Él, también las personas que lo siguen. Más adelante, el apóstol Pedro explicará esto diciendo en 1 Pedro 2 que somos piedras vivas edificadas como casa espiritual. Esto significa que la presencia de Dios ya no está limitada a un lugar físico. Ahora vive en Jesús y en una comunidad de personas transformadas. Jesús está ofreciendo una nueva manera de ser humanos, como un nuevo árbol que sí da fruto, un pueblo que ahora sí puede cumplir su propósito. Después de su resurrección, Jesús enviará a sus discípulos a todas las naciones. Esa es una nueva forma de dar fruto, llevar vida, esperanza y verdad a todo el mundo. Entonces,¿por qué el Martes Santo es una buena noticia? Primero, porque Jesús establece algo mejor. Un sistema basado en un solo sacrificio perfecto, que es el de su propio cuerpo. No en rituales repetidos y un reino que no puede ser corrompido. Segundo, porque Dios no ignora la corrupción. Los sistemas religiosos que parecen vivos pero no dan fruto, serán confrontados y juzgados. Y eso es una esperanza, especialmente para los que no han sido juzgados. a quienes han sido heridos por ellos. Tercero, porque somos invitados a participar. A través de la fe, de la oración y de una vida alineada con Jesús, somos parte de lo que Dios está construyendo. El árbol sin fruto se secó, el templo antiguo cayó, pero algo mejor nació. Un reino que no puede ser destruido, un pueblo que no puede ser vencido, porque Jesús ha edificado su iglesia y las prevalecerá sobre ella. Jesús tiene la última palabra y Él sigue haciendo nuevas todas las cosas. Gracias por escuchar Por su Gracia Podcast. Por su Gracia es un ministerio dedicado a estudiar la Biblia con el objetivo de descubrir el glorioso Evangelio de Cristo en todas las Escrituras. 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