LEER TE DA MÁS
Me presento, soy Paulo Cosín autor de libros que explican, desarrollan y analizan las claves que permiten que los jóvenes y adolescentes encuentren su interés por los libros y la lectura.
¿A quién no le gusta leer? Esa es la pregunta que les hago a los jóvenes, y resulta que me sucede con frecuencia que más del 80% levanta la mano. A los 40 minutos agradecen que les hayas explicado por qué leer es importante para ellos, ¿qué sucede?
De eso hablaremos en los siguientes episodios de Leer te da más.
LEER TE DA MÁS
54- LEER TE DA MÁS con Paulo Cosín. Mi única patria la mar.
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Es este episodio recorreremos historias de famosos piratas, pasaremos miedo ocultos como el joven Jim Hawkins en el tonel de manzanas y descubriremos la importancia y el significado del código pirata.
Leer te da más, con Paulo Cosín. Quince hombres sobre el cofre del muerto. Ron, Ron, Ron, la botella de Ron.
SPEAKER_01Basta escuchar esto, como si de una contraseña se tratara, para abrir ese cofre y dejar salir una vida de emociones del pasado que siguen presentes cada día. Me lleva a las primeras páginas de un libro que contiene la siguiente nota que nos dice su autor que está dirigida al comprador
SPEAKER_00indeciso.«Si los relatos de piratas deleitan a los chicos de ahora tanto como a mí antaño, que así sea y adelante». Mas de lo contrario, si el cuento ya no apasiona al joven sabio, si sus viejas emociones en el baúl han guardado, que así sea también, y que a este autor y a sus piratas a la tumba bajen, en la que tantos escritores y sus creaciones yacen.
SPEAKER_01El autor de esta recomendación es Robert Louis Stevenson, y la encontramos antes de comenzar el relato de La isla del tesoro. Yo me pregunto si algún día a ti te interesaron las historias de piratas tanto como a mí. Y si es así,¿por qué nos atraen tanto? De eso va el episodio de hoy. Todavía recuerdo el miedo que pasé con la escena en la que el joven Jim Hawkins, oculto en el tonel de manzanas, escucha la conversación del cocinero de la pata de palo John Silver, al que también llamaban El Largo y Baracoa. Ahí está el joven marinero Dick al que recluta para el plan del motín que tenía preparada toda la tripulación. Todo esto se desvela cuando se les une el timonel Israel Hans que está impaciente por pasar a la acción.
SPEAKER_00«Di que es de fiar», dijo Silver.«Ya sabía yo que era de fiar», respondió la voz del timonel Israel Hans.«No tiene un pelo de tonto». Masticó la bola de tabaco, escupió y luego prosiguió.«Niran Barbacoa, lo que quiero saber es cuánto tiempo vamos a pasar de aquí para allá en este maldito bote. Estoy hasta la coronilla del capitán Smollett. Ya me ha fastidiado bastante, qué rayos. Quiero entrar en la cámara de oficiales, eso es, y quiero sus encurtidos y sus vinos y todo lo demás».«Israel», dijo Silver,«no tienes mucho seso, nunca lo has tenido. Pero supongo que tendrás oídos, al menos las orejas las tienes bien grandes. Escucha lo que te voy a decir. Vas a seguir en el catre a proa, trabajando como un condenado y sin piar ni emborracharte hasta que yo lo diga.¿Comprendido, compadre?».«Nadie ha dicho lo contrario», gruñó el timonel.«Lo único que digo es…¿Cuándo? Eso es lo que digo.¿Cuándo?—¡Por todos los demonios!—exclamó Silver.—Pues si quieres saberlo, te voy a decir cuándo. Tan pronto como me sea posible. Así que ya sabes cuándo. Porque tenemos a un marinero de primera clase, el capitán Smollett, que pilota este bendito barco por nosotros. Tenemos al caballero y al doctor con el mapa y todo lo demás. Porque yo no sé dónde está, ni tú tampoco, me figuro. Lo que quiero es que ellos nos ayuden a subirlo a bordo.¡Qué diablos!«Luego ya veremos».
SPEAKER_01El astuto John el Largo lidera al grupo de piratas que lo sigue, pero que, no satisfechos, continúan con el interrogatorio.
SPEAKER_00«Y cuando los tengamos en nuestro poder,¿qué piensas hacer con ellos?», preguntó Dick.«Así me gusta», exclamó el cocinero en tono admirativo.«Directamente al grano».
SPEAKER_01Y así, después de describir distintas opciones que habrían realizado algunos de sus conocidos, finalizó.
SPEAKER_00—Cuando llegue el momento, descortaremos el pescuezo.—¡Dick!—añadió cambiando de tono.—Sé bueno y levántate a buscarme una manzana para que se me refresque el gaznate. Y
SPEAKER_01es en ese momento en el que Jean, con el que yo ya estaba totalmente identificado, nos relata cómo se sentía.
SPEAKER_00—Podéis imaginaros el terror que me asaltó. De haber tenido fuerzas para ello, habría salido de un brinco y echado a correr. pero me fallaron las piernas y los brazos, y me faltó el valor.
SPEAKER_01Aquí abrimos un paréntesis. Jim, como yo, estaba sobrecogido de miedo.¿Cómo se espera que reaccione? Según el modelo de los tres sistemas de regulación emocional de Paul Hilbert, ante una situación de amenaza como esa, podemos reaccionar saliendo por patas, pero también quedándonos bloqueados, paralizados, que es lo que nos pasó a Jim y a mí. Otra reacción posible sería salir del escondite y permanecer sumisos, así como diciendo«Haz conmigo lo que quieras, córtame el pescuezo, pero por favor, que se acabe este miedo». Finalmente, también podrías plantar cara y luchar, ir a por todas, porque ya no queda nada que perder. Eso también me recuerda a Robinson Crusoe, del que te hablaré uno de estos días, pues decía
SPEAKER_00«La expectativa del mal es mucho peor que su padecimiento».
SPEAKER_01En este En este mismo capítulo de la Isla del Tesoro, John Silver nos habla de cuatro piratas que existieron en la realidad. Son William Kidd, Edward England, Howard Davis y el que fue su discípulo Bartolomé Roberts, apodado Black Bart. Este último dicen que fue el más exitoso de todos los piratas, pues llegó a superar los 400 atracos.¿Cómo lo consiguió? Pues con su conocido reglamento que imponía a su tripulación. Porque¿quién dice que no tuvieran su código moral? Un código con derechos y obligaciones, con beneficios y castigos.¿Qué crees que da fuerza a un código moral? Pues resulta que es el propósito común del grupo. En términos piratas, claramente eran los botines de los barcos a los que atracaban. Y aquí entraría otro de los sistemas emocionales de Hilbert. Es el que se enfoca en el logro y la recompensa. Nos genera entusiasmo y vitalidad y está vinculado al sentido de pertenencia. evitar el rechazo y conseguir estatus en el grupo. Además, sentirse protegidos como grupo los mantenía tranquilos y eso contribuía al tercer sistema emocional que les proporcionaba la tranquilidad y la satisfacción de que cada uno contribuía según su encargo, como el vigía que avisaba de lo que venía por el horizonte desde el carajo de la vela allá arriba. Por cierto, que carajo es un término marinero y precisamente de ahí viene la popular expresión vete al carajo. El funcionamiento de los piratas nos deja claro, pues, que la moral está al servicio de su propósito. Y podríamos decir que esa moral es tan buena o tan mala como lo es su propósito. Y los que actúan con esa moral, que les permite seguir ese propósito, se sienten que están en el lado correcto de su historia. Pero estos piratas, a su vez, desafiaban un código moral superior, sustentado en las leyes cuyo propósito afectaba ahora a un población más amplia. Y por ello todos estos piratas que menciona John el Largo,¿sabes cómo acabaron? Pues acabaron ahorcados y sus cadáveres expuestos durante días a modo de escarmiento. Por ejemplo, el cadáver de Keith, tras ser ahorcado en mayo de 1701, fue trasladado a Tilbury, una ciudad del sureste de Inglaterra y de gran movimiento marítimo, y fue introducido en una jaula. Ese sarcófago de hierro colgó de la estructura de madera a orillas del Támesis durante años para que sirviera de advertencia a otros piratas y los restos fueron enterrados en un lugar secreto. Y yo me pregunto,¿servía realmente para intimidar a estos forajidos o era mejor una demostración de poder de la autoridad y de que la justicia funciona? Según John el Largo, la culpa de lo que le sucedió a Roberts se debe a que cambió el nombre de sus barcos, entre ellos el Royal Fortune. Ya hemos hablado del poder de las supersticiones. Huckleberry y el negro Jim y Tom Sawyer tenían una buena lista. Y también todos los antídotos. Porque contra toda superstición también hay un antídoto. Yo me atreví a cambiar el nombre a un 470, que es un barco de vela ligera. Un buen día decidí rebautizarlo y llamarlo con su nombre actual, Serifos. Pero claro, también pensé, a ver si... Así que por si acaso, según me subí, tomé el timón y corté la primera estela que estaba formando el barco para así romper cualquier maleficio. Sentí un alivio tremendo. Eso fue hace más de 20 años y seguramente debió funcionar, pues Serifos sigue surcando los mares y durante el invierno descansa en la ría de Pontevedra. Por cierto, que allí también tuvieron lugar historias reales de piratas. Según escuché en el programa de Lorena, protagonistas de aula, el invitado José Ramón García, entonces a punto de jubilarse como director del Museo Marítimo de Luanco, relató la historia de Benito Soto. Nacido en Amoureira, era un tipo muy sanguinario que fue el último pirata español y que migró también al Caribe. Capturado y ajusticiado por los ingleses, a las nueve de la mañana del 25 de enero de 1830, llegó Soto al lugar de ejecución en las inmediaciones del Castillo de los Moros en Gibraltar. altar, donde se había aglomerado grupos de personas para presenciar el ajusticiamiento. Según los testigos, subió al ataúd para colocarse él mismo la soga alrededor del cuello y, gritando«¡Adiós a todos!», se arrojó al vacío. Tuvo su repercusión en los medios de la época y tan famoso fue que, según relató José Ramón García, incluso la canción del pirata de Espronceda está inspirada en Benito Soto. Hay cientos de historias y de relatos sobre esta época dorada de la piratería, sobre mujeres y hombres piratas de distintas clases, nacionalidades, cometidos, sobre el corsario draque vencido en la coruña por María Pita.¡Vayas, tesoros! No terminaría este episodio nunca. Para mí son algo más que historias que me entretienen y me divierten. En un análisis más profundo, también me conectan con esa condición humana de la codicia que lleva a una violencia despiadada que sigue y seguirá presente y a la que seguimos concediendo. siendo poder. Pero también han hecho de mí lo que yo soy. Me contagiaron el amor por el mar y por la navegación, el deseo de vivir aventuras más allá de los libros. Por eso, qué mejor que terminar emocionándome recitando. con cien cañones por banda, viento en popa toda vela, no corta el mar, sino vuela, un velero bergantín. Baje el pirata que llaman, por su rabura, el temido, en todo el mar conocido, del uno al otro con fin. La luna en el mar riela, y en la lona gime el viento, y alza en blando movimiento olas de plata y azul. Y ve el capitán pirata cantando alegre en la popa, Asia a un lado, al otro Europa, y allá en su frente estambul navega velero mío sin temor que ni enemigo navío ni tormenta ni bonanza tu rumbo a torcer alcanza ni a sujetar tu valor 20 presas hemos hecho a despecho del inglés y han rendido sus pendones 100 naciones a mis pies es mi barco mi tesoro es mi dios la libertad mi ley la fuerza y el viento mi única patria la mar estoy emocionado Bueno, como decía la recomendación de Stevenson, joven sabio, si estos relatos no te apasionan, lleva a este autor a la tumba. Allí donde tantos escritores y sus creaciones yacen. Pero si esto te ha delitado tanto como a mí, puedes buscar esos tesoros enterrados en una isla desierta. Los tienes a tu alcance en la biblioteca de la esquina. Los tienes delante de ti. Entonces abrirás ese cofre del tesoro y descubrirás que leer te da más.