LEER TE DA MÁS

55- LEER TE DA MÁS con Paulo Cosín. Este puñal nos dará muerte a los dos.

Paulo Cosín Fernández Season 3 Episode 55

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Los seres humanos somos un organismo vivo en el ecosistema de la naturaleza que es un sistema abierto, ¿adónde entonces nos conduce el aislamiento, el encierro, también cuando leemos?

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Magdalena, ocultando su alegría.

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¿Qué me dices?¿Vas a huir?

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Mendo. Voy a huir, pero contigo. Magdalena.

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¿Perdiste el juicio?

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Mendo. No tal.«Resuelto está, vive Dios. Y si te parece mal, aquí mismo, este puñal...»«Saca un puñal enorme.»«Nos dará muerte a los dos. Primero lo hundiré en ti, y te daré muerte, sí, lo juro por Belzebú. Y luego tú misma, tú, hundes el acero en mí.»

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La obra de La venganza de Don Mendo, de Pedro Muñoz Seca, es para leerla, releerla y no dejar de reír en cada instante. El humor es una fantástica manera de mostrar la realidad y aquí cada escena es un despropósito para mostrar las relaciones de amor, los celos, la infidelidad o el honor. Esta escena me recordó a los suicidios románticos de las parejas. Me viene a la mente, por ejemplo, ese salto al vacío del coche de Telma y Luis en la película del mismo nombre. Solo que, en el caso de Don Mendo, la propuesta se presenta delirante.¿Cómo que yo primero te mato Y luego ya, si eso, una vez que tú estés muerta, ya te dejo que me mates. Esto que te parecerá pura fantasía es algo similar a lo que le sucedió a las hijas de Karl Marx, que relata el psiquiatra Guillermo Rendueles en su libro Suicidios, que he publicado en Morata. Leemos ahí que el suicidio es un tema de interés recurrente y presente en la literatura. Así, por ejemplo, Dostoyevsky comentaba las noticias y cartas de suicidas que la prensa publicaba en su tiempo. Consultando varias biografías, y artículos de prensa, me enteré de que cuatro de los hijos de Marx murieron antes que él. Sobrevivir a nuestros hijos es quizás una de las experiencias más dolorosas. El libro y la película Hannett nos muestra cómo afectó a Shakespeare la pérdida de uno de sus hijos. Pero continuando con Marx, te contaré también el modo tan triste en el que fallecieron las dos hijas a las que sobrevivió, Laura y Eleanor. Laura Marx se casó con un discípulo de su padre, un cubano llamado Paul Lafargue. La historia de Lafargue es también interesante, y a él le debemos el derecho a la pereza. Lo escribió en 1880 y que luego publicó en el diario Legalité. Defiende que más allá del derecho al trabajo está el derecho al libre culto a la ciencia, al arte y al entretenimiento. Así que realmente lo de pereza era una provocación. Podríamos decir que defiende el derecho a leer, a culturizarse, a que nos toquemos las narices de vez en cuando, a la contemplación. a la joie de vivre, la alegría de vivir, a la que Zola le dedicó una de sus obras. Recuerdo una escena de un programa cómico de televisión en el que el personaje era un político brasileño que durante un mitin ante un público bien numeroso decía, lo que este país necesita es menos samba y más trabajar, menos samba y más trabajar, menos samba y más trabajar. Y así se iba animando de tal manera que al final acabó el discurso bailando la samba y contagiando del ritmo a todo el público que lo escuchaba con atención. La cuestión de fondo es¿hacia dónde se dirige una vida cuando hay falta de proyectos que nos ilusionen?¿Y cuando la vida ya no se soporta? Porque volviendo a Laura, la mayor de las hijas de Marx, cierto día Paul y ella tomaron la decisión de pactar una cita con la muerte. A esas alturas de sus vidas, 43 años de matrimonio, tres hijos muertos, pobreza extrema, vejez, vivir del dinero de Engels y su cotidianidad les anulaban la visión de otras opciones. Así, en noviembre de 1911, cuando él tenía 69 años y ella 66, regresaron de su paseo. La noche había caído sobre París y el frío de noviembre calaba los huesos. Antes de entrar en su habitación, dejaron comida y agua para varios días para su perro Nino y trataron de disimular el amargor del cianuro con el azúcar del té. Juntaron las camas y el sol de la mañana los encontró como dos amantes de la vieja Pompeya, fundidos en el abrazo terno de la muerte. El jardinero y su mujer descubrieron los cuerpos un poco después. Les llamó la atención el llanto del perro y un olor a almendras amargas que se transmitía desde el cuarto. Recibieron unas honras fúnebres multitudinarias a las que asistió toda la intelectualidad internacional Pero la historia de la otra hija, Eleanor Marsh, es todavía más impresionante. Verás, ella fue la encargada de clasificar los papeles de su padre en la mala compañía de su amante, Edward Aveline. A este todos los amigos de la familia lo consideraban un rufián maltratador de mujeres. Eleanor descubrió cuánta razón tenían sus amigos cuando se enteró de que Edward se había casado en secreto con una actriz de 21 años. Cuando Edward Eleanor se lo reprochó. El muy cachondo y cara dura, innombrable, de Edward, le propuso un pacto suicida como solución para resolver la crisis de pareja.¿Y qué crees que hizo Eleanor? Pues no sé hasta qué punto puede influir esa tendencia al suicidio romántico en pareja, pero el caso es que escribió dócilmente una carta de despedida y se tomó el ácido prúsico que le suministró Abelin.¿Y ahora qué crees que hizo aquí el listo de Abelin? Pues ni qué decir tiene, jamás pensó en cumplir su parte del trato. En cuanto ella ingirió la dosis letal del veneno, él se marchó para continuar el idilio con su joven esposa. Aunque no fue acusado oficialmente de asesinato,¿no crees que indudablemente manipuló a Eleanor hasta su muerte? Aquí nos encontramos un tema interesante, que es el delito por lo que se denomina persuasión coercitiva, que llega a anular la voluntad de sobrevivir de alguien y lo empuja a su suicidio. Este es ideal caso de los líderes de algunas sectas, como la del reverendo Jim Jones, que llevó a un suicidio colectivo en 1978 a más de 900 personas, de los que aproximadamente 300 eran niños. Pero no quiero entrar de nuevo en el terrorífico territorio negro del True Crime. Sin embargo, quiero insistir en que leer aporta la capacidad de persuasión, sí, pero también la de evitar ser persuadido. Que otros controlen tu conducta, la información que recibes, las ideas que tienes, tus creencias y tus emociones. El secreto, el aislamiento o crear un grupo cerrado son algunas de las técnicas de control y manipulación que nos explican los expertos. Algunas fueron utilizadas, por ejemplo, durante el régimen dictatorial de Mao. De verdad, esto no es ninguna broma, porque no se trata solo de leer, sino de que la lectura te saque del aislamiento, que sea un diálogo abierto. porque si sufres, y todos pasamos por ello, la lectura te puede hacer consciente de tu sufrimiento. Si esto queda solo en un diálogo interno cerrado, según sea tu situación, puede que no pase nada, o puede tener un final fatal, como en el siguiente caso. Guillermo Rendueles nos dice que pocos textos como los diarios de Zechar Epavese, El oficio de vivir, ejemplifican el largo aprendizaje que un suicida puede realizar, tanto en el aspecto moral como en el afectivo, para llegar a lo que este autor italiano denominó mi vicio absurdo.

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Pues bien, resulta que

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Severo, un joven estudiante jejonés de 21 años, cinco días después de su cumpleaños, es decir, con toda una vida por delante, ingirió diez frascos de nembutal para matarse. Lo llamativo del caso es que había dejado la siguiente escueta nota en la mesita de noche junto a la cama donde murió.«Perdono a todos y a todos pido perdón.¿De acuerdo? No chismorreen demasiado».¿Qué tiene esto de llamativo? Pues que es la misma nota que Zechare Pavese escribió en los márgenes de una edición de su libro«Diálogos con Leucó» que dejó sobre su mesilla de noche cuando se quitó la vida. Es decir, es fácil suponer que este joven gijonés hubiera ha recorrido la trayectoria de Pavese en su oficio de vivir. La escritura se recomienda como terapia, nos ayuda a reflexionar y a expresarnos, pero lo mismo sucede si estos pensamientos quedan en un diario íntimo. Hay cientos de diarios que terminan mal y quedan como un registro del proceso vivido por quien lo escribió. Por eso, insisto, es la apertura al diálogo lo que permite abrir la puerta de la esperanza a la vida. Es importante que seamos conscientes de que los seres humanos formamos parte del ecosistema de la naturaleza y que este es un sistema abierto, pues hay una relación de intercambio de materia y energía entre todos los elementos que lo forman. Podemos estar en la vida como un termo que guarda el agua fría. Actuaremos entonces como un sistema aislado en el que no hay intercambio ni de materia ni de energía. Esa es una de las estrategias de los manipuladores de las sectas de los que hablaba antes. También podemos ser como una botella cerrada, que es un sistema sin intercambio de pero sí de energía. Es decir, pensamos sobre nosotros mismos, pero no lo compartimos con nadie. Por último, podemos actuar como un organismo vivo, con intercambio de energía y materia. Ese organismo se mantiene vivo, sí, porque hay reflexiones, comprensión individual, y es la materia que intercambiamos con otros a través del diálogo, es por tanto también la energía que compartimos. Y es entonces cuando realmente Leer te da más.