Levitico, Una Ventana al Corazon de Dios Podcast

El Dia De Expiación

Liliana Alvarez Season 1 Episode 19

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En este episodio exploraremos, El Dia de Expiación, Un Nuevo Comienzo, donde se purificaba el lugar santísimo dentro de la tienda de Reunión, la tienda de Reunion y el altar de todo pecado y contaminación humana, y también se purificaba el sacerdote y su familia y el pueblo de Israel de sus iniquidades y transgresiones. El día de expiación, “Yom Kippur”, su nombre hebreo, un dia solemne y marcaba un nuevo comienzo asegurando que la presencia de Dios continuaría en medio de su pueblo. De cierta manera era como un nuevo comienzo, borrón y cuenta nueva. 

Hola amigos, bienvenidos. Gracias por estar aquí para el episodio #19 de Levítico, una Ventana al corazón de Dios. En el episodio anterior miramos que, Los Flujos Genitales requieren limpieza ritual, el lenguaje bíblico es claro y sin rodeos hablando de flujos normales que hacen parte de la vida diaria de hombres y mujeres y también hace referencia a flujos anormales que podian ser un síntoma de una condición crónica o enfermedad. En este episodio exploraremos, El Dia de Expiación, Un Nuevo Comienzo, donde se purificaba el lugar santísimo dentro de la tienda de Reunión de todo pecado y contaminación humana, y también se purificaba el sacerdote y su familia y el pueblo de Israel de sus iniquidades y transgresiones. El día de expiación, “Yom Kippur”, su nombre hebreo, un dia solemne y marcaba un nuevo comienzo asegurando que la presencia de Dios continuaría en medio de su pueblo. De cierta manera era como un nuevo comienzo, borrón y cuenta nueva. En el corazón de este evento estaba el Arca del Pacto, dentro del Lugar Santísimo. Sobre el arca se encontraba el propiciatorio, la cubierta o tapa del arca, en hebreo “Kapporet”, estaba hecha de oro puro y sobre el cual dos querubines uno a cada extremo cubría con sus alas extendidas el propiciatorio. Jacob Milgrom, en su comentario sobre Levítico, enfatiza que el propiciatorio (kapporet) era más que una simple tapa del arca; era el trono celestial de Dios en la tierra, donde Su presencia se manifestaba. Explica que el ritual del Día de la Expiación tenía como propósito purificar este trono, asegurando que la morada de Dios en medio de Su pueblo permaneciera santa asegurando que Su presencia siempre estuviera entre Su pueblo. Dios mismo le dijo a Moisés: "Allí me encontraré contigo, y de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, hablaré contigo acerca de todo lo que yo te mande para los hijos de Israel" (Éxodo 25:22).

Voy a leer la Biblia en la Reina Valera Actualizada 2015 el capitulo 16 y sumerjámonos en este poderoso pasaje que dice:

El día de la Expiación

El SEÑOR habló a Moisés después de la muerte de los dos hijos de Aarón, cuando se presentaron ante el SEÑOR y murieron. El SEÑOR dijo a Moisés: “Di a tu hermano Aarón que no entre en cualquier tiempo en el santuario, detrás del velo, ante el propiciatorio que está sobre el arca, para que no muera, pues yo me manifestaré en la nube, sobre el propiciatorio.

Aarón podrá entrar con esto en el santuario: con un novillo para el sacrificio por el pecado y un carnero para el holocausto. Se vestirá la túnica santa de lino, y los pantalones de lino estarán sobre su cuerpo; se ceñirá el cinturón de lino y pondrá el turbante de lino sobre su cabeza. Estas son las vestiduras sagradas; se vestirá con ellas después de lavar su cuerpo con agua.

Tomará de la congregación de los hijos de Israel dos machos cabríos para el sacrificio por el pecado y un carnero para el holocausto. Luego Aarón presentará como sacrificio por el pecado el novillo que le corresponde a él, para hacer expiación por sí mismo y por su familia.

Después tomará los dos machos cabríos y los presentará delante del SEÑOR, a la entrada del tabernáculo de reunión. Aarón echará suertes sobre los dos machos cabríos: una suerte para el SEÑOR y otra suerte para Azazel. Luego Aarón hará acercar el macho cabrío sobre el cual haya caído la suerte para el SEÑOR, y lo ofrecerá en sacrificio por el pecado. Pero el macho cabrío sobre el cual haya caído la suerte para Azazel, será presentado vivo delante del SEÑOR, para hacer expiación sobre él y enviarlo a Azazel, al desierto.

Aarón presentará como sacrificio por el pecado el novillo que le corresponde a él, para hacer expiación por sí mismo y por su familia. Luego degollará su novillo como sacrificio por el pecado.

Después tomará del altar que está delante del SEÑOR un incensario lleno de brasas de fuego y dos puñados de incienso aromático molido, y lo llevará detrás del velo. Pondrá el incienso sobre el fuego delante del SEÑOR, y la nube de incienso cubrirá el propiciatorio que está sobre el testimonio; así no morirá.

Tomará luego parte de la sangre del novillo y rociará con su dedo por encima del propiciatorio, al lado oriental. Luego rociará con su dedo parte de esa sangre, siete veces, delante del propiciatorio.

Después degollará como sacrificio por el pecado el macho cabrío que corresponde al pueblo y llevará su sangre detrás del velo. Hará con su sangre como hizo con la sangre del novillo: La rociará sobre el propiciatorio y delante de él. Así hará expiación por el santuario a causa de las impurezas de los hijos de Israel y de sus rebeliones, por todos sus pecados. De la misma manera hará con el tabernáculo de reunión, el cual habita con ellos en medio de sus impurezas.

Nadie estará en el tabernáculo de reunión cuando él entre para hacer expiación en el santuario, hasta que salga y haya hecho expiación por sí mismo, por su familia y por toda la congregación de Israel.

Después saldrá al altar que está delante del SEÑOR, y hará expiación por él. Tomará parte de la sangre del novillo y de la sangre del macho cabrío, y la pondrá sobre los cuernos del altar en su derredor. Rociará sobre él la sangre siete veces con su dedo, y lo purificará y santificará de las impurezas de los hijos de Israel.

Cuando haya acabado de hacer expiación por el santuario, por el tabernáculo de reunión y por el altar, hará acercar el macho cabrío vivo. Aarón pondrá sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo y confesará sobre él todas las iniquidades, las rebeliones y los pecados de los hijos de Israel, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío. Luego lo enviará al desierto por medio de un hombre designado para ello. Aquel macho cabrío llevará sobre sí, a una tierra inhabitada, todas las iniquidades de ellos. El hombre encargado dejará ir el macho cabrío por el desierto.

Después vendrá Aarón al tabernáculo de reunión, se quitará las vestiduras de lino con que se vistió para entrar en el santuario, y las dejará allí. Luego lavará su cuerpo con agua en un lugar santo, y después de ponerse sus vestiduras saldrá y presentará el holocausto suyo y el holocausto del pueblo. Así hará expiación por sí mismo y por el pueblo. Entonces hará arder sobre el altar el sebo del sacrificio por el pecado.

El que dejó ir el macho cabrío a Azazel lavará su ropa y lavará su cuerpo con agua, y después podrá entrar en el campamento.

Después sacará fuera del campamento el resto del novillo del sacrificio por el pecado y del macho cabrío del sacrificio por el pecado, cuya sangre fue llevada al santuario para hacer expiación. Quemarán en el fuego su piel, su carne y su estiércol. El que los queme lavará su ropa y lavará su cuerpo con agua, y después podrá entrar en el campamento.

Esto será para ustedes un estatuto perpetuo. El décimo día del mes séptimo se humillarán a ustedes mismos y no harán ningún trabajo, ni el natural ni el extranjero que habita entre ustedes. Porque en este día se hará expiación por ustedes para purificarlos, y quedarán purificados de todos sus pecados delante del SEÑOR. Será para ustedes una fiesta sabática solemne, y se humillarán a ustedes mismos. Es un estatuto perpetuo.

El sacerdote que haya sido ungido, y que haya sido investido para ejercer el sacerdocio en lugar de su padre, hará la expiación. Se vestirá las vestiduras de lino, las vestiduras sagradas, y hará expiación por el santo santuario y por el tabernáculo de reunión. Hará expiación por el altar y por los sacerdotes. También hará expiación por todo el pueblo de la congregación. Esto tendrán por estatuto perpetuo, para hacer expiación por los hijos de Israel por todos sus pecados, una vez al año”.

Y Moisés hizo como el SEÑOR le mandó.

Dios le dio instrucciones a Moisés después de la muerte de los dos hijos de Aarón (Nadab y Abiú) cuando ofrecieron fuego extraño ante el Señor y murieron. (Lev 10:1-2) Estas palabras son un llamado de atención a las consecuencias de acercarse a Dios de una manera ligera y son una fuerte advertencia para evitar más muertes. Dios estableció este protocolo estricto para que Aarón entrara al Lugar Santísimo y no muriera. Este sería el día era en que podía entrar detrás del velo del Santuario, donde estaba la presencia de Dios. Vamos entonces a ver en qué consistía este día de expiación:

1.    El sumo sacerdote se prepara (3-5). Como sumo sacerdote y mediador entre Dios y el pueblo el debía estar pureza ritual. Se debía bañar completamente antes de entrar en el Lugar Santísimo. No podía usar sus vestiduras sagradas, sino que debía usar las vestiduras que usaban los sacerdotes, es decir, la túnica blanca de lino ceñida con el cinturón de lino, los calzoncillos de lino, el turbante de lino. No hay explicación del porque debía usar estas vestiduras y no las elaboradas que lo distinguían de los demás sacerdotes. Gordon Wenham en su comentario de Levítico hace la siguiente observación, “Pero en la presencia de Dios, incluso el sumo sacerdote es despojado de todo honor: se convierte simplemente en el siervo del Rey de reyes, cuya verdadera condición se refleja en la simplicidad de su vestimenta”. Tiene sentido quien podrá exaltarse ante la presencia de Dios. Para poder entrar el en santuario, Aaron debía presentar un novillo como ofrenda de purificación y un carnero como ofrenda quemada.Lo otro que debía hacer era tomar del pueblo dos machos cabríos como ofrenda de purificación y un carnero como ofrenda quemada. Comenzamos a ver que la santidad de Dios y la purificación de su Santuario toman preeminencia. Hay otro aspecto que este capitulo no menciona, pero que Levítico 23 agrega y es que todo Israel debía guardar un Sabbat de completo reposo ya que este día de expiación era una celebración sagrada y también debían ayunar.

2.    La preparación de los sacrificios (6-10) Luego debía comenzar presentando un novillo como ofrenda de purificación por el mismo y su familia. Luego debía presentar los dos machos cabríos delante del Señor a la entrada de la tienda de reunión como expiación por el pueblo. Luego echaba suerte sobre los dos machos ya que debía determinar cuál sería sacrificado y cual no. El que iba a ser sacrificado como ofrenda de purificación, era para Dios y el que no iba a ser sacrificado era para Azazel.  El chivo vivo o expiatorio, como se le llama, debía ser presentado delante de Dios para hacer expiación sobre él y ser enviado al desierto a Azazel.  En este capítulo de Levítico, Azazel es un nombre propio. ¿Y qué o quién es Azazel?  Michael Heiser en sus libros “Demonios” y “El Reino Invisible”, dice que Azazel no es un lugar, sino un demonio y resalta que “En la literatura judía antigua como 1 de Enoc, Azazel es mencionado como un líder de los ángeles caídos que corrompieron a la humanidad antes del Diluvio. Si Azazel es un demonio, entonces el acto de enviar el macho cabrío al desierto simboliza el retorno del pecado a su fuente, es decir, expulsar la maldad de Israel hacia el reino de los poderes demoníacos. Esto resuena con la enseñanza de Jesús en Mateo 12:43, donde los espíritus inmundos buscan lugares desolados”. Algunas traducciones de la biblia omiten el nombre de Azazel en sus traducciones, pero el lenguaje original es claro identificando a Azazel como nombre propio.  

3.    Los ritos de purificación del propiciatorio, santuario y el altar (11-28) Luego de que los sacrificios estaban listos para ser sacrificados, Aaron primero comenzaba degollando su novillo para su propia purificación y la de su familia. Recordemos que debía presentarse puro como mediador, el no hacerlo le costaría la vida. Luego quemaba incienso en el altar de oro delante del velo causando que una nube de incienso cubriera el propiciatorio protegiéndolo así de muerte, pues era como estar delante del trono de Dios. Luego rociaba la sangre al lado oriente del propiciatorio 7 veces y otras 7 veces delante del propiciatorio. Después degollaba el macho cabrío por el pueblo y hacia el mismo procedimiento con la sangre que había hecho con el novillo. Hacia lo mismo con la tienda de reunión. De esta manera Aaron hacia expiación por el santuario causado por las impurezas, rebeliones y por todos los pecados de Israel.  Luego salía de la tienda se acercaba al altar de bronce, y ponía sangre de ambos animales sobre los cuernos y lo rociaba 7 veces con su dedo purificándolo y santificándolo de todas las impurezas de Israel. 

4.    El rito del macho cabrío vivo (29-34). Luego Aaron tomaba el macho cabrío vivo e impondrá ambas manos sobre la cabeza del animal y confesaba todas las iniquidades, rebeliones y pecados de Israel poniéndolos o transfiriéndolos sobre la cabeza del animal, para luego ser enviado al desierto. Me fascina como Jacob Milgrom describe este evento en su comentario de Levítico y dice, “El macho cabrío es simplemente el vehículo para enviar las impurezas y pecados de Israel al desierto/mundo inferior. La confesión es un acto de humildad donde se reconoce el pecado y la necesidad de ser perdonado. Mateo 5 dice, “Dios bendice a los que son pobres en espíritu y se dan cuenta de la necesidad que tienen de él, porque el reino del cielo les pertenece”. 1 Juan 1:10 dice que si, si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad”. Todo Israel podía ver el chivo saliendo del campamento y llevado por alguien al desierto para nunca más regresar con los pecados de todos. ¡Eso es algo increíble! ¡Que visual tan extraordinario! Gordon Wenham en su comentario de Levítico dice lo siguiente sobre este rito, “Los rituales en el Lugar Santísimo eran invisibles para el público en general. En contraste, la ceremonia del chivo expiatorio era vista por todos y podía ser entendida por todos. Era un poderoso recurso visual que demostraba la realidad del pecado y la necesidad de eliminarlo”. El salmo 103:12 dice, “Llevó nuestros pecados tan lejos de nosotros como está el oriente del occidente”. ¿Te imaginas algo así en tu vida? Esos pecados jamás regresaran, pues son llevados para siempre. Lo extraordinario es que, si sucedió, cuando Jesús llevo nuestros pecados sobre si y fue llevado fuera y crucificado no por sus propios pecados, sino por los nuestros y el mismo se entregó como sacrificio vivo por nosotros. Extraordinario!!!

5.    El rito del Holocausto.  Luego Aaron se quitaba las vestiduras de lino con las que hizo propiciación dentro del santuario y las dejaba allí, se lavaba todo su cuerpo y se ponia las vestiduras sacerdotales sagradas y presentaba la ofrenda quemada suya y la del pueblo haciendo de esa manera expiación por si mismo y por el pueblo. Recordemos que la ofrenda olah era de acercamiento. Encima de este sacrificio ponía el sacrificio de purificacion del novillo y del mocho cabrío que fue sacrificado. Recordemos que era toda la grasa que recubre los intestinos y la que se adhiere a estos, los dos riñones y la grasa que los recubre, la grasa que recubre los lomos y también el lóbulo del hígado, el cual se extraerá junto con los riñones. El resto del animal del sacrificio de purificación se sacaba fuera del campamento y se quemaba. Este era el sacrificio final. La persona que había sacado al macho cabrío fuera del campamento, al igual que el sacerdote que queme el resto de la ofrenda de purificación fuera del campamento, debía lavar su cuerpo para poder estar en estado de purificación y entrar de nuevo al campamento. 

6.    Era una ceremonia anual que se hará el dia 10 del séptimo mes y es para siempre. Es un tiempo de humillación y reflexion, en ayuno y en reposo solemne.

Este capítulo resalta la santidad de Dios y la necesidad de expiación para que Su pueblo pudiera vivir en comunión con Él.

Jesús cumplió con todos los requisitos de la ley

 En la presencia de Dios, la humildad y la pureza son más importantes que la gloria humana.

• Jesús se despojó de Su gloria y tomó forma de siervo (Filipenses 2:6-7).

Aunque era Dios,
    no consideró que el ser igual a Dios
    fuera algo a lo cual aferrarse.
En cambio, renunció a sus privilegios divinos;
    adoptó la humilde posición de un esclavo
    y nació como un ser humano.
Cuando apareció en forma de hombre,

El sumo sacerdote sacrifica un becerro como ofrenda para sus propios pecados. Antes de interceder por el pueblo, él mismo debe estar limpio.

• Jesús no necesitó sacrificio por Sí mismo, porque no tenía pecado (Hebreos 7:26-27). Él es nuestro Sumo Sacerdote perfecto.

 “Nos convenía tener un sumo sacerdote así: santo, irreprochable, puro, apartado de los pecadores y exaltado sobre los cielos. A diferencia de los otros sumos sacerdotes, él no tiene que ofrecer sacrificios día tras día, primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo; porque él ofreció el sacrificio una sola vez y para siempre cuando se ofreció a sí mismo”.

Dos machos cabríos son traídos: uno será sacrificado y el otro enviado al desierto.

Se lanzan suertes para determinar cuál cumplirá cada propósito.

1.    El macho cabrío sacrificado simboliza Jesús derramando Su sangre por nuestros pecados (Hebreos 9:11-12)

Pero Cristo, al presentarse como sumo sacerdote de los bienes definitivos[a] en el santuario más excelente y perfecto, no hecho por manos humanas (es decir, que no es de esta creación), entró una sola vez y para siempre en el Lugar Santísimo. No lo hizo con sangre de machos cabríos y becerros, sino con su propia sangre, logrando así un rescate eterno.

2.    El macho cabrío para Azazel → Simboliza que Jesús llevó nuestros pecados fuera del campamento, así como el macho cabrío vivo fue llevado fuera del campamento cargando los pecados de Israel (Hebreos 13:11-12).

Porque el sumo sacerdote introduce la sangre de los animales en el Lugar Santísimo como sacrificio por el pecado, pero los cuerpos de esos animales se queman fuera del campamento. Por eso también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, sufrió fuera de la puerta de la ciudad. 

El sumo sacerdote entra al Lugar Santísimo y rocía sangre sobre el propiciatorio (cubierta del Arca).

•La sangre representa la expiación por los pecados del pueblo. Jesús entró al Lugar Santísimo celestial con Su propia sangre (Hebreos 9:24-26).

Por eso Cristo no entró en un santuario hecho por manos humanas, simple copia del verdadero santuario, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora ante Dios en favor nuestro. Tampoco entró en el cielo para ofrecerse vez tras vez, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. Si así fuera, Cristo habría tenido que sufrir muchas veces desde la creación del mundo. Al contrario, ahora, al final de los tiempos, se ha presentado una sola vez y para siempre a fin de acabar con el pecado mediante el sacrificio de sí mismo. 

 

El sumo sacerdote coloca sus manos sobre el macho cabrío y confiesa los pecados del pueblo y luego es llevado fuera del campamento al desierto, completamente lejos de Dios, el pueblo y el campamento. Ese macho cabrio iba a una muerte segura en el desierto. Jesús sufrió el castigo que nos correspondía por nuestros pecados. El fue llevado fuera de la ciudad, aislado de la presencia de su Padre en la cruz cargando nuestros pecados. Jesús mismo le dijo al Padre

Él fue traspasado por nuestras rebeliones
    y molido por nuestras iniquidades.
Sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz
    y gracias a sus heridas fuimos sanados.
6 Todos andábamos perdidos, como ovejas;
    cada uno seguía su propio camino,
pero el Señor hizo recaer sobre él
    la iniquidad de todos nosotros. (Isaias 53:5-6)

A eso de las tres de la tarde, Jesús clamó en voz fuerte: «Eli, Eli, ¿lema sabactani?», que significa «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?».(Mat 27:46)

Jesus obtuvo lo que ningún sacerdote levita pudo hacer y es entrar en el lugar santisimo celestial una vez y para siempre. (Heb 9:8-12)

Mediante esas ordenanzas, el Espíritu Santo daba a entender que la entrada al Lugar Santísimo no estaba abierta a todos en tanto siguiera en pie el tabernáculo y el sistema que representaba.

Esta es una ilustración que apunta al tiempo presente. Pues las ofrendas y los sacrificios que ofrecen los sacerdotes no pueden limpiar la conciencia de las personas que los traen. Pues ese sistema antiguo solo consiste en alimentos, bebidas y diversas ceremonias de purificación, es decir, ordenanzas externas que permanecieron vigentes solo hasta que se estableció un sistema mejor.

Cristo es el sacrificio perfecto

Entonces Cristo ahora ha llegado a ser el Sumo Sacerdote por sobre todas las cosas buenas que han venido. Él entró en ese tabernáculo superior y más perfecto que está en el cielo, el cual no fue hecho por manos humanas ni forma parte del mundo creado. Con su propia sangre—no con la sangre de cabras ni de becerros—entró en el Lugar Santísimo una sola vez y para siempre, y aseguró nuestra redención eterna.

 

 

Levítico 16 nos muestra la gracia de Dios, Su provisión para la expiación para Su pueblo. Nos recuerda que la santidad es esencial para acercarnos a Él y que Jesús es el cumplimiento perfecto de este día. Gracias a Su sacrificio, hoy podemos acercarnos con confianza al trono de la gracia (Heb 4:14-16).

Como podemos aplicarlo a nuestra vida

Por lo tanto, ya que, en Jesús, el Hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos, 

1.    Confiemos que Jesús es el Cordero de Dios que quita nuestro pecado de una vez y para siempre y pongamos nuestra fe en El. (Juan 1:29, Hebreos 10:10-12).

2.    aferrémonos a El porque es un sumo sacerdote que se compadece de nuestras debilidades

3.    acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir la misericordia y encontrar la gracia que nos ayuden oportunamente.

4.    Ahora, los creyentes somos la morada de Dios. Como templos del Espíritu Santo, debemos vivir en santidad porque hemos sido purificados y comprados con la sangre de Cristo. Nuestra vida debe reflejar la pureza y consagración que Dios exige, ya que Su presencia habita en nosotros. (1 Cor 6:19-20)

Para terminar, te dejo con esta inquietud: En el Día de la Expiación, Israel tenía que esperar hasta el próximo año para ser purificado. Pero Jesús ya pagó el precio una vez y para siempre. ¿Has confiado en Él para tu salvación?

Hasta la próxima semana, si Dios permite. ¡Bendiciones!