Mindset Para Mamás Católicas

77. Mindset Católico para Mamás: De Víctima a Hija Muy Amada de Dios

Liliana Contreras Season 3 Episode 77

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¿Te sientes atrapada entre la maternidad, el trabajo y el cansancio constante?

En este episodio de Mindset para Mamás Católicas hablamos de algo fundamental antes de hablar de organización, productividad o manejo del tiempo: tu mentalidad.

Porque muchas veces el problema no son solo las circunstancias… sino la forma en que las estás interpretando.

✨ ¿Estás viviendo desde una mentalidad de víctima… o desde tu identidad como hija de Dios?

Descubrirás:

  •  Qué es realmente la mentalidad de víctima y cómo puede estar saboteando tu crecimiento. 
  •  Cómo se ve una mentalidad de hija de Dios en medio del caos diario. 
  •  Por qué la humildad no es resignación. 
  •  Cómo renovar tu mente desde la fe católica. 
  •  El primer paso práctico para dejar de reaccionar y empezar a vivir con intención. 

Si eres una mamá católica que quiere balancear maternidad y trabajo sin perder su paz interior, este episodio es para ti.

Porque antes de organizar tu agenda…
 necesitas ordenar tu identidad.

💛 Y al final del episodio te invito a descubrir cuál es el verdadero bloqueo que te está impidiendo sentir equilibrio entre maternidad y trabajo respondiendo nuestro Quiz (link abajo!)

Escúchalo y comienza a vivir desde quien realmente eres: hija muy amada de Dios.

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Welcome And The Core Problem

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¿Eres de esas mamás que mientras rezan el rosario también piensan en lo que cocinaran para la cena? ¿O mientras trabajas, estás pensando en tus hijos? ¿O mientras estás con tus hijos, solo piensas en que necesitas tiempo para ti? Entonces llegaste al lugar correcto. Bienvenida a Mindset para mamás católicas. Aquí vamos a reír y crecer juntas mientras aprendamos a cuidar de nuestra salud espiritual, física y mental. No importa si estás lidiando con pañales, berrinches o con teenagers incomprendidos, Y un poquito de caos organizado. Sintoniza cada semana Mindset para Mamas Católicas y únete a esta aventura celestial. Muy buenos días. Bienvenida a Mindset para mamás católicas. Mi nombre es Liliana Contreras y soy la creadora de este podcast. Y en este episodio me gustaría empezar hablando de algo que puede cambiar la manera en que ves tu vida.

Identity Shapes How You Live

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Se dice que solo el 10% de lo que vivimos son nuestras circunstancias. El otro 90% es cómo pensamos acerca de ellas. Y si esto es cierto, entonces el problema no es solamente lo que está pasando en tu vida. No es solo que estés cansada No es que tengas muchos hijos, no es que tengas demasiadas responsabilidades. No, tal vez el verdadero peso no está en tus circunstancias. Está en la mentalidad con la que las estás enfrentando. Porque dos mujeres pueden vivir situaciones muy similares y una sentirse atrapada, mientras que la otra, aunque cansada, sigue avanzando. Y entonces, ¿cuál es la diferencia? La identidad desde la que viven. Y hoy vamos a hablar de esto. ¿Estás viviendo como víctima de tus circunstancias? o como hija de Dios dentro de ellas. Porque antes de empezar a organizar tu agenda, tenemos que empezar a ordenar tu mente. Espero que este tema no solo te guste, sino que también te ayude. ¿Estás lista? Perfecto. Comenzamos. Hay algo que necesito decirte hoy y que tal vez no te va a encantar escuchar. Antes de organizar tu vida, antes de planear tu semana, antes de cambiar tu agenda, tienes que dejar de pensar que no puedes cambiar tu vida. Porque puedes tener el mejor sistema, la mejor agenda, el mejor curso, las mejores herramientas, el mejor coach, pero si en el fondo sigues creyendo, yo soy así, yo nunca voy a cambiar, mi vida es demasiado complicada, con tantos hijos es imposible, tal vez otras mamás puedan, pero yo no, híjoles. Entonces créeme, nada te va a funcionar y no porque no tengas la capacidad, sino porque tu mentalidad ya decidió por ti. Hoy vamos a hablar de algo que es clave, absolutamente clave para todo o para la mayor parte de tu vida. La mentalidad de víctima versus la mentalidad de hija de Dios. Porque una cosa es reconocer que estás cansada y otra muy distinta es vivir creyendo que no tienes poder para crecer. Una cosa es que aceptes que esta temporada que estás viviendo es sumamente demandante, pero otra es asumir que tu historia ya está escrita y que no hay manera de transformarla. Y me gustaría que nos fuéramos a la palabra, la carta de los romanos, ya sabes que me encanta, que dice Pues ustedes no han recibido un espíritu de esclavitud que los lleve otra vez a tener miedo, sino el espíritu que los hace hijos de Dios. Eso está en Romanos 8.15 ¿Escuchaste bien? No habla de esclavas, no habla de mujeres atrapadas, no habla de mujeres condenadas. Habla de hijas de Dios. Y una hija de Dios puede estar cansada, pero no está destinada a vivir derrotada. San Pablo también nos lo dice en Filipenses, todo lo puedo en aquel que me fortalece. Él no dice, todo lo puedo en la que tiene ayuda, o todo lo puedo en la que duerme ocho horas, o todo lo puedo en la que no tiene problemas. No, dice, todo lo puedo en el que me fortalece. Este episodio yo creo que es muy importante porque te va a ayudar a empezar a cambiar tu manera de pensar para cambiar tu manera de vivir. Porque antes de organizar tu casa, antes de diseñar tu sistema, antes de dejar de procrastinar, tenemos que decidir desde qué identidad estamos viviendo. ¿Desde la identidad de víctima o desde la identidad de hija? Hoy vamos a ordenar esto primero porque cuando cambia tu identidad, cambia tu manera de pensar.

What Victim Mindset Sounds Like

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Empecemos hablando de qué es la mentalidad de víctima. Primero quiero dejarte algo súper claro. Esto no es un juicio, no es una etiqueta para que te sientas peor. Y tampoco es negar que hay situaciones que son realmente muy difíciles, ¿no? Yo que muchas veces cargamos con cosas muy pesadas, falta de ayuda, problemas económicos, conflictos matrimoniales, cansancio crónico, hijos con necesidades especiales. O sea, esto es real, no lo estoy negando. Pero la mentalidad de víctima no se trata de lo que te pasa, se trata de lo que te pasa. trata de cómo interpretas lo que te pasa. La mentalidad de víctima es cuando empiezas a creer que no hay margen de acción, que no tienes poder de decisión, que no puedes hacer nada diferente, que todo depende de que otros cambien primero. Es una postura inferior. Sorry, pero te lo tengo que decir. Y muchas veces suena así. Es que a siempre me toca lo más difícil. Nadie me ayuda. Mi esposo nunca va a cambiar. Mis hijos son imposibles. Yo soy desorganizada en Ni modo, así soy. O nunca termino lo que empiezo. O no tengo tiempo. O tal vez mi vida es un caos. Y tal vez algunas de estas frases describen una parte de tu realidad. Pero cuando se conviertan en identidad, entonces te paralizan. Déjame decirte que la mentalidad de víctima tiene tres características muy, muy claras. La primera es que se enfoca solo en lo que no controla, ¿no? Todo está afuera, el problema siempre es externo, la solución siempre depende de alguien más. También se define por el pasado, ¿no? Esta mentalidad de que es que yo siempre he sido así. No, desde niña siempre he sido un desastre. Siempre dejo todo para después, ¿no? Es como si tu historia fuera una sentencia. Y la número tres es que se acostumbra al desorden interior, ¿no? Y aquí viene algo fuerte. Cuando te repites durante años, es que yo no puedo, es que yo soy así, híjoles tu cerebro empieza a creértelo y también tu corazón pero escucha por favor esto con atención esta narrativa este cassette que se repite no viene de Dios la segunda carta de Timoteo nos dice porque Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino de fortaleza de amor y de dominio propio te lo repito porque Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino de fortaleza de amor y de dominio propio ¿Qué significa el dominio propio? Esa capacidad de respuesta, capacidad de elección, capacidad de crecimiento. La mentalidad de víctima nos hace olvidar esto, ¿no? Te hace sentir pequeña, incapaz, atrapada. Y lo más peligroso no es que te sientes así, sino que empiezas a pensar que esta es tu identidad. Y se nos olvida que Dios nos creó con esa capacidad maravillosa de elegir, de elegirlo a Él, de elegir cómo queremos vivir, de elegir cómo reaccionamos, de elegir quiénes somos. no eres tu caos, ni tu cansancio, ni tu desorden, ni tus errores, ni tus fracasos del pasado. Eres hija, una hija muy, muy amada que fue creada con todo su amor. Y esta hija no puede vivir desde la resignación. Ahora, quiero que quede algo muy, muy claro. Reconocer que estás cansada no es victimismo. Pedir ayuda no es victimismo. Llorar no es victimismo. La mentalidad de víctima aparece cuando dejas de creer que puedes crecer, que puedes cambiar, que puedes... tener una realidad diferente. Y esto es de lo que vamos a seguir hablando ahora.

Daughter Of God Mindset

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¿Cómo se ve la mentalidad de hija de Dios? Bueno, déjame decirte primero que la mentalidad de hija de Dios no empieza con productividad. Empieza con pertenencia. No empieza preguntándote, ¿qué tengo que hacer? Más bien empieza preguntándose, ¿quién soy? ¿Quién soy? ¿Quién me creo? ¿Para qué me creo? Y cuando una mujer entiende que es la hija muy amada de Dios, algo dentro de ella se acomoda. Porque ella no vive tratando de probar su valor. Vive desde un valor que ya le fue dado desde antes de que fuera concebida. Una hija vive desde la seguridad, no desde el miedo. La mentalidad de hija de Dios no significa que no tienes dudas. Significa que tus decisiones no están gobernadas por el miedo. No vives pensando, es que si fallo ya no valgo. Vives sabiendo que aunque falles, sigues siendo su hija muy amada y que él te va a levantar. Isaías 43 nos dice, no temas que yo te he liberado. Yo te llamé por tu nombre. eres mía. Si tienes que pasar Yo estaré contigo. Si tienes que cruzar ríos, no te ahogarás. Si tienes que pasar por el fuego, no te quemarás. Las llamas no arderán en ti. Eres de gran valor y te amo. No tengas miedo, pues yo estoy contigo. Eres de gran valor y te amo. No tengas miedo, pues yo estoy contigo. Qué hermoso, ¿no? Lo tuve que repetir porque a veces se nos olvida. Se nos olvida que Dios nos creó con todo su amor, que Él nos ama y que aparte para Él somos sumamente valiosas, ¿no? Y además que todo eso que Él camina día a día, momento a momento con nosotras. Y esto cambia nuestra postura interior. Cuando sabes a quién le perteneces y que además alguien camina contigo todo el tiempo, la vida cambia. Créeme, de verdad. Créelo. porque esto es cierto y no lo digo yo está en la palabra de isaías 43 te invito a que lo leas Una hija asume responsabilidad sin culpa. Aquí algo muy importante. La mentalidad de hija de Dios no evade responsabilidad. La abraza. Pero no desde la vergüenza, desde la madurez. No se la vive diciéndose, es que soy un desastre. Más bien dice, ok, necesito crecer en esta área. Tampoco se dice, es que mi vida es un caos. No, dice, hay cosas que puedo ordenar. Responsabilidad no es culpa, es poder. Una hija de Dios sabe que su padre la acompaña mientras aprende. No está sola, créeme. Una hija de Dios no se define por su temporada. Puedes estar en una etapa de embarazo, de bebés pequeños, de toddlers, de adolescencia, de transición laboral, tal vez en una etapa de crisis matrimonial, pero no te defines por esa temporada. Sabes que es una estación y sabes que Dios sigue formándote dentro de ella. Y para acabar, déjame decirte que una hija vive con intención y acepta el proceso. No significa que tengas todo bajo control. Ser hija de Dios no significa eso. Significa que decides no vivir en piloto automático y empiezas a preguntarte ok que depende de que puedo hacer diciendo esta semana qué hábito necesito empezar a cultivar o qué pensamiento necesito renovar no renovar la mente es una decisión diaria y esto es mentalidad de hija de dios no y también aceptar el proceso aceptar que bueno que como te lo he dicho muchas veces y seguramente lo has escuchado en muchas partes esto es un camino esto no es de que ya cambió y ya hasta aquí que hoy no pasa nada no la conversión el proceso el camino de la santidad es de todos los días absolutamente todos los días no es avanzar un poquito cada día es es estar dispuesto a reconocer en qué necesitas crecer y además trabajar para que crezcas en ello y también quiero que quede bien claro que una hija de dios no vive tratando de sobrevivir vive tratando de responder responder al llamado que dios puso en su vida responder con fidelidad con intención con crecimiento no porque tenga que demostrar algo sino porque ya sabe que es muy muy amada Bueno, hablamos ahora de cómo empezar a vivir con mentalidad de hija de Dios.

Three Small Changes To Start

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Créeme, no necesitas cambiar tu vida completa hoy. Solo necesitas cambiar tres pequeñas cosas. La primera y a veces la más difícil es cambiar tu lenguaje interno, ¿no? Empieza por observar cómo te hablas. Cuando escuchas decir, es que no puedo, es que siempre fallo, es que yo soy así, es que no tengo remedio, cámbialo por un estoy aprendiendo. Esto es difícil, pero puedo crecer. Todavía no lo logro tal vez, pero estoy en proceso, ¿no? Y yo que esta parte es muy difícil. difícil porque a veces nosotros nos repetimos el lenguaje con el que crecimos, de nuestros padres, hermanos, abuelos, maestros, compañeritos, familia, no sé, ¿no? Y cuando te repiten algo tanto tiempo, again, ya lo habíamos hablado al principio, pues acabas creyéndolo y acabas siendo parte como de tu día a día, ¿no? Es como de tu normalidad, pero eso no es así. Por favor, ten mucho cuidado en la manera en la que te hablas. Y ojo, porque la manera en la que te hablas seguramente es la misma manera en la que le hablas a los demás, especialmente mente a tus hijos proverbios 18 21 dice la vida y la muerte dependen de la lengua y créeme es cierto y seguramente lo sabes con la lengua puedes construir a una persona o puedes acabar con ella literal el diálogo interno y externo son importantes porque lo que repites lo crees y lo que crees lo vives Número dos, hazte responsable de una sola cosa, no de todo, solo de una cosa pequeña. La mentalidad de hija de Dios no intenta controlarlo todo, ya lo dijimos, pero si se pregunta, ¿qué depende de hoy? Y esto es bien, bien importante al reconocer que, ok, no puedes controlar a las personas, no puedes controlar el clima, no puedes controlar lo que está fuera de ti, pero puedes controlar la forma en la que piensas, la forma en la que hablas, la forma en la que reaccionas, la forma en la que tratas a los demás. Por eso es importante importante que te preguntes, ¿qué depende de hoy? Tal vez dormirte 20 minutos antes para descansar y despertar con más energía, más tranquila. Tal vez planear, revisar tu día, ok, 5, 10 minutos, ¿qué es lo que tengo que hacer hoy? ¿Qué es lo importante? Y no nada más ir reaccionando, ¿no? No gritar cuando estés cansada, tratar de calmarte, relajarte, respirar un poquito, aunque sea 5 minutos de respiración, créeme, pueden hacer una diferencia enorme. A veces no nos tomamos ese tiempo, llegamos a casa Pues cansadas, estresadas. A lo mejor te peleaste en el trabajo, te peleaste con el vecino, te peleaste en el tráfico, no sé, ¿no? Y abres la puerta y tus hijos vienen a saludarte y lo primero que haces es empezar a gritar. No, créeme. Hay heridas muy profundas que causamos en nuestros hijos. ¿Y de dónde salen? De la lengua. Entonces, ten cuidado. Y número tres, recuerda tu identidad antes de actuar. Antes de organizar, antes de responder, antes de reaccionar, repítete mentalmente. Yo soy la hija muy amada de Dios. No soy esclava del caos. No eres víctima de tus circunstancias. Tienes el poder de decidir cómo te enfrentas a ellas. Y eso cambia todo, créeme. También me gustaría decirte que muchas veces la mentalidad de víctima se disfraza de humildad, ¿no? El decir cosas como es que no puedo, es que no sirvo, es que soy un desastre. Nos hacen pensar que esto es reconocer nuestra pequeñez, pero esto no es humildad. Esto es identidad mal colocada. La humildad no es negarte, es reconocer la verdad completa. ¿Cuál verdad? Bueno, que sin Dios no podemos, pero con Dios podemos todo, podemos crecer, podemos cambiar. Jesús lo dice súper claro en Juan 15 5. Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece unido a y yo unido a él da mucho fruto, pero sin no Pueden ustedes hacer nada. Y muchas veces nos quedamos con la parte de que sin él no podemos hacer nada. Pero olvidamos que si permanecemos en él, podemos dar fruto. La humildad verdadera no te deja paralizada. Te pone de rodillas para reconocer que necesitas la ayuda de nuestro amado Padre y luego para ponerte de pie. Una mentalidad falsa, por ejemplo, dice que yo no soy disciplina, así soy, así nací, ¿no? Mientras que la humildad verdadera dice, ok, no ser disciplinada, pero puedo aprender. Puedo crear la estructura que necesito. ¿Ves la diferencia? La víctima se define por la debilidad, mientras que la hija de Dios reconoce la debilidad, pero además se apoya en la gracia para cambiar. Y aquí viene algo bien, bien importante. Dios no se glorifica en tu resignación. Dios se glorifica en tu transformación. La segunda carta de los Corintios 3.16 nos dice. Pero cuando una persona se vuelve al Señor, el velo se le quita. Porque el Señor es el espíritu. Y donde está el espíritu del Señor, ahí hay libertad. Somos como un espejo que refleja la gloria del Señor. Y vamos transformándonos en su imagen misma. Transformándonos. No es así. No habla de estar estancados, no habla de etiquetados, no habla de condenados a repetir patrones. Habla de transformación y esto significa proceso, crecimiento. Esto significa que no eres la misma mujer que eras hace cinco años y no vas a ser la misma dentro de cinco años más, créeme.

Break The Cycle And Next Step

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Y ya para terminar este episodio, me gustaría recalcarte que tu problema principal no es la agenda, no es la falta de tiempo, no es que tengas muchos hijos, no es que trabajes fuera de casa. El problema más profundo, si es que lo tienes, es que existe una mentalidad de víctima, tal vez de forma inconsciente, y que ya decidiste que no puedes cambiar. Y cuando esto está instalado en tu mente, cualquier sistema, créeme, lo vas a sabotear. Nada te va a servir, nada te va a funcionar, no importa la herramienta, no importa cuánto cuesta el curso, difícilmente te va a funcionar. ¿Por qué? Si piensas, es que yo nunca termino lo que empiezo, yo no soy constante, soy un caos, entonces cuando intentes organizarte, el primer día que falles, vas a confirmar tu creencia. ¿Ves el ciclo? Creencia, intentos, pequeñas fallas, entonces confirmas la creencia y así te mantienes estancada. Si operas desde la mentalidad de hija de Dios, el ciclo cambia porque entonces hay una creencia nueva, hay un intento, tal vez puede haber una pequeña falla, pero vas a aprender, vas ajustar y entonces vas a crecer. Aquí la diferencia es la identidad. Y aquí te tengo que decir algo muy, muy directo. Si eres de esas mamás que siempre dicen, no, es que yo siempre he sido así y nunca voy a cambiar. Hijores, déjame decirte que estás ignorando el poder de la gracia. La gracia de Dios no es solo para perdonar pecados. La gracia es fuerza para cambiar hábitos, para renovar pensamientos, para construir virtudes. Y aquí encontramos algo hermoso de nuestra fe. Las virtudes se entrenan. La paciencia se entrena. La disciplina se entrena. El orden se entrena. La templanza se entrena. No nacemos con todo formado. Lo cultivamos. Y esto no contradice la humildad. La confirma. Como ya te dije, esto es un caminar. Un caminar que no se acaba. Y tenemos que ir creciendo cada día un poquito más. Pero primero hay que cambiar la historia que te cuentas. Después entonces preocúpate por cambiar el sistema. Y si hoy algo dentro de ti se ¿Te movió? ¿Tal vez te diste cuenta de que has estado pensando más pequeño de lo que Dios pensó para ti? Entonces, el siguiente paso no es hacer más. Es tener claridad. Porque muchas veces no es que no puedas cambiar. Es que no has identificado que te está frenando realmente en esta etapa de maternidad y trabajo. Por eso hoy te quiero invitar a algo súper concreto y que acabo de crear. Es un quiz que se llama Maternidad y Trabajo. ¿Por qué se siente tan difícil balancearlo? Créeme, no todos estamos luchando con lo mismo. Algunas nos sentimos más cansadas. otras estamos sosteniendo demasiado sin estructura, tal vez estamos desconectadas o tal vez estamos reaccionando constantemente sin un sistema que nos sostenga. Pero cuando identificas tu verdadero bloqueo, entonces te puedes dejar de sentir víctima y empezar a sentir y actuar como la hija muy amada de Dios. Te voy a dejar aquí el enlace, créeme, en menos de tres minutos vas a tener la respuesta y además vas a recibir ese primer paso que necesitas para vivir con más claridad el día de hoy. Porque créeme, no estás llamada a vivir confundida, estás llamada a vivir con intención como la hija muy amada de Dios. Que Dios de nuestra Madre María Santísima te acompañe y nos escuchamos muy pronto.

UNKNOWN

Bye, bye.

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