El Lugar Correcto
🦋Este podcast tiene como misión promover el autoconocimiento como la llave a el camino de la libertad. La libertad a vivir un camino basado en un modelo HECHO A TU MEDIDA. 🌍 Se estrenan episodios todos los domingos!
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El Lugar Correcto
Patrones familiares/TRAUMA: mi mamá y yo
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En este episodio especial del Día de las Madres, entrevisto a mi mamá Patty sobre
trauma transgeneracional, heridas de la infancia y negligencia emocional. Hablamos
de cómo se hereda el dolor entre generaciones — y de cómo se rompe.
Mi mamá creció con un padre asesinado y una madre alcohólica que la corrió de casa
a los 13 años. Yo crecí con una mamá que vivía "en estado de alerta", convencida
de que no era suficiente. Durante años nos llevamos pésimo. Hoy esta conversación
existe y como "es casi un milagro".
Sin magia, sin toxic positivity. Solo neurociencia, humor y sensibilidad.
Esta conversación representa una relación real entre madre e hija. Un viaje del resentimiento a la gratitud por las diferencias de cada una. No debí de haberte sacado de la casa a los 13 años, hija. Debí de haberte protegido. Por años, decidí ser la madre de mi madre para poder amarla como nunca lo habían hecho antes. Siempre fui muy vulnerable y sentía muchas cosas. Era como, eso no cabe aquí, entonces no lo puedo traer a la casa, no lo puedo platicar, entonces mejor me lo guardo. Pero hoy Y entiendo que yo solo era una niña y que sus carencias no eran mi responsabilidad. Al igual que las enormes carencias de la madre de mi madre tampoco eran su responsabilidad. Me abandonó. No tuve mamá. A mi mamá le gustaba más la fiesta. Esta conversación es un ejemplo del trauma intergeneracional. Cada uno de nosotros nace con necesidades muy precisas que solo una madre y un padre que han visto más allá de sí mismos van a poder reconocer. Sin autoconocimiento, en la gran parte de los casos, lo único que somos capaces de ver es aquello que nosotros no tuvimos. Eso lo proyectamos en quienes más decimos querer y terminamos anulándolo generándoles profundas heridas. El conocerse es un privilegio al que lamentablemente muy pocos tienen acceso. Sin embargo, el lugar correcto nace de esa motivación, de querer proporcionar información de neurociencia y psicología al público general de manera gratuita. Aquí creemos que la única manera de vivir en libertad es conociéndose lo suficiente como para crear un modelo hecho a nuestra medida. Si eso es algo que te resuena, este canal podría ser para ti. A todas las mamis que nos están escuchando, Muchísimas felicidades por dar vida en esta tierra. Espero que esta conversación sea de beneficio para ustedes. Y sin más que decir, espero que disfruten del episodio tanto como yo disfruté tener aquí a mi mami.
UNKNOWNHija.
SPEAKER_00Dale, empieza, arranca. ¿Estás nerviosa? Es que no me gustan las cámaras. Claro que sí te gustan. Claro que no. Es como un gusto reprimido. No, yo no soy protagonista. Ay, no, las cámaras, las cámaras, las cámaras. Yo no soy protagonista, pero bueno. ¿Qué se siente tener una hija que sí le gusten las cámaras? Me encanta que seas suelta y que estés fluyendo con las cámaras, con la computadora y con lo que haces. Yo no soy así. Felicidades de la mamá, porque esto va a salir el día de la mamá. Muchas gracias. gracias, hija. ¿Cuántos años tienes celebrando el Día de la Mamá? Tengo exactamente 30 años. Exactamente 30 años. Celebrando el Día de la Mamá. 31. ¿Qué estabas haciendo el día que te enteraste que mi hermano venía en camino? Yo creo que estaba muy ocupada haciendo mis cosas personales. Tu papá acababa de poner la compañía. Estábamos como muy metidos en la organización pues del día a día. Y de repente me enteré que estaba yo embarazada. ¿Cómo te enteraste? Pues se evidentemente porque no me bajaba. Dios, no creo que haya sido por obra del Espíritu Santo. ¿Y qué pensaste? Qué miedo. Qué miedo. Una gran ilusión de tener y construir una familia, pero cuando me embarazo y con los tres hijos me sucedió, fue una mezcla de miedo, de alegría, confundía como qué miedo tener una vida bajo mi responsabilidad. ¿Y en ese momento qué pensabas que podía ser lo malo que podías hacer? No poder criarlos bien, no poder estar al 100%, porque... Cuando tuve mi primer bebé y después vino tu hermano y viniste tú, tenía yo cargando heridas de la infancia. Entonces tenía yo mucho miedo a ser como mi mamá o tenía mucho miedo no poder ser suficiente para ustedes. Y eso lo cargué siempre. ¿Y cómo veías tú que salía ese miedo? Estaba alerta todo el tiempo. Alerta de tener que cuidarme en los embarazos, de tener que ser cuidadosa en cada movimiento que yo hiciera, en todo lo que yo dijera, pero vivía esto verdaderamente alterada por el miedo de equivocarme. Entonces, este miedo siempre estuvo presente, siempre. ¿Qué aspectos de ti cambiaron después de volverte a ser mamá? A ver, aquí me parece bien importante comentarte que, ¿sabes qué hija? Yo los... Amé profundamente a los tres, pero también me borré. Me borré y me desaparecí porque tenía yo que cargar con responsabilidades, muchas veces con cosas invisibles que a lo mejor no estaban, pero yo me las ponía como, por ejemplo, no hay quien los cuide y ponerlos en manos de alguien. Yo generalmente cargaba también con los tres. A veces contratábamos a personas cercanas, pero no era lo mismo. Siempre tenía yo el miedo de que algo les pasara. y que yo No podía resolver a veces las cosas como mamá porque no descansaba, no descansaba. Yo sí me borré, me borré totalmente de quién era Paty. Yo cargaba las necesidades de tu papá, las necesidades del bebé, de tu hermano durante el embarazo. Los embarazos los vivía yo muy felices, pero de pronto muy cansada, terriblemente cansada. Y no dormía yo de pensar que algo pudiera venir mal Y ya que nacían, tenía yo esa responsabilidad de la vida de ustedes en mí. Y que de mí dependía. Que todo saliera bien. Y yo no era suficiente. Nada de lo que yo hiciera era suficiente. ¿Y en qué formas tú consideras que a partir de volverte mamá te borraste? Borré mi libertad, mis tiempos, el cuidarme, el cuidar de mí, de mi alimentación, de mis sueños, de mi salud a veces. Y me borraba por completo, como si yo desaparecía del mapa. Y entonces venía como esta... Como esta entrega total y decir que son indefensos es mi responsabilidad y no voy a hacer jamás lo que mi madre hizo conmigo. ¿Y qué hizo tu mami contigo? Me abandonó. No tuve mamá. A mi mamá le gustaba más la fiesta. Y yo sí quería que ustedes tuvieran mamá. Entonces este miedo de no ser suficiente... me convirtió en alguien de estar alerta todo el tiempo. Alerta todo el tiempo. No lo vivía feliz. A veces veía yo esos... esos comerciales de Gerber en aquel entonces, que ya no salen, ¿verdad? Pero la mamá feliz, toda guapa, toda arreglada y el niño feliz y regorde. Decía yo, no, o sea, yo decía, Dios mío, no puedo ni salir a tiempo. Y salía yo a tiempo y decía yo, Dios mío, algo se me olvidó y me tenía que regresar porque cargaba con los tres. ¿Tú te acuerdas que llegábamos tarde? ¿Dos semanas? No, llegaban tarde todo el tiempo yo tenía verdaderamente siempre que estar como muy cuidadosa de que tenía que estar la casa bien porque además también aún teniendo a la gente colaboradores que me ayudaran en las áreas de la casa tampoco era suficiente era como una manera de controlar es una forma de amar con un control excesivo para que todo saliera bien pues cuando llegaban las invitaciones de las bodas digo de las estas horas son bodas ya van a llegar las bodas ya van a llegar las bodas de los niños no pero no importa de 15 años de bodas de niños yo nunca estaba lista más de niños a veces llegaba a la fiesta y decía oye que no es aquí la fiesta del niño Edgar y me decían este no no aquí no es yo dije chin me equivoqué de salón y veía la invitación decían la madre fue hace 15 días y venía yo y decía como los puedo comprar pensar y no sé si te acuerdas que venía yo en la camioneta amores les gusta el regalo y alguien me contestaba si quédense con él yo nomás veía sus miradas de que volteaban a ver el regalo y decía no vamos a mcdonald's no pero esa parte de mí creo que era una persona que no había tiempo
UNKNOWNpara mí.
SPEAKER_00Entonces, nunca me organizaba bien. Siento que fui desestructurada porque todo se me iba en a ver qué necesitaban ustedes. No, y también como que todas eran la responsabilidad de todos, porque si no me sale perfecto, ¿qué pasaba si no hacías las cosas perfectas, si la casa no estaba perfecta? Yo vivía con mucha culpa. No era posible que las cosas no estuvieran perfectas porque siempre quería ser la mamá perfecta. Hoy entiendo que no. ¿Pero qué pasaba si las cosas no estaban perfectas? O sea, ¿cuál es en tu cabeza, cuál hubiera sido la consecuencia de que la casa no estuviera ordenada? Que era yo irresponsable, que no podía cumplir con ustedes como mamá. Es que me voy y nadie puede hacer el papel perfecto de mamá. como debería de ser yo, debería de ser yo, porque tampoco fui la mamá perfecta. Fuiste muy chistosa, pero... Pues no sé si fue chistosa. Cuando me mandaste en un Halloween con tu vestido de novia. Yo te presté un vestido de novia. Sí, ¿no te acuerdas? Que en Halloween todos iban disfrazados y a mí me pusiste tu vestido. Es que no me dio tiempo de ir a conseguir un disfraz. Y me acuerdo que dije, no importa, rástralo. Y yo con el vestido de novia. ¿Llegaste a la escuela con el vestido de novia? Sí. Yo estaba bien chiquita, ni me quedaba. Me quedaba todo guango. Pero tú fuiste disfrazada, ¿no? Yo fui disfrazada. Yo veía cómo le hacía. Yo fui disfrazada. Y entonces, a ver, ¿cómo fue ser mi mamá? Cuando tú te enteraste, voy a tener una niña, ¿qué dijiste? Mucho miedo de tener... a alguien también diferente, porque tuve dos hijos, mis hijos que también eran amorísimos en la torre. ¿Cómo voy a educar a esta niña? Entonces fue una mezcla como de felicidad y otra mezcla también como de cansancio. Porque cuando tienes dos hijos más dentro de la familia, también te consumen mucha energía, mucho tiempo y mucho amor. mucho compromiso de sacarlos adelante. Entonces llegas tú y yo mi embarazo lo viví cansado porque también había un proceso en la familia de duelos. Y una de las cosas importantes creo que en todos los embarazos, estas heridas de la infancia de decir tengo que darles amor porque a mí no me dieron. Y entonces el amor hoy veo que fue un exceso de control. Entonces yo no descansaba. Era muy cansado, desgaste, emocional sobre todo, porque yo casi no dormía. Siempre era, y conforme fueron creciendo, para mí era como más difícil poder como controlar todo. Y lo que te estoy diciendo, controlar, hoy lo veo diferente, ¿sí? Pero tiene que pasar muchos años de proceso. ¿Y cómo pensabas tú que nos ibas a poder amar no sabiendo lo que eso era de una madre? Porque como mamá y como instinto yo sí quería construir una familia. Este instinto maternal de decir amo a mis hijos, quiero una familia. Ese amor se veía sin diferenciarme yo, sin dejar de verlos a ustedes como alguien o niños indefensos. Y ese amor incondicional, es decir, no me importa lo que me pase a mí. pero yo voy a cuidar de ellos y protegerlos hasta donde se pueda. Y todavía obviamente lo hago, pero ahorita lo hago desde otro lugar. ¿Desde dónde lo haces ahorita? Creo que lo hago desde un lugar respetándolos a ustedes, viendo que son hijos autónomos, que son hijos preparados, que son hijos que pueden salir adelante, pero lo hago sin querer invadir. Trato de no invadir, trato de respetarlos. Es como estar y no estar. Tú háblame cuando yo necesite porque ha pasado y yo estoy aquí si tú me dices mamá te necesito a ver cómo le hago pero yo estoy aquí y si tu hermano me dice mami te necesito ahí voy a estar pero no quiero ser invasiva entonces creo que los respeto y creo que hay una gran diferencia entre el amor de antes y el amor de hoy ¿no? como ser mamá Es como respetar sus tiempos, respetar sus decisiones, aunque no esté de acuerdo, porque son adultos. ¿Qué fue la primera señal que dijiste, va a ser diferente criarme a mí que a mis hermanos? Yo creo que la primera diferencia, que las niñas son más apegadas a la mamá. Los niños sí lo eran, pero no tanto. Eran como menos invasivos, menos metiches. Si yo ya me había borrado, contigo me borré totalmente. ¿Por qué? Porque siempre estabas... siempre necesitabas más atención, necesitabas ser vista. Bueno, no nada más tú, también tus hermanos. ¿Hoy entiendo esa parte? Yo lo exigía. Sí. Y es difícil porque cuando, por ejemplo, algo que yo sí notaba era que como a ti nunca te vieron y como tú no sabías lo que era verte a ti, yo decía pues cómo me van a ver a mí, ¿no? No hay manera de que me puedan ver a mí y aunque haya un intento no se percibe como si estoy siendo vista. Siempre hubo la mejor intención de llevarlos de la mano a donde ustedes fueran niños seguros y protegidos, por supuesto. Y que hasta la fecha, por supuesto, aún ustedes siendo adultos, creo que también lo hacemos. Pero yo como mamá creo que siempre ha sido esa parte de No fui una niña vista por mis padres, ¿no? Recuerda, vengo de un padre asesinado y de una madre alcohólica. Entonces, esto deja profundas huellas en el alma. Y no fui una niña ni amada, ni vista, ni aceptada, ¿sí? Entonces, cuando la vida se te da o se me dio a madrazos, cuando me convierto en mamá, esta sensación de que algo les puede pasar y que algo... va a pasar siempre, me convierte en alguien de estar alerta y que tengo que estar viéndolos. Y viéndolos no nada más físicamente, a mi manera, pese a las heridas de la infancia. Igual y cada quien, tus hermanos lo vivieron diferente y tú también. ¿Qué necesitabas tú? Mucho cuidado, mucho miedo de que eras mujer. Y decía, está expuesta más. Porque yo fui vulnerada a mi corta edad, de mi cuerpo. Decía yo, no quiero que le vayan a pasar nada a mi hija. No quiero que la vayan a tocar. Esa parte fue muy difícil. Porque decía yo, a tus hermanos los puedo soltar un poco más, pero a mi hija no, no vaya a meterse a alguien con mi hija. porque lo mato, ¿sí me explico? Entonces, creo que desde ese lugar decía yo, ella es diferente, ¿sí? ¿Y qué era lo que tú creías en ese momento que necesitaba, que hoy te das cuenta que lo que necesitaba era totalmente diferente? ¿Qué necesitabas tú? Creo que esto lo ha dado los procesos terapéuticos, las conversaciones, las distancias, los pleitos, ¿no? Porque tú necesitabas ser escuchada de manera diferente. Hoy he aprendido eso, a escucharte, a validarte, y te También yo aprender a escuchar y no querer tener la razón siempre. ¿Cuándo me doy cuenta? Cuando ustedes van creciendo, cuando después de la adolescencia, que también fue terriblemente cansada para mí, mis conceptos de ser mamá y de tener amor hacia ustedes, y ustedes eran otros niños que vivían en otro contexto diferente. Pero yo no lo vivía así. Por eso es que retomo un poco esta parte, cómo se va uno convirtiendo madre, dando las heridas de la infancia y no separándose o viéndose. de quién era mi mamá y quién era yo también, porque yo me perdí. También en esa voz de querer tener todo ordenado, todo guardado, que ser la madre perfecta, pues era el mismo que era como tu mamá te castigaba, que era tu mamá quería que todo limpio, todo... No, bueno, a las 10, 11, a las 11 años de edad me pasó en la secundaria nocturna para poder crear la casa porque ella trabajaba y si no había algo, pues me daba el fregadazo, ¿no? Y Yo aprendí a hacer las cosas. Era una niña de 10 años, de 11 años. Bueno, hasta que me corrió a los 13, afortunadamente y gracias a Dios. Qué bueno que sucedió así. Pero se me quedó esta parte donde, no sé si tú te has dado cuenta, pero de pronto todavía tengo esto de terminas de comer, no has terminado de comer y ya termina, termina. Porque lo voy a poner lavaplatos. Ese trauma me conviene. Esa obsesiva, tan obsesiva. Porque me encanta ver mi ropa planchada. A todos nos conviene. Y por ejemplo, si tu mamá imaginemos en un caso hipotético la Gloria que está aquí con nosotros no espero que no claro que está aquí con nosotros es el 99.1% de nuestra de nuestro código genético obviamente está aquí con nosotros si ella tuviera imagínate 20 años de proceso terapéuticos de psicoanálisis y estuviera muy trabajada y pudiera tener hoy una conversación contigo ¿qué hubieras necesitado escuchar de ella? que reconociera la violencia que instaló en la familia con tu ser tíos conmigo. Fui una mujer terriblemente. Ojalá que hubiera reconocido esa parte porque fue muy dolorosa para todos. No debí de haberte sacado de la casa a los 13 años, hija. Debí de haberte protegido. Tal vez esa parte de de haberme sacado de la casa no fue tanto, sino el que no me protegió. Porque hubo gente que abusó. Y tuve que defenderme como pude. Entonces, creo que esa parte de Me hubiera gustado escucharla, pero nunca la escuché. Ella murió con lo que más se vinculaba en la vida, con el alcohol. Y hay muchísimo diálogo alrededor de aceptar a tu mamá y... tu mamá está haciendo lo mejor que puede con lo que tiene, pero desde mi perspectiva, con tu mamá, yo sí ahí digo, no, esa no estaba haciendo lo mejor que podía. No, no, no, lo que hizo fue inhumano en muchas maneras. Yo no tengo que perdonarla, pero vivo tranquila y no tengo bronca. Y eso es lo que te iba a decir, o sea, porque no deja de doler o deja de doler. No me duele ahora. O sea, creo que he tenido muchos procesos terapéuticos y he tenido gente muy linda alrededor mío y que he tenido la oportunidad económica también para hacer estos procesos en la parte de terapia una vez por semana, dos veces por semana. Muchos años de mi vida he tenido gente muy buena, una Tari, una Adriana, las maestrías que me han ayudado y hoy que termino hace dos años lo que es la maestría en terapia familiar, creo que es cuando más proceso he tenido. Creo que tú has visto un cambio ahí porque tuve que procesar la parte del sistema, ¿no? O sea, ¿cuál era mi sistema familiar? Y creo hoy firmemente, hoy no vivo con ese dolor, hoy creo que vivo con la conciencia de que gracias a eso soy la mujer que soy, que tu papá y yo hemos formado unos hijos maravillosos y que hemos tenido nuestros encuentros también fuertes, pero que hay algo importante que creo que siempre debe de haber en las familias, que es tener la intención de querer estar. Trabajar en estos procesos son sumamente importantes, pero también darse la oportunidad de reconocerse uno mismo de que hay cosas que también tenemos errores y que hacemos con los hijos también. Porque no todo es perfecto. Creo que no soy ni me considero una mamá perfecta, pero me considero abierta para poder tener la mejor intención. para que todo esté mejor, ¿no? Y no ha sido fácil el proceso. Ha habido confrontaciones, distancia, límites, enojos, reclamos. Cuando yo tenía siete años, me dejaste en ese consultorio y me acuerdo que muchos años después alguien me preguntó, ¿quién deja a su hija? Bueno, es que yo iba a dejar a su hija a los siete años en un consultorio de una psicoanalista. Tú me contestaste, alguien que sabía que ya la había cagado. Por supuesto. Entonces, me pregunto, porque lo procesos no han sido fácil yo le mando un beso a mi Tari preciosa porque me ha acompañado en muchos años también y Adriana y las personas a mi alrededor que han sido muy pues muy confrontativas y muy buenas conmigo y acompañándome en estos procesos y cuando yo iba a la terapia con Tari decía sí vámonos ya la cagué que se vaya al frente pero que era lo que tú veías en mí que reconocías que chin a lo mejor y algo no hice bien Te conviertes en alguien totalmente alerta. También estabas como muy al pendiente de lo que hiciera yo, muy al pendiente de lo que sucedía en la casa. ¿Me veías enojada? Muy enojada, muy enojada, no te dejabas peinar, me ignorabas porque no me hacías caso. Mejor que la componga alguien que no sea yo. ¿Pero por qué pensabas que yo estaba enojada? Sabes que eras muy demandante. Bueno, no eras. Soy. Eres, sí. ¿Pero hubo algo en específico que tú consideras que hizo, que activó ese enojo dentro de mí? Yo creo que necesitaba ser más vista, más escuchada, y necesitabas como más armonía dentro de la casa, porque siempre vivíamos deprisa, siempre vivía alterada y tu papá pues viajando y sacando adelante las cosas por su nombre muy trabajador no estaba pero no había como aquí hay paz no yo estaba alterada todo el tiempo por el miedo de que algo no saliera bien el miedo me ha acompañado toda mi vida creo que mucho el enojo venía de que yo no sabía cuándo te ibas a ir que era como una incertidumbre de me voy de la casa y yo por los pleitos y yo bueno y yo con mi mochilita de me vas a llevar a mí no decías tú que es todo los días. No es cierto, yo sí empacaba mis cosas y yo, pero ¿con quién me van a dejar? Sí, pero aquí es donde regreso un poco que como padres cometemos errores sin darnos cuenta cómo afectamos a nuestros hijos. ¿Y cuándo es que empezaste a sentir una distancia entre nosotras? En la adolescencia, cuando los mandamos al extranjero a estudiar a Alemania, bien ahí eras como, te vas con tu hermano a Alemania, sí, vete con tu hermano, sí, pero tú querías irte también con tu hermano porque era tu hermano Y yo decía, qué bueno que se vaya con él, va a estar mejor que conmigo. Imagínate la responsabilidad que le eché a tu hermano. No era responsabilidad de tu hermano cuidarte, era mi responsabilidad. Pero en esos momentos dije, Dios, sí, pero creo que en esos momentos, aun cuando tú te hubieras querido ir con tu hermano, hubiera yo dicho no, pero estaba yo tranquila. Tan cansada, emocionalmente tan cansada, que decía, ahí te va a hacer. Y que probablemente también eso fue muy bueno en muchos aspectos, porque como tú dices, qué bueno que mi mamá me sacó a mí, porque si no, no hubiera vivido la vida que hoy vivo. Con estas heridas que voy creciendo, entonces pues tenía pocos elementos tal vez para poder estar tranquila, ¿no? Y que al mismo tiempo yo, cuando yo digo, pues yo creo que el que nos hayamos ido lejos fue una de las mejores cosas que a mí me pudo haber pasado. Porque lo que hablamos de la autoestima, me decías... Pues nunca me he sentido bonita o que me decías, soy un cerdo, estoy hecho un cerdo. Y te ponías la crema y estoy hecho un cerdo. Fueron cosas que la verdad yo no internalicé tanto porque tuve figuras femeninas muy fuertes como ejemplo en Alemania. Que eran bonitas, que se cuidaban, independientes. No tenían bajo autoestima. Que fueron ese tipo de cosas que yo aprendí y absorbí. Pude elegir entre los valores que teníamos en la casa y esos valores que a lo mejor... No muchos me gustaban mucho, pero elegir una mitad. Entonces pude tener más visión sobre qué es lo que a mí me gustaría conociendo esto y conociendo esto. Mira, yo me enfoqué a que tuvieran las mejores escuelas, el mejor estudio. Sí te enseñé a cuidarte en el sentido de cuida tu carita, tu cabello, pero no me cuidaba yo y yo era un ejemplo para ti. Y desde ese lugar no se puede transmitir algo diferente. Si uno no se ve de manera real, auténtica, Y aceptando como eres. ¿Ahorita tú crees que puedes recibir más cariño? Sí, hoy estoy, o sea, hoy sí lo hago. Hoy sí, pero recuerda que todo se llama proceso. Se llama querer hacerlo también. Porque si tú quieres, las cosas pueden cambiar. Tú y yo nos llevábamos pésimo. Pésimo, me caías reborda. Ay, a mí también, yo no te aguantaba. No, ni yo. Yo decía, por favor, que me toque cualquier otra persona de mamá. No, pero cualquier mamá. era mejor que yo. Me acuerdo que tus amigas, ay, es que mi mamá, ¿y quién es tu mamá? Está bien, cualquier mamá para ti era mejor que yo. ¿Te dolía a ti que yo hiciera eso? No, me enojaba. Yo creo que detrás del enojo también dolía. ya no estoy haciendo las cosas bien. Y bueno, estuvo muy interesante porque tú y yo nos llevamos muy mal. Yo creo que hasta que yo cumplí 22, 23 años. ¿Tú en qué crees que empezamos a llevarnos bien y que empezamos a conectarnos? Ay, yo me acuerdo que fuimos a este curso en unos rituales de fuego. Y yo te quería aventar. No, pero yo dije, me va a quemar viva la cabrona. Y yo aviéntela a la hoguera. Nos callamos tan gordas Era muy difícil porque siempre fui muy sensible y tú eras una persona todo lo contrario. Tú no eres, tú no eras sensible para nada, pero para nada. Eras fría en el sentido de como que el sentir emoción era algo que te costaba muchísimo trabajo. Creo que eso era como un clash de ideas, ¿no? Que eran como personalidades muy contradictorias en donde yo decía, pues es que a mi mamá no se le puede, o sea, no se le puede querer. No mostrabas nada de vulnerabilidad, nunca. Toda mi infancia y cuando crecí, no me era más que te enojabas y enojada decías cosas súper hirientes pero que a mí me hacían pensar no me quieren porque dice cosas súper hirientes y de repente otra vez regresamos a la normalidad y no se hablaba pero me acuerdo que a partir de ese curso yo empecé a ver que poco a poco te quebrabas un poquito más y yo en mi cabeza pensaba como de que pues está enfermita porque su mamá no la quiso difícil separarme de él no tiene nada que ver conmigo esto tiene más que ver con ella que conmigo. Y fue después de ese curso que yo empecé a ver cómo te quebrabas. Un día yo te vi llorar y llorar y llorar y llorar y llorar. Canté Victoria porque dije, entonces sí siente, sí siente algo que siempre... Yo no me veía así, ¿tú crees? Yo me veía como tengo que ser lo suficientemente fuerte para sacar a mis hijos y darles lo que yo no tuve. Entonces, trabajaba mucho también. Tu papá también ha trabajado mucho. Y como que si nos borramos, al inicio de la plática te dije cómo era ser mamá. Es borrarme. Yo me borré. No me importa si yo era insensible. Pero no iba a quebrarme cuando había que sacar adelante. La prioridad era el cuidado físico. El físico, el que estudien, el que no se quiebre, por ejemplo. Yo me quebraba cada cinco minutos. Por todo, y pues que es otro tipo de sensibilidad, pero muchas veces se sintió como que eso no cabía, o sea, como que si ese tipo de cosas no había espacio para tanta emoción, y que también queda de ser súper incómodo. muchas cosas, pues era como, eso no cabe aquí, entonces no lo puedo traer a la casa, no lo puedo platicar, entonces mejor me lo guardo. Claro, claro. Me acuerdo que hubo muchos momentos en los que yo te confronté, porque yo como hija sentía que yo te tenía que contener a ti. Yo decía, grita, grita, grita, grita, y me quedaba así como que parada yo. Claro, claro. Era alterada todo el tiempo. Y a veces decía, ¿explotamos la bomba o no la explotamos? Porque yo sabía que yo podía contestar, ¿no? Y si contestaba, explotaba más. Y que había veces que decidía explotarla y a veces decía, bueno, hoy no. Aquí es donde yo te con que el control era un un elemento que se va confundiendo con el amor pareciera que el querer controlar todo también es dar el amor para que todo salga a la perfección y ahí me pierdo yo me pierdo yo de sentir me pierdo yo de verme y poder también dar porque mi función era proteger responsabilidad de tres vidas. Responsabilidad, responsabilidad sobre responsabilidad. Toda la vida el exceso de ser responsable también no me ha permitido a veces soltar, ¿no? O sea... Y yo nos empezamos a llevar muy bien cuando empezaste a hacer una cosa, porque yo me acuerdo que explotabas, decías cosas súper hirientes y después... Pero tú también a mí, porque ya estábamos en una etapa diferente. Ya no era la niña chiquita que se quedaba callada. No, ahorita ya pongo a tú por tú. Te pongo y te digo. Sí, ahorita ya era como y aparte yo sabía cómo lastimarte, que era lo más importante. Yo sabía que si yo decía, y a veces lo hacía y a veces elegía no hacerlo y a veces decía, pero ya me sentía yo con cierto poder de decir, pues mira, va a gritar, va a explotar, va a decir algo que... me va a herir y después me va a pedir un abrazo y yo no se lo voy a dar. ¡Así es! No, pero me decías como, dame un abrazo y yo todavía no se me va la tristeza y el enojo de lo que acabas de decir, no te puedo dar un abrazo todavía. Pero nos empezamos a llevar bien cuando algo cambió. Sí seguías explotando, sí seguías gritando, sí decías cosas hirientes, pero te dabas cuenta que decías cosas hirientes. Ah, sí, por supuesto. Y después era como, pasó muchos años hasta que tú me decías, perdón, eso no estuvo bien. De que, chin, dije eso. no, espérate, vamos a quitarlo, ¿no? Aún así lo voy a decir, y aún así voy a explotar, pero por lo menos me doy cuenta que eso no estuvo bien. Y cuando tú ya te dabas cuenta, ok, eso pasó, ya calmados, y yo solo necesitaba escuchar él, sí dije eso, porque yo decía, yo ahora tengo que convencer de que sí lo dijo, cuando yo te decía, tú dijiste eso, no, no es cierto, yo nunca dije eso. Cuando me empezaste a decir, sí es cierto, sí lo dije, perdón, ya. Todo así, hasta el que lo hayas dicho, se me olvidaba. O sea, era como ya con esa fase, y creo que después de los 21, 22, 23, en el que yo decía pues mi mamá yo me acuerdo que un día nos sentamos y era como yo te tenía que contener y yo mamá yo te quiero en mi vida por favor arreglemos las cosas y yo por favor ahí voy donde a ver las mamás y los hijos o las hijas que estemos en pleitos constantes creo que tenemos que iniciar primero en tener la intención de querer cambiar las cosas. Porque también ha habido intención en ambas partes. Y yo estoy completamente convencida que cuando tú te reconcilias con tus orígenes, porque vienes de este papá y de esta mamá, ¿no? O sea, yo venía de mis padres, mal o bien eran mis padres, ¿no? Aprendo también vivir con esto y más que resignarme, es ver cómo estoy frente a esto y que también entre nosotros cambió el proceso teniendo buena intención. Si no hay una intención de querer vivir lo diferente, por mucho amor que haya, no se va a vivir. Entonces creo que tenemos a nuestro favor procesos terapéuticos que son para mí... El psicoanálisis. importantísimos y que son vitales para mí ha sido yo creo en la psicología y en la psicoterapia y me dedico a esto porque confío en esto porque yo he estado ahí ¿sí? entonces si hay una buena intención y te avientas el proceso porque no todos los procesos son buenos hemos sido muy confrontativos hemos sido puede no salir bien puede no salir bien claro que sí y ha sido fuerte muchas veces hubo distancia y muchas veces Muchas veces hubo mucha violencia. de allá para acá y de todos lados, porque ya la edad va cambiando. Ya no son los niños chiquitos, pero van creciendo también con lo que faltaba. Y creo que es bien importante que en las familias haya esta sintonía de querer tener intención. Intención sirve mucho, pero también el proceso que tú has llevado para llegar a la mitad y que las dos nos veamos en la mitad. Lo único que yo necesito es mi mamá. O sea, cuando platicamos y cuando reconciliamos las cosas, yo no necesito nada más que mi mamá. mi mamá me diga que aquí está. O sea, yo solo quiero a mi mamá. Yo no quería a ninguna otra mamá o yo no quería estar en Alemania teniendo otras figuras. Yo solo quería a mi mamá. Y aquí es donde creo que está esta reconciliación, ¿no? El poder aceptar que sí se tienen errores, que sí a veces no escuchamos como mamás, porque hoy lo que siento que necesitan ustedes es ser acompañados cuando ustedes lo necesiten. creo que necesitan no sentirse invasivos por parte mía de querer hacer que es que lo que estás haciendo estás mal puede que esté mal pero ya no es mi vida y creo que la reconciliación se empieza a dar desde que aceptamos que hay cosas dolorosas que no podemos cambiar pero también sí cuidarnos de no decirnos cosas que también lastiman. O decirnoslas, pero reírnos. También. Porque ya nos reímos. Bueno, ya nos hemos reído. Ya nos reímos. Ay, cómo me hartas, por favor. Yo te digo, híjoles, ya me tienes harta también. Pero es que eso es una relación real. Es real y sí, claro, con mucho cuidado. Y también el lugar desde donde venimos ya es muy diferente a los 15 años, cuando yo tenía 15, 16 años. Algo con estas ganas de lastimar por lo lastimada que me sentía, ¿no? Entonces, creo que ahorita cuando decimos cosas, no nos decimos desde el lugar de que quiero lastimar a mi mamá. Me harta ya. No respires. Igualmente. ¿Cómo sientes ahorita que estamos platicando mamá e hija? Siempre supe que había una manera más bonita de amar. desde chiquita y a mí me partía el alma ver que a mis dos papás nunca se las enseñaron yo era una desesperación enorme decir hay una manera más bonita de amar en donde hay respeto en donde vales nada más porque existes y El que hoy podamos vivir nuestra relación desde ese lugar a mí se me hace casi un milagro. Sabiendo que toma años, años, años de proceso y ahorita dedicándome a lo que me dedico, sabiendo que es una lesión neurobiológica y que tienes que literalmente abrir circuitos otra vez. Toma años, toma mucha intención y toma mucha fuerza para poder hacerlo. Entonces yo viéndolo desde el punto de vista biológico, yo digo es casi un milagro de donde venimos. Hoy tú y yo Es como una... Sí, es como una revolución a toda la violencia. ¿Toda la violencia transgeneracional? Que viviste. Sí, claro. Pero mira, yo trataba de no hacerlo, por supuesto, y por supuesto que hubo... No necesitabas pegarle para hacer violencia, ¿no? Queremos lo mejor para los hijos. Esto es una base importante para poder avanzar como familia y tener también esta reconciliación, pese a cualquier situación que haya habido. Yo te puedo asegurar que en cualquier familia, si tú, Tú le rascas tantito, siempre va a haber cosas diferentes. Diferentes a la tuya, diferentes a la mía. Pero lo más importante es cómo vas construyendo tú tu vida a partir de lo que tú eres y de lo que tú quieres, mija. ¿Qué piensas tú hoy en día que tu hija se dedica a promocionar la educación sobre la negligencia emocional? Me parece muy importante porque si hay algo que pueda ayudar actualmente a las familias a poder tener mejor proceso emocional, y mejor conciencia de lo que es ser papás, me parece que es una base fundamental. Porque todo empieza desde arriba. Claro, porque hoy ustedes como adultos también son responsables de construir algo diferente. Ya les toca. Yo vivo muy tranquila. Créeme, la culpa es algo que he aprendido a digerir. Y se me resbala así como tranquilita, porque creo que también la culpa fue algo presente en mi vida, porque chino y grite mucho. Ay, voy y los abrazo y me acuesto contigo, ¿no? O sea, es yo ti. lo mejor que tenía en esos momentos o lo mejor que podía, ¿no? Y bueno, así fue la vida, ¿no? Y tú dijiste que en ese momento te habías borrado. Me he borrado mucho tiempo. Hoy, ¿qué estás haciendo todos los días para no borrarte? Tengo más tiempo para mí. Procuro hacer algo que me gusta. Procuro cuidarme más, procuro tomar el taller que me gusta, procuro evolucionar y decir, esto me da paz. Estar aquí contigo me da paz. Ver esos panoramas que hay me da paz. El leer un buen libro me da paz. El escuchar los chistes me da paz. Hoy creo que estoy haciendo más por mí y creo que esta paz me hubiera gustado sentirla hace 30 años, pero no era mi mejor momento. O sea, yo vivía mi adolescencia cuando ustedes eran adolescentes, ¿no? O sea, el proceso también de ser esposa, de ser mamá, era un torbellino esto, ¿no? Los papás y las mamás tenemos necesidades, perdemos el ser vistos, el ser también que necesitamos. Muchas mamás nos olvidamos de lo que necesitamos y entonces se va acumulando, se va acumulando también y también esto crea enojo, crea resistencia, crea resistencia, crea resentimiento, es que no estoy así. Entonces el no estar conforme con el día a día, unido con las heridas, que uno no se da cuenta que son heridas de la infancia, en esos momentos. Pero creo que en esos momentos vives tan deprisa porque hay que sacar día a día y hay que aprender, hija. Pero eso lo aprende uno a través de los años. Hoy estoy muy feliz de estar aquí contigo. Te respeto, te veo y te admiro igual que tus hermanos. Respeto a mi Fer, respeto a mi Juan Carlos. Los amo y los quiero por lo que son hoy. Y cuando ustedes necesiten, yo voy a estar ahí. Y aquí estoy contigo, mi amor. ¿Y qué es lo que le dirías a una mamá que a lo mejor y sus hijos le dejaron de hablar porque están procesando una infancia difícil y que siente esa culpa enorme? ¿Los hijos o la mamá? La mamá siente la culpa. Yo lo que podría decir es que hay que respetar los tiempos, que hay que respetar esa distancia y hay que respetar lo que se siente. Y la culpa tiene que ver con la responsabilidad también y con todo lo lo que nosotros creemos que debimos de haber hecho y no hicimos. Pero también hay que respirar y decir, lo que hice fue lo mejor que pude haber hecho en esos momentos. No tenía... Otra forma de resolverlo. Y yo le diría, ciencia, toma tu tiempo, respeta tu tiempo, tus sentimientos y respeta también lo que sienten tus hijos. No los invalides, no los juzgues, no los critiques. Y que también es difícil porque creo que cuando alguien te reclama es una amenaza. También cuando alguien te reclama. Mira, yo aprendí a no tener derecho de réplica en los procesos terapéuticos. Me callo y te escucho. Porque hubo muchos nos en la vida de ustedes. con este miedo de protegerlos y de que algo podía suceder y que, Dios mío, ¿no? O sea, había muchos nos. Y te callas. ¿Por qué? Porque lo digo yo. Sí. Y te callas. Creo que esa parte hoy, ¿qué les diría? Aprendamos. Aprendamos a no tener derecho de replicar. Y no porque no lo puedas hacer, sino para poder escuchar a los hijos del otro lado que tienen el derecho de estar enojados, que tienen el derecho de sentir diferentes y tienen el derecho de no sentirse invalidados de lo que sienten. Y creo que esa parte es importante para comenzar a aceptarnos tal como somos. En su momento, tal vez hablarlo. pero no nos lleva a nada, como mamás, el querer defendernos de algo que ustedes sienten. Porque es cierto, ustedes tienen el derecho de sentirse y a lo mejor hay muchos reclamos y a lo mejor hay mucha historia y a lo mejor es que tú. También entender que es responsabilidad de mi hijo o de mi hija llevar su proceso. Y si dentro de su proceso está el no querer hablarme, yo en estos momentos te diría, está bien que no lo vivo así, pero también hay que aprender, A no invadir, a no estar, ya lo aprendí, también lo voy aprendiendo, porque también esto es nuevo para mí, ¿sí? Y creo que yo les diría, respetemos nuestro espacio, nuestro ritmo y no invalidemos, ni tampoco me invalides, ¿eh? Porque yo también tengo el derecho de sentir que me estás juzgando y que no te quiero oír. Tengo el derecho de elegir si quiero o no oírte. Porque lo que no, por ejemplo, puedo permitir yo es estar contra la pared y en un lugar esquina, rascándome ahí con mis culpas. No, creo que cada quien tiene su proceso. Y si la distancia es parte de ese proceso, pues hay que tomarla. No obliguemos a que algo sea diferente. Estamos como tenemos que estar. Gracias por venir, mami. Muchas gracias por ser mi hija. Gracias por ser mi hijo, Carlitos. Y muchas gracias, mi Fer, por ser mi hijo también. Gracias por permitirme ser su mamá.