The free flower podcast
Un podcast estilo blog personal donde una antropóloga reflexiona sobre la vida cotidiana, el desarrollo personal y la diversidad cultural. Inspirado en observaciones diarias y experiencias propias, te invita a ver el mundo con curiosidad y a cuestionar diversas formas de vida.
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01 Café conmigo | los hábitos
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Una reflexión cortita sobre los hábitos y su posible lado tramposo. Este formato de "café conmigo" son ideas breves a diferencia de los episodios largos donde hablamos de antropología concretamente. Disfruten <3
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¡Hola, hola! Por fin, bienvenidos al segundo episodio de Free Flower Podcast. Muchas gracias por estar aquí, muchas gracias por el gran recibimiento que hicieron del primer episodio. Me encantó escuchar todos los comentarios y me encantó ver que a cada uno de ustedes les había resonado un ejemplo en particular y que me hayan mandado mensajes contándome sus opiniones. Me encantó ver los comentarios en los posts de Instagram con emojis que representaban la actividad que estaban haciendo mientras escuchaban. Lo encontré muy divertido. Y hoy vamos a hacer algo un poco distinto a lo prometido. En el sentido de que mi plan era hacer episodios largos, súper estudiados, muy preparados y con teoría. Y explicarles básicamente todo lo que aprendí en la carrera en un par de episodios. Lo cual está un poco imposible. Mi yo perfeccionista se va a volver un poco loca tratando de explicar todo a la perfección con la teoría. Entonces van a haber dos tipos de episodios. súper cortitos, así como que mientras me tomo el café de la mañana les comparto una idea y otros más largos en donde me encantaría expresarles bien la teoría de la antropología y cómo la pueden aplicar en la vida cotidiana y en el futuro unas entrevistas también así que con eso los dejo bienvenidos a este primer episodio tipo café conmigo donde les voy a compartir una idea solamente como para que la tengamos dando vuelta durante el día y me puedan comentar qué les hizo sentir, cómo lo ven ustedes de, obviamente en la vida de cada uno de nosotros hay tantos inputs diferentes, desde lo que consumimos en redes sociales los que ven noticias versus los que no ven noticias, los que se mueven en un ambiente de oficina versus los que siguen estudiando versus los que tienen hijos, o sea todos tenemos mini munditos en los que distintas cosas son más tendencia entonces por supuesto que yo puedo estar viendo algo súper en tendencia que en realidad es lo que mi algoritmo me está mostrando, y encontraría muy interesante que alguno de ustedes me diga que la idea de hoy le parece como rarísima y que no es para nada lo que percibe. A propósito del año nuevo, he estado pensando mucho en las resoluciones, en los hábitos, todo lo que nos proponemos para el nuevo año. Pero más específico sobre los hábitos. Creo que los tenemos un poco idealizados como algo súper bueno de hacer y cuántos días te demoras en generar un hábito, 21 días y la consistencia. Y no los vemos tanto como un arma de doble filo en la que también hay en un extremo al que no queremos llegar. Mi percepción es como que hemos llegado a un extremo de la balanza en donde estamos medios como obsesionados con que todo tiene que ser un hábito y que la consistencia es la clave de todo, lo cual creo que nos pone en una actitud súper perfeccionista y estamos dejando poco espacio para que los días sean diferentes, como que poco espacio para las sorpresas, poco espacio para lo único que puede surgir en un momento único. Y todos los momentos son únicos. Podemos medir tantas cosas, ya sea con el celular, con el reloj inteligente, con la aplicación que compara cuánto trotaste tú versus cuánto trotó tu amigo, o la estadística que dijo que tú tienes más eficiencia en tu trabajo que todo tu grupo, no sé. Dentro de todas estas medidas, pareciera ser que uno busca el ideal, las ocho horas de sueño, por ejemplo, y tienes que lo hacerlo consistentemente todos los días por supuesto que está perfecto que queramos acercarnos a muchos ideales sobre todo que tienen que ver con nuestra salud pero siento que esto está afectando todas las áreas de la vida y digamos que uno quiere hacer un hobby entonces tiene que hacerlo todas las semanas y tienes que hacerlo durante un buen tiempo sino que vas a estar como escogiendo uno y cambiándote a los dos meses que poco consistente que poco perseverante es como que va picoteando en distintas cosas o si te te compraste las zapatillas para salir a correr, tienes que salir todos los días. Obviamente estoy exagerando un poco para que se entienda el punto. Llegué a esta idea porque el otro día fui con Diego, mi pololo, a leer al borde del río, que acá es súper bonito, hay banquitas, y fue muy rico. Los dos estamos intentando leer más, es un hábito que queremos construir. Entonces, como nos fue bien, llegamos a la casa y lo primero que dijimos fue como, ya, hagámoslo todos los días. Y es divertido como de repente se van sumando todas estas ideas de los hábitos que uno quiere hacer y al final las rutinas de la mañana y de la noche y de antes del almuerzo y después del almuerzo son tan largas que no dejan espacio para nada más. Y lo peor de todo es que si no lo cumples un día, de repente puedes castigarte un montón. Quieres votar entonces la idea. Entonces pensando de nuevo en que estamos en enero, acaba de empezar el año, todos nos hemos propuesto cosas, seamos un poco más amables con nosotros mismos en esto de que si es que no te resultó un día, no tienes que tirarte toda la resolución a la basura porque no empezaste bien y no lograste conseguir la consistencia perfecta, sino que creo que también está bien partir el año de a poco, ir testeando los hábitos que uno quiere hacer y dándose el espacio para incorporar lo que uno realmente quiere incorporar, para modificar y así poder seguir durante el resto del año transformándote. Con respecto a dejar espacio para otras cosas únicas, me quedo dando vuelta a esto de lo que hicimos con Diego, de querer y a leer todos los días porque esa actividad, ese día fue especial porque nunca lo hacemos y fue entretenido porque fue único, fue extraordinario y el día estaba bonito y lo hicimos como una cita. Lo que me hizo pensar es que si todo lo transformamos en rutinas y si todo lo queremos repetir todos los días para llegar a una consistencia perfecta, no dejamos espacio para que se den esas cosas únicas de cada día y además más que cada día va a ir variando según todo lo que nos pasa internamente, desde hormonas, procesos emocionales, etapas y también lo que pasa afuera. Si el día está soleado, si está lloviendo, qué estación del año es también nos afecta en lo que es más fácil hacer o no hacer. En el sentido de que quizá en invierno tenemos ganas de tomar un hobby adentro de la casa y queremos explorar nuestro lado artístico o hacer un puzzle y quizá en verano es el momento para probar un deporte nuevo. Y creo que no nos estamos permitiendo esa variedad, esa exploración. Un poco como cuando uno es chico y es hora de jugar, uno simplemente escoge el juego que tiene ganas de jugar en ese momento. No te estás castigando porque no has jugado tu juego nuevo todos los días o no has salido a saltar la cuerda, no sé, todos los días. No está esta cosa como de tengo que hacerlo todos los días para que sea válido. Tengo que hacerlo todas las semanas o sea cual sea tu meta sino que hay un poco más de espontaneidad y al final todos los días cuando muy chico y cuando podías hacer esto de jugar al final eran únicos y todos eran un poco como una aventura diferente y en todos los días se hacían combinaciones distintas y creo que podemos rescatar un poco esa actitud cuando llega quizá el momento en que tienes un minuto libre acabas de volver del trabajo y te vas a sentar en el sofá a mirar el celular o ¿O te vas a ir de cita con tu pareja y vas a poner solo Netflix? Decir como, ¿qué tengo como ganas de hacer? Un poco el, ¿a qué voy a jugar hoy? Si tengo 10 tipos de manualidades distintas, un día puedo querer colorear un libro y al día siguiente hacer un collar. Y yo por lo menos me castigaba mucho si me había comprado los materiales para hacer cierta manualidad y no la estaba haciendo muy seguido. Hay como una voz ahí de un adulto quizá diciéndote que tienes esa cosa tirada y... Oye, te compraste las zapatillas y nunca saliste a correr. Oye, te metiste al gimnasio y ahí lo tenés botado. Y si bien no queremos el extremo de dejar todo botado, tampoco creo que sea sano el extremo de que todo tenga que ser consistente, todo se tenga que volver un hábito. En todo queramos la métrica perfecta y medir y hacer el habit tracker, como el registro de hábitos y completar cada cuadradito que representa que lo he hecho todos los días. todos los días lograr los 10.000 pasos porque si un día algo fue especial o saludable lo tenga que repetir entonces siempre al final en el fondo a mí me encantan los hábitos me encanta, creo que la perseverancia y la consistencia al avanzar en tus metas es lo que te lleva a lograrlas, nada de eso se pone en duda pero quizá lo que me está dando vuelta y que quizá podemos reflexionar un poco hoy día es que no tiene que ser todo así que nos tiene que ser todo tan blanco y negro quizá nos agarremos una voz de papá dentro de la cabeza que nos reta por todo y que también dejemos espacio para que las cosas únicas de cada día se puedan apreciar, que puedan tener un espacio para surgir pero repito, no es que no hay que tener hábitos, los hábitos son súper buenos solo estamos hablando de cuando uno llega al extremo de que todo se vuelve un hábito o llegas al extremo de ser tan perfeccionista con lograrlo todos los días que si es que no lo logras un día tiras toda la basura o no dejas espacio para lo único que te puede dar cada día. Los hábitos son un tema muy grande porque también hay toda una arista de el no hacer hábitos o que tus días sean demasiado flexibles o demasiado distintos unos de otros que estés todo el día solucionando temas que van surgiendo en el minuto y te falta la estructura y la consistencia que te puede dar el hábito. En lo personal se ha vuelto un tema con más matices que antes en mi vida porque antes de tener el diagnóstico del lupus yo podría decir que era una persona muy perseverante y que me encantaba armar hábitos y de hecho creo que 100% caía en esto del perfeccionismo que estoy hablando o sea por algo se me ocurrió la idea en muy personal la actitud de decir quiero hacerlo todos los días y de hecho de cierta forma lo que les estoy diciendo siendo es un poco un recordatorio para mí misma en el sentido de que yo ahora, como todos los días son distintos para mí, no sé cómo me voy a sentir al día siguiente y tengo que ir escuchando mi cuerpo en cada momento. Ya no puedo ser así de perfeccionista y sobre todo ya no puedo planificarme como lo hacía antes. Quizá por eso mismo he podido ver esto de la magia que aparece en momentos donde no tengo algo planeado o lo que aparece cuando uno fluye más dentro de lo que quiere hacer en el día y según los factores internos y externos que mencionamos, en vez de estar siguiendo tu día por la planificación de la agenda que hiciste en otro momento, sintiéndote distinta y con factores diferentes. En todo caso, todos tenemos, como dije bien al principio, munditos tan distintos. También vemos tendencias distintas según a lo que nos exponemos. Yo siento un poco de esperanza porque en ese mundito que yo veo he encontrado una corriente quizá de el querer ir un poco más lejos Y comparado con como era antes, o sea... como les explico, lo fanática de mi agenda y lo llena que estaba y cada vez que había un minuto libre lo llenaba con algo nuevo, súper estructurada, sin dejar ningún espacio para lo único y lo extraordinario. Siento que como por haber sido así tanto tiempo y ahora por el lupus, o mejor dicho, gracias al lupus, estoy teniendo que experimentar el otro extremo de no planificar e ir viendo día a día. Puedo unirme un poco más a esta corriente de ir más lento y ver los beneficios que trae. Para concluir, creo que independientes de tus circunstancias, seas una mamá hiperocupada o alguien que no tiene el control de lo que va pasando a cada momento de su día o todo lo contrario, que tenga decisión sobre cómo estructura su día, creo que en todos los casos los hábitos pueden ser muy beneficiosos siempre y cuando estén ajustados a tus circunstancias y te jueguen a favor y no deje Queremos que no jueguen en contra. Ah, y también, si es que todo lo que dije te hizo pensar que en realidad no eres tan perfeccionista ni te interesa tanto la consistencia, tienes un punto superado. Uno no solo aprende o se inspira de la gente que lo hace como uno admira, sino que también aprende y se inspira de la gente que no lo está haciendo como uno quiere. Uno puede aprender como no quiere hacer algo también. Cuéntame qué te hace pensar esto. Déjame un comentario en el último post de Instagram. Algún emoji también con la actividad que estás haciendo mientras escuchas. Y nos vemos para la siguiente idea con el café dentro de The Free Flower Podcast. Recuerda que dejarme una evaluación en Spotify es la mejor manera de apoyar mi proyecto. Y también recuerda seguir The Free Flower Podcast en Instagram para todas las novedades y el detrás de escena. Bueno, los dejo. Que tengan un Muy buen día y espero que esta idea los haya acompañado. ¡Chao!
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