Por Su Gracia Podcast

Jueves (Última Cena)

Ministerio Por Su Gracia

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Por cientos de años, la iglesia ha conmemorado la última semana de Jesús llamándola “Semana Santa.” En estos episodios, nos detenemos a meditar en cada día de esta semana, que culmina en el pináculo de la historia bíblica, la resurrección de Jesús. 

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Esto es Por su Gracia Podcast. En Lucas 24, Jesús dijo que toda la Biblia se trata de Él. En cada episodio vemos un breve resumen de lo que está sucediendo en pasajes de la Biblia, cómo estos revelan a Jesús y arrojan luz al Evangelio. Jueves Santo es el momento en la Semana Santa en que Jesús comparte la cena de la Pascua con sus discípulos e introduce un nuevo pacto. Para entender lo que ocurre en esta noche, primero necesitamos comprender el significado de la Pascua. La Pascua se remonta al libro de Éxodo, cuando el pueblo de Israel estaba esclavizado en Egipto. Después de una serie de plagas, Dios anunció una última, la muerte de los primogénitos, pero también proveyó una forma de salvación. Cada familia debía sacrificar un cordero, con tocar su sangre en los marcos de la puerta y comer esa comida específica, cordero, pan sin levadura y hierbas amargas, según Éxodo 12. Esa comida no era simplemente simbólica, era al mismo tiempo una conmemoración y un acto de salvación. En Éxodo, aquellos que participaban de ella eran librados de la muerte y a partir de ese momento iniciaban su camino hacia la libertad. Después de esto, Israel sale de Egipto y en el monte Sinaí Dios establece un pacto con ellos. Ellos serían su pueblo y él sería su Dios. Por esta razón, durante generaciones, el pueblo de Israel celebraba la Pascua cada año, no sólo para recordar lo que Dios había hecho en el pasado, sino también como una expresión de esperanza, la expectativa de un Dios que puede volver a actuar para liberarlos. En tiempos de Jesús, esta expectativa era especialmente fuerte porque ahora Israel ya no estaba bajo dominio de Egipto, sino bajo Roma, otra vez oprimidos. Así que imagina esto por un momento, familias reunidas alrededor de la mesa, comiendo el cordero, el pan, el vino, recordando la liberación pasada, mientras estaban oprimidos otra vez, esperando una nueva. Esperando que Dios lo hiciera otra vez, que los liberara, que derrotara a sus opresores y que estableciera su reino. Era en cierto sentido una comida de esperanza, y es en ese contexto que Jesús se sienta con sus discípulos. Ellos conocen la tradición, han participado de esa comida muy veces. Saben qué esperar, pero Jesús comienza a reinterpretar cada elemento de la cena. Durante la comida, toma el pan, lo parte y dice, Esto es mi cuerpo, que por ustedes es dado. Hagan esto en memoria de mí. Luego toma la copa y declara, Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por ustedes. En Lucas 22, versículos 19 al 20. Con estas palabras, Jesús está transformando completamente el significado de la Pascua. Ya no se trata solo del cordero sacrificado en Egipto. Ahora Él mismo se presenta como el sacrificio. Y si se fijan, solo el pan y el vino son mencionados en esta escena, pero no el cordero, porque el verdadero cordero de Pascua estaba sentado allí, en medio de ellos. En la primera Pascua, la sangre del cordero se colocaba en las puertas para evitar la muerte. Ahora, Jesús habla de su propia sangre como el medio de salvación. Pero, a diferencia de la primera Pascua, esta sangre no se aplica externamente a una casa, sino que se recibe personalmente. De la misma manera, el pan sin levadura, que originalmente se simbolizaba la urgencia de la liberación, ya que el pueblo debía salir rápidamente de Egipto, ahora apunta al cuerpo de Jesús, que será entregado. Esto indica que una nueva liberación está cerca. Además de interpretar la cena, Jesús introduce un nuevo mandamiento. En el Evangelio de Juan se nos dice que él lava los pies de sus discípulos, tomando la posición de un siervo. Luego les dice, un mandamiento nuevo le estoy, que se amen los unos a los otros, así como yo los he amado. Este mandamiento no reemplaza el anterior, pero sí lo profundiza. Ya no se trata sólo de amar al prójimo como a uno mismo, sino de amar con el mismo tipo de amor que Jesús demuestra. Un amor sacrificial, incluso hasta la muerte. Y aquí es importante entender el concepto de pacto. Un pacto es un acuerdo entre Dios y su pueblo. En el Antiguo Testamento, Dios establece pactos donde define tanto promesas como las responsabilidades del pueblo. En el En el contexto de Éxodo, el pacto incluía la liberación de la esclavitud y la formación de Israel como una nación. Sin embargo, este nuevo pacto que Jesús introduce es diferente. No se basa principalmente en lo que el pueblo debe hacer, sino en lo que Él está a punto de hacer. Jesús está anunciando que a través de su muerte traerá una liberación más profunda. No solo liberación política o social, como en Egipto, sino liberación del pecado, del mal, y de la misma muerte. Después de la cena, los eventos se desarrollan rápidamente. Judas sale para traicionar a Jesús. Los discípulos discuten entre sí. Jesús se retira al huerto de Getsemaní para orar, y aquí ocurre un momento profundamente significativo. En medio de una angustia extrema, el Evangelio de Lucas describe que su sudor era como grandes gotas de sangre. Esta es una condición que se conoce como hematidrosis, un fenómeno extremadamente raro que ocurre cuando el miedo o sufrimiento intenso dilata los vasos capilares alrededor de los folículos y causa que la sangre salga por los poros. Este detalle no solo es una descripción física intensa, sino que revela la profundidad del peso que Jesús está cargando. Él no estará enfrentando únicamente el dolor físico de la crucifixión, sino el peso completo del pecado, la separación y el juicio. En Getsemaní, Jesús anticipa lo que significa cargar con el mal de Pero también hay un significado aún más profundo cuando vemos dónde ocurre esto, en un jardín. La historia bíblica comienza con el primer Adán en un jardín, el Edén, donde frente a una decisión elige su propia voluntad por encima de la voluntad de Dios, trayendo así el pecado y la muerte al mundo. Y ahora, Jesús, a quien el Nuevo Testamento presenta como el nuevo Adán, se encuentra también en un jardín, enfrentando otra decisión crucial. Así que ora, Padre, si quieres, pasa de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. En Lucas 22, 42. Donde el primer Adán falló, Jesús permanece fiel. Donde uno eligió desobediencia, el otro elige rendición. Este contraste es clave. Jesús está revirtiendo la historia humana. Está tomando el lugar de la humanidad y haciendo lo que nosotros no pudimos hacer. El jardín del Gesemaní, entonces, no es solo un lugar de oración. Es el escenario de una victoria silenciosa. Es donde Jesús decide obedecer plenamente y incluso cuando eso implica sufrimiento. Y es aquí donde es arrestado, llevado ante las autoridades religiosas, acusado de blasfemia y golpeado. Lo que Jesús había explicado durante la cena comienza a cumplirse, literalmente. Su cuerpo será quebrantado y su sangre será derramada. El Jueves Santo entonces no es simplemente una antesala a la crucifixión. Es el momento en que Jesús da el significado de su muerte. Explica que su sacrificio inaudito Inaugurará un nuevo pacto. una nueva relación entre Dios y la humanidad. Y esta es la razón por la cual este día es considerado una buena noticia, porque así como la primera pascua llevó a la liberación de Israel y al establecimiento de una nación, la obra de Jesús trae una liberación mayor y más definitiva. No se limita a un grupo étnico, sino que se extiende a todas las personas. El nuevo pueblo de Dios ya no está definido por una nación, sino por la relación con Jesús, y el reino que él inaugura no está en Por eso, prácticas como la Santa Cena o Comunión como se conoce, o sea, partir el pan y beber de la copa, tienen su origen en esta cena. No son solo rituales, sino recordatorios continuos de este nuevo pacto. Cada vez que participamos de ellos recordamos que la muerte y resurrección de Jesús iniciaron un nuevo éxodo, una salida no de Egipto, sino del pecado hacia una nueva vida El Jueves Santo marca el momento en que Jesús redefine la Pascua, establece un nuevo pacto, vence con entrega y obediencia donde Adán falló y presenta su muerte como el medio por el cual Dios trae la liberación definitiva y la invitación permanece abierta. Participar de este nuevo pacto, recibir esa liberación y vivir de acuerdo con el nuevo mandamiento, el de amar, Gracias por escuchar Por su Gracia Podcast. Por su Gracia es un ministerio dedicado a estudiar la Biblia con el objetivo de descubrir el glorioso Evangelio de Cristo en todas las escrituras. Para más recursos, sigue la cuenta Por su Gracia Estudios en Instagram.