LEER TE DA MÁS
Me presento, soy Paulo Cosín autor de libros que explican, desarrollan y analizan las claves que permiten que los jóvenes y adolescentes encuentren su interés por los libros y la lectura.
¿A quién no le gusta leer? Esa es la pregunta que les hago a los jóvenes, y resulta que me sucede con frecuencia que más del 80% levanta la mano. A los 40 minutos agradecen que les hayas explicado por qué leer es importante para ellos, ¿qué sucede?
De eso hablaremos en los siguientes episodios de Leer te da más.
LEER TE DA MÁS
57- LEER TE DA MÁS con Paulo Cosín. Piratas, robinsones y comportamiento moral.
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Los piratas tienen, ya vimos, su código moral, y ¿cuál es entonces el comportamiento moral de un solitario náufrago como Robinson Crusoe?
Supongo que tu amo no te enseñaría a leer. —¿Y qué es leer? —Ahora lo sabrás. —Vamos a arreglar también eso. Volví a tocar con dos dedos su frente y sus ojos, y dándole el ejemplar de Robinson dije. —Tole et legue. Aquí lo tienes. Lee. Tomó el libro entre sus manos y leyó. La vida y las extrañas y sorprendentes aventuras de Robinson Crusoe, marinero de York, el cual vivió veintiocho años completamente solo en una isla deshabitada de la costa de América, cerca del desembocadura del gran río Orinoco, arrojado hasta la orilla por un naufragio donde todos los hombres perecieron excepto él. «Basta, basta», le interrumpí. «Ya veo que sabes. Ahora léete el libro». y cuando termines hablaremos». Toda la tarde estuvo leyendo viernes su historia y la de su amo. Cobró tanta afición a la lectura que lo tuve no menos de cuatro semanas en mi casa, al cabo de las cuales había consumido un centenar de velas y había leído toda mi biblioteca. Tras haber devorado todos los libros, volvió a leer Robinson. Luego me miró con cierto desconsuelo y dijo «Ahora entiendo. Vos, o él, O los dos, me habéis abandonado.
SPEAKER_01Ojalá yo pudiera así de fácil, diciendo... prole et lege, contagiarte el gusto por leer, pero esto solo funciona si lo descubres tú mismo. Con leerte da más, únicamente procuro mostrártelo. Esto es lo que le dice Daniel Defoe, el autor del libro Robinson Crusoe, a Viernes. Pero antes de continuar con el desarrollo de esta conversación, que es bien interesante, voy a contarte algunas anécdotas y reflexiones importantes acerca de este personaje. Probablemente conozcas parte de su historia. Robinson Robinson Crusoe fue un náufrago que vivió durante 28 años en una isla deshabitada a la que puso por nombre desesperación. Eso ya te da una idea de cómo se sentía. Durante todo ese tiempo, Robinson se plantea reflexiones profundas y dilemas morales. Era muy joven cuando decidió salir de la comodidad y ventajas de su hogar porque quería cumplir su único anhelo, que era navegar. sentía una fuerza irremediable que le impulsaba que atendía a los dictados de la fantasía y no a los de la razón. Sus padres no comprendían ni aprobaban que tomara una decisión que a bien seguro le perjudicaría y mucho, así que no le dieron su bendición. Esto le atormentaba pues consideraba que era la causa de todo lo malo que le sucedió después. Al poco de estar en la isla, decide hacer una lista de lo bueno y lo malo de su situación, y esto le resulta de gran ayuda durante un tiempo, porque necesitará dos años para escribir lo siguiente.
SPEAKER_00«Di humildes y fervientes gracias a Dios por haberme concedido la capacidad de descubrir que acaso podía sentirme más feliz en esta situación solitaria que gozando de libertades la vida social, rodeado por todos los placeres del mundo.
SPEAKER_01Su felicidad no era plena porque tenía un deseo insatisfecho que le hacía sufrir.
SPEAKER_00Existen en nuestras pasiones algunos recursos secretos que, reanimados por la fuerza de la imaginación, conmocionan nuestra alma con tanto ímpetu hacia el objeto de nuestros deseos que la ausencia de los mismos se vuelve insoportable.
SPEAKER_01¿Te imaginas cuál puede ser ese deseo? deseo? Lo expresa cuando observa en la costa un barco naufragado después de una noche de una terrible tormenta.
SPEAKER_00Tal era el ferviente deseo que sentía por la conversación de un solo hombre, que repetía una y otra vez las siguientes palabras. ¡Oh, que alguien se haya salvado!
UNKNOWN¡Oh!
SPEAKER_00aunque
SPEAKER_01solo fuese uno. Bueno, esto lo puede estar exclamando hoy una de cada seis personas en el mundo que se encuentran en una situación de soledad no deseada y de aislamiento social. Robinson se buscó la vida, como siempre, para poder conversar y tener compañía. ¿Sabes cómo? Pues nada menos que enseñando a hablar a su loro Paul. Durante sus comidas disfrutaba de una muy buena compañía, algo que, según nos dice, haría reír a un estoico. pues además de Paul, el único al que le tenía permitido que le dirigiera la palabra, se encontraban su perro y dos gatos. Pero una buena mañana, después de 18 años desde su llegada, observa una huella en la playa que lo atemoriza durante días. Esto le lleva a explorar de nuevo la isla. Fue entonces cuando, en el lado opuesto a donde él vivía, observó a un grupo de caribes, que siguiendo sus costumbres caníbales, estaban pegando un buen festín con sus prisioneros.
SPEAKER_00«Sería imposible expresar el horror que me produjo ver la playa llena de calaveras, manos, pies y otros huesos humanos, y en particular un sitio donde habían hecho una fogata semejante a un ruedo, donde aquellos innobles salvajes se sentaron a consumar sus festines inhumanos con los cuerpos de sus semejantes».
SPEAKER_01Esta parte es muy recomendable y no tiene tiene desperdicio, porque se pasa dos años encerrado en sus dominios con verdadero pavor. Más tarde, siente deseos de venganza y planea acabar con ellos, y se pregunta si debe o no llevar a término su decisión. ¿Qué crees que hace? ¿Sería un acto moral eliminarlos por ser caníbales? Transcurre otro año y medio más, y un día, ve aparecer unas canoas con caníbales que llegan a la playa de su lado de la isla. Y en este caso, sí decide salvar a uno de sus prisioneros, que será a quien llame Viernes, por ser el día de la semana. Viernes será desde entonces su fiel servidor, al que domesticará. ¿Qué crees que le mueve a rescatarlo? ¿Robinson piensa que está realizando algún acto moral? El sociólogo francés Émile Durkheim impartió un curso sobre la educación moral en Burdeos en 1894 y luego en París en 1902. De este curso resultó publicado un libro cuyo título es La educación moral y es uno de los libros más importantes para mí del catálogo de ediciones Morata. ¿Te has planteado alguna vez si la moral es algo que se aprende? Al grumetillo que se alista en un barco pirata, bien que lo instruyen en la moral particular de estos bandidos, o más le vale que haga por enterarse si quiere sobrevivir. Luján explica que los moralistas distinguen por un lado el bien y por otro el deber, y explica que se atascan encontrando qué va primero. Yo digo que es como el huevo o la gallina. Él nos aclara que que bien y deber no son opuestos ni excluyentes, sino que son parte de una misma unidad. Así, lo que debamos hacer debería ser bueno, y hacer el bien tendría que ser algo que, desde el punto de vista de moral, deberíamos hacer. Si nuestros actos están movidos solo por uno de ellos, corremos el riesgo de priorizarlo, eliminando el otro. ¿Recuerdas el dilema de Haqq? Así que esto de la moral es más complicado de lo que parece. Volviendo a la conversación con la que comenzamos, Daniel Defoe nos relata que se encontró con Viernes un día que paseaba por una calle londinense en 1719. Habían pasado solo unos meses desde la publicación de su libro. Le invita a entrar a la librería de William Taylor, quien se alegra de verle y aprovecha la ocasión para reportarle que ya lleva más de 80.000 ejemplares vendidos. ¡No está nada mal con solo unos meses! Ernest, claro, como es el personaje imaginario de Defoe, era invisible para el librero, pero para su autor sigue vivo, pues, aunque el libro ha concluido... Al siervo de Robinson Crusoe le quedan todavía preguntas por resolver. Robinson había instruido a Viernes y la relación era de amo y siervo, pero parece que a su creador Daniel Defoe le molesta algo en su conciencia y quiere quitarse alguna espinita que debe de tener clavada. ¿Cómo crees que la resuelve? Pues nada menos que le da a Viernes la facultad de leer y le hace leer, como hemos visto en el fragmento anterior. Lee toda su biblioteca. Es entonces cuando este personaje comprende quién es, qué quiere, el valor de su cultura y baja del pedestal a su amo. Es decir, que la lectura lo libera. Entre las preguntas y reproches de Viernes a su autor encontramos una crítica a la superioridad de los ingleses, de los que dice que llevan el complejo en la sangre, y también le reprocha que haya más muertos por la religión que por la peste. Esta pullita de Viernes es importante ponerla en contexto para que entendamos su importancia, pues resulta que Defoe vivió la última epidemia de peste de 1665-1668 que mató a 69.000 personas en Londres, nada más y nada menos que una cuarta parte de su población, y que de fue relata en su libro Diario del Año de la Peste, que publicó en 1722. Se trata de un relato contado con gran detalle, con datos médicos, la descripción del ánimo social, las medidas que adoptaron las autoridades, el impacto económico, los rumores, la conmoción. que nada que nos apetezca rememorar ahora. Viernes se pregunta, ¿dónde se quedó ese amo suyo que en la isla concedió libertad de conciencia religiosa? Esta libertad de conciencia la concede Robinson en un momento del relato en el que en la isla conviven un protestante, un pagano caníbal y un católico. Otro reproche que le hace es ¿por qué tenía que ser suya la isla solo por el hecho de haber naufragado en ella? ¿Quién trazó las fronteras? Llega un momento que Defoe, harto de escuchar tantas quejas, le pregunta a
SPEAKER_00Viernes. —¿Crees entonces que tu amo es un mal hombre?
SPEAKER_01Y le responde.
SPEAKER_00—No diría yo tanto. Es simplemente un hombre, y sin duda ingenioso y emprendedor como ninguno. Sin duda resulta conmovedor leer que fue feliz conmigo, siquiera porque alivié su soledad, a pesar de su desconfianza. Pero ahora que veo el barro del que todos estamos hechos, no veo a qué viene tanto orgullo de la superioridad inglesa. Ni siquiera entiendo ¿Preferirías acaso ser caníbal? No sé qué preferiría, pero desde luego no veo por qué tengo que comerme un cordero o una cabra siendo inocentes si no puedo comerme a un ladrón, embustero o asesino, por más que camine sobre dos patas. La verdad es que ya no sé si volver a mi isla, mucho menos complicada que esta.
SPEAKER_01Esto sigue. Viernes se despacha a su gusto con su creador, hasta que éste, con la excusa de que está emborrachado de conocimiento, decide mandarlo a dormir para en la siguiente página escribir su final. Sin embargo, te invito a revivir la historia manteniendo la pregunta de Defoe a viernes, ahora imbuido de conocimiento sobre si Robinson es o no un buen hombre. Para poder responder a esa pregunta, es importante tener un criterio de lo que podrías considerar comportamiento moral para luego tener una opinión sobre el nivel moral de la conducta de Robinson. En el episodio anterior hablamos de que a Black Bart el código le permitió alcanzar el récord de botines. La moral de la tripulación no solo era elevada por su ánimo, sino porque la consideraban buena para su propósito. Si tomamos como referencia de nuevo al sociólogo francés Émile Durkheim, según él se actúa moralmente cuando el fin de la conducta es un fin social. Desde ese punto de vista los piratas de Black Bart tienen un comportamiento moral para su grupo social, aunque sus actos o el resultado de sus acciones se consideran delitos, cuando no crímenes, para el resto de la sociedad. Durante muchos episodios hemos hablado de la comprensión emocional de los personajes. En el episodio de hoy nos hemos acercado a una comprensión moral de sus actos, mucho más amplia, más allá del binomio bueno-malo. ¿No crees que como a él, leer te da más?