“Mis ovejas oyen Mi voz, y Yo las conozco, y Me siguen.” (Juan 10:27)
Pero, ¿qué significa esto realmente en la vida diaria?
En este episodio exploramos la realidad espiritual y práctica de discernir la voz de Dios entre todas las demás voces que buscan influenciar nuestro corazón: nuestros propios pensamientos, la presión de la cultura, el temor e incluso el engaño. Descubrirás cómo Dios habla, cómo reconocer Su voz con claridad y cómo responder con confianza y obediencia.
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Bienvenidos a todos. Es un placer conmigo in this mañana, esta tarde. Durante the time that I'm going to do this podcast. My first language is English. Quiz not correct, but the point is to comparate what Dios has put in my corazon. Ahora quiero hablar sobre oír, oyendo. Oyendo. It's very important that we have attention to what we are saying. It's very important that we have this time to say what we are saying, what voice is the day that we want to the voice of the moon, the voice of Deus, the voice of the enemy, or the voice entire of us. There is something that we are. It's much information that we tell voices saying that. If you are putting attention to the enemy, hey, look, with this, if you have what you ense, but all the voices that are in control of God, all the voices who not are of God to avoid that we will totally forget. The voice of Dios is very suave. The voice of Dios tiene muchas llevar a lugares daño. The voice of Dios siempre nos va a llevar a vida, el pan de vida, la voz de Dios siempre nos va a dirigir a momentos, al punto de nuestra vida donde vamos a sentir satisfechos in cualquier momento. Ahora la pregunta es cuál voz oyendo ahora en día. ¿Cuál es la voz más fuerte in su vida? ¿Y qué está diciendo esa voz? Esa voz está diciendo, ponte en la Biblia, o ponte orar, o busca a Dios, ¿qué nos está diciendo esa voz? O esa voz nos está diciendo, duerme un poquito más, descanse un poquito más. No tienes que ir a la iglesia, no tienes que buscar a Dios. Hazte donde estás. Or no amas a tu cónyuge. No amas a tu esposo orbit. No le pones atención a tus hijos. Haga lo que te agrada a ti. Eso estará bien. ¿Qué es el voz que estamos oyendo ahora? El voz de Dios siempre está hablando. El voz de Dios siempre está diciendo muchas cosas. La voz de Dios nunca termina de hablar, siempre está platicando. Aunque sentimos como que no, como que no estamos oyendo la voz de Dios, aunque sentimos como que Dios está callado, no dice nada, Dios siempre está diciendo cosas. Siempre nos está llamando, diciendo, Hijo, hija, ven a mí, ven a mí con todo lo que tú tienes. Ven a mí porque yo tengo algo más mejor para ti. Ven a mí porque yo te quiero enseñar cosas que nunca he visto, cosas en lo íntimo, cosas en el secreto que no lo enseño cualquier persona, pero solamente a ellos que me busquen y me oyen. Mira, Dios Jesucristo es nuestro pastor. Él es lo que busca lo mejor por nosotros. Jesús es el que se paró enfrente de lo que nosotros deberíamos recibir, que es estar en el infierno, sufriendo por todo el resto de esta vida. Pero Jesús dijo que no, yo moriré por ti, porque yo sé que hay algo más especial para ti. Oye, mi voz, está diciendo Jesús. Oye, mi voz, pon atención, porque yo tengo algo que enseñar. Solamente tenemos que escoger ahora en día cuál es el voz que vamos a oír. Esa voz nos enseña todas las cosas que necesitamos en nuestras vidas. Nos enseña qué debemos hacer en las finanzas, qué debemos hacer cuando nos enseñamos en un lugar, en un estado donde nada está trabajando, nada está sirviendo. Esa voz es el voz que nos llama, que nos dice qué hacer cuando un ser querido pase, muere, cuando perdemos el trabajo, cuando cosas suceden en nuestras vidas, ese voz está hablando y diciendo: Ven a mí, yo te enseñaré cosas, cosas maravillosas, cosas que nunca has mirado ni has pensado. Ese voz está hablando fuerte en las calles, diciendo, Hijo, hija mía, ven a mí. Yo tengo más que darte de lo que puedes pedir de mí. Ese voz está esperando, el voz de nuestro Dios amado, nos está esperando, con las manos, con los brazos abiertos. Podemos venir a Él, podemos decir, Señor, ¿qué es lo que pides de mí? ¿Qué es lo que pidas de mí? La cosa muy importante, la cosa más extremadamente grande en este mundo, es que ese Dios que es más allá, ese Dios que se mire como que está más lejos de nosotros, porque es bien grande. Ese mismo Dios hizo carne un día a pasar el tiempo con nosotros en este mundo. Para que nosotros seamos que Él entiende qué es lo que nosotros batallamos. Él entiende lo que nosotros pasamos cada día. Él sufrió hambre. Él sufrió ser. Él sufrió tiempos en donde los seres adquiridos murieron. Él miró todo el sufrimiento de este mundo. Él lo sabe todo directamente. Como que Él no sabe, no nos entiende porque es Dios. Él mismo se hizo, se puso en límites hacer carne en este mundo, para que nosotros seamos que Él nos entiende claramente. Él sabe todo, Él conoce todo. Ese mismo Dios que creó, las lunas en la tierra. Ese mismo Dios que nos hizo a nosotros, es el mismo Dios que quiere estar con nosotros todos los días. Él quiere hablar con nosotros, platicar de la vida. Él quiere saber todo de ti. Quizás preguntas si Él ya sabe todo, ¿por qué nos quiere oír? Porque Él quiere una relación con nosotros. Él quiere un tiempo íntimo con nosotros. Él quiere que nosotros vemos con Él, confiamos en Él y dependemos en Él, porque Él nos ama totalmente. Él ama al mundo, que Dios su propio Hijo para que nosotros no podamos sufrir. Ahora una vez más, ¿cuál voz estamos siguiendo ahora? ¿Cuál voz? ¿Qué es el voz que estamos poniendo atención? ¿Cuál es esa voz? Nuestro Señor Jesús tiene mucho más por nosotros. Solamente tenemos que pedirle y Él nos hablará y nos enseñará mucho. Más de lo que hemos escuchado, más de lo que hemos mirado, Él tiene cosas en secreto, en el lugar del Espíritu, que todavía no se han realizado aquí in este mundo. So la pregunta es ahora, ¿cuál es el voz que vamos a tomar el tiempo a poner atención? ¿Será la voz de Dios or la voz del mundo? La Biblia dice que los ovejas conocen la voz del pastor. Y la única razón por que lo conocen, porque han tomado tiempo con él. Ahora, conocen la voz de Dios. Conocen la voz de su pastor. Y no estoy refiriendo al pastor de este mundo. Estoy refiriendo al gran pastor. Ahora les voy a retar. Toma un tiempo cada día. No pidiendo nada, no buscando nada, no orando por cosas. Solamente toman el tiempo. Quizás en la casa o en el trabajo, donde sea. Toma unos segundos o unos minutos. Solamente escuchar la voz de Dios. Solamente decir, Señor, em mi aquí. Que gusta decirme. ¿Qué gusta decirme? Aquí estoy. Listo para oír. Y yo le aseguro que cuando comienza a hablar a Dios, van a encontrar cosas que nunca han experimentado. Oremos, Señor, gracias. Gracias por esa voz tan linda. Gracias por siempre hablar con nosotros. Por siempre abrir nuestro entendimiento y dejarnos escuchar tu dulce voz. Gracias por direcciones claros. Gracias por tus palabras llenas de gozo y paz. Ahora, Señor, hacemos la decisión a decir sí a ti. Tú eres nuestro Dios, el que nos creó y nos hiciste perfectamente. Ahora escuchamos tu voz y decidimos siempre a estar atentos a tu voz. Gracias. En el nombre de Jesús. Amen. Bueno, es mi tiempo ahora. Siguen oyendo la voz de Dios. Y recuerden, viven en él siempre.